Matar dragones
Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. La historia a continuación es de mi total autoría, cualquier intento o plagio, denunciar y avisar.
Summary: ¿Cómo reaccionarías si de un día para el otro despiertas siendo y no siendo tú? ¿Despertar siendo unos cuantos centímetros más grande, algo macizo y con un amigo que jamás había estado entre tus piernas, no hablo de adentro, sino colgando? Haría que cualquier persona que sabe que es de una manera reaccione algo… desquiciada. Bueno, así fue como Sakura Haruno reaccionó cuando descubrió lo de su nuevo cuerpo…
N/A: Desde ya muchas gracias y esta fic va dedicado a Scarlett Smith, perdón por dejarte en evidencia y la tardanza. Esta fic es la que te había prometido y espero que sea de tu agrado. Le cambié un poco las cosas, pero es la misma temática. Espero que te guste.
Advertencia: No yaoi, puede que Shonen Ai un poco, pero todo basado en comedia. Sakura e Ino puede que tengan un poco de OoC. Y la última advertencia… no dejen de leer =)
Al que no le guste el lenguaje obsceno ni el lemon (que no sé si habrá, no lo sé) no lea ¿oki?
Ahora, enjoy!
CAPÍTULO 1
La vida de los adolescentes de secundaria no es tan sencilla como los adultos creen. Ser adolescente implica muchas cosas y muchos factores los cuales los convierten en problemáticos – la palabra favorita de Nara Shikamaru – y rebeldes sin causa.
Ser problemáticos y rebeldes no es por mero gusto, casi siempre son de esa manera en busca de atención o ser aceptado por la sociedad que tiene un estereotipo algo superior en cuanto a clases sociales o comportamientos elitistas.
En el caso particular de los adolescentes en la escuela, ellos se separan por estratos no solo intelectuales sino de clase:
Los populares: chicos que son respetados y adorados por los demás, tienen mejores posiciones y lugares y siempre son el grupito de chicos y chicas lindos, etc., etc.
Los de clase media: ellos no son molestados, no llegan a ser lo peor de lo peor, pero tampoco son lo mejor de lo mejor. No hay mucho que hablar de ellos ya que no suelen tener problemas como los siguientes;
Los nerds y la clase baja: bullying es la palabra que los identifica y el recibimiento de su día a día.
Lo más triste de la clase popular es que…
— ¡Son todos unos falsos de mierda! — gritó un desquiciado muchacho ante su mejor amigo. Éste sólo sonrió algo nervioso al haber captado la atención de varias personas a su alrededor.
— Tranquila — susurró el rubio de ojos claros, pero recibió una mirada fulminante que no llegó a asustarla de muerte pero si a temer un poco por su integridad física.
— ¿Cómo quieres que me calme Ino?
Oh, si… me olvidé contarles algo importante.
Como habrán leído, empecé dando una introducción algo aburrida y bastante basura, sólo quise hacerme la interesante e intelectual de lo cual no tengo nada, sólo quería ser popular (ja, ja, ja).
No, hablando en serio. Ahora, empezaré con lo que en realidad es de importar aquí. Por lo que leyeron, dije "muchacho", "tranquila", "rubio de ojos claros" que equivalió al nombre de Ino ¿no?
Señoras y señores, debe haber alguno que me lee (espero), la afamada pelirrosa, por su carácter fuerte y un poquito agresivo, Sakura Haruno y la bella rubia extrovertida de Ino Yamanaka sufrieron un pequeño – gran – cambio.
¿Cómo reaccionarías si de un día para el otro despiertas siendo y no siendo tú? ¿Despertar siendo unos cuantos centímetros más grande, algo macizo y con un amigo que jamás había estado entre tus piernas, no hablo de adentro, sino colgando? Haría que cualquier persona que sabe que es de una manera reaccione algo… desquiciada.
Bueno, así fue como Sakura Haruno reaccionó cuando descubrió lo de su nuevo cuerpo…
— Mmm…
Haruno despertaba esa mañana algo adolorida y con una resaca de aquellas, una de esas que con solo pensar un segundo sientes que la cabeza va a explotarte dejando sesos regados por el cuarto, y se enderezó en su cómodo colchón viendo junto a ella un bulto que si no fuera por el mechón rubio claro que sobresalía podría llegar a pensar que se había acostado con un muchacho y aunque ella no era la santa Sakura, tampoco le gustaba cometer errores en estado de ebriedad, que solían ser seguidos, pero no se regodeaba de ser una libertina por no tener límites. Trataba de controlarse sola a falta de unos padres presentes y cargar con una familia algo dividida.
Contaba con poca gente como su tía Tsunade, su prima Shizune, su amiga Ino, el bobo de Naruto y el sin gracia de Sai. A veces contaba con el pervertido de Kakashi, compañero de rumbas que conoció hacía dos años en un accidente que tuvo ella en una moto, en el cual nadie salió herido más que los bolsillos de ambos padres de los jóvenes y su libertad por dos meses, pero no fue nada grave.
Colocó los pies sobre el alfombrado de su piso y arrastró sus pies hasta llegar a la puerta del baño. Refregando sus ojos, desperezándose y bostezando en su mano, sintiendo su aliento a mierda por todas las mezclas raras que había ingerido, mientras se acercaba a la taza del inodoro y ya frente a ésta se bajó los pantalones del pijama y se sentó.
Jamás meaba con los ojos abiertos recién de levantarse de su peor sueño y tampoco le prestaba atención a nada a su alrededor. Pero algo le llamó sumamente la atención en ese momento, algo raro le pasaba. Primero se sentía ¿Cómo decirlo...? ¿Más grande? No lo sabía, y otra que algo le colgaba desde que se había puesto de pie.
Frunció el ceño molesta por tener que abrir los ojos y bajó la vista a su entrepierna.
— ¡KYAAAAAAAAAAAAAAA! — fue una voz bastante grave que combinado con el chillido que largó, el grito fue bastante parecido al grito de un gato.
La otra persona que estaba en su cuarto sólo gruñó cuando empezó a escuchar el alboroto, deseando dormir un poco más, pero se vio interrumpida por unas grandes manos que la tomaron del brazo y la zamarrearon bruscamente, haciéndola soltar una palabrota y girar hacia el individuo – destructor de sueños húmedo – que la miraba de manera aterrada y sorprendida.
— ¿Pero qué pasa? ¿Por… — las demás palabras se le quedaron atoradas en la garganta al ver el precioso muchacho que tenía frente a sus ojos, haciéndola sonrojar y regodearse por llevarse a la cama a tal espécimen de hombre. Hermosos ojos verde jade, facciones definidas y delicadas, tez blanca y suave al tacto, seguramente.
Se sentía tan feliz de la imagen del muchacho frente a ella. Aunque algo llamó ligeramente su atención, no sólo el pijama de mujer que llevaba puesto, de por sí era raro ya que reconocía ese pijama verde con flores de loto y espirales, sino que también el cabello color ¿rosa?
— La frentona se muere si le digo que vi a un chico con el mismo color de su cabello y con un pijama similar al suyo — se burló divertida haciendo que la otra persona la mirara incrédula. Ino parecía no caer en ningún momento que su voz ya no era esa chillona y molesta que solía sacar de quicio a cualquiera.
— Ino…
— ¿Sí, guapo? — dijo sonriente. Luego, frunció el ceño y se quedó viéndolo fijamente, notando que algo raro le pasaba. Carraspeó pensando que sería la voz pastosa de la mañana después de haber gritado y tomado toda la noche de chicas que había tenido con la pelirrosa. Colocó su mano en su cuello y notó algo que antes no había, o que sí pero no tan pronunciado.
— Ino…
— ¿Qué demonios es esto? — dijo tocándose el cuello y encontrándose con una pronunciada nuez; sus flamantes ojos celestes se desorbitaron al oír su voz nuevamente —: ¿Qué está ocurriendo? — susurró, asustándose.
— Ino, Ino — dijo la pelirrosa moviendo las manos y sentándose a su lado.
— ¿Qué me hiciste? — le gritó enfurecida. La pelirrosa, incrédula por la acusación repentina, la miró enfurecida y la señaló.
— No, ¿Tú qué me hiciste? — replicó poniéndose de pie y apartándose de su lado.
— ¿Yo? ¿No ves que yo soy la que está rara?
— ¿Crees que no lo noté? Además, para que sepas — sonrió con sorna, sonrojando a la rubia por lo maliciosa de aquella sonrisa —: No soy uno de tus ligues de la noche, querida cerda…
Fue allí donde Ino cayó en cuenta que estuvo hablando todo el tiempo con su amiga y que la que la había hecho sonrojar había sido la frentona, frentona que ahora había despertado sus mejores suspiros. Ya se había dicho que era demasiado hermoso para ser real. Sintió asco por caer en cuenta que pensaba lanzarse encima de ella, o él, lo que fuera, e intentar follárselo en cuanto parpadease una vez.
No porque su amiga no fuera bonita, al contrario, siempre dijo que si ella fuera lesbiana la violaría en el lugar menos pensado. Sabía que la fastidiaba cuando hablaban de coger, pero muy en el fondo admitía que su amiga si se arreglara como debía, como una femme fatale, seguramente tenía a más de un chico besándole los pies y más lugares…
Pero Sakura le evitaba a ese tipo de cosas porque con sus problemas no estaba como para tener un novio… aunque sí para salir de fiesta en fiesta y beber, bailar y descontrolarse. Jamás amaneció con un chico en su cama o en cama de algún desconocido, ella aún era casta porque evitaba enredarse con algún idiota que la lastimara y tampoco era puta como para estar cogiendo día y noche – sin ofender a su querida amiga Ino, claro.
Aún no entendía como podía ser amiga de esa chica, pues ella era la capitana de porristas en su escuela y siempre era aclamada y adorada y envidiada por todas. Ella era demasiado bonita, sensual y siempre los muchachos iban tras de ella como si fuera mamá pata con sus patitos, corriendo para alcanzarla. Le era gracioso cuando la rubia ignoraba a su grupo de amigos "populares" para sentarse a su lado y compartir el almuerzo que era lo único que por lo menos podían compartir en la escuela, pues estaban en diferentes clubes y coincidían sólo en algunas materias.
Fue su primera amiga desde jardín de infantes y eso que no tuvieron un muy buen inicio pues de Sakura siempre se burlaban de su amplia frente e Ino era una de esas que se burlaba. Hasta el día que recapacitó al verla llorar por ser la burla de la sala y se sintió bastante culpable por ello. Se le acercó y le levantó el cabello que cubría su rostro, encontrándose con ojos llorosos y mucho sufrimiento en ellos. Se sentó junto a ella y le dijo muchas cosas bonitas, le prometió ser su mejor amiga y defenderla siempre de todos.
Ahora era al revés, Sakura defendía a Ino cada vez que alguna que creía ser más que la rubia se quería propasar y Sakura sabía que Ino era bastante delicada y que no le levantaría la mano a nadie, pero ella no tenía ningún problema con ello, pues era muy fuerte a pesar de tener ese menudo cuerpo que solía mostrar más proporción en su trasero. Si de algo era alabada Haruno Sakura era por tener las caderas anchas y el trasero más grande y bonito que, lamentablemente, era tapado por camisetas anchas o pantalones anchos.
Aún así, estar rememorando el pasado no venía al caso y más cuando Ino la había empujado para que despertara de su trance y le prestara atención.
— ¿Sabes que estamos metidas en un lío, no? — Sakura esquivó la mirada, haciendo un puchero. Luego se quedó estática y miró a la rubia que la besaba en la boca. La empujó y se pasó el brazo por los labios.
— ¿¡Pero qué coños haces, cerda!? — dijo aún con el antebrazo sobre sus labios. La rubia, ahora él, se echó a reír tomándose de la panza ante la cara de sorpresa, asco y confusión de su mejor amiga.
— Ay frentona — se calmó mirándola con una sonrisa burlona —: No iba a perderme la oportunidad de besar a un hombre tan sexy como tú eres ahora…
— Sigo siendo yo, estúpida — replicó furiosa mientras la fulminaba con la mirada.
— Bla-bla-bla — dijo poniéndole su mano frente a su amiga y moviendo los dedos —: Habla con mi mano, a ella le interesa…
— ¡Maldición Ino! Esto no es broma… ¿Qué carajos haremos? Mañana tenemos clases y somos… ¡Somos hombres! — gritó escandalizada. Ino se miraba las uñas de las manos y fruncía el ceño pensando en que necesitaban un poco de calcio en laca.
Sakura respiraba agitada y sentía que un ataque de nervios le daría el ultimátum a la situación. Ino seguía indiferente a todo y eso que aún, muy en el fondo, seguía en shock. Pero no había solución, por el momento no sabían nada.
Tenía un par de teorías como por ejemplo: fueron secuestradas, al principio pensó en simiestradas – debería dejar de ver Los Simpsons por un tiempo –, por científicos y médicos locos y experimentaron con ellas la transformación de mujer a hombre, luego lo desechó porque eran demasiado lindas para prohibirle al sexo masculino su grandeza y belleza. Luego, pensó en que habrían sido los aliens que le hicieron eso o peor aún, esa tal Karin que parecía tenerle envidia todo el tiempo.
Karin la odiaba a ella pero se llevaba bien con Sakura y eso que eran polos completamente opuestos y no tenían nada en común como podría tenerlo con ella. Quién la entiende.
Suspiró y miró a la pelirrosa que parecía molesta y querer matarla con la mirada… si las miradas mataran ya estaría enterrada veinte metros bajo tierra.
— ¿Terminaste? — Sakura exclamó una palabrota en alto sin importarle nada e Ino se rió entre dientes.
— No te rías… ¡No le veo lo gracioso! — dijo separando los brazos y extendiendo las manos en exasperación. La rubia se mordió los labios poniendo más nerviosa a la pelirrosa. Si la intuición no le fallaba, Ino le tenía ganas y unas ganas tremendas. Sería bastante traumático ser violada por tu mejor amiga que encima conoces desde pequeña y peor aún, sumándole más al trauma futuro, ambas son HOMBRES.
Suspiró rindiéndose, por un lado, entendía a que iba Ino. Eso ya estaba pasando y por los constantes pellizcos que se dio, mientras su amiga se pajeaba mentalmente con su cuerpo de hombre, le hizo darse cuenta que no era un sueño y que tendría un par de marcas rojas en el brazo izquierdo luego.
— ¿Ya más calmada, frente? — Sakura asintió resignada, esperando a lo que su amiga le diría —. ¡Genial! — gritó emocionada. Se acercó hacia el espejo que había en el cuarto, reflejándose en él. Su boca quedó abierta haciendo una pequeña 'o' y tocó el cristal como si estuviera acariciándose el rostro.
— ¿Ino? — preguntó la pelirrosa ante el mutismo y la extraña mirada de su amiga, empezó a preocuparse y acercarse un poco, quedando unos pasos atrás y reflejándose ella también, sorprendiéndose al ver lo hermosos que eran.
— Sakura somos demasiado lindos — dijo la rubia seria, mirándola a través del espejo. Sakura asintió y bajó la vista sonrojada, haciendo que Ino se sonrojara ante lo angelical que era el rostro de su amiga. Sonrió tiernamente y se volteó hacia ella posando su mano sobre su hombro; Sakura la miró a los ojos y le sonrió en respuesta al gesto —. Lo resolveremos… mientras — se volteó para acomodarse la melena aquella, siendo hombre y con cabello largo podía jurar que veía a su padre en la flor de la juventud. Y era hermoso.
— ¿Mientras qué? — preguntó viéndose nuevamente, luego sus ojos se clavaron en los de Ino.
— Mientras debemos comportarnos como muchachos comunes y corrientes porque a la escuela no podemos faltar…
— ¿Y nuestros padres?
— Mmm… no le veo problema — haciéndose una coleta para quitarse el cabello de encima —. Mis padres no se aparecerán por unos meses y tú vives en este departamento sola…
— ¿Vivirás conmigo, Ino? — dijo temerosa —. Dios... si aún me amas, no dejes que se quede aquí — rezó en voz alta, juntando sus manos y cerrando con fuerza los ojos.
— ¡Oye! — le dio un puñetazo en el hombro, indignada —. Mala — se quejó. Sakura se refregó donde recibió el golpe.
— Bromeaba — se disculpó.
— Ahora debemos conseguir ropa de hombre… — miró los cajones de la cómoda —. Aunque tu ropa poco femenina podría salvarnos el trasero el día de hoy — rió.
— ¡Oye!
— Pero si es verdad, aunque tiene su toque femenino… pensarán que somos gays — se mordió la uña el pulgar derecho mientras el brazo izquierdo se enrollaba en su abdomen.
— Creo que tengo un par de camisetas de Kakashi por aquí… — dijo indiferente la pelirrosa.
— ¿Ropa de Kakashi? — preguntó intrigada —. ¿Qué haces con ropa de ese pervertido?
— Suele quedarse aquí cuando lo corren de su departamento… sabes que vivir con alguien implica que después se turnen la casa cuando llevan alguna chica…
— Oh, verdad… bueno, vamos a cambiarnos que hoy tenemos un día ocupado — dijo sonriente. Sakura negó con la cabeza resignada, esa chica jamás tomaría nada en serio. Ahora, la pregunta… ¿Por qué les pasaba eso?
…
— ¿Te calmaste Sakura?
— Idiota — masculló —. Recuerda que no soy Sakura aquí…
— Bueno, pero te comportas como Sakura y no como Ren… el niño tranquilo del cual todas quieren tener un hijo…
— ¡Ino! — chilló bajo y el bello rubio rió haciendo que más de una fémina suspirara al oírlo reír tan frescamente sin temor a quedar mal.
La mayoría de los chicos se mostraban reacios y fríos, ganándose así el amor de las chicas por ser amores imposibles. Para Sakura era muy estúpido aquello, ella no se hacía la interesante, era bastante seria en la escuela, pero fuera de ella era otra historia. Nadie conocía a la divertida Sakura, sólo los más cercanos.
La personalidad de Ren era dulce y amable, compraba con su característica sonrisa de no-mato-a-ninguna-mosca y sus bellos y grandes ojos verdes, opacando totalmente a su frente que aún seguía siendo un poco grande, pero nadie lo notaba.
En tan sólo una semana se volvieron chicos populares sin proponérselo, pues, según la cantidad de admiradoras el status quo crecía en esa escuela del demonio – como lo llamaba Sakura, ahora Ren.
Aún recordaba lo complicado que había sido poder ingresar a la escuela, si no hubiera sido por el pervertido de Jiraiya (padrino de su amigo Naruto, amigo de Kakashi debido a los libros esos pervertidos que leían ambos, del cual Jiraiya era su autor) que conocía al director de esa escuela, no habrían entrado ni por milagro divino de Dios.
Ellos dos estaban enterados de su situación, por lo cual fueron bautizados con el apellido Hatake y su relación era de primos (los tres). La desconfianza era grande, pues dos chicas de apariencias similares habían desaparecido y en su lugar aparecían estos dos hermosos chicos, uno de cabello rosa y el otro rubio. Además que de parecido no tenían nada, aunque los primos no suelen parecerse, pero ellos eran totalmente diferentes en cuanto aspecto y personalidad.
Sora (Ino) era demasiado animado y extrovertido, tomaba las cosas ligeramente y siempre molestaba a Ren (Sakura) quien parecía desquiciarse cada dos por tres y darle un puñetazo en la cabeza para que se calmara.
Pero bueno, los chicos eran populares a pesar de las sospechas. Entre las chicas ellos eran adorados y venerados por su simpatía y belleza, pues Sakura no solía tratar mal a la gente que no le hacía ningún daño.
El rubio lo abrazó por el cuello y empezó a juguetear haciendo que varias chicas chillaran y se emocionaran al ver a los dos chicos empezaban una "pelea" amistosa – por parte de Ino porque Sakura quería matarla de un golpe. Le siguió la corriente sonriendo estúpidamente y dejando entrever su verdadera intención «Esta me las pagas».
— Ren ¿Qué tal si vamos por algo de tomar? Estás muy estresado el día de hoy — propuso Ino como quien no quiere la cosa. Sakura suspiró y asintió.
— Ino — susurró —. No me gusta lo que haces…
— ¿Qué dices? — siguió mirando hacia el frente y a cada chica que se le insinuaba le guiñaba el ojo o le lanzaba una sonrisita provocativa, haciendo que gritaran y se emocionaran.
— No deberías jugar así con las chicas — frunció el ceño al ver como se comportaba.
— Ahhh a ver… ¿Qué tiene de malo? — bufó ante lo aguafiestas que era su acompañante.
— Porque las chicas se ilusionarán y recuerda como te ilusionaste con Uchiha…
— Bueno, pero eso es agua pasada…
— No — negó con la cabeza —. Perfectamente sabes que no es por eso, no es por el tema Uchiha… estás jugando con sus sentimientos… — se detuvo, enfrentándola y obligándola a que se detuviera —. ¿Qué pasaría si una chica se te insinúa de más y te pide una cita?
— Aceptaría… si es en su casa mejor porque sería cena gratis — sonrió encantadoramente. Sakura frunció más el ceño —. Frente deja de quejarte y disfruta la oportunidad de ser hombre — sonrió tratando de animar a su amarga amiga.
Sakura negó con la cabeza —. Y si un día te emborrachas y terminas en la cama con alguna…
— Y bueno… para algo tengo un pene ¿no?
— ¿Qué no lo entiendes? — explotó exasperada y con los ojos desorbitados —. Eres… — se acercó hacia ella y masculló bajito —: Eres mujer Ino… — y la miró fijamente a los ojos, mostrando su preocupación. Ino le sonrió tranquilizadoramente a la vez que le pegaba en la frente con sus dedos.
Sakura se hizo hacia atrás ante el golpecito doloroso, refregándose la zona. Podría haber sido más suave, pero era Ino y si tenía oportunidad de golpear a Sakura, la aprovecharía sin dudarlo.
— No te preocupes Ren… todo estará bien… verás que saldremos adelante — sonriendo genuinamente, sonrojando a Sakura y a cuanta chica los rodeaba y/o pasara justo por allí. Las fangirls gritaron al ver la sonrisa de Ino y el sonrojo de Sakura, babeando y murmurando cosas sobre lo encantadores y lindos que eran. Algunas fujoshis sangraron por la nariz, terminando en enfermería con toallas en sus narices. Otras se abrazaban llenas de felicidad; algunas sacaban fotos con sus celulares y otras miraban tratando de disimular un poco su emoción.
Sakura suspiró por la estupidez que ocasionaron sus comportamientos e ignorando todo eso, se dio media vuelta y siguió su camino, seguida de Ino que se colgó por los hombros.
Esta nueva aventura daba comienzo a usa serie de eventos desafortundos.
— mierda.
Continuará…
N/A: Amé escribir este primer capítulo!
Hola, algunas ya me conocen y las que no, bueno, hola!
Espero que les haya gustado y desde ya les digo que soy de tener varios capis escritos y subo cuando puedo ya que uso Internet del celu y la compu es muuuy raro que la use. Pronto habrá conti, pero mientras dejen sus opiniones con respecto a la fic en las reviews.
Gracias a las que siempre leen!
Y bueno, dedicado a Skarlett Smith que por una foto que publicó (la de Sakura e Ino como hombres) me enamoré y se me ocurrió la idea xD
~Una nueva fic hace feliz al lector y una review al escritor~
Sayonara y espero reviews =)
En proceso de reedición.
P. N. de A: Hola, tanto tiempo. Sé que no he publicado recientemente y es porque estoy con un pequeño bloqueo que me está poniendo bastante de malas. Tengo cosas para compartir, son viejas, pero por lo menos tengo algo con que distraerlos momentaneamente hasta que vuelva a "la vida" de nuevo. Mil disculpas por esto, pero tengo otras cosas en mente y me está matando saber que he dejado dos fics en hiatus y otras tres que quiero publicar regularmente y no puedo. Como compensación, reeditaré esta fic de principio hasta el capítulo que he quedado y espero poder publicarlas en poco tiempo, deberán entender que tengo un examen en tres semanas que define si entro o no la carrera que elegí estudiar.
Notarán cambios y pueden que quite o agregue cosas, prometo hacerlo para mejor. Y les comento que tengo muchas fics para compartir, cuando me sienta segura y pueda terminar las que tengo en proceso, prometo subirlas.
Prohibido la copia/plagio de este fic. Ni de ningún otro fic mío.
Besos y espero que sepan entender que me tomaré un tiempo para estudiar y ver que haré de mi vida. Los cambios drásticos que tuvo colaboraron un poco al desorden, pero aliviaron completamente a mi alma.
