Sin miel ni hojuelas

Y allí estaba nuevamente él, desde que le conozco no puedo dejar de admirarle, todas las tardes ingresa, pide un café expreso y una tarta de queso, se sienta en la misma mesa todas las tardes a mirar la ventana sorbiendo lentamente su café, hoy no es la excepción.

Aun con la lluvia inminente a fuera está aquí como si esperara que alguien llegara a su lado, que alguien pasara le sonriera entrara y se sentara con él parece un imposible ¿qué tantos secretos esconden esos ojos ámbar? Parecen que con cada día que pasa se oscurecen más y pierden su brillo.

Suspire cerré los ojos haciendo una mueca, ¿cuántas veces van? En las que pienso en esos ojos ámbar, en las que deseo acariciar esos cabellos azabaches y besar esos labios rosas, esto terminara por enloquecerme.

Las únicas palabras que nos hemos dirigido durante todo este tiempo es "qué desea ordenar" y siempre es lo mismo "café expreso y una tarta de queso" es la misma rutina monótona todo los días, pero hace que mi corazón se acelere día con día.

¿Está bien si puedo soportarlo? ¿No?

-Magane –me llamaron – Se acabaron los troncos de fresas.

-Ya voy –me dirigí hacia la cocina –

Trabajo en una panadería el encargado es mi mejor amigo de la infancia Isamine Kaito, es amante de los dulces y su amor lo llevo tan lejos que abrió su propia panadería pastelería, hasta ahora hemos recibido grandiosas críticas que nos han hecho estar a la boca de media ciudad.

Tal vez debería tener más valor, tal vez debería hablarle, tal vez… solo tal vez pueda comenzar algo más.

Sonreí un poco determinado ante aquel hecho, cuando termine de preparar mi postre él seguí allí, tome aire y valor para cortar un pedazo del tronco de fresa recién horneado.

-Ten endúlzate un poco la vida, tal vez ese ceño fruncido se vaya –Comenté –Y no te preocupes la casa lo invita.

-Ja supongo que no has podido evitar venir a animarme ¿no? –Me encogí de hombros – ¿tan patético soy?

-No me pareces patético solo me llamas la atención –Sonreí –Un postre no está tan mal para iniciar una conversación ¿no?

-Supongo que no gracias –Respondió –Soy Kagane Rei.

-Magane Len –Asintió para probar un bocado –

-Está muy bueno –Menciono –

-Claro lo he preparado yo –Me alague para que riera por ello –

-Rei que bueno pensé… que no volverías aquí –Una voz se ausculto sacándome de aquella burbuja que había creado para nosotros y rompiéndola rápidamente, sus ojos ámbar brillaron nuevamente –

-No te preocupes Len está bien, sabes que yo te esperaría hasta el fin del mundo –me retire de allí, sintiendo un dolor agudo en el pecho y suspire, me adentré hasta la cocina descostándome en un muro de la pared –

-¿qué te ocurre? –Me pregunto Isamine llegando a mi lado solo le sonreí negando –

-nada, solo… había algo que quería, pero no era para mí –Respondí –Bueno ¡A trabajar!

Quiero pensar que en algún momento llegara la persona correcta en mi vida, como a ellos dos, él le estuvo esperando durante tanto tiempo y él al fin llego, quiero pensar que yo encontraré a alguien así en mi vida.

Que me espere hasta el fin del mundo y que yo lo busque hasta el final de él.