Una mañana como cualquier otra…
"Como es posible que pueda sentirme atraída por alguien como él" – esa pregunta lleva semanas rondando en la cabeza de la atractiva joven de los hermosos cabellos azules mientras fija la vista en el techo de su habitación, ya lleva un buen rato despierta pero desea unos minutos de tranquilidad sin ninguna distracción – "no importando que tan atractivo y sexy sea, es un monstro… un asesino a sangre fría sin corazón, egoísta y lleno de odio" – el simple recuerdo de verlo sonrerir junto al cuerpo sin vida de Yamcha debería ser suficiente para despreciar al insensible enano.
"Eso es lo que es… un insensible enano con aires de grandeza, príncipe de los saiya-jins, el mejor espécimen de su raza, por favor… Goku tiene más poder en un solo cabello que él en todo su cuerpo" – la simple idea de su cuerpo la hace estremerse y sentir una sensación familiar que pensó había muerto con el primer y único hombre con quien había estado – "su cuerpo, kami su cuerpo es mucho mejor que el Goku o Yamcha, de seguro es dinamita en la cama" – suspira tratando de aclarar su mente, como podía estar imaginando si era bueno o no en cuestiones de sexo, cuando el tipejo deseaba mandarlos a todos al demonio en la primera oportunidad que tuviera.
El por que le había permitido entrar en su casa y de cierta manera a su vida era también un misterio, pero las palabras salieron de su boca sin que pudiera controlarse… al final había luchado hombro con hombro con sus amigos para derrotar a Frezeer, dio su vida en Namek al igual que las personas que más quería en este y cualquier otro mundo, inclusive las esferas del dragón lo habían vuelto a la vida… shey-long no revivía a villanos, lo que menos le debía era darle un lugar donde pudiera recuperarse y prepararse para la siguiente batalla, Vegeta era un mal necesario.
La noticia que el joven del cabello color violeta les había dado la había convencido de ello – "no quiero ser la última que quede de pie, no puedo ser yo la única que sobreviva a los androides" – ella aún no podía creer como podría ser posible que Goku muriera antes de siquiera pelear por algo tan humano como un mal cardiaco, pero sobre todo el que solamente ella sobreviviera a la batalla, no Picolo o Gohan, sino ella, Bulma Briefs, la más débil del grupo, vaya hasta Lunch en su versión rubia podría romperle el alma a su prójimo por diversión, Bulma solamente podría depender de su ingenio y su habilidad para inventar – "no podría vivir sin los chicos, sin mi familia, si en verdad la amenaza es como Trunks la planteo, necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir, inclusive la de Vegeta… el simio es un mal necesario"
La verdad es que el príncipe no era solamente un mal necesario, sino más bien un placer culpable, se había vuelto adicta a verlo entrenar en el cuarto de gravedad, bien sabía que Vegeta odiaba que ella estuviera ahí horas observando y tomando notas – "no soy tu mono de laboratorio mujer" – le había dicho una y mil veces, pero en realidad ya había dejado de estudiarlo como científica, solo estaba ahí disfrutando el espectáculo… el ver como el sudor cae por sus perfectas facciones, por sus bien definidos músculos, el ver su perfecto trasero en los ceñidos shorts que utiliza, el maldito saiyan era poesía en movimiento, la perfección en empaque pequeño.
Esta acostumbrada a estar rodeada de hombres atractivos, aun cuando estuvieran gran parte del tiempo intentando romperse el alma mutuamente, todos sus amigos son la clase de hombre por el que cualquier mujer perdería el sueño. Yamcha y Goku en verdad son excelentes especímenes de sus respectivas razas cada uno perfecto en su muy particular modo. Vamos inclusive Tien Shinhan y Krillin son bastante guapos a pesar de no tener cabello, todos ellos además de ser atractivos son héroes reconocidos que habían salvado a la tierra en más de una ocasión, casi todas las mujeres del mundo se volvían locas por ellos.
Bulma lo había hecho por Yamcha, en cuanto poso sus ojos en él, cuando apenas era una estudiante de 16 años viviendo su primera gran aventura y él era un ladrón del desierto fingiendo ser un villano para ocultar su timidez patológica. Lo primero que le llamo la atención fue su rostro tan hermoso y escultural cuerpo, su largo y sedoso cabello, después de tratarlo pudo ver su increíble alma y ahí fue cuando se enamoro de él. Después de tantos años juntos, podía decir a ciencia cierta que ahora que llevaba el cabello corto y su rostro ya no era tan perfecto por su cicatriz, lucía más varonil y atractivo que nunca, incluso su cuerpo había cambiado… pero Vegeta, ese enano monstruoso con su seño de desdén, menospreciando a todo el mundo, él es palabras mayores.
Si bien no es muy alto, más o menos de su estatura y su frente es enorme, había algo en él que la dejaba sin habla – "no solamente es su cuerpo, sus facciones cinceladas y la sexualidad que destila, son esos ojos, oh Kami esos ojos… algunas veces no hay más que odio, crueldad y sed de venganza, otras algo que no logro descifrar, una mezcla de soledad y necesidad, la manera en que me observa como si quiera atravesar mi alma, sobre todo cuando piensa que no me doy cuenta, tiene una manera verme que no se si quiere asesinarme o follarme" – en verdad Vegeta, la sacaba totalmente de balance, en todo el tiempo que fue pareja de Yamcha, jamás llego a sentir lo que Vegeta logra despertar en ella con solamente oír su varonil voz llamándola mu…
Mujer, donde está mi desayuno – hablando del diablo – no me hagas repetir la pregunta
Bulma decide hacer caso omiso a los gritos del simio, mientras se cubre el rostro con una de sus mullidas almohadas – "y por culpa de él ya no deseo estar con Yamcha, por culpa de este berrinchudo príncipe nuestra relación se está yendo al cuerno, creo que me estoy volviendo loca"
Mujer tienes 5 segundos – "me pregunto cómo será escucharlo gritarme así en otras circunstancias" – Carajo, mujer – la voz de él es superada por el ruido que hace la puerta de su habitación al volar en mil pedazos
Pero que mierda piensas que haces pedazo de animal – grita molesta mientras se quita de encima la almohada que la protegió de los trozos de madera
Llamar tu atención de mosquito, donde está mi desayuno… no hay nadie en toda la maldita casa que me lo prepare, así que me tendré que conformar con la basura que preparas y te atreves a llamar comida.
Si tienes tanta hambre, porque no intentas por una vez en tu vida hacer algo por ti mismo – responde más tranquila, mientras lentamente se sienta en su cama, acomodando sus cobijas – o es que su majestad es tan inútil que ni un plato de cereal puede prepararse
En verdad tienes deseos de morir joven – ella no lograr entender como puede ser tan veloz como estar sobre de ella apretando amenazante su suave cuello y sosteniendo el peso de su cuerpo con su brazo libre – eres débil, con un simple movimiento de mi mano puedo romper tu cuello como si fuera un palillo
Y por qué no lo haces, ya me tienes harta con tus amenazas – responde desafiante sosteniendo la mirada, perdiéndose en sus ojos ónix y sintiendo una extraña mezcla de miedo y deseo – "lo que me faltaba, soy masoquista" piensa para si misma
La vida sería aburrida sin ti onna, ahora levanta tu trasero y prepara mi desayuno – el por su parte disfruta la cercanía de Bulma, la suavidad de su piel, pero sobre todo el cómo su mirada no muestra miedo, esos hermosos ojos azules jamás lo han mirado con miedo sino con curiosidad y ahora con un brillo muy extraño
Baka… si sueltas mi cuello y te quitas de encima, probablemente me digne a levantarme y prepararte algo de lo que tu llamas basura – en su voz ya no hay la seguridad que ella trata de fingir
Te molesta – acerca más su cuerpo al de ella, su rostro esta peligrosamente cerca y ella no puede evitar pensar que se sentirá sentir esos labios que embozan una sarcástica sonrisa sobre los suyos – porque yo me encuentro bastante cómodo
No… para nada – la cercanía de él la deja oler su delicioso y masculino aroma – pesas unos 30 kilos más que yo, pero no hay problema no quisiera incomodarte – "por favor aléjate de mí, porque no sé de qué puedo ser capaz" complementa en su mente, pues ha comenzado a percibir su propia excitación.
Tu cuerpo no miente tan bien como tu boca, puedo percibir que te agrada y bastante el que este a esta distancia, me pregunto cómo reaccionaría si me acercará un poco más
Por unos segundos Bulma no alcanza a entender quien toma la iniciativa, pero muy en el fondo de su mente sabe que fue ella, pero el tenerlo tan cerca, el desearlo por tantas semanas, los sueños eróticos que ha tenido sobre él, pensar en Vegeta cuando besa a Yamcha… no puede más y Bulma Briefs pierde el control sobre si misma – "probablemente me va a enviar a conocer a mi creador después de esto, pero Kami, habrá valido la pena" – es su último pensamiento coherente
Vegeta tarda un poco en reaccionar pero al contrario de su primer impulso que es destrozarla, sin ni siquiera pensarlo hace el beso más profundo, abriendo los labios de ella con su lengua y dejándose llevar – "es la falta de intimidad" – piensa para sí mientras se deja disfrutar la sensación que la lengua de ella causa en él – "la onna no está nada mal" – ha soltado su cuello para comenzar a recorrer su cuerpo, el hecho que de poder percibir las deliciosas curvas de la escultura mujer por debajo de una pijama de niña lo excita de sobre manera, el perfecto cuerpo y hermoso rostro de Bulma, lo sensual que puede llegar a ser combinado con su inocencia y carácter juguetón como de un crío, despierta algo extraño dentro de él, no es deseo… es algo mucho más fuerte, probablemente lo que los terrícolas y el idiota de Kakaroto llaman sentimientos.
Ella por su parte ya desconecto totalmente su cerebro, algo que nadie había logrado hacer, ese horrible simio con su eterno gesto de "los odio a todos" está derribando todas y cada una de sus barreras con un simple beso, pero que beso… sabe que está totalmente mal pero desea que le arranque su estúpida pijama de franela y la haga suya, no desea la dulzura de Yamcha quiere algo más adulto, algo más sensual, definitivamente quiere estar bajo de él sintiendo sus delicados senos contra su fuerte pecho, teniéndolo dentro de ella haciéndole el amor – "por favor, hazlo Vegeta… no me importa el precio que tenga que pagar" – se repite una y otra vez para si misma, mientras ha dejado de sentir vergüenza por el suave olor de su excitación, pues puede sentir que él la desea tanto como ella a él.
Es Vegeta quien rompe el encanto, en cuestión de segundos deja de besarla para observar sus ojos buscando algo en ellos y con la misma velocidad con la que se acercó y la tomo de su cuello, desaparece por donde hace algunos minutos estuvo su puerta, dejándola aún más desconcertada de lo que ya estaba.
"Kami, que fue lo que sucedió… realmente acabo de besarlo, realmente nos besamos" – suspira mientras delinea sus labios con su dedo índice – "fue mucho mejor de lo que esperaba, besa tan apasionadamente como discute" – en su mente no puede evitar compararlo con lo Yamcha, sin lugar a dudas su eterno novio es un hombre atractivo, pero demasiado dulce para su propio bien, nada que ver con el saiyan. La primera vez que había estado con Yamcha, fue una de las experiencias más adorables de su vida, para ambos fue la primera vez y aunque un poco torpe el ladronzuelo hizo todo lo posible para que ella disfrutará tanto como él, ahora después de un simple beso de Vegeta podía a ciencia cierta decir que no sabía lo que era la verdadera pasión.
Sin embargo, el "insensible enano" no se había comportado como un simio en celo, pudo haberla obligado, sabe que ese pensamiento cruzo por su mente, como el de no haber puesto resistencia cruzo por la de ella, fue un caballero al haber reaccionado cuando ella ya estaba totalmente fuera de sus cabales, aun cuando la besaba con vehemencia y pasión, había algo en su toque hasta cierto punto delicado, como si temería lastimarla. El que fuera apasionado era algo que ya suponía, pero el que pudiera ser capaz de tocarla de esa forma tan dulce, eso sí era toda una revelación.
"Mejor me levanto para preparar su desayuno o ahora si no creo que me salve de su rabia con un simple beso, además si trato de analizar lo que sucedió no me levantare en una semana," – piensa mientras se levanta con pesar pues su habitación todavía huele a él, decide no cambiarse su pijama de franela la cual puede funcionar como un escudo contra él y sobre todo ella misma, no hay nada tan poco sexy como una pijama de franela rosa con imágenes de Kitty, por supuesto que el que el hecho de que la tela está impregnada del olor de él, era también una razón de peso – "que fue lo que vio en mis ojos, que fue lo que le hizo reaccionar" – piensa mientras da un último vistazo a su habitación.
Camina por los pasillos despacio, con temor de encontrarlo pero al mismo tiempo deseosa de hacerlo, al llegar a la cocina encuentra un verdadero desastre – "en verdad intento prepararse algo pero no pudo hacerlo, por eso estaba de tan mal humor" – la simple idea de verlo en la cocina intentando preparse un huevo le causa ternura y risa al mismo tiempo, pero no hay señal de él – "supongo que tampoco desea toparse conmigo, probablemente flaqueo unos segundos y eso fue todo… al final de cuentas es un hombre con ciertas necesidades y yo fui la primera mujer que tuvo cerca".
Prepara un café y se sienta entre el desastre que como siempre Vegeta deja detrás de él –"creo que mamá no va a estar muy feliz con lo que le hizo a su cocina… aunque le va a dar la perfecta oportunidad para redecorar toda la casa" - piensa divertida mientras observa la zona de guerra en la que está sentada – "ese hombre es un huracán, un hermoso desastre natural que no puedo dejar de observar" – en verdad en las últimas semanas su vida había cambiado, en especial a partir de dos incidentes… el verlo desnudo al salir de la ducha gracias a su bromita de la camisa rosa, pero sobre todo el accidente en el cuarto de gravedad. El saiyan estuvo a punto de morir por su necedad de convertirse en el hombre más fuerte del universo, de superar a Goku, de asesinar a su mejor amigo y luego borrar a la tierra para siempre de la faz del universo.
Estaba en verdad disfrutando de una deliciosa taza de café con pastel, feliz de tener aunque fueran unos cuantos meses de paz antes de que se desatará la misería que traerían consigo los androides, cuando escucho la explosión, su mente grito Vegeta aunque no puede estar segura si lo dijo en voz alta, corrió tan rápido como se lo permitieron sus piernas y cuando vió el escenario sintió un punzada en su pecho. Comenzó a buscarle entre los escombros, con su corazón latiendo tan rápido del temor que sintió que amenazaba con salirse de su pecho, era tan grande su miedo de lo que podría encontrar que no sintió las heridas que los escombros hacían en sus manos y piernas, su alma regreso a su cuerpo cuando lo encontró, malherido pero como siempre hermoso, su rostro lucía una desesperación enfermiza, lo que lo hacía verse aún peor que las heridas… al final paso toda la noche en vela cuidando de él, cuidando de sus agitados sueños, gemía y de vez en cuando pronunciaba un doloroso no.
Al día siguiente le pregunto sobre lo que había soñado y él literalmente la mando al diablo con un parco – "eso no es de tu incumbencia mujer" – pero ella sentía en el fondo de su alma que el príncipe realmente no estaba tan orgulloso de sus hazañas de guerra, de aquellas vidas que había tomado, ahí comenzó a sentir empatía por él.
"yo crecí entre algodones, rodeada de lujos y un par de amorosos padres, no me dieron hermanos pero realmente quien los necesita si una tiene a su lado a Goku y Krillin, a Lunch… tuve los mejores hermanos y hermanas que una podría desear, unos que hacen que mi extravagante manera de ser luzca de lo más normal" – suspira mientras sopla ligeramente para enfriar su café – "el creció como un esclavo, obligado a asesinar por ese despreciable ser, vio a Freezer destruir su planeta y a su raza con un leve movimiento de la mano del lagarto, eso no puede ser nada fácil, algo así podría matar el alma de cualquier persona"
El incidente del cuarto de gravedad, era un antes y después, no solamente por su creciente necesidad de conocer más a Vegeta y de ayudarle a reencontrar aquello que había perdido en el camino, sino también por la manera en que su novio reacciono…
"Creo que ahí fue donde Yamcha se dio cuenta de que ya no era lo mismo, aunque oficialmente todavía somos pareja hace mucho tiempo que dejamos de sentir algo el uno por otro… desde que volvió a la vida solamente nos besamos dulcemente y nos acurrucamos en el sillón a ver televisión o películas viejas, no hemos vuelto a dormir juntos desde aquella noche después de su resurrección pero no fue pasión y mucho menos amor lo que sentimos, si no confort… fue una manera de demostrar nuestra felicidad de estar de nuevo juntos, pero creo que simplemente dejamos de vernos de esa manera, ahora ya somos como Goku, Krillin y yo, ya es un hermano más".
Yamcha y ella habían crecido juntos, de hecho Goku, Krillin, Yamcha, Lunch, Tien y ella eran la feliz familia Kame donde el maestro Roshi, a pesar de ser un viejo rabo verde, era como un abuelo, como tal los guerreros y las dos chicas raras lo adoraban. Ahora el dulce joven ladrón cuya nariz sangraba cuando estaba cerca de una chica hermosa y la jovial chica que buscaba las esferas para pedirles un novio ya no eran los mismos, aunque sus caminos continuaban paralelos, sus sentimientos… esos eran algo totalmente diferente, se continuaban queriendo pero ya no se amaban.
El último clavo en el ataúd de su relación fue Vegeta, desde que lo vio quedo prendada de él, lo odio y temió por igual desde el primer momento, pero no pudo evitar sentirse atraída por él y como siempre fue Yamcha quien se dio cuenta primero… Bulma por su parte sabía que el resto de las mujeres hermosas del mundo no pasaban desapercibidas por Yamcha y ellas claro que lo seguían y lo deseaban, pero ninguno de los dos hacía nada, ambos eran fieles y lo último que se atreverían a hacer era herir al otro… si se querían y alguna vez, hace no mucho tiempo, se habían amado con locura pero ese sentimiento ya era parte de su pasado.
"Creo que ya es hora de madurar… tengo que hablar con Yamcha y seguir cada uno con su vida, es hora de dejarnos ir como pareja, aunque me consuela saber que siempre seremos los mejores amigos del mundo" – una pequeña lagrima cae por sus hermosos pómulos junto con su siguiente pensamiento – "no puedo continuar atando a Yamcha a mí por temor a que Vegeta nunca sea mío, aun cuando tal vez yo ya no tenga remedio y me esté enamorando de un sicópata, mi dulce Yamcha tiene todo el derecho de ser feliz con alguien que lo ame como él lo merece"
En ese mismo instante Vegeta está tratando de apagar los pensamientos y sobre todo los sentimientos con dolor físico… ya tenía mucho que no exponía a su cuerpo a ese tipo de entrenamiento, no desde la explosión del cuarto de gravedad, pero la confusión lo estaba matando. No sabía que le incomodaba más si su erección que se reusaba a desaparecer o el nudo en su estómago.
"Que es lo que tiene esa onna que me hace sentir tan fuera de mi…porque aunque mi sentido común me dice que tengo que tomarla y después destruirla, no quiero más que estar cerca de ella y provocarla, discutir con ella me hace sentir tan vivo, tan excitado" – inclusive ahora extraña ver su rostro en la pantalla gritándole que no sea un idiota y no se exponga de esa manera.
"Desde que la vi en Namek se me hizo atractiva y desee hacerla mía como tantas otras a quienes no tuve que forzar pues no pudieron resistirme, pero mi alianza temporal con el imbécil de Kakarotto y su grupo de inútiles terrícolas fue lo que evito que la sedujera y ahora no quiero hacerlo, no quiero solamente follarla… no sé qué demonios quiero hacer con ella" – voltea a ver la gran pantalla vacía, su rostro continua sin aparecer – "porque fui tan débil, el hecho de haberme dejar llevar por una vulgar mujer como ella, por una terrícola sin fuerza alguna con un kii tan débil, pero ese beso… jamás nadie me había besado así"
Él sabe de cierta manera la respuesta… no solamente es el hecho de que Bulma es la mujer más hermosa que jamás había visto, nunca en todos sus viajes alrededor del universo se había cruzado con alguien como ella, la perfecta combinación de un físico que dejaba sin aliento y un cerebro que no daba descanso, eso era lo que despertaba su libido, esa maldita erección que no se iba, lo que lo desarmaba totalmente era la inocencia que conserva a pesar de lo que ha vivido, aun cuando toda la gente que amaba en algún momento habían muerto, algunos de ellos en sus brazos, no es un ser dañado como él, ese pensamiento fue lo que evito seguir con lo que su cuerpo aún le exige, tomarla con o sin su consentimiento, por alguna estúpida razón no quiso contaminarla con su ser, no quiso manchar esa inocencia con el cuerpo de un asesino.
"Un asesino, eso es que he sido y siempre seré, un demonio al que todo el universo teme, he tomado la vida de hombres, mujeres y niños por igual, y nunca me he detenido a pensar en ello, al menos no despierto… mi destino es convertirme en el amo de todo el universo, reemplazar a Freezar y reconstruir al imperio de Vegeta-sei" – suspira mientras lanza una bola de energía, tratando de enfocarse en el entrenamiento – "porque ella me hace sentir miserable por ser quien soy, ese maldita inocencia y ese despreciable aire de pureza"
Bulma podría vestirse de manera provocativa pero no necesariamente significaba que era una mujer fácil, en su cuerpo solamente podía percibir el aroma de su idiota noviecito, uno que comenzaba a hacerse menos fuerte, no había estado con él íntimamente en las últimas semanas. Sus vestimentas provocativas, su forma de hablar tan ruidosa y sin inhibiciones, todo eso escondía a una mujer dulce e inocente, hasta cierto punto solitaria por no tener con quien poder hablar a su mismo nivel de inteligencia, la onna es demasiado inteligente para su propio bien, su mente es tan brillante como la del saiyan, con la diferencia que ella rara vez dejaba que su ímpetu nublara su perfecto sentido común, por eso se le hizo tan raro que ella iniciará el beso y fuera quien ella quien se dejará llevar por la pasión del momento.
Todo eso podía leer en esas hermosas pozas sin fondo color azul, siempre curiosos y alegres, fueron sus ojos los que lo hicieron reaccionar, lo que vio en ellos… una combinación de adoración y necesidad, buscando como siempre en lo más profundo de su ser, buscando conectarse con él.
"La forma en que Bulma me ve… como si deseará entrar en mis pensamientos, en mis recuerdos, sin una pizca de miedo me sostiene la mirada con esos ojos color cielo, sabe perfectamente que puedo destruirla con un solo dedo, pero ella no se amedrenta jamás" – el cuerpo le está matando y esa maldita evidencia de su momento de debilidad no lo deja en paz – "cree que en el fondo no soy el monstro que soy, tonta… si sigue buscando se encontrará con toda la mierda que llevo encima, se dará cuenta que en el fondo soy aún peor de lo que jamás pudo haber soñado, no soy un príncipe de cuento como los de las estúpidas películas que ve, soy una pesadilla, el demonio al que todos temen"
La ha visto por la ventana acostada en el sillón frente a su enorme pantalla viendo esas películas, algunas veces sola, otras con el idiota de Yamcha a su lado… algunas veces se odio a si mismo por desear que fuera su pecho donde ella recargará su cabeza, inclusive hubiera aguantado las niñerías que la hacen suspirar tanto, con tal de sentir su cercanía vería cuanta idiotez romatica se le antojará a ella.
Arroja una bola de energía más pues recuerda lo que despertó en él sentir sus delicadas manos acariciar su espalda mientras se besaban, con timidez pero seguridad al mismo tiempo, como si tratará de grabar en su mente cada musculo de su cuerpo.
"Esa manera que tiene de tocarme, la maldita onna es una excelente estratega, atacándome por tantos frentes… con su mirada, su mente, su risa, sus delicadas manos, nadie me había tocado de esa manera, ni siquiera mi madre cuando era niño. Pude sentir sus manos tratando de calmar mis sueños cuando sufrí aquel estúpido accidente y logro su cometido hasta cierto punto cuando poso su cabeza cerca de mi pecho y pude oler su cabello"
Se sienta en el suelo para recordar ese accidente, lo primero que vio fueron las delicadas manos de ella cubiertas de sangre levantando una roca de sobre él, de donde saco fuerza hasta el momento no lo sabe pero su kii era casi cinco veces de lo que suele ser, se hinco junto a él y con delicadeza acaricio su rostro combinando la sangre de sus dedos con la de su rostro, sus ojos mostraban dolor y una preocupación real por su bienestar, aunque de sus labios salió el acostumbrado reproche – "realmente eres un idiota egoísta, pudiste dejarme sin casa" – literalmente obligo a Yamcha a llevarlo a su habitación y con cuidado limpio sus heridas, estuvo ahí cuando el doctor lo curo.
Aun cuando el perdió el conocimiento, la pudo sentir ahí toda la noche cuidando su agitado sueño, tratando de alejarlo de sus demonios, de sus ya acostumbradas pesadillas, los gritos de su pueblo al ser aniquilado, las suplicas de las personas que asesino, pudo sentir como delicadamente tocaba su pecho y su rostro, pudo escuchar su hermosa voz, siempre y cuando la mantuviera a un volumen normal – "tranquilo yo siempre estaré a tu lado, no eres el demonio que todos, tu incluido, piensan que eres, nadie te enseño a ser diferente, nadie te mostro la otra alternativa, quien podría hacerlo si toda tu vida estuviste rodeado de escoria, si tan solo me dieras la oportunidad, te enseñaría que el amor es lo que nos hace fuertes no el odio" – cuando despertó pudo verla sentada en una silla al lado de su cama, dormitaba con su cabeza recargada sobre la mesa, lucia tan incomoda y cansada, pero sobre todo preocupada, deseo tanto darle y darse a sí mismo esa oportunidad, pero como podría… si lo único que deseaba tanto o más que a ella, era asesinar a su mejor amigo, asesinar a Kakarotto.
Débil, ella lo hacía sentir débil como nadie antes en su vida, ni siquiera Freezer o Kakarotto lo habían hecho sentir así, ellos lo habían vencido en batalla, Bulma lo vencía antes de siquiera pelear, por ella desea cambiar, ya no ser un asesino a sangre fría, ya no ir de mundo en mundo destrozando todo a su alrededor, quería ser lo que ella necesitaba. Odiaba verla con el idiota de Yamcha, ella merecía algo más que un hombre que cada vez que entraba en una batalla era asesinado, a pesar de ser terrícola podría ser la perfecta consorte para el Príncipe de los Saija-yins, la mujer que debía estar sentada a su lado cuando fuera el emperador del universo, quien podría darle hijos mestizos pero poderosos, con la fuerza de él y la inteligencia de ella.
Decide dejarse de pensamientos inútiles – "el estar tanto tiempo entre esta raza me está cambiando, como puedo siquiera considerarla como princesa, porque tengo que recordarme constantemente que no es más que una vulgar mujer con terrible gusto para los hombres, ruidosa y berrinchuda, no es más que un obstáculo para lograr mis metas" – camina despacio rumbo al baño, una ducha con agua fría le caería bien, le ayudaría a deshacerse de la evidencia de su debilidad sin la necesidad de atenderse a sí mismo.
"Maldita mujer debí haberla asesinado cuando tuve la oportunidad, en Namek debía haberla follado y luego desistengrarla, ella será la primera en morir después de Kakarotto" – su odiosa sonrisa aparece en su rostro al cruzar este pensamiento su mente, aunque de manera inmediata esta se suaviza con otra idea mucho más atractiva – "aunque me pregunto si el resto de su cuerpo sabrá tan bien como sus labios"
