Hola :) Este es mi primer fic y me gustaría compartirlo con vosotros. Si os gusta lo seguiré si no, pues no pasa nada.
Enfadado, sorprendido, decepcionado, traicionado, burlado,… Así, se sentía en esos momentos Castle. No se podía creer lo que había escuchado, o mejor, no lo quería creer. ¿Cómo había podido haberlo engañado de esa manera durante casi un año? Dejó el café que traía para Beckett encima de su escritorio y se fue por donde había llegado unos pocos minutos antes. Desde luego, esa había sido la visita más cortas que había realizado al Departamento 12 de la Policía de Nueva York.
Sin duda, Castle, se sentía más traicionado que nunca. ¿Cómo se había podido guardar algo tan grande? No sólo lo había traicionado sino que había herido su orgullo. ¿Se había burlado de él? Sí, él lo tenía claro. Kate se había burlado de él. ¿Cómo le había podido hacer una cosa así a él, a él que siempre había estado? Muy pocas cosas habían herido tanto al escritor de misterio Richard Castle.
Kate Beckett salió de la sala de interrogatorios. Aunque le había acostado hacer hablar al detenido lo había conseguido. Por eso ella era una de las mejores detectives de Nueva York.
Vio que en su escritorio posaba una café pero no estaba quien siempre se lo traía y eso era raro. ¿Dónde podía estar Castle? Le había dicho que iba a llevar a su hija al Campus de la universidad pero estaba tardando demasiado. La había llamado hacía como más de una hora avisándola que ya iba de regreso. Desde entonces las únicas noticias que había recibido de él era ese café, suponiendo que lo hubiese traído él.
-¿Ha estado aquí Castle? –preguntó la detective a Ryan.
-Sí, vino y se fue enseguida –respondió.
Ahora tenía claro que Castle había estado allí. ¿Por qué no se había esperado a que ella terminase? Era muy raro. Él siempre la esperaba, además cuando hablaron por teléfono éste le dijo que quería contarle algo sobre Alexis. Decidió esperar un rato por si volvía. Al cabo de hora y media viendo lo tarde que se hacía Kate optó por llamar a su móvil para preguntarle si estaba bien o si había pasado algo inesperado. Esa forma actuar de Castle no era propia de él. Nada. Después de varios intentos no recibió respuesta alguna.
Castle se encontraba en su despecho con la mirada puesta en un punto fijo. Recordando aquel fatídico día en el que la Detective Kate Beckett fue herida de muerte. Un francotirador le había disparado y la había alcanzado dándole casi en el corazón en el entierro del Capitán Montgomery. Él hizo un placaje sobre ella pero no sirvió, la bala la había alcanzado. Ese día mientras sostenía a Kate entre sus brazos le dijo que la amaba por primera vez entre lágrimas, que no podían expresar mejor lo que estaba sintiendo en ese momento. Después de estar al borde de la muerte, Beckett mejoró. Y cuando estaba lo suficientemente fuerte para poder hablar y en la primera visita que le hizo Castle, ella le dijo que no se acordaba de nada de aquel nefasto día en el cementerio después de que la bala la alcanzase. Pero MINTIÓ. Ella se acordaba de todo y no sólo se lo había callado sino que también había repetido una y otra vez que no lo recordaba. Que todo lo que veía después del disparo era negro. "Supongo que hay cosas que son mejor no recordar" le había dicho ella misma él día que él fue a visitarla.
A lo mejor era eso mismo, ella prefería no recordarlo. No sentía lo mismo. Pero lo que a Castle más le había dolido es que lo engañase. Prefería que lo hubiese rechazado a lo que Kate había hecho. Él había mantenido un poco de esperanza.
Estaba tan sumergido en sus pensamientos que no había notado que su móvil había sonado varias veces, Miró el registro de llamadas y vio que tenía cinco llamadas perdidas de Beckett pero en vez de contestar decidió apagar su móvil. Alexis no lo iba a llamar, al menos en unos días, como ella misma le había dicho. Así se acostumbraría mejor a estar sin él. Cuando tuviese un poco controlado aquello entonces lo llamaría. Sabía que hablar con su padre no lo ayudaría a llevar esa nueva vida de universitaria viviendo en el Campus. Y su madre se había ido de vacaciones a un Spa durante unos días para "superar" la separación con su nieta.
Inmediatamente tras apagar su móvil se dirigió hacia la cocina, concretamente hacia la zona de donde guardaba el alcohol. Eligió una botella de tequila, necesitaba algo fuerte para evadirse de sus pensamientos.
Elegida la bebida se sentó en uno de los sillones de la sala. Se veía realmente abatido. Después de unas cuantas copas el timbre sonó. Pensó en no abrir pero tras la insistencia de la personaba que llamaba se levantó para abrir o aquella persona acabaría quemando el timbre.
Abrió la puerta sin antes mirar por la mirilla.
-¿Qué haces aquí, Beckett? – le preguntó sin mostrar ni una mínima mueca de amabilidad.
