Su mirada no se lograba apartar de esa mujer de cabellos castaños, le llegaba a la altura de sus hombros, muchas lunas antes odio esos rizos pero ahora le parecían hipnóticos sus movimientos. El objeto de observación usaba una falda redonda azul marino, con un cinturón grueso café, una blusa manga corta blanca con lunares azules. Lucía elegante y casual, el perfecto look de la mano derecha del ministro de magia. Él odiaba esas reuniones, detestaba verse rodeado de tantos leones cuando él era una completa serpiente.
—Granger luce hermosa .—La voz de un hombre llegó a sus oídos.—Es una pena que esté saliendo con un bastardo.
El hombre de cabellos rubios dirigió su asesina mirada al punto donde alcanzo a escuchar la crítica, entonces sus labios se unieron dejando ver su molestia. Abandonó el sitio para dirigirse al baño, se cansó de las críticas dirigidas a su relación, de lo loca que estaba la leona por enredarse con una serpiente. Draco Malfoy después de la guerra decidió alejarse del ojo público, se refugió con sus amigos más cercanos y familia. Sus padres luchaban día con día contra sus prejuicios.
—Nunca pensé que invitaran a un mortifago a la fiesta.—Una voz femenina se escuchó.— Bueno debemos admitir que Potter no quedo muy bien de la cabeza, mira que casarse con la Lunática no es buena señal.
—Oye que otra le quedaba, Ginevra se fugó con su ex novio Dean.—Otra mujer agregó a la conversación, el rubio trató de pegarse más a la pared de árboles para no ser detectado.— Es una pena que no terminaran juntos, hacían una hermosa pareja como Ron y Hermione.
—El novio que tiene la pobre.— Intervino una señora ya mayor.—Espero pronto deje a ese mal hombre, no le da buena imagen si quiere lanzarse para el puesto de primer ministro.
Malfoy rodó los ojos para continuar su camino. Se detuvo un momento para girarse y observar ese hermoso jardín repleto de magos. Nadie sabía que la propiedad era suya, su novia le había pedido el favor de prestarle la casa para la fiesta de compromiso de su mejor amigo. Draco odiaba las fiestas con mucha gente, detestaba que su jardín fuera pisoteado y claramente no le agradaba el héroe nacional pero fue un favor especial que ella le solicitó. Le prometió darle todo lo que deseara, él era aun Malfoy que cumplia su palabra.
—Tu casa es hermosa.—El hombre fue interceptado por un pelirrojo, por primera vez alguien en esa reunión le dirigía la palabra.—Mis padres no estaban convencidos pero a Luna le ha encantado el sitio, las margaritas han sido un regalo muy agradable.
—Hermione me ha dicho que son las favoritas de Luna, ya que fueron las primeras flores que le regaló Harry.— Contestó con un tono seco, trataba de suavizar su voz pero no era capaz de cambiarlo después de que tantos años se entrenó para estar a la defensiva.— De ella fue la idea originalmente, me ha comentado que piensan quedarse el fin de semana.
George llevó la mano a su cabeza para rascarse con nerviosismo, no estaba seguro si esa decisión no fue demasiado atrevida. Una cosa era que Malfoy prestara una de sus casas para la fiesta y otra irse de gorrones todo el fin de semana. Había sido idea de su hermano Ron, quien le gustaba presionar al rubio de diferentes ángulos. Le pone pruebas para comprobar si realmente ese seco, frío y cortante sujeto amaba a su amiga.
—Les extiendo la invitación para que se tomen la semana, el pueblo es hermoso y próximamente habrá una celebración.—Agregó seriamente mirando fijamente a esos ojos azules.— Le vendrá bien algo de descanso a tu esposa.
—Gracias, le comentaré al resto—-El chico asintió con una sonrisa, ese hombre le daba escalofríos, a veces le recordaba al profesor Snape. —Hablando de ella, debo ir a buscarla, nuestro pequeño Fred es un desastre.
George escapó buscando con la mirada a Angeline, entonces escuchó una característica risa, se giró a mirar a Hermione riendo rodeada de sus compañeras de colegio. Ella era tan alegre, tan libre, distinta al colegio, la guerra la volvió más desinhibida, seguía siendo amable y una alma justiciera. Tan diferente a esa serpiente.
Draco llego al baño donde se detuvo delante del espejo. Su piel era casi blanca, labios rosas pálidos, un perfil afilado y varonil. Sus cabellos rubios casi plateados estaban atados y formaban una coleta baja. Ella odiaba que llevara el cabello largo pero a él le gustaba. Su barba crecía también en la barbilla. Ladeo su cabeza era guapo, siempre lo fue por eso nunca le faltó la compañía femenina, una malévola sonrisa apareció, también llegó a probar la compañia masculina, un secreto que solo Hermione sabía.
—Malfoy .—Un hombre de piel morena salió de uno de los baños, era el esposo de la otra mejor amiga de su leona.— ¿No tendrás una casa en Tailandia ? .—El moreno cuestionó bromeando.— Ginny quiere ir de vacaciones ahí.
—Quizá.—Contestó en tono seco, ¿Quien se creían que era esa bola de Weasley? aunque recordó que mientras presumía de sus mansiones a su novia le mencionó una en Tailandia.—Les paso la información con hermione.
Dean dibujó una sonrisa, no sin antes de darle una leve palmada en la espalda, escapó del baño ante el seño fruncido. El moreno comprobaba que ese hombre era una combinación de Lucius y Snape, seguía sin entender cómo alguien tan brillante y lleno de amor salía con un témpano de hielo. Aunque era una graciosa y divertida situación.
Un suspiro escapó de los labios de Draco, volvió la vista para inspeccionar su aspecto. Siempre usaba ropa negra, cara y elegante pero oscura. Una vez Hermione le regaló en navidad unos pantalones a los que los muggles llaman jeans, le agradaban pero solo los usaba cuando visitaba a sus suegros. Cerró los ojos para mentalizarse, debía aprender a volver a convivir con las personas ,salir de su área de confort. Esa fue la última promesa que realizó, después de su más reciente pelea.
El hombre volvió a la fiesta, llevaba las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones de vestir, usaba una playera de manga larga que dejaban ver su tonificado cuerpo. De pronto sintió como unos delgados dedos se apoderaban de su brazo izquierdo entonces se topó con una radiante sonrisa. Ahí estaba ella.
—Te andaba buscando, es momento del brindis.— La castaña le aviso para llevar esos labios rojos a su mejilla. —Espero no te andes escondiendo.
EL hombre negó entonces la chica se colgó de su cuello, lo miró fijamente a los ojos para besarlo apasionadamente. Draco llevó las manos a esas caderas para aferrarse a ella.
—Extrañaba esta sensación.—Agregó contenta cerrando los ojos y juntando las puntas de su narices.—Me gustas mucho.—Abrió los ojos para volver a sonreír.—Creo estamos dando un espectáculo.
El rubio con una sonrisa de lado asintió lentamente, llevando sus labios a la mejilla y depositar un beso. La castaña era muy efusiva con sus demostraciones de cariño, cuando la esperaba a las fueras del ministerio para ir a cenar, la chica comenzaba a correr gritando su nombre cuando estaban a una distancia de 10 metros, captando la atención de todos los magos. Fue arrastrado al centro de la fiesta. Sentía esas miradas en su persona, eran similares a la primera vez que caminaron por el callejón Diagon tomados de la mano.
—¿Tú también estabas buscandos snorkack cuerno arrugado ?.—Una despistada rubia le cuestionó en voz baja a la serpiente. Parecía que ella también fue buscada y arrastrada por su pareja para escuchar el brindis.—¿Sabes si hay heliopatas en el bosque?
—No sé, quizá puede haber podemos investigar más tarde.—COntestó sin saber que respuesta darle, la chica rubia emitió un grito ahogada para después dibujar una sonrisa para volver sus ojos a su compañero y recargar la cabeza en su hombro.
Harry no escucho esa pequeña conversación debido a que tenía la mirada puesta en su padrino.
—Eres tan encantador.— La castaña agregó posándose al frente y obligando que el rubio la abrazara por la espalda.—Pero si Harry se entera que animaste a su prometida a ir al bosque a buscar un animal que no existe va asesinarte. —Una malévola sonrisa se dibujó. —No sabía que te gustaran las chicas comprometidas, nuevo fetiche anotado.
Draco rodó los ojos, ser parte de ese manada era complicado. Muchos pelirrojos por evitar, los niños comenzaban a multiplicarse, ya no eran comadrejas sino conejos. Malfoy entonces llevó sus ojos a donde el resto observaba. Ahí estaba ella comadreja que más odiaba. Ron levantaba una copa captando la atención de todos, a su lado estaba su novia que lo miraba perpleja y enamorada.
—Harry has sido como un hermano más, si fuera hijo único eso sería maravilloso pero al venir de una familia tan numerosa la verdad solo fui feliz porque los gemelos tendrían otra víctima a quien torturar además de mi .—Una pequeña risa se escuchó en el público.— Eres mi mejor amigo, hemos pasado juntos por las pruebas más difíciles, peleamos hombro a hombro y ganamos.
Harry pasó el brazo por encima de los hombros de Luna, con una amable sonrisa puesta en su rostro.
— Siempre he deseado verte feliz, ser libre y agrandar a la familia Weasley.—Los pelirrojos levantaron el brazo para hacer acto de presencia.—Cuando me confesaste que tu corazón era de Luna me sorprendí, debo admitirlo, pero entonces recordé que no pides de quien enamorarte.
El pelirrojo llevó su mirada a su novia, Parvati se convirtió en el amor de su vida. La chica le guiño el ojo coquetamente.
—El amor llega a nosotros con diferentes rostros, solo de nosotros depende abrir los brazos y aceptarlo.—Harry llevó sus ojos a Luna, quien lo beso en los labios.—Sé que ella siempre te mantendrá en un mundo lleno de fantasía y dicha donde las pesadillas no tienen entrada.—El hombre ahora llevos sus ojos a Luna.—Cuida de él y bienvenida a la Familia.
Luna dibujó una sonrisa. Esos pelirrojos también se volvieron una parte de ella. No se sentía tan loca ni sola cuando visitaba la madriguera porque ahí cada uno de ellos era un personaje.
—Les deseo la felicidad que merecen. —Ahora el hombre llevó sus ojos al resto del público.—Se suponía que este discurso solo era para la dulce pareja de novios pero debo decir otra cosa.
Su mirada se centró en Draco, quien sintió una corriente fría recorrer su columna vertebral. Por uno segundo se imaginaba como la presa de comadrejas cazadoras. No le agradó la sensación.
—Hurón, cuando Mione nos dijo que eran pareja sentí mucha lástima.—Una malévola sonrisa se dibujó en sus labios.—Pero no por ella sino por ti.—Harry también se giró para observar al rubio, llevaba la misma sonrisa de loco que su amigo.—Bienvenido a la familia.
Todos los Weasley, parejas y los nuevos esposos gritaron emocionados. Hermione le dio un codazo en las costillas a su novio para que contestara con unas sabias palabras.
—Gracias por el recibimiento.—Su mandíbula se tensó .—Brindemos por los futuros señores Potter. Por Harry y Luna.
El público repitió el nombre de los novios. Hermione se giró hacia sus amigos para liberarse del agarre y abrazarlos, les deseo mucha felicidad. Draco se quedó estático en su sitio, la comadreja que más se oponía a su relación con Hermione en un breve mensaje la daba la bienvenida a su familia. Tomó la mano de su pareja al notar que la gente se aglomeraba alrededor de los prometidos. Llevó a la chica lejos del tumulto.
—¿Que significa lo que dijo Ronald?.—Le cuestiono tomándola por el rostro.—¿Hermione?
—Tendremos que agrandar el patio ya que entramos en la rotación para las fiestas familiares, tendremos que tomarnos fotos para las tarjetas navideñas, tendrás que elegir en qué equipo estar para los torneos Weasley de quidditch.— La chica entre risas numeraba con sus manos, desviando la mirada.— También estaremos en la lista de tíos buena onda que cuidan a sus sobrinos para que sus padres tengan una noche libre, quizá te molesten para que le prestes una de tus tantas casas para vacacionar.
Draco abrió los ojos, él deseaba tener una vida con Hermione Granger no cargar con toda la madriguera. Los brazos de la castaña rodearon su cuello, la chica deposito varios besos en es frío rostro, que solo dibujaba un porcentaje mínimo de su sopresa.
—Te lo advertí Draco, te dije que venía con una familia muy grande a mis espaldas.— La chica esbozó una burlona sonrisa para atrapar sus labios.—No puedo esperar a verte bailar.—El hombre levantó la ceja preocupado.—Harry para su boda quiere bailar un Gangnam style con su caballeros de honor.
El hombre se alejó un poco, dando un paso hacia atrás asustado.
—¡Oh sí!, mi dulce Draco te veré mover esta buena retaguardia que te cargas .—La chica le dio una ligera nalgada. —Por qué serás caballero de honor en la próxima boda de Harry Potter y Luna Lovegood.
Notas de la autora: Este también iba a ser un oneshot pero quiero escribir escenas de Draco lidiando con la familia Weasley y todas sus locuras. Espero les guste y no olviden decirme que les parece la idea.
