Aviso: Este fanfic no me pertenece es de mi amigo Alan (pueden llamarlo Red20) que me dio permiso para publicarlo, se preguntaran ¿por que no el? porque no tiene usuario aquí. Bueno los dos esperamos que les guste y comenten.

Salu2


Prólogo.

En una tarde soleada en una pequeña casa de un pueblo llamado Pueblo Paleta, una chica pelirroja, con el cabello corto y suelto, se encaminaba a la casa de su amigo, la persona que le había ganado el corazón desde el momento en que lo conocía. Ella se encaminaba a la casa de aquel chico para al fin poder declarársele después de las circunstancias anteriores que le habían impedido hacerlo antes, pues una batalla contra una organización resurgida de los escombros por parte de Mascara de Hielo, aquella chica pelirroja había quedado inconsciente por la dura batalla que había enfrentando, evitando así el declarársele por mucho tiempo.

Mientras que en el camino contrario que iba llevando esta chica, otra joven de cabellos largos y rubios se dirigía en dirección al mismo lugar que aquella pelirroja. Ella iba a declararle también sus sentimientos hacía el mismo chico que la otra. Por parte de ella, sentía una gran atracción por el joven, siendo él quien le salvo la vida cuando niña y también quien le dio su primer pokémon. Ella se había dejado su pelo suelto y llevaba en sus manos su sombrero para que así ese chico la notara más como una chica. Tenía su mano en el pecho, al mismo tiempo en que la pelirroja lo hacía, con el simple hecho de que así pudieran tranquilizar a su latente corazón y declararle su amor hacía Red.

A unos cuantos metros de la puerta, ambas chicas notaron la presencia de la otra. Cosa que incomodó aún más la situación, evitando así el dar un paso dentro de la propiedad de la casa del chico que las volvía locas a ambas.

- ¿Misty?... – Pregunto primero la rubia. – Que sorpresa… ¿Qué haces aquí? – Le dijo sorprendida evitando sonar algo obvio que también tenía el mismo motivo que ella.

- ¿Yellow?... – Dijo ella también de sorprendida. – Este… Solo vine para hablar con Red sobre una cosa… - Respondió con una voz nerviosa, dejando claro que no podía evitar sonrojarse por la situación. - ¿Y tú qué haces aquí Yellow?

- ¿Ha?... Bueno… Yo… yo… vine a ver a Red también… - Respondió bajando un poco la mirada y sonrojándose al igual que la pelirroja.

Los ojos de ambas chicas se cruzaron una contra la otra. Ambas sabían que tenían las mismas intenciones que hacer en la casa de Red. Pero ninguna dijo ni una sola palabra. No podían pelearse entre ellas, pues si lo hacían, llamarían la atención del chico y las vería agarrarse como unas locas. Por lo que ninguna dijo nada por un tiempo hasta que la pelirroja tomó la iniciativa de hablar.

- Bueno… Creo que iré a hablar con Red primero… - Hablo nerviosa mientras se acercaba al pórtico de la casa.

- ¿Qué?... – Dijo al fin reaccionando Yellow. – No Misty, yo quiero hablar con Red primero.

- Oye, yo lo dije primero.

- No, espérame. Yo quiero hablar primero con Red.

Lo que querían evitar ya lo estaban haciendo, pero no paso a más sino hasta que la puerta de la casa se abrió, dejando ver en el umbral a un chico de pelo negro, con camisa roja y de gorra. Pero no era el chico que ellas estaban buscando, sino más bien era el chico que había entrenado con Red, ya hace tiempo atrás. El culpable de que Misty no pudiera haberle dicho algo antes y también el que se llevaba a Red lejos de Yellow para ir a entrenar.

- ¿Gold? – Preguntaron ambas chicas al ver quién era.

- ¿Misty, Yellow-senpai? – Preguntó al verlas paradas frente a la puerta. - ¿Qué hacen aquí?

- Buscamos a Red. – Respondió Misty parándose frente a Yellow.

- Oye, no te atravieses así. – Replico la rubia intentando jalar a Misty de donde estaba.

- ¿Buscan a Red? Vaya que coincidencia. También lo ando buscando. ¿Ustedes creen? – Respondió riéndose mientras llevaba su mano a la nuca, cosa que ninguna de las dos tomaron como algo gracioso.

- ¿Red no está en casa? – Preguntaron ambas a lo lógico.

- Si, yo había venido a pedirle que si iba a entrenar conmigo de nuevo, pero al parecer se ha ido antes que yo. – Respondió riéndose de la expresión de ambas chicas, pero al notar el sonrojo de sus caras, no pudo evitar preguntar lo obvio de su visita. - ¿Y para qué querían ver a Red-sensei? – Pregunto de forma curiosa mientras sus ojos demostraban una idea maliciosa.

- Ham… bueno… pues… yo venía para… hablar con él. – Dijo Yellow primero, haciendo que con cada palabra nerviosa que decía ella, el chico de googles se acercara hacía ella.

- Yo… este… también vine para hablar con él. – Con la respuesta de Misty, también hacía lo mismo Gold, incomodando así a ambas chicas.

- ¿No vinieron para decirle algo bueno a Red-sensei? – Pregunto de nuevo con sonrisa maliciosa sabiendo aún la respuesta que al parecer ninguna quería decir.

- No, no, no, no. – Gritaron ambas chicas al mismo tiempo.

- ¿En ese caso no vinieron para preguntarle a Red si no quisiera salir con ustedes? – Volvió a preguntar esta vez con una risa que no podía aguantar.

- ¿Qué? – Preguntaron ambas chicas muy rojas en su cara, dejando escapar sus verdaderas intenciones de sus bocas. – No, solo vine para decirle a Red que lo a…

En el instante en que ambas notaron que iban a decir lo mismo, pararon de hablar en seco, haciendo que Gold dio un paso amenazador frente a ellas, haciendo que estas se intimidaran por la treta que este les había hecho. Ya ni siquiera lo miraron a los ojos, esos ojos color ámbar que lo único que expresaban era una idea maliciosa y vulgar de ellas.

- Parece que vinieron a lo mismo. ¿No es así? – Dijo Gold con tono malicioso.

- Yo no sabía que… - Respondieron ambas al mismo tiempo apuntándose la una contra la otra con el dedo.

- Creo que estamos en una encrucijada aquí. Yellow-senpai quiere salir con Red, pero Misty-san también quiere hacer lo mismo. – Explicó este mientras que miraba a ambas chicas, haciendo que retrocedieran de su mirada. – Pero si ambas vinieron a lo mismo y supongo que no se esperaban encontrarse contra la otra. Aunque sabiendo cómo es Red-sensei, imagino a que se pondría alterado con la opción de elegir entre alguna de ustedes dos.

Ambas chicas se miraron, sabían que entre esa idea tonta de Gold, sabían que tenía razón, pues Red a pesar de ser un chico distraído, le sería complicado cargar con aquella noticia y más aparte, le sería complicado saber con quién debería quedarse sin lastimar a la otra. Por lo que se miraban con algo de vergüenza por actuar así una contra la otra. Pero el único que no estaba sintiendo lo mismo era Gold, pues lo que quería era una pelea de mujeres. Aunque no sea por él, eso era lo que esperaba ver, solo que sabía que no se podía hacer. Por lo que en ese instante se le ocurrió una pequeña idea para divertirse con esa situación.

- Bueno, aunque parece que ambas sienten lo mismo por Red-sensei, creo que la mejor solución para arreglar este pequeño problema es dejando un concurso para ver quién es mejor chica para Red-sensei. – Dijo él en voz alta y con entusiasmo mientras les miraba de forma maliciosa aún.

- ¿Un concurso por Red? – Pregunto Yellow nerviosa por la propuesta.

- ¿Y qué tipo de concurso sería ese? – Hablo Misty interesada por la idea.

- Un concurso de quien sería la mejor esposa. – En cuanto dijo la palabra "esposa", ambas chicas no pudieron evitar ruborizarse por la idea.

- ¿Para ser su esposa? – Repitieron la pregunta ambas chicas con la cara más roja que un tomate.

- Eso dije. Para ser la mejor esposa para Red-sensei. – Respondió con una sonrisa extendida.

- Yo acepto ese reto. – Dijo Misty dando un paso al frente, mientras sostenía el puño frente a su rostro.

- Hey, en ese caso también acepto. – Yellow hizo lo mismo y su voz cambio a la de una persona más confiada.

- En ese caso está decidido. Mañana les diré de qué tratará el primer concurso. Por lo que nos veremos en el gimnasio de Green-senpai a primera hora. – Dijo Gold mientras caminaba entre ambas chicas. – Así que esperó verlas ahí mismo. – Luego de eso libero a Explotaro de su pokeball y lo monto para irse en dirección de Ciudad Verde.

Al ver como el chico de los Googles se retiraba del lugar cabalgando sobre su leal compañero, se miraron la una contra la otra. Sus ojos mostraban un fuerte fuego intenso el cual significaba que aquel reto no sería nada fácil para ninguna de ella. Ambas sabían por lo que iban y no dejarían que nadie se lo quitara.