he aquí este pequeño fic que se me ocurrió leyendo el episodio especial, pero hasta ahora fue que lo escribí. skip beat le pertenece a Nakamura-sensei.

De celos paternales y cuchillos voladores:

decir que le daba mala espina no era del todo cierto, por que verdaderamente no parecía ser una mala persona.

que llegara a esas horas junto con Kyoko decía mucho.

que fuera una persona tan famosa lo ponía nervioso.

que fuera mayor que ella y que lograra que ella sonriera de esa forma lo hacia querer afilar sus cuchillos constantemente.

le preocupaba saber que el era la razón por la que Kyoko de vez en cuando parecía estar en las nubes, porque el la conocía, una cosa era estar en las nubes por ser amante de los cuentos de hadas, o por que te dieron un nuevo trabajo, pero otra cosa era andar en las nubes por estar enamorada. lo había escuchado de su esposa recientemente -parece que Kyoko-chan esta enamorada- dijo ella, pero el juraba que había escuchado mal, o hasta ahora eso era lo que creía. definitivamente aunque no veía a Sho como una potencial pareja para Kyoko, prefería que ella estuviera con el, por que al menos el era de su edad y no se había negado a comer. ayyy si supieras taisho, pero eso ya es otra historia.

la próxima vez que ese hombre cruzara por la puerta de su local lograría evaluarlo, se quedo observando como la chica se movía organizando la cosas dentro del lugar y dijo con su dura voz- Kyoko, alguna vez trae a Tsuruga-san a cenar- la chica se le quedo un segundo sin entender nada pero luego asintió sonriendole ligeramente emocionada.

aunque no tenia dudas de que existía la gran posibilidad de que ese hombre pasara la prueba, aunque sabia que era una potencial pareja para Kyoko, el jamas lo admitiría, por que sus celos paternales jamas lo permitirían y si Tsuruga Ren alguna vez le hacia daño a su querida hija, el jamas se haría responsable de los cuchillos voladores.

espero que les haya gustado, este fic tendrá otra parte. que no se cuando publicare pero lo haré. gracias por leer... DE PIE...REVERENCIA... ¡AYE SIR!