Disclaimer, nada de lo que reconozcan aquí es mío, aunque sinceramente pagaría para que lo fueran ;)

Como en un cuento.

I.

Ginny miró el papel que tenía en sus manos y bufó de fastidio moviendo su cabello largo y fragante hacia un costado, todo era culpa de Dumbledore y su tonta idea de hacer una obra de teatro como festejo de Navidad.

Pero eso no era tan malo, al fin y al cabo de seguro iba a ser divertido, siempre que lo hiciera otra persona. Sin embargo, para ponerle más pimienta al asunto, Dumbledore propuso que sean los mismos alumnos quienes eligieran a los posibles protagonistas, no importaba la casa a la que pertenecieran, no importaba si no sabían actuar, Dumbledore creía que todo se podía aprender.

La pelirroja se arrojó con desgano a la cama y miró el guión de la obra, ella estaba metida en aquel lío por la culpa de Dalmeza, porque ella la había anotado como una de las postulantes, y para su muy mala suerte había sido escogida, junto a Cho Chang de Ravenclaw. Todavía faltaba que se definiera el protagonista masculino, el cual se sortearía, o se eligiría, o lo que fuera, al día siguiente.

Ginny bajó a la Sala Común arrastrando sus pies con desgano, realmente no tenía ganas de andar metida en semejante cosa, a ella sólo le interesaba jugar al Quidditch y vivir una simple vida tranquila estudiando para los próximos TIMOs que se aproximaban. Dean Thomas la observaba desde uno de los sillones que había alrededor de una mesa, pero ella simplemente no le prestó atención, desde que se habían peleado hacía como una semana, Ginny evitaba a toda costa encontrárselo, no valía la pena continuar con una relación que no daba para más.

Decidida a salir por el hueco del retrato, un silbido llamó su atención, y girándose en el lugar se encontró a su hermano sentado junto a la chimenea, y por supuesto acompañado de Hermione, la cual Ginny sospechaba, estaba más que feliz por la reciente ruptura de su hermano con la pesada de Lavander. Harry estaba recostado sobre uno de los sofás con uno de sus brazos cubriéndole los ojos, parecía cansado.

- ¿Qué sucede?- les preguntó Ginny acercándose, acomodando su escurridizo cabello detrás de su oreja.

Harry de inmediato, a pesar de estar agotado por el entrenamiento de esa tarde, miró a Ginny quitándose el brazo de los ojos, la miró, y la encontró como siempre, pequeña, con ese rostro redondeado y pálido, con una infinidad de pecas coronando su diminuta nariz y sus sedosas mejillas.

- Mira lo que he encontrado…- le dijo Hermione divertida, moviendo un libro de un lado a otro.

- Oh… demonios- gimió Ginny dejándose caer al suelo frente a su amiga, la pelirroja colocó sus manos entre sus piernas cruzadas y miró a su amiga con fastidio.

- No me mires de esa forma, solamente te estoy haciendo un favor…

- Lo que tú quieres es arruinar más mi apestosa vida- Ginny apoyó su mejilla sobre su mano e hizo un sonido poco femenino.

- Mírale el lado positivo, con esta obra seguro que McGonagall te subirá la nota de transformaciones.

- Como si fuera la gran cosa, yo voy a jugar al Quidditch, y poco me servirá un maldito TIMO en esa materia.

- ¿Y ya sabes quién será el protagonista?- indagó Ron mirando divertido a su hermana.

- No tengo idea, ya sabes, todavía no se ha elegido eso- le dijo de mala manera-. Dumbledore debería haber trazado algún tipo de línea como hizo con el cáliz de fuego, ahora no estaría metida en este embrollo.

- ¿Tú no quisiste participar de esta obra?- le preguntó Harry extrañado por ese comentario.

- ¡Por supuesto que no! Fue la idiota de Dalmeza que me anotó sin pedirme permiso…

- Realmente te compadezco- le dijo Harry con una sonrisa.

- Ya te quisiera ver a ti en este lío- Hermione puso el libro en las piernas de Ginny haciendo que la chica rodara los ojos.

- Por suerte no me interesan ese tipo de cosas, y nadie tendría razón para meter mi nombre en esa obra- Harry se vio interrumpido por un Ron, el cual tosía como ahogado, Harry le golpeó la espalda con fuerza, y Ron lo miró colorado.

- ¿Estás bien?

- Sólo me ahogué con mi propia saliva- respondió Ron de forma atropellada, golpeándose el pecho, Hermione lo miró alzando las cejas de forma extrañada, pero encogiéndose de hombros volvió su atención a Ginny.

- Te vendría bien leerlo, es una historia conocida en el mundo muggle, y me sorprendí mucho al enterarme que había sido escrita por un mago.

- Mi madre me la contaba de pequeña- comentó Ginny ojeando el libro con esos dibujos móviles.

- Tiene un final triste…- Ginny se rascó la cabeza con desgano y bufó fastidiada para luego decir:

- Encima mi personaje es el que acaba mal, la princesa termina casada con el príncipe…

- Pero tú serás la protagonista, la princesa tiene un papel secundario- acotó Harry mirando la tapa de ese libro-. ¿Es Cho la princesa?

- Ajá- le respondió Ginny secamente, no podía evitar la molestia que sentía por el interés de Harry en Cho, aunque él lo negara.

- ¡Estoy segura de que el traje te quedará muy lindo!

- No me agrada la idea de vestirme como un pescado…- Ginny estiró las piernas y se puso de pie-. Me voy al comedor, muero de hambre- les dijo mientras arrojaba el libro sobre el estómago de Harry.

- ¡Serás bruta!- le dijo el chico a lo que Ginny le sacó la lengua de forma divertida.

La relación con Harry había cambiado mucho en esos últimos meses, de ser simplemente dos conocidos, pasaron a ser amigos, que disfrutaban las tardes de sol volando en La Madriguera, haciéndole bromas a Ron y fastidiando a Hermione escondiéndole sus libros. El regreso a la escuela y el pertenecer a la misma casa y a un mismo equipo los había unido aún más, la confianza entre ambos era casi absoluta, y eso había hecho casi flaquear las barreras que la misma Ginny había creado para evitar que sus sentimientos hacia Harry volvieran a hacerse presentes.

Ginny salió por el retrato algo estresada, luego del entrenamiento sentía todos los músculos de los brazos y de las piernas agarrotados, y eso sumado a esa maldita obra en la que se había visto obligada participar… y como siempre las cosas podían empeorar, y eso lo supo en el Gran Salón al ver el menú del día, y no encontrar su comida favorita, el pescado frito.

Dalmeza ni siquiera se le acercó a la hora de la cena, la chica sabía que debía esperar a que Ginny se calmara un poco, no quería ser la víctima de sus mocomurciélagos, y mucho menos pelearse aún más con su amiga. Pensó que inscribir a Ginny en esa obra sería divertido, a su amiga le daba el perfil para el personaje, pero la idea no lo gustó demasiado.

Mientras tanto, en la otra punta de su mesa, Harry jugaba distraído con su postre, tenía en la cabeza muchas preocupaciones y muy pocas soluciones, Dumbledore y sus interminables lecciones sobre la vida de Tom, algo a lo que todavía no le encontraba mucha utilidad, el equipo de Quidditch y la necesidad de ganar la copa ese año, Draco Malfoy y todo lo que ese nombre conllevaba, y por último, pero no por eso lo menos importante, Ginny.

Ginny se había instalado en su cabeza desde antes de las vacaciones de verano, el año anterior había comenzado a tratarla más, y había encontrado en la chica una persona en quien confiar, con quien hablar; y ese sentimiento se había transfigurado en algo diferente luego de pasar tanto tiempo con ella en el verano, disfrutando de los rayos del sol y el tiempo sin hacer nada.

o0o0o

Ginny despertó a la mañana siguiente sintiéndose molesta, hincándose en su vientre había algo rígido que no la dejaba tranquila; entre dormida, tanteó con su mano un libro que la hizo fastidiar aún más. Hermione había dejado el libro de cuentos sobre su cama, y Ginny estando dispuesta a leerlo, se terminó quedando dormida con el objeto en sus manos. Vaya molestia.

- ¿Todavía sigues enojada?- le preguntó Dalmeza despacio, cubierta con las colchas hasta el cuello.

- Un poco, pero se me terminará pasando- le dijo Ginny sonriendo levemente-. Igual esto te costará caro…

Dalmeza se giró en su cama y miró a su amiga con una luminosa sonrisa.

- Hoy sabrás quien será el otro protagonista- Ginny rodó los ojos divertida-. No te burles, imagínate que sea un chico feo…

- Es una obra de teatro, Dalmeza…

- Tal vez sea Michael Corner, como su novia participa...

- No me molestaría, a pesar de haber terminado hace unos cuantos meses, sigo pensando que es guapo.

- ¡Imagínate que sea Malfoy!

- ¿Quieres hacerme vomitar?- su amiga rió-. Antes muerta que tener que tocar a esa insípida serpiente.

- No todas piensan lo mismo- Dalmeza se sentó en el borde de la cama y la miró con complicidad-. Sé de unas cuantas de nuestra casa que ven en Malfoy un hombre muy apuesto.

- No me interesa, yo no lo considero de mi estilo- suspiró-. Podemos cambiar de tema, hablar de la obra me hace doler la cabeza.

- ¿Y si tu hermano se anotó?

- ¡Cállate!- exclamó Ginny divertida.

- O imagina que sea Harry- la pelirroja la miró un momento antes de echarse a reír.

- Harry no se prestaría para esas cosas, no le gusta llamar la atención- respondió saliendo de la cama.

- Ya lo sé, pero sólo quería ponerle un poco de dramatismo a la situación…

- ¡Tonta!- le gritó Ginny desde el baño haciendo reír a su amiga.

o0o0o

El veredicto había sido dictado y el protagonista había sido escogido. El nombre del chico corrió como fuego por todo el castillo y en cuestión de media hora ya estaba en boca de todos los alumnos.

Harry se dispuso disfrutar de ese sábado sin hacer nada, ese día no había partido, y la lluvia impedía cualquier tipo de entrenamiento, los jugadores estaban agotados de esa ardua semana de trabajo duro, todos se merecían un descanso.

El chico caminaba distraído hacia el Gran Salón, estaba justo a la mitad de la hora del desayuno, y sabía que encontraría a Hermione ahí, junto a Ron, el cual se había levantado un poco antes que él. Sin embargo no pudo evitar observar como varias niñas animadas lo observaban pasar y se reían como tontas, no se desentendió con esos murmullos divertidos que los grupos de chicos más grandes desprendían a su pasar, y mucho menos evitó ver como gran parte de los individuos sentados en las cuatro mesas se giraron a observarlo cuando entró.

Aquello le daba un mal presentimiento, siempre que llamaba tanto la atención, era porque algo malo pasaba.

Rápidamente encontró a sus amigos con la mirada, y con una sonrisa un poco débil se sentó junto a Ron, dándole un codazo en las costillas por no haberlo esperado.

- ¿Por qué tienes esa cara?- le preguntó a su amigo al verlo ponerse de pronto pálido y sudoroso.

- Creo que la comida me ha caído mal- respondió Ron en voz baja.

Hermione sentada enfrente de ellos miró a su amigo pelirrojo con una mirada cargada de compasión y se mordió los labios nerviosa.

- ¿Qué está pasando?- indagó Harry apoyando sus manos sobre la mesa.

- ¿De qué hablas?- dijo Hermione notando como el color pálido de Ron viraba a un verde nada saludable.

- No lo sé, de repente siento que todos me observan- Harry discretamente se giró hacia su espalda y observó como todas los demás alumnos de las mesas lo miraban curiosos.

- Sabes que siempre los rumores corren…- Hermione le quitó importancia al tema con un movimiento de su mano, y tomó una de las tazas ofreciéndole té caliente a su amigo.

- Gracias…- aceptó Harry.

- No debes preocuparte- acotó Hermione tomando El Profeta, cubriendo su rostro con el inmenso diario, Ron le había confesado todo hacía unos pocos minutos.

Harry se encogió de hombros y se dispuso a tomar su desayuno, cogió unas galletas de avena que había sobre un plato y ofreció una a su amigo el cual se hallaba morado.

- Oye… ¿quieres que te acompañe a la enfermería?- Ron negó rápidamente con la cabeza mientras sus ojos se desviaban hacia la puerta del salón. Harry, de forma curiosa, también se giró para observar como Ginny seguida de Dalmeza entraban al lugar, y se dirigían hacia ellos presurosas.

- ¡Harry!- exclamó Ginny con una extraña mueca en su rostro-. ¿Por qué no me lo dijiste?

- ¿Decirte qué?- le preguntó Harry aún con la taza de té en su mano, frente a ellos, Hermione bajó el diario aún más nerviosa.

- No me digas que no lo sabes…- Ginny miró a Hermione la cual negó lentamente con la cabeza.

- ¿De qué hablan?- Harry miró a su amiga, a Ginny y luego a su azulado amigo-. ¿Qué es lo que saben que yo no?

- Todo tiene una explicación- dijo Hermione intentando de alguna manera hacerle una seña a Ron con su mano.

- ¡Yo no puedo creerlo!- dijo Ginny divertida, sentándose junto a Harry, tomando una de las galletas que Harry estaba comiendo.

Hermione, aprovechando la distracción de Harry, le dijo en silencio, modulando con los labios, a Ron que se fuera, que desapareciera de la vista de su amigo.

- ¿Qué?- Ron estaba tan nervioso que no entendía una palabra, Harry lo miró alzando una ceja pero no le dio importancia.

- ¿Te sientes mal Ron?- preguntó Ginny-. Tienes un aspecto para nada saludable...- Ron simplemente se llevó su vaso de jugo de naranja a los labios ahogándose con él.

- ¡¿Pero qué demonios te pasa?- exclamó Harry golpeándole la espalda para luego mirar a Ginny-. Dime lo que venías a decirme...- le pidió.

- ¡Tu eres el otro protagonista! Tú eres el príncipe de la historia.

Harry se quedó en silencio, procesando las palabras que Ginny le había dicho.

Protagonista… bien, ¿de qué hablaba ella? Príncipe… ¿historia?

- No…- susurró ahogado, uniendo las partes de ese rompecabezas, entendiendo por qué todos los miraban, por qué las niñas parecían embelezadas-. Yo no quiero participar de esa ridiculez…

- Pero el cáliz sacó tu nombre- Ron dejó caer el vaso de jugo de naranja que tenía en su mano, haciendo que todos los miraran a él.

- Ron…- Harry dedujo al instante lo que estaba pasando, los extraños estadios de colores, su silencio esa mañana, el comportamiento raro que tenía desde la tarde anterior cuando Ginny había comentado la obra que la tenía como protagonista.

- Harry…- Hermione extendió la mano, tomando el brazo de su amigo.

- ¿Fuiste tú?- Ron se encogió en su asiento temeroso.

- Yo...

- No puede ser…

- Yo pensé que sería divertido, que tal vez...- Hermione antecediéndose a la mente de Harry lo petrificó en el lugar ayudando a que Ron escape.

- ¡Corre! Que si te encuentra, ¡te quedas sin descendencia!- gritó Ginny divertida a su hermano.

A los minutos, en donde nadie dijo una palabra, y desayunaban en silencio, menos Harry que aún estaba petrificado, Hermione le quitó el hechizo.

- ¡Hermione!- le gritó muy enojado.

- No ganas nada enojándote con él…

- ¡Pero él metió mi nombre!

- Sabemos lo que hizo…- dijo Ginny-. Pero no puedes hacer nada, a lo sumo que dejes que el calamar gigante te rompa unos cuantos huesos, tendrás que participar de la obra como lo hago yo.

Harry se llevó las manos a la cabeza en un gesto desesperado, maldita fuera su suerte, y malditos fueran los amigos que tenía.

- ¿Cómo se llama la obra?- se atrevió a preguntar, sabiendo que no le quedaba otra alternativa.

- La Sirenita.

- Merlín…- Ginny le palmeó la mano con cariño.

- No te desesperes, he llegado a la conclusión de que hay cosas peores… al menos te terminarás casando con Cho- Harry levantó la vista y frunció el ceño-. A la historia me refiero, tú te casas por la princesa y yo me sacrifico por amor- Ginny se llevó la mano a la frente en un gesto dramático-. Triste, pero una historia en fin…

- Los muggles han adaptado ese cuento en una película animada- murmuró Hermione volviendo su vista al diario.

- ¿Una qué?

- Una película, algo muggle- le sonrió-. Allí la sirenita se casa con el príncipe y son muy felices- Ginny miró extrañada a su amiga.

- Eso no tiene nada que ver, aquí interpretaremos la obra clásica…

- Pero lo más curioso, ahora que lo pienso- dijo mirando alternativamente a Harry y a Ginny de forma alternativa- Es que la sirenita era pelirroja en esa película, y Harry era morocho y de ojos verdes, o al menos son de un color claro, no me acuerdo bien- sonrió-. ¡Lo que son las coincidencias!

- No puedo creer que perderé mi tiempo en esa tonta historia…

- ¿Has visto la película, Harry?

- Mi tía se vio obligada a pagar mi entrada una vez que llevó a Dudley a sus amigos al cine, todavía recuerdo esa pegadiza canción- un estremecimiento le hizo temblar-. Mi tía la cantaba mientras cocinaba, no sé cuanto le duró eso…

- Luego del almuerzo comenzaremos con los ensayos- le dijo Ginny dando por terminado el tema-. Ayer me lo dijo McGonagall. Allí nos darán el guión y todo lo que tenemos que hacer.

- Hermione, dile a Ron que no se aparezca frente mío por todo lo que queda del día- Hermione asintió con una sonrisa dejando el diario al costado.


He descubierto que mientras más tiempo libre tengo, más vaga me pongo, así que me ví obligada a subir este mini fic que hace unos días comencé a escribir luego de ver algo muy relacionado con ese clásico cuento. Espero que les guste, realmente no me convence del todo.

Un beso grande, muy feliz semana, y ¡hasta el año que viene!

Jor.