Muchísimas gracias por los reviews en Alice. Lo cierto es que no tenía planeado ni siquiera publicar ese fic, fue más una forma de probarme a mí misma para ver si servía para esto, por eso era TAN cliché. Aún así muchísimas gracias por la aceptación. Seguiré escribiéndola.

Este fanfic espero que os parezca más original y os guste


PRÓLOGO

Recuerdo a mi madre Yuka Izumi Yukihira, huyendo con Youichi y yo en brazos, dejando atrás el cuerpo sin vida de mi padre sobre el húmedo asfalto. Uno de aquellos malnacidos lo había añuñalado hasta matarlo. Recuerdo las lágrimas saladas que resbalaron por nuestros rostros mientras corríamos intantando escapar de ellos.

Tras varias horas corriendo, llegamos al único lugar dónde nos quedaba alguien de confianz. Narumi L. Anju —un amigo de la família— nos acogió en Gakuen Alice enseguida, accediendo immediatamente a no revelar nuestras identidades y de esta manera protegernos.

Yuka cambió nuestras apariencias utilizando uno de los últiples alices que había copiado justo al llegar ante el gran portón de la academia y así estuvimos viviendo juntos en una cabaña del Bosque Sur durante unos 3 años.

Recuerdo los ojos llorosos y carentes de luz de mamá por la muerte de Izumi. Los entrenamientos de contros le alice con Rei, las tardes con Hotaru y las mañanas cuidando del pequeño Youichi.

Mi mente recuerda varios momentos felices, pero no olvida ni logrará olvidar jamás ningún detalle de la fatídica noche en la que mamá y yo fuimos descubiertas. Yô sigue una vida normal gracias a Hotaru.

En aquel entonces tenía 13 años y mi hermano 7. Me separaron de mamá y me encerraron en los sótanos de la academia junto a una niña de cabello azabache de la misma edad de Yô con la que entablé una amistad enseguida.

Kounji, director de la sección primaria y jefe de los asesinos de papá venía a "visitarme" cada día para ver si podía usarme contra el mundo para iniciar una Tercera Guerra Mundial, tentándome con la liberación de mi madre, pero yo me negaba rotundamente. Amaba a mi madre más que nada, pero no era tan egoísta como para arriesar la vida de más de 7 billones de personas por una sola.

La última vez que vino, hace poco más de 1 año de los 3 que llevo aquí encerrada, torturó a mamá frente a mis ojos para que me uniera a la batalla. Obviamente mamá me dijo que no accediera, y así lo hice. Al final la mató, y ese día juré que jamás me uniría a él y que lo decapitaría.

Hace apenas unos meses empezó la guerra y Kounji, jugando a 2 bandas, está esperando a crear caos para utilizarme y tomar control de todo Japón. Pero, por los difuntos padres que me enseñaron lo hermoso de este mundo y todos aquellos a los que amo, no lo pormitiré jamás.

Algún día acabaré con Kounji, aunque con eso me juegue la vida misma.