El trabajo del día había terminado en Sweet Apple Acres, Big Mac y Applebloom estaban ya por ir a dormir. Ese día, Applejack había contado con la ayuda de Rainbow Dash, para mover algunos montones de rocas que estorbaban en su camino, por lo que estaba agotada.

-Rainbow Dash-Dijo AppleJack mientras miraba hacia abajo culpable-¿Alguna vez te ha gustado yegua?

Rainbow Dash, quien se encontraba recargada en una roca, no tuvo más que sonrojarse y mirar a otro lado mientras decía:

-Bueno...yo...-Dijo entre balbuceos la pony azul-Applejack, también me gustas.

La Yegua dirigió su hocico al de su compañera.

-Me alego, dulzura.

La besó.

Entraron al granero, mirándose momentáneamente a los ojos.

AppleJack recostó a Dash en un montón de heno y procedió a colocarse sobre ella.

Dash estaba tan perdida en su incertidumbre que no se dio cuenta de lo que AJ planeaba sino hasta que encontró su lengua rodeando su entrada.

Al primer contacto, la pegaso soltó un gemido de placer.

-AppleJack...porfavor...no lo hagas...-Gimió Dash.

La pony anaranjada no respondía, simplemente se limitó a ir más profundo con su lengua dentro de Rainbow. Aumentaba la velocidad y la fuerza de los movimientos que realizaba. Quería oír lo que producía en su amiga.

Sin decir nada más, La pony del sombrero introdujo uno de sus cascos en el cuerpo de Rainbow, provocando que esta respirara más rápido, y pidiera con sus movimientos a AJ ir más rápido y profundo.

Los sonidos se hacían cada vez mas obvios, estaban seguras de que todos en la granja podrían estar oyendo los gemidos de ambas. Pero no les importaba, al menos no tan cerca de llegar al punto máximo.

Ninguna de las 2 podía contenerse más. AJ usaba un casco delantero en su amiga y el otro en ella misma.

Dash también se había hecho a la idea de conseguir llegar juntas, por lo que hizo a un lado el casco de AJ y lo reemplazó con el suyo propio. A AppleJack le gustaba eso.

El momento había llegado: La primera en soltar su orgasmo fue Rainbow, quien movía sus alas entre el heno tibio. AJ reaccionó levantando la cabeza y gimiendo con rudeza.

Sólo se oían las respiraciones que a cada minuto se hacían más calmadas.

-AppleJack-dijo Dash jadeando-Te amo.

Pasado el momento, la pegaso azul emprendió el vuelo. Alejándose de AJ, hasta que la semana siguiente, requiriera de su ayuda otra vez, que sería bien recompensada.