Era uno de los recuerdos de Jem.

James Carstairs no sabía que pensar. Tantos años de soledad, sin poder sentir nada por nadie para liberarse de su enfermedad, eso era una tortura. No poder a aquello que tanto amaba y en especial, a él.

Ambos sabían que estaba prohibido, los parabatai no se podían enamorar mutuamente, y menos hombre con hombre.

William Herondale había capturado el corazón del joven Carstairs sin saber que sus sentimientos eran correspondidos.

Cuando llego Tessa y se dio cuenta de que ella observaba a Will como él lo hacía sintió celos hasta aquella noche.

Jem jamás olvidaría esa noche.

Will había entrado como todas las noches a su habitación a escucharlo tocar su violín, entonces estaba tocando algo con nostalgia, tristeza y un sentimiento que de inmediato pudo reconocer. Amor.

Al terminar su pieza Will se levantó y se acercó a Jem, se confesaron y se amaron toda la noche.

Era uno de los recuerdos más vividos y hermosos de Jem.

También recuerda la vez en la que estaban juntos en el parque del puente Blackfiars y Will trato de comenzar una rebelión de patos mutantes. Como se había burlado de él.

Era uno de los recuerdos más graciosos de Jem.

Recordaba esa noche de navidad, como se había burlado de Tatiana Lightwood por enamorarse de él y en frente de todos darle un puñetazo a Gabriel quien se terminó convirtiendo en su cuñado.

A Jem se le venían todos esos recuerdos como una cascada, recibiendo puñetazos en su mente y corazón, recordándolo a él, su amado, quien tuvo que renunciar a ser su parabatai por su salud, quien hacia hasta lo imposible por verlo, sin importar las consecuencias.

Y él no sentía nada.

Ahora era como si el karma actuara, porque se sentía terrible, con lágrimas en sus ojos, piernas temblorosas y labios que no podían contener sus sollozos, se sentía triste, culpable, pero sobretodo vacío.

Sin él no valía la pena vivir.

Cuando Jem pensó que no podía resistir más, un último recuerdo vino a la mente.

Su llegada.

Will no lo trato como un niño especial, solo como otro cazador de sombras y eso le gusto, como se había burlado por su color de cabello, y como el mismo lo había hecho callar con arrojar aquel cuchillo.

Jem sabía, que ese era el recuerdo más preciado de todos, sabía que Will no querría que se diera por vencido, todos esos años sufriendo por su enfermedad, para luego ser un hermano silencioso no debían ser en vano.

Sabía que Will quería que el disfrutara su vida, después de todo, siempre lo mantendría vivo en sus recuerdos