Disclaimer: Como saben, ninguno de los personajes me pertenecen y todo eso. Yo sólo escribo porque amo el mundo que Rowling creó para nosotros y no quiero dejarlo ir.

Hacía muchísimo tiempo que no escribía un fic. Y hacía mucho también que quería hacerlo. Hoy me pintó el angst y dije "vamos a escribir un Drarry". Así fue como nació este pequeño drabble, que espero que despierte algún sentimiento en quien lo lea, el que sea.


Lo que podría haber sido

Las cosas podrían haber sido diferentes. Tendrían que haber sido diferentes. ¿Por qué no aceptaste mi mano? ¿Por qué rechazaste mi amistad? Las cosas podrían haber sido diferentes…

Estúpido Potter. ¿Cuántos años han pasado ya? Más de los que quisiera, seguro. Aún así, no puedo quitarme de la mente el día en que te vi por primera vez en Madame Malkin. Por aquel entonces yo era sólo un niño que había heredado demasiadas ideas equivocadas y que no estaba seguro de muchas cosas, salvo de una: quería ser tu amigo.

Por alguna extraña razón, aquel niño escuálido y temeroso pero a la vez desafiante que eras me había llamado la atención. Quería conocerte, Potter. No sabía por qué. No lo supe hasta mucho tiempo después, hasta el día en que comencé a buscarte en los pasillos para molestarte no porque te odiara, sino porque era la única manera que tenía de relacionarme contigo.

Me gustabas, Potter. De una manera un poco retorcida, quizá. Y aquí es cuando me permito una sonrisa irónica. Aún me gustas. ¿Cómo y por qué demonios es que te metiste tan dentro de mí? ¿Será que soy masoquista, acaso? ¿Será que la indiferencia con la que me tratas es lo que no me permite olvidarte? Estoy jodido, muy jodido, lo sé.

Debería hacer como tú, debería seguir con mi vida. Debería conformarme con la esposa que tengo. Astoria es… es una gran persona. Sabe que nunca seré completamente suyo, aunque no tiene idea de por qué, pero aún así intenta complacerme y hacerme feliz. Quizá piense que estoy demasiado dañado por la maldita guerra. Mejor que piense eso, que no sepa que nunca seré suyo porque mi corazón pertenece a alguien más. A otro hombre.

Demonios. ¿En qué momento me volví tan asquerosamente cursi? ¿En qué maldito momento me convertí en un estúpido adolescente enamorado y no correspondido? Incluso hoy, hombre adulto, me sigo sintiendo de la misma manera. Como un tonto adolescente, como un crío solo, asustado y sin escapatoria. Ya no son los sueños en los que el Señor Tenebroso tortura a mis padres los que no me dejan dormir. No, ahora son los sueños en los que te veo a ti con la Weasley, acunando a tu hijo…

Eres feliz. Lo sé, se te nota en la mirada. Finalmente tienes esa familia que nunca tuviste. Tienes a los Weasley, a la sangre impura, al semi-gigante… Y eres feliz. No entiendo cómo, pero eres feliz. A mí me enseñaron que no se puede ser feliz rodeado de gente como esa, pero tú lo eres. Eres feliz y yo no.

¿Y si hubieras aceptado mi amistad? ¿Seríamos felices los dos? ¿Habrían sido las cosas diferentes? Tendrían que haberlo sido. Maldita sea, ¿por qué no aceptaste mi mano, Potter? ¿Por qué me rechazaste de esa manera?

—¿Draco?

La voz de Astoria me obliga a girar sobre mis talones. Por un momento me había olvidado dónde me encontraba, pero ahora caigo en la cuenta. Estoy en mi cuarto de la Mansión Malfoy, junto a la ventana. Las cortinas ondean al son de la brisa nocturna y yo tengo los nudillos ensangrentados, porque acabo de golpear la pared con furia, aunque no lo recuerdo. Y eso es lo que ha despertado a mi esposa. Mi esposa.

—Vuelve a la cama, Draco —me dice, mientras me toma de la mano sana—. Intenta dormir. Intenta olvidar.

Quizá debiera hacerlo.


Ya saben, si les gustó la historia, no duden en comentar, que me harán feliz como una lombriz. Y si no les gustó, también, así puedo mejorar futuras historias.

Saludos,
Alex Franco.