Las luces neón brillaban sobre la ciudad como cualquier otra noche. Un paisaje urbano al cual Dominic Drearr estaba plenamente acostumbrado. Dom había estado viviendo el turno vespertino desde que comenzó a trabajar en la empresa R&R, si bien, el trabajo era demandante, no era nada que un poco de medicamentos no pudieran arreglar, la magia de la medicina moderna era un lujo del cual Dom se aprovechaba plenamente y sin remordimientos.

Esa noche el neón parcía ser más brillante que de costumbre, su brillo provocaba que el joven asalariado tuviera que entre cerrar los ojos para evitar que la migraña del trabajo continuará su funesto avance. Sus pastillas para el dolor se habían agotado, pero él estaba demasiado cansado como para ir por una nueva dosis, será problema del Dom del mañana, pensaba mientras intentaba recordar el lugar exacto en donde había aparcado su coche.

"Eh Dom ¿Cómo terminó el programa? Escuche que tu equipo no lograba conectar con la base de datos porque el administrador de la red olvido ceder los permisos," dijo un hombre alto y delgado con una sonrisa burlona de falso pesar grabada a lo largo de su rostro.

Dom estaba cansado y el recuerdo de haber pasado casi cuatro horas en busca de una solución que estaba fuera de sus manos no ayudaba a reducir su jaqueca, "Si… *suspiro* al final todo fue problema del equipo de Arlo, gracias por la preocupación Mike," respondió Dom sin siquiera voltear a verlo, "Y a todo esto ¿Que se supone que haces aquí? Tu turno terminó hace varias horas"

"¿No puedo esperar a mi mejor amigo en todo el mundo para ir por un poco de alcohol después de un duro día de trabajo honrado?"

"¿Tu mejor amigo? Me gustaría conocerlo"

"Eres cruel Dom" -dijo Mike mientras bajaba la cabeza y sostenía a Dom del hombro- "Pero justo"

"Lo se, me encanta"

"Entonces, Dom ¿Que tal si lo discutimos con unas cervezas?"

Dom, volteo a ver a su buen amigo con desdén en su mirada a la vez que suspiraba con la intención de que él escuchará.

"¿Nooo~?" repitió Mike a la par que sonreía de oreja a oreja.

Dom agachó la cabeza en resignación, consciente de que estaba en una situación sin escapatoria posible.

"Si eso quieres…" -El energético hombre arremetió contra un completamente rendido Dom y lo sujetó entre sus brazos- "¡Entrarle!" gritó Mike mientras arrastraba a su amigo hacia su coche. Después de cinco metros, Dom se rindió ante la situación.

"Muy bien, bien, ya ¡Tu ganas!"

Con esa frase Dom fue liberado de su captor, mientras limpiaba sus zapatos de la tierra acumulada por el forcejeo, Mike intervino.

"Hay un nuevo lugar que abrió hace poco, dicen que tiene un nuevo tipo de bebida increíblemente bueno."

"Nada ilegal Mike, unas cervezas, me embriagaré un poco y pedimos un taxi."

"Oh vamos, no es ilegal, además, yo las pago. Como muestra de buena fe," Mike levantaba sus cejas cómicamente mientras miraba a su amigo, "Te conozco, no dirías que no a un trago gratis."

"Me conoces demasiado bien. Pero iremos en mi carro"

"Estoy de acuerdo, no traje el mío después de todo"

"Sabías que aceptaría verdad…"

"¿El cielo es azul?"

Los dos compartieron una carcajada y se dirigieron al modesto auto de Dom, un auto compacto de color rojo, con marcas de pintura caída y algunas abolladuras, si bien no era una reliquia, tenía sus años y sus aventuras, siempre atesoraré este regalo papá.

Treinta minutos y una conversación acerca de cuál de los personajes de "El Barón Rojo" era mejor, llegaron al lugar marcado por el GPS de Mike. El sitio se veía increíblemente pulcro, sus luces neón brillaban con una tonalidad púrpura y lavanda. La señal resaltaba bajo un nombre que por un segundo logró su cometido y atrajo la atención de Dom: Discord, Chaos Bar. El nombre brillaba en lo alto del edificio en letras cursivas de color amarillo y a su vez desordenadas en un estilo muy sutil.

"¿Seguro que este es el lugar?" Preguntó Dom con una pizca de incredulidad en su lengua.

"Por su puesto, te dije que era nuevo."

"Es solo que… Se ve demasiado lujoso. Estoy seguro que podría comprar otro automóvil con lo que costaría una bebida aquí," Dom volteo a ver a su viejo y confiable auto, no podría reemplazarte, maldito cacharro, ¿Estás seguro que quieres pagarlo todo tu?

"No problemo amigo mio, termine mi ultimo proyecto y me dieron un bono de pago," -Mike sacó un fajo de billetes de alta denominación marcados con una banda amarilla que decía 'Para Cervezas'- "tu solo dejate llevar, Sir Dominic"

Con una mirada de preocupación, Dom aceptó, las fiestas con Mike siempre terminabán bien, claro, cuando las recordaba. La mayoría de ellas tenían un final que involucraba a ambos tan ebrios que la noche se perdía en el vacío del tiempo, lo único con lo que contaban eran cicatrices o las historias contadas por terceros acerca de sus hazañas nocturnas.

Decididos, ambos entraron al bar. El edificio se veía increíblemente pulcro para ser un bar nocturno, gozaba de un estilo moderno mezclado con luces de neón en todos lados, los muebles tenían formas abstractas y parecían arte contemporáneo que el amueblado propio de un bar.

Los amigos se acercaron al bartender, que, con una sonrisa, realizó una serie de movimientos con los vasos que dejó a Dom y Mike con una idea del establecimiento en el que se encontraban, uno costoso.

"Buenas tardes caballeros ¿Que les puedo servir esta noche?" El hombre detrás del mostrador tenía una sonrisa cálida en su rostro que invitaba a quedarse un tiempo en el bar.

"Muy buenas tardes buen hombre, mi compañero aquí presente y yo queremos una ronda de su mejor trago," -dijo Mike mientras ponía una mano sobre el hombro de Dom- "escuchamos que la llaman 'Draconequus'"

El bartender inmediatamente cesó los malabares que hacía con un par de vasos de vidrio, "Oh… ¿Están seguros de lo que están pidiendo?" El hombre borró la sonrisa de su rostro y en un tono umbrio continuo, "Esto no es cualquier cosa amigos, además, su coste es considerablemente elevado ¿Están completamente seguros?"

Por un momento Dom y Mike se miraron a los ojos y, encogiendo los hombros, Dom dio la señal que él esperaba.

"Anota dos" respondió Mike con el pecho inflado, muy seguro de su decisión.

Una sonrisa de oreja a oreja volvió al hombre detrás del mostrador, "Será un placer, caballero, permítame unos minutos para traer los ingredientes"

Los dos amigos tomaron asiento frente a la barra y se propusieron a esperar sus bebidas. Entre comentarios acerca del trabajo, relaciones, mascotas, y otras cosas, pasaron veinte minutos en los cuales el bartender no regresaba con su bebida. Justo en el momento en el que Mike se planteó levantarse para realizar una queja, el hombre regresó con seis recipientes con líquidos variopintos sobre una charola.

"Me disculpo por la espera caballeros, entenderán que su petición no es muy común," el bartender comenzó a poner los vasos uno a lado del otro con los distintos líquidos y acto seguido, de debajo de la barra, tomo dos vasos de vidrio de considerable tamaño y los puso frente a Mike y Dom, "¿Comenzamos?"

Mike retomó su asiento y miró a Dom mientras asistía constantemente, "Por favor"

El bartender tomó el primer vaso con un líquido de color púrpura y lo vertió en el mezclador, acto seguido, espolvoreo algunas chispas blancas en dicho recipiente. Una rápida sacudida después y el hombre continuó con el procedimiento. El proceso se repitió con el resto de los vasos, con líquidos azul, amarillo, rosa, naranja y por último blanco. Después de cada vertimiento, le añadía algún tipo de polvos de varios colores, lo cual comenzaba a preocupar a Mike y Dom.

"¿Que son todas estas bebidas y polvos que está mezclando?" Preguntó Dom, espero que no salga mas caro.

"Oh, lo siento caballero, no puedo revelar que compone nuestra bebida, pero le puedo asegurar que no es nada ilegal ni tampoco les causara daño. Todo esto es una mezcla especial creada con muchos años de investigación por nuestro fundador."

"Entiendo… ¡Que no se diga más!" respondió Mike de forma apresurada y completamente despreocupada, ganando una mirada de disgusto de parte de Dom.

El bartender vació el contenido del mezclador en los dos vasos, el líquido que escurría del contenedor metálico parecía una mezcla oscura muy poco atractiva, pero al momento de caer en el vaso y ser lentamente agitado por el hombre que la creó, esta se tornaba en un brillante arco iris que se movía a lo largo de todo el vaso.

Las miradas atónitas de los amigos encendió una sonrisa intrigante en el bartender, la cual, pasó completamente desapercibida por Mike y Dom. El movimiento del líquido en el vaso de cristal era hipnotizante, los colores se arremolinaban entre ellos mientras se movían, siempre cambiante y aún así, nunca alteraba su composición de colores y estos nunca se mezclaban.

"A su servicio caballeros. Disfruten"

Dom y Mike tomaron con nerviosismo los vasos de cristal recipientes del brillante líquido arcoiris.

"¿Estás seguro de esto?"

"Escucha Dom, ya los pagué, así que ¿Qué más queda?" dijo Mike mientras reía, demasiado despreocupado para el gusto de Dom.

"Bueno… Si muero, sera tu culpa, y si tu mueres, me quedaré con tus cosas."

"El chiste es contigo, no tengo nada"

"Lo supuse…"

Con esa última palabra, ambos miraron a los tragos multi color y en unísono dijeron:

"Suerte o muerte"


El mundo daba vueltas alrededor del pobre hombre llamado Dominic, parecía que la noche anterior un grupo de carros hubiera pasado por su cabeza, dos veces. Sus esfuerzos de abrir los ojos se mostraban infructiferos a la par que intentar quitar la sábana de su rostro parecía una tarea imposible. Dom no podia sentír sus dedos y su cuerpo parecía entumido, sin duda había sido una noche inolvidable, de no ser por el simple hecho de que no tenía recuerdo alguno de ella.

Dios… Ese Draconequus pega duro... La luz del sol amenazaba con atravesar la delgada sábana con la que se encontraba cubierto y potencialmente herir su frágil mente adormecida por el extraño líquido arcoiris que anteriormente consumió con su mejor amigo. Debería de buscar mi teléfono y contactar a Mike, dios sabe si está en su casa… ¿Es esta mí casa? ¿Cómo llegué a aquí? Ante tal realización, Dom optó por hacer un esfuerzo monumental y quitar la sábana de su rostro, aun no siento mis dedos, dios… Espero no sea permanente pensaba mientras movía la almohada con su antebrazo.

Pero qué cara… Lo que Dom tenia sobre su cabeza no era el techo color blanco de su casa, no era siquiera un techo, era una tela color lavanda que colgaba de postes dorados los cuales se sostenían en la cama. ¿Que clase de cama es esta? ¿Donde se supone que me quede dormido? Se preguntó al ver las telas moradas con las que se encontraba tapado, después de voltear frenéticamente a su alrededor noto que se encontraba en un cuarto de mucho lujo, demasiado, el piso y las paredes parecían de cristal, había un tocador a su izquierda y una mesa de noche con una lámpara a su derecha.

Ok, ok… Puede ser que este sea un hotel… Uno muy caro… O el cuarto de alguien más… Se repetía Dom para evitar perder la razón, Dios, no puedo recordar nada de anoche. Mi último recuerdo es haber tomado aquella bebida… Estaba muy buena a decir verdad, tenía un regusto dulce pero picante, y dejaba un rico ardor en la garganta por el alcohol, era una muy buena bebida, no me sorprende que costara tanto, digo, tal vez el precio era demasiado, jamas compraria esa bebida si hubiera sido mi dinero... Ah, sí, buscar a Mike. Después de interrumpir su línea de pensamiento de lo que parecía ser una muy buena bebida y su último recuerdo, se inclinó para quitarse las sabanas de encima.

Lo que vio no fue su antebrazo, si no, un montón de pelo púrpura adherido a él. "¡Pero que ca-!" antes de poder terminar de gritar, y de tocar el pelaje con sus propias manos se dio cuenta de algo. Había pezuñas en donde deberian estar sus extremidades, y adheridas a ellas, el mismo pelaje purpura. "¡JOOOOOOOOO!"

El grito hizo eco en lo largo y ancho de la habitación, pero lo que escuchó no fue su propia voz, sino, una mucho más aguda, casi femenina. Acto seguido el panico se apodero de el, en un intento por asegurarse de que ese ruido era producto suyo intento taparse la boca, solo para darse un fuerte golpe en su recién adquirido hocico. "¡Auchh! ¡Qué carajo está pasando aquí!" Es un sueño, si, tiene que ser un sueño inducido por aquel líquido, seguramente tenía un montón de narcóticos. ¡Si, tiene que ser eso! ¡Jaja! La risa interna del antiguamente hombre fue cortada por otra presencia que irrumpió en la habitación sin previo aviso.

Un pequeño ser escamoso de color morado con escamas verdes sobre su cabeza y cola entró a la habitación con una mirada de preocupación muy evidente.

"Twilight... ¿Te sientes bien?"