Los personajes no me pertenecen.
Mi corazón sigue llorando por ambos, graciasdenada.
Té
—¿Está bien así?
El té estaba espantoso, realmente nada existente o inexistente podría mejorarlo. Sin embargo, le sonrió y le agradó ver la sonrisa que le dedicó de vuelta. Los ojos negros brillaron entusiastas. Era el primer té que le preparaba y estaba seguro de que le hacía ilusión que a él le gustara, lo había podido notar en cada uno de sus movimientos. No pudo menos que contestar:
—Perfecto.
Ahora sorbía otro té. Era realmente inigualable. No conocía, hasta el momento, quien hiciera un té más rico que Rosa, su ama de llaves. Miró de reojo su sombrero de copa, que en ese momento descansaba sobre su escritorio, junto a un montón de libros abiertos que esperaban ser leídos. Su vista se perdió más allá de la ventana luego.
En una época creía que jamás de los jamases extrañaría el té que preparaba Claire, quien solamente hacía té para él y que nunca había logrado mejorar de manera significativa; el té que Layton tomaba y le agradecía siempre (a pesar de que siempre sabía igual de mal), esperando ver la sonrisa cálida y esa mirada llena de orgullo que su novia le regalaba cada vez.
No, jamás creyó que realmente lo extrañaría. Hasta que Claire se fue.
Y ya no hubo más bocas dulces que dijeran Hershel y que a él le agradaran de verdad.
Y ya no hubo más paseos por el parque ni miradas cálidas ni besos a escondidas.
Y ya no hubo más té horrible para el profesor Layton.
No hubo más Claire.
Suspiró. Dejó su taza sobre el escritorio hasta que se enfrió, sin apartar la mirada del sombrero de copa.
