Este one-shot, no sé si les gustará por lo que es… me costo un montón escribirlo y no diría que estoy satisfecha con lo que escribí, así que solo lo dejaré aquí y me iré lentamente.

Steven Universe no me pertenece.


Stevonnie la había vencido, había logrado que Jasper volviera a su gema, observó su gema y los fragmentos que se encontraban esparcidos junto a esta, ellos se separaron, no podían mantener su fusión estable después de lo que había ocurrido. Steven observaba los fragmentos de gema ahora en sus manos, la destruyeron y él no pudo defenderla, no pudo protegerla en medio de la batalla, desde lejos escucho su nombre, las gemas de cristal se dirigían donde ellos se encontraban.

— ¡Steven!— gritó Perla con preocupación.

— ¿Te encuentras bien?— preguntó Amatista colocando una mano en su hombro, tratando de observar lo que tenía en sus manos. —Eso es… ohh… — empezó a decir mientras observaba como Garnet asentía con su semblante plano. Ella conocía las probabilidades y sabía que en un momento como este no podía romperse, Steven necesitaba sentirse seguro, encapsulo la gema de Jasper en una burbuja… sabiendo lo que venía a continuación.

— ¿Dónde está Peridot?— cuestionó Lapis observando si había algún rastro de la gema técnica, su mirada se dirigió a Steven, tenía su cabeza gacha entre sus manos sosteniendo algo, apretándolo contra su pecho mientras lágrimas se deslizaban por sus mejillas. Connie solo observaba a su amigo con preocupación y tristeza, nunca lo había visto de esa forma, Steven extendió sus manos para dejar al descubierto los pequeños fragmentos de la gema de Peridot, la gema del océano los observaba detenidamente, Amatista tenía la mirada gacha mientras que Perla trataba de que sus lágrimas no amenazaran con salir. —Puedes repararla… como lo hiciste con mi gema ¿No es así?— preguntó con su voz mezclada entre la desesperación y el temor, esperaba que su respuesta fuera positiva, sabía que Steven podía repararla pero toda esperanza fue destruida en el momento que él negó con la cabeza. Estaba molesta con Peridot… ella le había dicho que ya no estaría sola, le dijo que no sería tan malo estar en la Tierra si tenías a alguien que te comprendiera... pero ahora ella estaba hecha pedazos. Apretó los puños intentando inútilmente de controlar sus emociones, habían pasado tanto tiempo juntas que ahora se le hacía imposible imaginar su vida en la Tierra sin ella. —Steven… ¿Puedo sostenerla?— dijo con voz apenas audible, el pequeño cuarzo asintió entregándole cada fragmento. Nunca imagino una situación así, siempre creyó que ella estaría a su lado, juntas en el granero mientras le mostraba todo lo que había aprendido en la Tierra con una enorme sonrisa plantada en su rostro, en estos momentos deseaba volver a ver su sonrisa y sus ojos brillantes, escuchar su voz diciendo ''Hey Lázuli, mira esto.'' En este momento se arrepentía del trato indiferente que le dio, ¡¿Por qué destruyó su grabadora?! Dijo que podía hablarle de todas las cosas raras que pasaban y la haría sentir mejor, pero ella la destruyó y le dijo que quería que se fuera… ¡No quería que se fuera de ese modo! no quería que la dejara ahora… se alarmó en el momento que pequeñas gotas de agua empezaron a caer sobre los fragmentos de la gema de Peridot, llevó una mano a sus mejillas para tratar de detener las lágrimas que brotaban de sus ojos, todos esos recuerdos estaban acabando con ella. Garnet colocó una de sus manos en la espalda de Lapis, tratando de reconfortarla mientras sostenía con su otra mano la gema de Jasper ahora encapsulada. La gema del océano se alejó de ella bruscamente, observando con desprecio la gema de Jasper, la odiaba tanto… le había hecho odiar el océano al estar atrapada en el, le había quitado su libertad, la había obligado a hacer cosas horribles y ahora le había quitado a Peridot. — ¿Qué vas a hacer con ella?— preguntó con su voz llena de veneno manteniendo la mirada fija en la gema que le había causado tanto daño. Garnet trato de mantener su postura, tratando de utilizar las palabras adecuadas.

—Se quedara encerrada en el templo. — respondió de manera tranquila.

— ¡¿Qué?! ¡No! ¡Ella no merece que le tengamos clemencia! ¡No es justo! ¡Ella debe ser destruida!— replicó con el ceño fruncido sosteniendo los fragmentos como si su vida dependiera de ello. Steven y Connie vieron con temor la reacción de Lapis. — ¿Ustedes que dicen?— dirigiéndose a Perla y a Amatista, esperando a que ellas la apoyaran aunque Steven y su amiga no estarían de acuerdo. Ambas gemas intercambiaron miradas mientras que la gema del océano esperaba una respuesta.

—Lapis… sabemos que es difícil todo esto, pero apoyamos a Garnet con su decisión. — habló Perla con calma a pesar de que la situación fuera la más horrible, había visto como varias gemas fueron destrozadas en la guerra… pero nunca una tan cercana, dirigió su mirada a la gema purpura que en este momento seguía observando los fragmentos. La gema azul soltó un grito de frustración al ver que Garnet enviaba la gema al templo. La fusión se acercó de nuevo a Lapis mientras esta veía con fastidio como encapsulaba los fragmentos de la gema de Peridot en una burbuja.

—No podemos darnos el lujo de perder algún fragmento. — dijo la fusión antes de que Lapis protestara, asintió con la cabeza al ver que Garnet tenía razón. —Ustedes tres, pueden buscarle un lugar seguro a Peridot. — continuó diciendo entregándole la burbuja a la gema azul mientras que Steven y Connie asentían con la cabeza. —Nosotras buscaremos la forma de repararla. — termino de decir con una pequeña sonrisa causando que los tres de ellos caminar con más animo hacia el portal.

—Garnet… Rose no pudo reparar las gemas caídas en guerra… ¿Crees que nosotras podamos hacerlo por Peridot? — preguntó Perla abrazándose a sí misma.

—No… Lo dije para tratar de calmar la situación. — respondió acomodando sus gafas mientras buscaba la manera de cómo le diría a Steven y a Lapis, su pequeña rebanada de pay la vería con tristeza pero temía la reacción de la gema del océano, distintas posibilidades de lo que pasaría, una en donde ella destruía a Jasper, otra en donde abandonaba al equipo y la ultima en donde trataría de destruirse ella misma. —Volvamos a casa.