Los Inus del Sol
Disclaimer: InuYasha y sus personajes no me perteneces, son de la entera propiedad de Rumiko Takahashi. La historia a continuación no persigue ningún fin lucrativo.
Título: Los Inus del Sol
Pareja principal: [Sesshoumaru / Kagome Higurashi]
Pareja Secundaria: [Miroku / Sango]; [InuYasha / Kykyou]
Aclaraciones:
Narrador
— Diálogo de los personajes —
— "Pensamiento de los personajes" —
[...] Aclaraciones de la autora
Recuerdos
Género: Drama/Misterio/Romance/Humor -leve-
Ranting: T+
Summary Completo: Kagome no era humana. Igual a los de su alrededor y al mismo tiempo tan diferente. Su sangre esta maldita y una historia ancestral esperando llegar a oídos de nadie. Un secreto resguardado en almas que esperan el momento de presentarse; un clan que espera renacer; los recuerdos de vidas pasadas y la espera de los guerreros en busca de su Señora ¿Realmente era la reencarnación de Kikyo? ¿O solo eran azares del mundo que, inevitablemente, la llevaran a su verdadero destino? Los Inus del Sol están listos para tomar posesión de sus tierras una vez más.
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Prologo
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"Te contaré una historia, una que nadie sabe, que nadie se atreve a relatar y se mantiene en los recuerdos de los ancestros. Una historia que ha marcado algunos, que sorprendió a otros; que se perdió en el tiempo como un susurro. Un cuento de hadas que se hizo realidad, una maldición que espera ser destruida, un sello que se debilita.
Te contaré una historia no contada."
Desde un inicio, después de que el mundo se hubo establecido, cuando lo que alguna vez serían los países de la actualidad, se formaban y alzaban para ser lo que hoy son. En aquella época de la que se sabe tanto y tan poco, envuelta en leyendas y mitos que encantan a los oídos más curiosos, que pasan desapercibidos a los escépticos.
Aquella época en donde los demonios eran dueños de las tierras, donde su poder era tan grande que solo la guerra determina quien dominaba. Seres nacidos de la oscuridad, dirán algunos; monstruos hechos para matar; seres con poderes lejos de la comprensión humana. Aquellos que dominaron las tierras de las que ahora no forman parte.
Salvajes, dirán.
Ilusos.
Lejos de lo que muchos creen, de lo que cuanta, los demonios no eran seres neófitos. No eran salvajes, ni mucho menos monstruos. Eran criaturas míticas, poseedores de gran belleza y fortaleza, lo más similar a un dios en tierra, con un porte que demuestra la grandeza de la que son poseedores. Los demonios, Taiyoukai, fueron los primeros en poblar las tierras ahora humanas. Los primeros en establecer un orden para crear paz.
Los cuatro puntos cardinales significaba un reino diferente, dominios bajo la posesión y cuidado de uno de aquellos seres. Tierras sagradas y prohibidas, con límites y restricciones que, lentamente, fueron pobladas por seres ajenos a este orden.
Los cuatro Lores Cardinales, Taiyoukais de la sangre más pura, los primeros de su especie en establecer su poder.
Las tierras del Norte; la Casa de la Estrella.
Las tierras del Sur; la Casa del Rayo.
Las tierras del Este; la Casa del Sol.
Las tierras del Oeste; la Casa de la Luna.
Cuatro dominios, cuatro poderes y un solo propósito; prevalecer la paz entre los de su especie. Los Inus del Oeste y el Este, hijos de la Luna y el Sol, tan diferentes y similares al mismo tiempo, guiados por diferentes ideologías; uno diaba a los humanos, el otro los protegía. Los Ookami del Norte, fieles y neutrales, hijos de la luna y de nadie, solitarios y acompañados, criaturas desconfiadas. Los Ryuu del Sur, peligrosos y engañosos, criaturas míticas que ansiaban más poder pero que se veían limitadas por sus contrapartes, seres de fiar y de cuidado, de quien resguardar tu espalda pero un formidable aliado en batalla.
La paz prevaleció por décadas, incluso siglos, cada uno de los Lores haciendo honores hacía sus posiciones; hasta que los engaños y guerras comenzaron.
El Sur atacó; el Oeste venció; el Norte perdió riquezas y el Este… desapareció.
El Lord del Sur ansio la heredera del Este, criatura tan encantadora y hechizante; el Este y Oeste querían una unión para una alianza, emparejando sus herederos; el Norte se vio involucrado por el Sur, perdiendo su fortaleza en batalla. El Oeste es engañado, manipulado, para atacar al Norte ante una posible traición a la paz establecida. El Sur invade el Este para obtener el preciado tesoro.
Al final… el Este perdió su linaje. Su sangre maldecida y las tierras se volvieron zona de nadie.
El Sur fue retenido por el Oeste, furioso por la traición y el engaño, mientras el Norte intentaba levantar su imperio perdido.
Los años pasaron, las décadas, los siglos y finalmente los milenios.
Los humanos han poblado parte de las tierras, aún no lo suficiente. Los, ahora, Tres Lores Cardinales se mantienen. El Este se convirtió en terreno para los humanos que huyen de las tierras de los demonios. El imperio de los Inus, hijos del Sol, se ha perdido con el tiempo… en la memoria.
Ahora, en el Sengoku Jidai, una nueva historia espera a ser relatada.
Los hijos del Sol esperan su momento para renacer de sus cenizas.
La última heredera de su sangre ha regresado finalmente...
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Bueno, se que no debería estar subiendo esto y debería estar actualizando la otra historia que tengo pero, en mi defensa, me vi obligada.
Y si no he actualizado mi otro fic, es porque recién hoy acabo de salir de unos exámenes —le fue mal— así que quería animarme un poco... Ademas la actualización de Algo cambia ya la tengo casi terminada, solo me falta corregirla y arreglarla... Así que subí esto que escribí en mi celular (?)
Es apenas el prologo, no se si han entendido algo o se dan una idea, de no ser así lo irán haciendo mas adelante.
Bueno, espero que les guste y, si tiene alguna consulta-idea-sugerencia-oloquesea pueden dejar un review o enviarme un MP.
Y, para los que leen mi otro fic, —si hay alguno leyendo— quisiera escuchar sus opiniones sobre como InuYasha se puede enterar de lo de Sessho y Kag, que tengo ideas pero me gusta escuchar a otros (?)
Bueno, eso es todo... No los molesto más...
¡Reginae fuera!
