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Si alguna vez olvido


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Rappelle-moi le jour et l'année

Rappelle-moi le temps qu'il faisait

Et si j'ai oublié,

Tu peux me secouer

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Recuérdame el día y el año

Recuérdame el clima que hacía

Y si alguna vez olvido

Puedes hacerme reaccionar

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I.

Era solo una corbata.

La tela se le resbaló entre los dedos, agua cristalina cayendo, inmutable a su ansia de retenerla.

Sirius estaba sentado en el borde de su cama, los codos sobre las rodillas con un cigarro a medio fumar entre los dedos, y la corbata en la otra mano. La miraba fijamente sin verla en verdad, mientras la ceniza caía despacio sobre el piso. Sólo cuando se le resbaló definitivamente, deshaciéndose a sus pies, regresó a la realidad.

Dio una calada larga, divertido de su propia situación. Luego se deshizo de la colilla de cualquier modo y, juntando energías, se inclinó para levantar la corbata y volver a tenerla entre sus manos.

No parecía diferente a cuando estaba guardada en el cajón de su dueña. Era solo una corbata.

La acercó a su rostro en un acto reflejo, estúpido. Hacía tiempo que la tela había perdido su calor, su aroma desesperante.

Ahora solo era un trozo de tela inútil, un camino azul y plata que no llevaba a ningún sitio.

Era solo una corbata.

—Sirius.

El aludido saltó, arrancado violentamente de sus pensamientos y estiró el cuello para ver a James asomado por la puerta entreabierta del dormitorio.

—Bajamos, ¿te vienes?

—Voy.

Se deshizo de la corbata aprisa, condenándola al fondo de su baúl y deseando poder arrancarse con la misma facilidad toda la mierda que tenía dentro, encerrarla en su mesita de noche y no volver atrás.

Era solo eso, una corbata, y sin embargo, tenerla en su posesión le daba el único aliciente que le restaba para no caerse al abismo abierto a sus pies de una tajada certera. Era lo que le daba cordura.

Solo eso, una corbata.


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