Disclaimer: los personajes son de completa autoria de Stephenie Meyer y la historia está basada en una película con el mismo título con unos leves cambios por supuesto. Espero que lo disfruten :)
Prefacio (Jacob's POV)
Perder a Bella fue como perder una parte de mí.
Pensé que nada podría cambiar la forma en que nos sentíamos, pensé que éramos invencibles.
Alguien una vez me dijo que si quieres algo con toda tu alma, déjalo libre. Si vuelve a ti, es tuyo para siempre y si no vuelve, de un principio nunca lo fue.
Solo sabía una cosa.
Ella era mía, como yo era suyo. Bella encendía mi vida.
Nos conocimos en la secundaria de Forks. Yo iba en último año y Bella recién comenzaba el instituto. Los viernes, después de que terminaban las clases, frecuentaba llevarla a ella y a su mejor amiga Ángela a sus casas. Solo para pasar más tiempo juntos.
Solía mirarme por el espejo retrovisor, tal cual yo la miraba.
Me enamoré de sus ojos.
Cuando Bella terminó el instituto, le propuse matrimonio en la playa La Push.
Nuestros padres estaban en contra de nuestra unión. Decían que éramos muy jóvenes, casi ni nos conocíamos.
Pero Bella dijo que una vida sin riesgos, no es vida del todo.
Así que nos casamos.
Me gradué de la escuela de Arquitectura de Seattle y encontré un trabajo en una firma local.
Isabella comenzó a trabajar vendiendo bienes raíces para ayudar con las cuentas.
Gasté todo mi tiempo libre trabajando en un diseño propio. Resumía todo lo que la arquitectura significaba para mí. Era mi casa de ensueño y la de Bella también.
- ¿Bells? ¿Alguna vez te he dicho que te amo?
-No.
-Lo hago, amor.
-¿Todavía?
-Siempre.
Teníamos nuestras diferencias…
Solía dejar la ropa tirada en el suelo de toda la casa, la volvía loca.
-¿Qué crees que es esto?- Bella preguntó tomando mis zapatos de la mesa de la cocina.
-¿Cuál es el problema?-
-¡No tengo porqué hacer la colada!- gritó irritada.
-Cariño, lo recogeré. No tienes que volverte violenta.-
-¿Y esto?- recogió un plato sucio del mueble.- ¿Crees que soy una sirvienta, Jacob?- agarró un tenedor y me lo lanzó, errando en su puntería.
-Bella esto es serio, deja eso, ¡vas a herir a alguien!- dije levantando mis brazos en rendición. Bella rió de mí actuar y se acercó a mi avergonzada.
-Lo siento, cariño. ¿Te hice algo?- Negué abrazándola.
Lo bueno de nuestras peleas eran nuestras calientes reconciliaciones. Disfrutábamos hacer el amor como si fuera la primera vez.
Nunca tuvimos mucho dinero, así que para entretenernos solía llevar a Bella a visitar edificios y museos arquitectónicos y explicarle sobre su creación, sobre la belleza que se puede encontrar en los cimientos.
-¿Porqué siempre venimos a este estúpido lavandero de autos?- preguntó intrigada.
-No es estúpida, mi amor. No mires solo con tus ojos.- Me gustaba hacerla ver las cosas de diferente forma.
Encontramos en las afueras de Seattle un terreno perfecto para que construyéramos la casa.
-¿Cómo se supone que lo pagaremos?- le pregunté un día.
-Como cualquier otra persona, pediremos un préstamo al banco.- dijo segura de sí misma, yo estaba incrédulo.- Créeme Jake, deberías ver la basura que estos idiotas estirados compran con sus créditos. Se volverán locos por una casa tuya.-
Tuvimos que ajustar nuestros gastos para pedir el préstamo, pero era nuestro futuro y tenía que construir mi casa.
Luego, la recesión llego.
El mercado de bienes raíces decayó y Bells con suerte cerraba un trato en casi seis meses.
La construcción cayó en su punto más bajo y la gente comenzaba a ser despedida en todos lados, yo fui uno de ellos.
-El banco mandó una nota de demanda.- dije sentándome en la mesa del comedor.
-¿Pueden hacer eso?- preguntó confundida mi esposa.
-No tenemos ingresos… Así que adjuntarán mis activos.-
-¿Qué activos?- Bella sonaba asustada.
-El terreno de la casa- dije sin sostenerle la mirada.- Lo siento.-
-Jake tengo miedo, no tenemos dinero alguno- comentó abrazándome fuertemente.- ¿Qué vamos a hacer?-
-Trabajaré atendiendo mesas, manejando un taxi o algo- dije desesperado- Yo te cuidaré Isabella.-
-Haz que esto pase, mi amor- dijo llorando.- Haz que se vaya.-
Finalmente perdimos la construcción, incluso nuestra propia casa. Me tragué mi orgullo y le pedí prestado a mi padre dinero. Fue suficiente por un tiempo, pero no para siempre. Todavía teníamos deudas con el banco y algo tenía que ser hecho.
Díganme que les pareció este comienzo de la historia. Gracias a todos a los que lean :)
Cami.
