Los personajes no son míos, pertenecen a J.K. Rowling. La historia es de mi autoría aunque con influencia de algunas caricaturas y demás *-*
Capítulo 1. EL FILTRO
Las clases de Pociones particularmente, no eran las mejores para los Gryffindor. El profesor Snape no temía demostrar su obvia preferencia a la casa de Slytherin y su desagrado con los leones. Para el colmo, todas las clases de esa asignatura las compartían dichas casas.
— Silencio, ahora —ordenó el profesor de espaldas a su grupo cuando todos habían tomado sus asientos—. Debido a los atroces e incompetentes intentos por hacer el Doxycida… cabe recalcar que casi la mitad del grupo ha reprobado —dijo mirando a todos los Gryffindor—, seré indulgente, ofreceré puntos extra a aquellos que elaboren alguna poción nivel ÉXTASIS del libro Elaboración de pociones avanzadas y me dé una muestra correcta en dos semanas exactamente…
— ¿Está loco? —susurró Ron a Hermione—, si no hemos aprobado con…
— Si no son capaces de elaborar lo que solicito —levantó la voz al profesor—, pueden adquirir su pase directo a cuarto año nuevamente conmigo, o ser más realistas y comenzar a trabajar de asistentes de Filch porque dudo que aspiren a un mejor empleo que de conserje con las notas que llevan… Sí, señor Weasley, usted más que nadie debería preocuparse porque sus calificaciones son casi tan bajas como las del señor Longbottom…
El resto de la hora, el profesor Snape habló del veneno de Acromántula y los últimos minutos les permitió a sus alumnos ojear el libro de dos cursos adelante para que eligieran sus pociones a entregar.
— ¿De qué te preocupas, Hermione? ¡Tuviste un Supera las Expectativas en el antídoto! —exclamó el pelirrojo mientras caminaba por los pasillos con sus dos mejores amigos rumbo al Gran comedor.
— Exactamente, en cambio calificó con Extraordinario a Nott y a Malfoy, por eso…
— ¿Celosa, Granger? Me sorprende que hayas aprobado con tu mediocre cerebro comelibros y falta de perspicacia —farfulló un Slytherin de cabello platinado que pasó al lado del trío dorado empujando con toda su fuerza el hombro de Ron.
— Ese maldito hurón albino…
— Harry, tranquilo, no vale la pena —dijo la castaña posando su mano en el hombro del azabache—. Como decía, estoy nerviosa por…
— ¿Nerviosa? Yo soy quien debería estar nervioso, Snape me puso un Troll en el trabajo y si no entrego una buena poción, ¡me reprobará! —interrumpió el pelirrojo frunciendo el ceño asustado.
— Si te sirve de consuelo, yo he obtenido un Desastroso y podría apostar que por más perfecta que hiciera la poción, Snape encontrará cientos de errores, no soy su alumno más apreciado —comentó Harry rodando los ojos por debajo de sus gafas.
— Chicos, ¡no se desanimen! Las instrucciones son muy específicas, sólo deben seguirlas al pie de la letra.
— Para ti es fácil decirlo, ¡eres brillante en todo! —bufó el Weasley.
Los tres muchachos tomaron asiento en la mesa de Gryffindor en el Gran comedor junto a los gemelos y Ginny, que cuchicheaban misteriosamente mientras jugueteaban unas pastillas moradas.
Tomaron cada uno un pastel de calabaza (Ron se apropió de una bandeja llena de calderos de chocolate) cuando Neville se les unió: su rostro estaba lívido y tenía la mirada perdida, de su frente escurrían gotas heladas de sudor.
— Mi abuela me matará —comentó el chico dejándose caer en el banco apesadumbrado.
— Escuche que los reprobarán a ustedes tres en Pociones —exclamó Fred enarcando hacia arriba una ceja.
— Y no sólo eso, sino que repetirán el año —agregó George mirándolos burlón.
— O puede que los regresen a primero…
— Con Snape como profesor de por vida…
— Y la señora Pince…
— Creí que ella sólo era bibliotecaria, Fred.
— Lo será hasta que estos tres reprueben, George.
— ¡Fred, George! ¿Pueden guardar silencio? —pidió la castaña al notar lo enfermo que se veía Neville asustado por los comentarios de los gemelos.
— Tranquilo, Nev, aún tienes oportunidad de aprobar, pide ayuda al insigne Cedric Diggory —sugirió George.
— Es bueno en pociones, de último curso…
— Y guapo —intervino Ginny, cuyas mejillas se coloraron más que su cabello y clavó la vista en su plato.
— No es tan difícil hacerlas —habló una voz soñadora sobresaltando a todos los presentes—, sólo deben seguir los pasos y ya, es lo único que hace Hermione —soltó Luna con su habitual tono sereno que utilizaba al decir dolorosas verdades.
— Intuyo que obtienes puros Extraordinarios en Pociones, ¿No, Lovegood? —cuestionó Hermione ofendida.
— No, el año pasado mi nota media era Insatisfactorio —respondió indiferente la rubia.
— Entonces, ¿cómo puedes decir que la elaboración de…?
— ¿Quieren cambiar de tema? —interrumpió Harry agobiado—, ya es suficiente con las clases dobles de Snape…
El resto de la tarde, los magos y la bruja pasaron sus horas libres en la biblioteca investigando más acerca de las posibles pociones que podían presentar al profesor en dos semanas.
— Haré la poción Multijugos, tengo experiencia en ella y no creo tardar tanto en hacerla esta vez —decidió Hermione satisfecha consigo.
— Yo la Solución de Hipo —dijo dubitativo Neville.
— El Filtro de muertos en vida se lee complicado, pero lo intentaré, el ex-dueño de este libro parece saber lo que hacía… —murmuró Harry sin frenar su intenso escrutinio al desgastado ejemplar del libro que había tomado del aula de las mazmorras.
— Aún quedan catorce días, no es necesario que elija en este momento lo que entregaré —gruñó Ron cerrando con furia el libro de texto—. Chicos, mejor volvamos al comedor, ¡ya será la hora de la cena! —lloriqueó tratando de convencer a sus amigos lo cual no le fue complicado, los rugidos hambrientos de su estómago lo apoyaron en su sugerencia.
Después de atascarse con el rebosante banquete, los leones se dirigieron a su sala común aunque sin mencionar de nuevo a Snape. Pero la castaña no estaba satisfecha, se sentó frente a la chimenea con el libro en mano y leyó una poción que llamó su atención:
Filtro del olvido
Era un preparado muy similar a la Poción del olvido (que habían presentado como proyecto final en primer año) pero sus efectos eran mucho más potentes. Hermione sintió una descarga eléctrica cosquilleando en brazos y piernas, sabía perfectamente lo que eso significaba… "Tengo que hacer este filtro" pensó. A la muchacha le gustaba probarse sus habilidades.
Sabía que rompería decenas de reglas, pero eso no la detuvo.
Antes de que Harry se fuera a su dormitorio, le pidió prestada su capa invisible argumentando que quería analizar sus propiedades, cada fibra si fuese necesario, para intentar descubrir qué era lo que le daba a la capa la posibilidad de… El azabache decidido a no escuchar por media hora más a Hermione dando sus explicaciones, se limitó a entregarle la capa con un sonoro bostezo y se fue a dormir. Primer paso completado.
Al dar la medianoche, la sala estaba completamente vacía y las chicas que compartían dormitorio con Hermione, perdidas profundamente en sus sueños; la castaña salió sigilosamente con su libro y la varita bien sujetos, se cubrió con la capa y salió sin ser vista por el retrato de la Señora Gorda.
Bajó al segundo piso del castillo para ir al Depósito de pociones: el año pasado, la bruja había logrado sonsacarle a Percy la contraseña del depósito para poder entrar cuando lo requería sin solicitar algún permiso, apenas y lo había logrado, puesto que Percy "siempre respeto las reglas" Weasley era muy exigente con las normas pero afortunadamente confiaba en la chica.
Hermione susurró "Rábanos de fuego" y entró.
Dentro, se quitó la capa y con un "Lumos" iluminó la habitación. Tenía toda la habitación a su disposición y estaba segura de que nadie iría a entrometerse.
Abrió el ejemplar de Elaboración de pociones avanzadas en la página 42 y leyó los ingredientes:
.
· 2 gotas de agua del Río Leteo
· 2 ramitas de valeriana
· 4 bayas de muérdago
· 3 hojas de coclearia
· 1 raíz de ligústico
.
Sin pensarlo más, sacó los ingredientes de los armarios donde estaban guardados y los colocó en una mesa de trabajo en medio de la habitación, al lado del lavado caldero, mortero y la cuchara de metal que usaría. Prosiguió leyendo:
.
PREPARACIÓN:
1. Llenar la mitad del caldero con agua simple.
2. Agregar 2 gotas de agua del río Leteo a su caldero.
3. Calentar durante 20 segundos.
4. Añadir 2 ramitas de valeriana a su caldero.
5. Mezcle 3 veces a la derecha.
6. Ondée su varita en la solución hasta que adquiera un color ámbar.
7. Añadir 4 bayas de muérdago y 3 hojas de coclearia en el mortero.
8. Machacar hasta convertirlos un polvo fino.
9. Añadir 4 pizcas de la mezcla triturada en el caldero.
10. Revuelva 5 veces a la izquierda.
11. Sumerja una raíz de ligústico y espere alrededor de diez minutos hasta que la poción adquiera un color azul celeste brillante (manténgase a distancia prudente para evitar inhalar los vapores que broten del caldero, pueden ser nocivos).
12. Ondée su varita para completar la poción.
.
Debajo de las instrucciones estaba escrita una nota:
.
¡IMPORTANTE!
Inhalar los vapores antes de terminar el filtro puede ocasionar efectos secundarios desconocidos, por lo que no es recomendable que sea realizado sin la supervisión de un maestro.
.
Bien repasadas las instrucciones, Hermione se puso manos a la obra. Agregó los ingredientes en el orden correcto, el brebaje adquiría exactamente los colores descritos, tuvo un pequeño inconveniente a la hora de machacar las hojas de coclearia pero al final lo logró.
Ya estaba en el penúltimo paso, esperando a que transcurrieran los diez minutos con la raíz de ligústico. Desgraciadamente había dejado en la sala común su reloj que solía cargar consigo, así que le costaba llevar la cuenta de cada minuto.
Acercó su rostro al caldero esperando ver una reacción que le indicase cuando habría transcurrido los diez minutos… nada. Seguía el líquido tan imperturbable como al principio.
Se quedó viendo de cerca la sustancia otro rato más para ver si algo cambiaba… nada. Su frente se cubrió de gotas de sudor haciendo que sus mechones castaños se quedaran pegados a su cara y tenía calor a pesar de que el Depósito fuera tan helado…
— ¡Los vapores! —gritó asustada alejándose rápidamente del caldero.
No había percibido olor alguno, probablemente aún no se producían, o al menos eso se decía intentando consolarse. Ondeó su varita sobre la poción para terminarla pero sabía que no la había logrado, todo por no llevar un reloj.
Frustrada, Hermione limpió la mesa, tiró a la basura los restos de los ingredientes y con un "Evanesco" vació el caldero del filtro fallido.
Colocó nuevamente la capa sobre ella, tomó su libro, varita y dejó en penumbra el Depósito a su salida. Caminó hasta la torre de Gryffindor cuidando no ser descubierta por Filch, su gata o algún profesor con dificultad para dormir.
Llegó sin problema hasta el retrato de la Señora Gorda, susurró "Somormujo" y la mujer de la pintura sin abrir los ojos, la dejó pasar. Volvió a su dormitorio, con suerte aún podría dormir unas cinco horas antes de tener su primera clase en la mañana.
Hermione no imaginaba los efectos que los dichosos vapores tendrían sobre ella…
