Nada es mío. Solo la idea.
Fantasías:
Los gemelos habían hecho la sugerencia. Según sus afirmaciones, ella no era capaz de hacerle una broma cruel a nadie ni de; ser "rebelde" por un día. Justamente se acababa el curso, y su impecable expediente; hablaba por ella.
Era un reto, ella había sido en pocas palabras; "retada" a hacer algo en contra de su moral y sus buenas costumbres. Muy bien. No tendría por qué, ella era feliz como era. Aún así, las burlas eran una mala consejera.
- Demasiado buena para mi gusto- espetó George con una sonrisa que no supo esconder- No tendrán espacio en su casa, para tantos premios de Merlín.
- Incapaz de hacer algo distinto de ¡limpiar su plaquita de prefecta!- continuó Fred con una voz de burla incapaz de ser ocultada.
- ¡Cállense! ¡Ambos!- exclamó ruborizada, pero otras risas se involucraban.
- ¡La perfecta sabelotodo!
- ¡No lo soy, no soy perfecta!- pero sí lo era, y en sus manos estaba un supera las expectativas. Los chicos sólo rieron más aún.
- No lo eres, eres perfectísima.
Las risas continuaron aunque, sus labios se fruncieran en una mueca de rabia; y su rostro se sonrojase de rabia. Estaba a punto de llorar, pero no; no lo haría. Se mantuvo allí, firme; con los brazos apretados. Nadie se burlaría de ella.
- ¡No lo soy! ¡Son sólo comentarios envidiosos!
- ¿Ah sí? Entonces demuéstranos que no lo eres. ¿Qué tal un juego?
- ¿Juego?- preguntó, bueno; se hubiese quedado siendo perfecta.
- Sí, queremos saber; si eres capaz de- Fred miró a su hermano George con cierta malicia- capaz de seducir a un profesor.
- ¿Qué?- espetó ella con su corazón en garganta- ¿Seducir a un profesor?
- Sí, a alguien como, como.
- Snape- resumió George con serenidad- Sedúcelo Hermione, ¿Quieres ser rebelde? Seduce al profesor Snape. No habrá condiciones, sólo sedúcelo.
Estaba en aprietos, por su gran boca. ¿Por qué siempre quería sobresalir en todo? ¡Ahora tenía que cumplir la apuesta! Pero, ¿Si perdía que podía suceder? Levantó la vista nerviosa, preguntándose si debía pensar en eso.
- Si pierdes, tendrás que; reprobar los exámenes finales.
- Pero sin eso.
- Sí, así que; será mejor que lo hagas correctamente.
Hermione suspiró, ya estaba de cabeza en semejante petición. Sin saber que hacer, miró a su amiga Ginny a su lado. Se había mantenido hermética en toda la conversación, y quería darle un pisotón por bocaza. ¡Ahora tenía que cumplir con semejante apuesta! Lo primero sería la expulsión, luego de un desconteo de puntos exorbitante. Ya sabía que, Hermione se echaría a llorar en el primer momento en que la dejase sola. Pues, ¿Qué iban a hacer? Nadie le había dicho a Hermione que se dejase afectar por comentarios como ese. Ginny giró su rostro y observó a los gemelos que se desternillaban de la risa.
- Bien, pero se hará a nuestra manera. No habrá condiciones, y ya luego tendrán una muestra de que ha funcionado.
Los chicos parecieron de acuerdo, pero Hermione no. ¿A qué se refería Ginny con una muestra? Esa palabra no le gustaba para nada. ¿Hablaba de sexo acaso? Hasta con Snape, el sexo ganaba más tabúes. Un suspiro de resignación precedió semejante conversación. Sería mejor, que su novio Ron no lo supiese. Él la mataría. Y a sus hermanos, aunque quizás ellos lo matarían a él.
Lo primero que Ginny pareció evidenciar en mi, fue mi mala presentación. En un suspiro, desató mi cabello, desató mi "escote"; que no sabía que tenía. Arremangó mi falda un poco, ¡He incluso bajó mis calcetas!, amarrando mi suéter a la cintura. Si sin duda, estaba lista o para una revista de modas, o para una de ese estilo adulto. Luego, me dio los toques finales con un perfume que, de verdad; siquiera se podía oler con lo fuerte que era. Aún así, para Ginny; yo estaba bella y lista para conquistarlo. ¡Cómo si lo quisiera!
De un tirón, pensé en un plan de acción. Lo primero que pensé, es hacer la típica técnica de se me cae algo y me agacho. Pero, hasta yo soy demasiado torpe para que se me caiga algo. Ginny me informó, que debía ser natural, que sólo intercambiara unas pocas miradas y que luego; lo tendría para mí. Bueno, según Ginny también, él era un hombre perturbado que no se resistiría a una oportunidad Joven. Bien, eso era lo que me preocupaba.
Corrí al salón de clases, y conquisté a Ron; cosa que no buscaba. Estaba increíblemente nerviosa y no dejaba de mordisquearme los dedos. Sabía que iría castigada, apenas hiciera mi intentona. Snape me mataría si pudiera, ¿Por qué habría de gustarle entonces?
Suspiré, cuando hasta los ojos de Draco estaban sobre mí. Al principio le causé gracia, pero luego supe que estuvo mirándome por todo el recorrido hacia las mazmorras. Para cuando terminé de bajar, Snape ya estaba allí.
Nos miramos, o bueno; él me miró a mí. Yo fingía que no me importaba, mientras Ron bajaba las escaleras. Estaba increíblemente rojo, y estaba por arruinar mi plan seguramente. Aunque no tenía uno.
- Hermione, ¿Qué estás haciendo, vestida de esa forma? - me dijo, creyendo que Snape no podía oírle- ¿Te has peleado con una revista acaso?
- No fastidies- le respondí con tedio- y ten cuidado que, los ojos no se te vayan a salir.
Mientras hablábamos, Snape rió con cierta sorna que no me gustó en absoluto. Para cuando Ron se apartó de mí, él comenzó a caminar hacia mí.
- Su amigo Weasly tiene razón, no querrá pescar algún tipo de resfriado. ¿Buscando nuevas conquistas Granger? ¿No está satisfecha con la zanahoria del almuerzo? Aunque yo la entendería.
Chistoso, sin duda lo era. Se introdujo en el salón de clases, y me invitó a pasar. Yo simplemente lo hice, ignorándole los comentarios. Busqué mi asiento, y allí me ubiqué nerviosa; pero molesta. Ya iba a ver, lo que era buscar nuevos candidatos. ¡Y no iba a ser divertido!
Suspiré en cuanto la clase comenzó, y me deshice de todas las baratijas que Ginny me hizo usar. Sólo estaba yo, y así lo conquistaría para esa apuesta.
Inspiré y comencé a preparar mi poción. Seguí meditando en el qué hacer, cuando sin quererlo; Neville vertió un poco de su poción en mí. Grité, me había quemado y sentía que me caería cuando; un brazo me sostuvo. Era el profesor, y no era por decir que; me había salido como anillo al dedo.
Neville se disculpó un par de veces, antes de que yo dejara de ver y de oír. Para cuando me desperté, estaba en la enfermería. Snape me observaba, y pareció reservado en comentarios. Sólo me dejó levantarme.
- Auch- tuve que decirlo, me dolía una parte del cuerpo que no tenía idea de donde estaba. Aunque creía saber cual era- Me duele el pecho.
El profesor no dijo nada, pero evidentemente bajó su vista a mirarme. ¡Rayos, había dejado mi escote abierto, y un poco me había caído encima! Bien, basta; yo no sirvo para seducir y decidí que mejor era reprobar las materias.
- Granger- escuché que el profesor me hablaba y dejé de pensar- Está sangrando-
¿Sangre? ¿¡Dónde! Bajé mi vista hacia mi camisa, y noté que era cierto. Me llevé una mano al pecho y la introduje en mi camisa. ¡Demonios! Tuve que ver su vista, sobre mi mano; mientras buscaba el origen del dolor. ¿Era yo, o me estaba observando con una especie de deseo? sí, era yo; por que lo único que hizo fue ceñir su rostro.
Saqué mi mano de mi camisa, y me la limpié con el suéter. Él acercó su rostro para mirar sobre mi camisa y yo; pensé en una gran cantidad de cosas que podía hacer. Contraje mis piernas y, me estiré un poco. Fuera lo que fuera, había fallado puesto que el profesor explotó en quejas.
- ¿Qué carajo cree que hace Granger?- discutió- ¡No me haga castigarla!
- Sólo tengo calor- proseguí, no quería reprobar los exámenes. Y entonces, decidí que algunos botones debían sobrar.
- ¡Está bien, entonces se sentirá mejor con un castigo!- dijo, cuando mi mano "accidentalmente" tocó la suya. Emergencia, ¡Estaba en problemas!
Bueno, quizás había fallado mi primer intento; pero seguramente en el castigo podría idearme otra cosa. Si no pasaba esos exámenes; no podría graduarme. ¡Tenía que o lograrlo, o ser bendecida por Merlín! Aunque, no se me escapó, la mirada curiosa de él sobre mi pecho.
Bueno, espero que les guste; es raro lo sé. Saludos y besos.
