-Mama…Papa…

Hacía tan solo unos minutos ninguno se imaginaba que todo se iba a torcer así

Y hace 2 meses Kakyoin no imaginaría que su escapada de casa a derrotar a Dio podría resultar en esto.

-Ellos van a estar TAN enojados, me van a encerrar en el sótano y no me van a dejar salir diciendo que ya salí lo suficiente. –los 3 estaban en un taxi llendo en dirección a la casa del pelirojo, Joseph había ido para explicarle algo a su familia aunque no le extrañaría que lo acusaran de robachicos o algo y lo denunciaran, juicio que obviamente saldría mal pues…por que ellos son millonarios.

-Bueno tiene sentido si su hijo se desaparece por 2 meses –la idea de Joseph de la que aún el pelirojo no estaba muy convencido pero de todas maneras no tenían nada mejor era decir. Básicamente el era un profesor de un programa de estudiantes de intercambio y Noriaki como no sabía si lo dejarían o no falsifico los papeles y no se comunico por que tenía miedo de enfrentarse a ellos.

Sonaba estúpido pero siendo que tenían 17 era creíble bajo su punto de vista.

-Vives un poco lejos de la escuela no? –le pregunto Jotaro mirando por la ventana.

-Hay un tren cerca y solo tengo que caminar unos 5 minutos desde la escuela…o eso creo luego de mirar los mapas por que realmente no recuerdo mi primer dia de escuela…-aquello hizo reir a Jotaro dándole un codazo.

-Te saque la mierda

-Enserio? Yo no lo recuerdo y no hay pruebas de ello…

Bajaron en un lugar donde el terreno empezaba a volverse todo campings con jardines gigantes, muchas extensiones de tierra para una sola casa, bajaron en cuanto el chico se los indico y al ver como Kakyoin se quedo pasmado viendo su casa Joseph le puso una mano en el hombro.

-Vives aquí? –el chico le asintió con la cabeza, podía sentirlo temblar.

-No me esperaba que fueras de una familia adinerada –susurro Jotaro sorprendido de ver todas las rejas con plantas haciendo de tapadera de la casa.

-Bueno esos viajes a Egipto no se pagan solos…en realidad nos mudamos aquí hace poco por que heredamos esto de mi abuelo y justo coincidió con lo de Dio… -de su bolsillo saco unas llaves y se puso a abrir la puerta- que suerte que recogí mis cosas de tu casa antes de salir…

En cuanto abrió la puerta había un caminito muy delicado entre un jardín de pasto y macetas con unas plantas bastantes descuidadas, aquello perturbo un poco al pelirojo ya que su madre cuidaba mucho a sus plantas, a Jotaro le pareció extraño pero cuando vio la expresión del chico miro a Joseph, avisándole que este alerta por que algo estaba pasando.

El lugar estaba super silencioso y no se movía un alma, a este punto los padres de Kakyoin tendrían que haber sentido el ruido de la puerta pero…nadie vino, y además de eso al estar frente a la puerta el pelirojo se quedo dando vueltas unos instantes revisando todo el frente de la casa, con ambos Jojos observándolo, definitivamente algo no iba bien. En cuanto abrió la puerta una peste horrenda llego a las narices de los 3 hombres, pero peor fue ver hacía delante a ver que era ese olor.

En el suelo yacían un par de cadáveres, un hombre y una mujer de pelo rojo del mismo tono del chico, Jotaro se tenso al ver eso y el rostro de Joseph se lleno de horror mientras que Kakyoin no sabía que estaba pasando, la madera blanca del suelo estaba teñida de negro por lo que suponía que era sangre seca y el olor era de los cadáveres pudriéndose, lo único por lo que los podían reconocer era el cabello del chico pero…

-Que significa esto…-susurro Joseph asustado, listo para sacar a su stand en cualquier momento –espera Kakyoin! Podría ser una trampa! –el chico se acerco lentamente a los cadáveres de sus padres, pisando con fuerza en la madera del suelo manchada, el anciano iba a detenerlo pero Jotaro quien hasta ahora había estado en silencio buscando el peligro le puso la mano en el hombro apuntándole con el rostro hacía una de las paredes celestes de la entrada, con un mensaje escrito en sangre seca –Dio no permite traidores…-susurro haciendo que el pelirojo saliera de su trance de ver los cuerpos muertos de su padre, volteando a la pared donde Joseph había leído eso.

-Esto lo hizo Dio? –sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas, volviendo a ver a sus padres a quien ahora veía con los estómagos totalmente cortados, toda la carne alrededor suyo eran sus órganos fuera de lugar y eso lo hacía querer vomitar –mis padres…

El mundo se le había venido abajo en tan solo un vistazo al pelirojo, volteo al cadáver de su madre solo para ver que le faltaba un ojo, al empujar a su padre tenía un corte muy profundo en el cuello. El solo se había escapado por la idea de estar más tiempo con personas como el, con usuarios de stand, jamás pensó en la posibilidad de que eso afectara a sus padres de alguna manera, el había salido de Japón. Las manos empezaron a temblarle cuando cayó sin fuerzas enfrente de ellos y toco el rostro de su madre, pegajoso y podrido contra su piel.

Joseph salió por un segundo incapaz de soportar el olor para llamar a la fundación a que recogieran los cadáveres y hicieran la denuncia, otra vez se venían tiempos crudos. Jotaro en cambio se quedó mirándolo totalmente destruido, con los hombros temblándole y la mirada perdida junto a los zumbidos de las moscas dentro de las tripas de sus padres.

-Kakyoin –lo llamo acercándose a el lentamente, el chico no le respondía –Kakyoin soy yo Jotaro –al acercarse a el el chico volteo a verlo, jamás lo había visto así de derrotado ni en los peores momentos de sus luchas, ni cuando creyó que Avdul murió.

-Yo…Jojo…yo…-en estos momentos el pelirojo no sabía cómo gesticular, no sabía hablar, ni podía siquiera pensar, no sabía cómo se hacía, solo sentía un fuerte dolor en el pecho y unas irresistibles ganas de morirse ahí mismo.

-Kakyoin sal de ahí! –Jotaro lo tironeo para atrás pero el chico empezó a resistirse gritando, queriendo estar cerca de los cadáveres de sus padres, Joseph entro al oir el griterío a poner un poco de calma.

-Jotaro! Bájalo! –le ordeno a su nieto con la voz mas alta y aterradora que tenía, no era momento de acercarse o tocar a Noriaki.

-No es bueno que este cerca de ellos! –le grito el moreno intentando sostener a su novio quien estaba desesperado estirando los brazos hasta donde estaban sus padres muertos.

-Te digo que lo bajes! -al soltarlo con todo el nerviosismo posible encima el chico salto hasta los cadáveres de sus padres, abraznadose al de su padre rasgando la piel podrida de este.

-Papa…Mama…-ver aquello le rompía el corazón a Joseph, Kakyoin estaba llorando descontrolado aferrándose a los cuerpos desfigurados y sin vida. Jotaro no podía soportar verlo así y se quiso acercar de nuevo pero en cuanto dio un paso delante de la espalda de Kakyoin salió Hieropanth Green empujándolo hasta una pared de un fuerte golpe totalmente desquiciado- aléjate! No voy a dejar que nadie se acerque a mis padres!

Aunque Jotaro estaba listo para intentar sacarlo de ahí Joseph lo sujeto y lo saco de la casa, cerrando la puerta para darle su espacio al chico, Jotaro lo miro enfadadísimo y con ganas de golpearlo.

-Que estas haciendo!? –el hombre le dio un golpe en la cara a su nieto, dejándolo aturdido por un segundo.

-Déjalo solo! No debemos acercarnos a el!

-Por que!? Que estas insinuando!? –aquello le hacía hervir la sangre a Jotaro, parecía que pensara que el pelirojo mato a sus propios padres.

-Que lo dejes solo! Tiene que asimilar la realidad! Esta en shock! –ahora mismo acercarse al pelirojo era peligroso, no solo por su propio bien de que los volviera a atacar por la furia que estaba sintiendo y lo confundido que estaba si no por que podía quebrarse mentalmente.

-Pero no podemos solo dejarlo ahí con los cuerpos! Aparte no revisamos el resto de la casa y…!

-Entremos por detrás entonces, la fundación esta en camino y se ocuparan de los cuerpos, cuando ellos vengan nos ocupamos de Kakyoin como sea solo déjalo solo por unos momentos –Jotaro asintió sin saber que mas hacer o decir, habían pasado meses y lógicamente el asesino no iba a estar ahí pero tenían que chequear.

Entraron por atrás rompiendo la pared con Star Platinum en la cocina, había vasos y comida podrida y llena de bichos, no tan en mal estado como los cuerpos de los padres del chico que eran un nido de insectos pero mas alla de eso es como si hubieran parado el tiempo en una mañana después de hacer el desayuno, el lugar era amplio y lujoso pero ahora sus dueños estaban muertos, siguieron explorando buscando por otras salas, la luz estaba cortada en todo el lugar y ahora que lo veía había mucho correo acumulado en el buzón de adelante así que seguramente fuera por malos pagos.

Ningún vecino podría haberse percatado del olor por que el camping era gigante y la casa estaba totalmente cerrada, como si fuera una sorpresa especialmente para Noriaki, por detrás del lugar había una piscina con un pequeño jardín botánico y un gazebo.

La casa tenía un estudio y una biblioteca, cada habitación su propio baño y una sala muy lujosa con un toque bastante femenino, se notaba que la madre de Kakyoin era una mujer muy alegre por la decoración que escogía. Al entrar a la habitación de Kakyoin se le encogió el corazón, había muchos mangas y libros en su biblioteca y tenía una consola conectada a un televisor cuadrado enfrente de la cama, si todo no se hubiera torcido así tal vez hubieran podido jugar videojuegos ahí pero…el nunca volvería a su anterior vida.

En cuanto vieron a los móviles de la fundación por la ventana bajaron a recibirlos, haciéndolos esperar un momento para ver como estaba el chico, les había llevado una hora toda la exploración de la casa, buscando detenidamente algún rastro o algo sobre el asesino.

Al ir de nuevo a la entrada vieron algo muy similar a un cascaron en medio de la sala, hecho de los tentáculos y el brillo de Hierpanth Green, Joseph suspiro sin saber muy bien cómo manejar la situación pero queriendo ser lo más imparcial y suave posible, no iba a permitirle a Jotaro ser un bruto con el, no sabían cómo podía reaccionar y no querían herirlo en una pelea donde sus sentimientos estaban tan destruidos.

-Kakyoin lamento pedirte esto pero…sal…nos vamos a casa –le susurro de la manera más delicada que podía.

-Esta es mi casa –escucho su voz partida y rota, seguramente de tanto llorar, lo habían escuchado desde las otras habitaciones y había sido horrible, no quería ni imaginar cómo se sentía ahora mismo.

-Entonces vámonos juntos –le susurro y se quedaron esperando por un rato en total silencio, iba a hablar de nuevo pero entonces y justo como no quería Jotaro se alzó delante, elevando la voz.

-Kakyoin, vámonos –iba a regañarlo pero no había dicho nada tan fuerte, se quedaron esperando un rato mas en silencio pero sus tentáculos empezaron a retirarse cuando vieron a Hieropanth salir del cascarón, lo primero que paso fue que los cuerpos putrefactos cayeron de un golpe al suelo haciendo crujir sus huesos, dándole muchísima impresión a Joseph.

-Esta bien –susurro Kakyoin con la cabeza abajo y las mejillas mojadas de las lagrimas, no podían ver su rostro pero no iba a ser ninguna buena noticia verlo, Jotaro le extendió la mano y el chico se sujetó con fuerza a ella, lanzándose a sus brazos de golpe a llorar desconsolado, el moreno lo abrazo con fuerza haciéndole saber que estaba ahí con el y que no lo iba a dejar.

Por el próximo tiempo el pelirojo iba a quedarse con los Kujo y Suzie y Joseph también en casa de Holly, no solo que le iban a hacer compañía a su hija recién liberada de la maldición de Dio si no que Joseph iba a ocuparse de todos los problemas que iba a tener este chico.

Le habían dado su propia habitación para que tuviera privacidad pero al oírlo gritar entre sueños en las noches empezaron a temer por su propia seguridad y lo hicieron mudarse con Jotaro, quien también quería vigilarlo de que no cometiera ninguna locura, al menos al dormir juntos no despertaba gritando pero si lo sentía llorar y temblar todo el tiempo, preguntando todos los días al despertarse si todo lo que había pasado no era un sueño.

Al moreno le aterraba mucho oírlo decir que prefería estar muerto.

Por este año ya no podían volver a la escuela por la cantidad de faltas, y además el ambiente no estaba como para volver, había muchas cosas que hacer y un tiempo alejados de responsabilidades era mejor para los chicos.

-Kakyoin la cena esta lista! –a Holly le preocupaba muchísimo que el chico se pasara tantas horas encerrado durmiendo en la habitación que compartía con Jotaro, obviamente era normal después de todo lo que tuvo que pasar pero… entre todos intentaban animarlo lo mas posible, parecía que quería dormir para siempre y no despertar, Jotaro le contaba que para el todo esto era una mala pesadilla de la que algún día despertaría

-Lo siento no tengo hambre de nuevo, debería haber avisado…-al abrir la puerta para encarar a Holly que era una mujer maravillosa preocupada por el como si fuera su propia madre a la rubia se le encogió el corazón, acariciando tu cabello para calmarlo un poco.

-Tal vez todavía estes un poco dormido –intentaban evitar decirle deprimido o enfermo para que no se sintiera todavía peor –dejame prepararte un te asi te sientes mejor si? Además ya no almorzaste hoy y no queremos que te descompongas –al no querer rechazar su amabilidad el chico asintió con la cabeza y la acompaño a la sala, ahí estaban los Joestars cenando todos, para ellos era costumbre empezar a comer antes por que…no siempre Noriaki estaba en condiciones aún siendo un nuevo miembro de la casa.

-Holly querida vas a venir a comer? –le pregunto su madre viendo al pelirojo sentándose frente a la cena envuelta en papel fil.

-Le preparare un te a Kakyoin que no se siente muy bien no te preocupes mama.

En cuanto consideraron que estaba un poco mejor pasado un mes y medio empezaron con las causas y demás sobre el asesinato, no por justicia ni nada por el estilo ya que era del tipo de cosas que se iban a encargar de tapar con la fundación pero si para que Noriaki reciba su casa y su herencia, más que nada por el tema de que llevaba declarado desaparecido unos 4 meses.

Iba a tener que declarar a la policía sobre su desaparición y el asesinato de sus padres para poder obtener todos sus bienes, mientras tanto hasta que cumpliera 18 estaba bajo el cuidado de los Joestar, lo cual era una excusa para no dejarlo volver a su casa a que estuviera solo y se…suicidara o algo.

En la declaración el estaba con el señor Joestar frente a los policías y Jotaro afuera esperando, habían estado una media hora hasta que lo vio salir con lágrimas en los ojos, corriendo directo a sus brazos más agitado que de costumbre.

-Que sucedió? –le susurro al oído abrazándolo también.

-Ellos creen que yo mate a mis padres –al oír eso a Jotaro se le helo la sangre, podría matar a esos policías con Star Platinum sin que ninguna cámara se diera cuenta.

Al rato los 3 estaban dentro del auto, ambos chicos detrás Jotaro abrazándolo lo más posible para que se calmara.

-Según su argumento es que el desaparece 4 meses y llega de la nada con la familia de su novio para empezar a esclarecer los papeles de la herencia y los bienes que le corresponden por no ser mayor de edad, la detective esta ensañada con el por que no pueden probar nada. –le explicaba Joseph a su nieto manejando, lo llenaba muy de coraje la situación pero entendía el por que alguien podía pensar eso.

-Si supieran que desaparecimos para salvar al mundo de Dio…-susurro con mucha rabia mirando a su novio que miraba totalmente perdido la ciudad por la ventana.

-Como yo tenía un stand y mis padres no…me gustaba mucho hacerle bromas a mi madre de niño…escondiéndole sus cosas y haciéndole creer que la casa estaba embrujada cuando los cuadros de fotos se movían solos…soy hijo terrible…mi padre siempre decía que eran malos los videojuegos por que me iba de clases para ir a las recreativas así que me compro una consola para que me quedara en casa aún si tenía las mejores notas del curso…no debería haberlos dejado solos…no debería haberme cruzado con Dio esa noche –en cuanto se puso a llorar de nuevo lo abrazo con mas fuerza, matar a sus padres y lavarle el cerebro no era la peor cosa que le había hecho Dio pero ahora si se sentía como la peor.

Al tiempo Kakyoin para cuando cumpliera 18 tendría legalmente la fortuna de sus padres, los Joestar insistían en dejarlo en su casa hasta ese entonces, aunque de todas maneras Kakyoin le pidió a Joseph que vendiera la casa y mudara el dinero hasta esa cuenta congelada, no quería tener nada que ver con la casa en la que había vivido con sus padres y el estuvo de acuerdo en esa decisión.

Los meses empezaron a pasar y cuando lo empezaron a ver salir todos los Joestar empezaron a pensar que el chico ya estaba mejor, lo que hizo que Suzie y Joseph regresaran a estados unidos.

El pelirojo se iba por largas horas sin decir nada y sin contar demasiado, aquel comportamiento alarmaba un poco a Jotaro y a Holly pero la rubia al verlo tan cordial y amable como de costumbre no podía reclamarle nada, sin embargo Jotaro estaba preocupado así que empezó a seguirlo en secreto sin que se diera cuenta y para su sorpresa…

Kakyoin tenía un trabajo.

No era nada del otro mundo, cajero en un local de comida rápida pero suponía que es lo que pudo conseguir un adolescente sin secundario terminado, se quedo esperándolo afuera aún si le faltaban varias horas hasta que saliera.

Al terminar su turno el pelirojo se encontró una sorpresa en la puerta del lugar.

-Jotaro?

-Debiste decirnos que tenías un trabajo, mi madre estaba preocupada –el pelirojo se acerco apenado a el, iba con la ropa de civil que habían sacado de su antigua casa, era de las poquitas cosas que Kakyoin no había querido tirar.

-Lo siento por causar problemas…-susurro y el moreno lo agarro de las mejillas para que lo viera a la cara.

-No me molesta que consiguieras un trabajo pero…por que no nos contaste?

-Estaba cansado de estar en la cama sin hacer nada, me sentía sin fuerzas todo el tiempo y pensé que la mejor manera de ocupar mi mente podría ser…

-Acaso quieres mudarte y por eso no nos lo habías dicho? –cuando lo interrumpió con eso Kakyoin se separo enojado.

-No! Todavía nos falta un año para terminar la escuela no hay manera!

-Pero todavía no puedes tener tu herencia y…

-Los menores de edad no pueden alquilar, no hay nadie por mi que podría hacerme el favor por que el señor Joestar es mi tutor legal…aparte no alquilaría con el dinero de mi herencia, si no cuando trabaje o algo…

-Entonces simplemente es un pasatiempo? –el chico asintió agarrando las manos de Jotaro.

-Necesitaba tener mi mente ocupada con otra cosa…estare por el año que viene en tu casa al menos hasta que termine la escuela…

-Puedes quedarte cuanto quieras sabes? No tienes que preocuparte…-el chico asintió y ambos se abrazaron, Jotaro en todos estos meses había sido el apoyo que tanto necesitaba y siempre estaba disponible para el –solo díselo a mi madre para que no se preocupe, estará feliz de que encontraste trabajo.

-Lo siento –le susurro contra su nuca a lo que el moreno solo lo abrazo mas –Jojo…

-Si? –el calor de su cuerpo lo hacía sentirse dormido.

-Quiero que me ayudes con algo…y si aceptas que me prometas que lo harás… -se separaron para verse a los ojos.

-Sabes que puedes pedirme lo que sea –y así sería siempre, quería ser su apoyo para todo lo que necesitara.

-Quiero que si encontramos al asesino de mis padres…al vasallo de Dio que los mato…me ayudes a matarlo –todo este tiempo estuvo esperando que le dijera algo así, no le resultaba extraño ni ajeno después de todo Polnareff mato al asesino de su hermana también, y todo su grupo en el viaje habían matado personas, incluido el… le asintió, siempre iba apoyarlo en todo lo que necesitaba y quisiera y si esto era importante para él iba a hacerlo –de verdad?

-Todos matamos personas en el viaje contra Dio y el mato a tus padres así que…

En lo que terminaba de hablar sus ojos se engancharon con los del pelirojo, sus hermosos ojos violetas que lo habían enamorado en ese viaje a Egipto, al volver a Japón las cosas se habían torcido tanto como para el pelirojo como para su relación pero sus sentimientos no habían cambiado en todos esos meses y por eso lo había estado apoyando y cuidando todo ese tiempo tan complicado.

Después de todo Kakyoin siempre había estado con el cuándo se sentía mal por haber tratado mal a su madre todos esos años cuando estaban viajando y ella estaba enferma, rezando todos los días para llegar a tiempo antes de que la maldición la matara y eso lo había enamorado del chico, no iba a dejarlo ni ahora ni nunca, y si lo necesitaba para cometer un asesinato así iba a ser.

De todas maneras tenían que exterminar todo resto que podría haber dejado Dio.

Sus frentes se juntaron hipnotizados en la mirada del otro, los ojos violetas del pelirojo lo relajaban además de parecerles super únicos y especiales. Y Kakyoin por su lado no podía dejar de mirar los de Jotaro, eran los ojos del hombre que más amaba en el mundo.

Sin pensarlo demasiado y dejándose llevar ambos cerraron sus labios en un suave y delicado beso, uno sencillo y cariñoso nada mas para marcar presencia de que estaban ahí el uno con el otro.

-Hacía tiempo que no nos besábamos…-le susurro Jojo al separarse de sus labios dándole un pico delicado y lleno de amor.

-Lo siento yo…-no quería oírlo disculparse, solo quería sentir su boca sobre la suya así que lo tomo del mentón para besarse de nuevo.

Este fue un beso un poco más largo, moviendo con delicadeza y ternura sus labios uno contra el otro, con la suavidad de su saliva acompañándolos en ello.

No era que en los 7 meses que paso toda esta situación no se habían besado ni tenido nada romántico aun siendo novios pero por el humor del ambiente no había dado la ocasión para darse demasiado tiempo ellos 2 en ese tipo de sentido, por lo general nada pasaba de unos besos estando abrazados en la cama, Kakyoin no estaba de ánimos y Jotaro lo entendía y estaba bien para el de esa manera. Y su intimidad se había visto afectada por eso, además de vivir en la misma casa donde estaba la madre de Jotaro y en un tiempo sus abuelos.

Se separaron y al verse de nuevo empezaron a compartir besitos cortos y húmedos, sin querer dejarse ir, el pelirojo se abrazo de su cuello y el moreno lo tomo de la cintura.

-No quiero oírte disculparte por nada

-Siento descuidarte asi…-iba a reprocharle pero el chico lo paro poniendo su dedo sobre sus labios –casualmente hoy me dieron mi primera paga…ha pasado un tiempo desde que nosotros…-el moreno entendió perfectamente lo que quería decir y lo tomo de la mano hasta el motel mas cercano, el problema no era dinero ahora mismo –te amo Jotaro, gracias por estar conmigo

-No te preocupes por eso –al estar frente al motel apretó su mano por un segundo, obligándolo a mirarlo, el chico le reafirmo que si con un beso y ambos entraron.