NOTA DEL AUTOR: holaa!! estoy de vuelta con un nuevo fic! que esta en proceso, pero espero les guste este primer capitulo. Lo se, tngo problemas no termino los otros fics... esque me he desconectado de ellos, pero espero poder seguirlos. Esta es una nueva idea.
Ojala les guste ^^
Pansy's POV
Todo por él… ¿verdad? Todo por sus malditos ojos grises, fríos y distantes y a la vez tan confortantes y enamoradizos. Sí, sé que saben de quién hablo… muchas cosas se dicen de él en los pasillos, muchas chicas mueren por él, todas hablan de él en el baño en los recreos… en nuestra mesa es siempre tema de conversación: Draco esto, Malfoy lo otro…
¿Harta? Parece que sí… ¿enamorada? Adivinaron también. Ya no sé qué hacer para llamar su atención… sé que no soy muy bonita pero tampoco soy Granger… aunque déjenme aceptar que su cabello ha mejorado bastante. Ouch choqué con alguien.
-aj Parkinson fíjate por dónde vas- me dice Potter con odio. Genial, justo lo que me faltaba.
-lo siento Potter, créeme que no fue mi intención chocar con alguien como tú…- le dije con desgano y empecé a limpiarme la ropa, como si Potter me hubiese ensuciado.
-vaya Parkinson, por un momento pensé que ibas a ser amable… pero tu encanto Slytherin tenía que salir a la luz, ¿no?-
-cada quién con sus encantos Potter, aunque a algunos les falte. Permiso- fueron mis últimas palabras antes de pasar por su costado, empujándolo suavemente.
Soy una lady, una princesa. Fui entrenada para ser amable con la gente como yo… pero con los Gryffindor me puedo desquitar, sin perder mi delicadeza.
Llego por fin a la sala común de querida casa… jaja sonó muy Gryffindor, tratemos de nuevo. Llego por fin a la fría sala común del temible Slytherin… mejor, pero creo que no es mi mejor trabajo.
-hola Pansy- me llama Millicent. Sé que piensan de ella… gorda, cuadrada, estúpida. Bueno, no es nada de esas cosas… está un poco subida de peso, pero no es estúpida… es más, hasta podría decir que es dulce y tierna… lo demás es una máscara, el papel que le tocaba actuar.
-hola Millicent- le saludo cordialmente y me siento a su costado en una de las mesas que decoraban la sala.
-¿dónde estabas?-
-sé que llego tarde pero tuve un percance- le digo, pero mi mirada busca una cabellera rubia/plateada… ahí está… frente al fuego.
-¿qué pasó? Cuéntame por favor- me implora.
-me encontré con Potter… sabes que es un tedioso, no dejaba de hablarme…- le dije con aire de superioridad, soltando una risita tonta.
-tú sabes cómo enfrentarlo- me halagó.
-es cierto… aunque hoy no tenía muchas ganas de insultarle… hice lo que pude- le conté, respingando mi nariz. Me encantaba ese gesto.
-eres la mejor Pansy. Por cierto, estuve avanzando nuestras tareas, ya casi termino- me dijo sonriendo.
-perfecto… así yo podré hacer la de Malfoy…- dije suspirando y mirando hacia la dirección del rubio.
-aquí está su pergamino, lo dejó justo antes de que vinieras-
-perfecto- dije fingiendo una sonrisa perfecta…casi.
Las horas pasaron y Millicent terminó mi tarea y la suya, mientras que yo seguía escribiendo el ensayo de Draco.
-Pansy, disculpa que te deje, es que me muero de sueño-
-claro anda, yo todavía me quedo-. Nos despedimos y me quedé completamente sola en la sala. Todos se habían ido a dormir. La chimenea empezaba a botar humo y el fuego poco a poco se extinguía. Me moría de frío así que conjuré un hechizo para encargarme de eso.
Pasaron un par de horas más y mis párpados empezaron a cerrarse…transformé una pluma en una almohada y traté de descansar unos minutos.
-¿todavía no terminas Parkinson?- sus palabras me despertaron… y a quién no podría despertar si parecía la voz de un militar. Me froté los ojos delicadamente y suspiré un no.
-qué decepción- comentó, mientras caminaba hacia a mí.
-me falta la conclusión- le informé y transformé la almohada en su forma original.
-¿qué tema me tocó?- me preguntó, sentándose a mi lado.
-ogros- le respondí y luego solté un pequeño bostezo.
-¿ya terminas?- me preguntó de nuevo.
-ya te dije que sí- le respondí un poco irritada.
-no tomes ese tono conmigo Parkinson…- me advirtió, fulminándome con su mirada fría… esos ojos…
-disculpa…-
-¿disculpa qué?-
-disculpe señor Malfoy- dije entre dientes.
-muy bien… eres una linda… mascota- me dijo, sonriendo maliciosamente… la única sonrisa que conocía el rostro de Draco Malfoy. Mascota… así me llamaba cuando yo hacia sus tareas… o sea siempre. Cubrí mi rostro con mis manos y sobé de nuevo mis ojos azules.
-¿me dejas terminar? ¿Por favor? Deseo dormir aunque sea un par de horas- le pedí, casi rogándole piedad.
-claro princesa…- me dijo y se levantó… dejándome sola… por fin… como debería ser.
Princesa… ¡princesa nada! Para él yo solo era una piedra, un elfo doméstico y con piedra me refiero a que era una cosa insignificante para él porque seamos honestos… nadie le hace caso a las piedras… bueno solo la gente sin vida y Draco no era así. Tenía la atención de todos los que le rodeaban, no podía pedir más y él no deseaba más… podía tenerme sin tener que estar conmigo… y lo peor de todo era que yo lo permitía.
-¿terminaste?- fue lo primero que me preguntó en el desayuno.
-sí Malfoy, ahora déjame terminar mi desayuno por favor- le supliqué. Él me miró entrañado y recibió el pergamino de mi mano.
-espero no tenga errores ortográficos… porque sino ya vas a ver Parkinson- me amenazó. Lo ignoré y mordí mi tostada con mermelada. Me encantaba la hora del desayuno… Dumbledor siempre nos impresionaba con nuevas creaciones… esta mañana había muffin de cereza con durazno… estaba muy rico.
-Parkinson, te estoy hablando- me gritó Draco, chasqueando sus dedos para llamar mi atención.
-claro… ¿qué decías?- le pregunté simulando una sonrisa. Mi vista se desvió de sus ojos para caer en unos verdes que me miraban con curiosidad… ¿Potter mirando a la princesa del hielo?
-te dije que si tiene errores, te las verás conmigo… sabes lo que soy capaz de hacer- me amenazó de nuevo.
-ok Draco, lo que digas- le dije, sin dejar de mirar a Potter que me seguía mirando… este chico va entrar en problemas.
-estás rara hoy Parkinson, más de lo normal- comentó Draco y sus compinches rieron.
-solo porque no te hago caso… pobre Draco, siempre queriendo la atención de los demás- dije sonriendo y por fin mostrándole atención. Escuché como mis "amigas" soltaron un grito ahogado.
-¿qué dijiste?- me preguntó parándose de su asiento y jalándome con él en el trayecto.
-lo que escuchaste, ya me cansé de ti y de tus abusos. Se terminó Malfoy, ya no seré más tu macota- le grité. Por fin lo hice, por fin me liberé… por fin…
-te vas a arrepentir Parkinson…-
-no más amenazas Draquito… él que se va arrepentir eres tú… acabas de perder el cerebro que hacía tus tareas…-
-no te equivoques Parkinson… no sabes con quién te estás metiendo…- me dijo con odio, señalándome con su dedo delgado y pálido.
-no te tengo miedo Malfoy-
-eso ya lo veremos Parkinson-
-jaja, eso dices… adiós para siempre Malfoy- le dije y con una media vuelta, terminó el show en el comedor.
Los pasadizos del Castillo son tan fúnebres, las antorchas apenas iluminan los corredores. Tenía ganas de hablar con mi madre… ella era como mi mejor amiga y la extrañaba demasiado, quería saber cómo estaba. Decidí escribirle una carta contándole mi "pequeña" pelea con Draco Malfoy y además quería pedirle un consejo: ella siempre sabía qué hacer. Así que ahora me encuentro caminando, por los fríos pasajes del Castillo, sola y perdida en mis pensamientos. No sé qué hora es… francamente no importa porque no puedo ser castigada, mi gran insignia de prefecta me protege. Este año me la dieron y cuando recibí la carta me sentí tan feliz y mucho más al saber que a Draco también le habían dado una…
Draco y yo siempre estábamos juntos, pero lo único que él quería era alguien que le haga la tarea, tener a alguien que lo escuche… y esa persona era yo. En cambio para mí él lo era todo, yo no entendía su juego, comprendía su frialdad, pero pensaba que en el fondo me valoraba… cuán equivocada estaba…
Llego por fin a donde estaban las lechuzas, que para variar está completamente llena de plumas y de… cosas desagradables.
-¡Bluie! Ven aquí pequeña- llamo a mi lechuza para entregarle el rollo de pergamino, perfectamente enrollado. Sonrió cuando la veo llegar, era tan linda… blanca como la nieve pero con algunas plumas de color azul, además sus ojos era del color del mar… como los míos. Mi madre me dijo que la había escogido porque le recordaba a mí… no se equivocaba.
-hola pequeña, llévale esto a mi madre y dile que me responda. Mira, te traje un aperitivo- le dije sonriendo y abrí la lata de atún. A Bluie le encantaba.
-ahora vuela y ¡picotéala hasta que responda!- le grité mientras la veía irse.
Me paré en el balcón y olí el aire fresco… todo era tan tranquilo allí arriba… no existían los problemas, no existía Draco en mi cabeza… solo las estrellas y el hermoso lago bajo la luz de la luna.
-¿quién anda ahí?- pregunto luego de escuchar un ruido… como si alguien se hubiera tropezado con una de las mesas que estaban en el centro de la habitación. No veo a nadie… todo está muy oscuro. Prendo mi varita con lumus y sigo sin ver al causante del ruido.
-¡habla!- grité un poco más fuerte. Nadie me respondió… solo escuché como unos ligeros pasos acercándose a la puerta. Fui rápida… tenía que saber quién era. Me abalancé hacia la persona que parecía invisible… o tal vez al fantasma… y lo que vi superó mis expectativas.
-¿Potter?- pregunté enfadada y confundida. Había logrado quitarle el disfraz a la persona que hizo el ruido y resultó ser la cara rajada de Potter.
-Parkinson…- dijo, evitando mi mirada.
-¿qué haces aquí? ¿Y a estas horas? ¡Sabes muy bien que soy una prefecta y que puedo acusarte!- le advertí, apuntándole con mi varita… no le dejé otra opción, tenía que contarme. Con la luz apuntándole la cara, pude observar sus firmes rasgos y sus brillantes ojos verdes… ¿los habrá sacado de su madre? Eso dicen todos…
-Parkinson, no quiero tener problemas, solo quería mandar una carta…- me respondió titubeando. –Baja tu varita- me pidió. No obedecí.
-¿a quién?- le pregunté.
-¿cómo que a quién? Eso no es de tu incumbencia-
-claro que sí lo es… si no quieres que te delate, tienes que contarme toda la historia- le ordené.
-¿para qué mañana vayas y le cuentes todo a tu Draquito?- me dijo, mofándose. Sonrió al ver que mis gestos cambiaron y ahora yo era la nerviosa. Retrocedí un poco, porque estábamos muy pegados y el olor de su perfume me estaba envenenando… no sabía qué me estaba pasando. Me acerqué al barandal de la escalera… no tenía ganas de hablar de Malfoy y menos con el odioso de Potter.
-lárgate- le ordené sin mirarlo. Mis largos cabellos marrones color chocolate volaban con el ir y venir del viento…, la vista era hermosa… pero la compañía no era la que yo esperaba.
-¡¿qué?!- me preguntó indignado. Sentí cómo sus pasos se iban acercando a mí.
-vete antes de que cambie de opinión Potter… ya me cansé de hablar contigo…- le advertí… -sino te vas ahora, iré directo a McGonagall y le contaré de tu travesura-
-Parkinson…- me dijo, como tratando de razonar conmigo. Sentí que se acercaba más y más a mí y no lo podía soportar.
-¿qué más quieres Potter? Te estoy salvando el pellejo… lárgate- le grité, después de haber volteado a verlo… me estaba conteniendo… las lagrimas pronto caerían de mis ojos y no quería que "el niño que sobrevivió" me viera así…
-está bien…- me dijo, encogiéndose de hombros. Observé cómo se cubría con la capa de invisibilidad y desaparecía en segundos de mi vista. Potter no entendía… no sabía cómo era mi vida… nadie sabía… nadie me comprendía…
Dirigí mi mirada de nuevo al lago y me quedé ahí durante horas… observando las pequeñas criaturas nadar y danzar ante mí.
Espero les haya gustado!!!! parece q algo nace entre harry y pansy... ¿asi será? averiguenlo en el prox capitulo xD ¬¬ jajja
