Hola de nuevo.

Traigo para todos mi nueva historia. Tarde un poco más en subirla pero es que como hoy entre a clases quiero tener unos capítulos de reserva para que no tengan que espear mucho.

Historia: Papel y tinta

Título del capítulo: Un regalo oculto

Pareja(s): Dip, Bunny, Clyen, Style y Creek

Canción: My love de Pixie Lott

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Papel y tinta

Por: L.E.D.A.Y.Y.

Prefacio: Un regalo oculto

"Mira mi libro, está lleno con tantas páginas de tus recuerdos"

Pip miraba el pequeño baúl que estaba encima de la mesa, indeciso sobre abrirlo o no. Su padre le había dicho que lo abriera en su cumpleaños pero la duda sobre lo que era lo estaba matando. Pasó su mano por la superficie tallada de madera. Su padre ahora era el rey y tenía el poder de darle lo que fuera. Tal vez podía darle solo una pequeña mirada. Levantó despacio la tapa pero escucho el crujir de la madera de la puerta y el rechinido de las bisagras al moverse; espantándose y soltando la parte de arriba que golpeó a la de abajo con fuerza. Para su suerte no era su padre.

–Maestro– dijo el príncipe respirando tranquilo- me espantó

–Debería obedecer a su padre joven Philip – dijo el anciano hombre que tenía un largo bigote y una barba corta llena de cana – aun falta bastante para su cumpleaños. Y se lo dio precisamente para probar su paciencia

Pip rodó los ojos, su padre y sus pruebas.

Toda la casa estaba sucia, de seguro no era usada desde hacía casi medio siglo. Mientras limpiaba la escalera vio el destello del metal con un haz de luz que entraba por una ventana. Bajó de las escaleras y encontró detrás de esta un pequeño baúl antiguo. Lo sacó de donde estaba y le sopló el polvo, tosiendo un poco. Abrió el viejo baúl y se encontró con un pequeño cuaderno que ya comenzaba a despastarse. Levantó la tapa del libro y leyó la fecha que estaba en la esquina superior. 20 de octubre del 1625.

– ¡Casi 75 años! – exclamó sorprendido Leopold

Butters admiró la caligrafía perfecta de quien había escrito ahí, deseó con su alma saber leer mejor. Pero seguramente Kenny podría ayudarle con las palabras que desconocía. Salió debajo de las escaleras y admiró los colores del libro. Eran los colores de la corona británica, digno de un príncipe.

Clyde sacaba los alimentos que estaba por cocinar y los colocaba en la mesa de la cocina. Levantaba sus mangas y se levaba las manos con la cubeta de agua que tenía al lado suyo. Cortaba las verduras y las colocaba en una gran olla donde haría el estofado. Sus comidas eran las mejores por los vegetales que usaban, todos cosechados en su propio jardín. Su padre al menos le había enseñado algo bueno. Nunca antes había usado la estufa que tenían en la casa. Así que tenía un bote lleno de petróleo para poder encenderla, también tenía leña si es que era de madera. Abrió la cubierta que tenía en la parte de abajo y se encontró con un viejo diario. Parecía del siglo pasado, principios del siglo pasado. Al abrirlo quedó asustado con la fecha. Tenía razón, era de 1700 ¡100 años de antigüedad!

Stan se arremangó la camisa para poder mover el pesado ropero que estaba en la habitación principal. Lo empujó con fuerza. La madera del piso rechinó ante la fricción de las patas y el suelo. El pelinegro vio el piso mientras empujaba más fuerte el mueble, entonces vio un libro antiguo, estaba cocido con dificultad y sus pastas eran oscuras. Dejó su labor y lo levantó del piso. La primera página tenía anotada una fecha, 1625, pasó las hojas y se topó con otra 1800.

– ¡Casi 140 años! – dijo Stanley sentándose en el empolvado piso, admirando sorprendido la antigüedad del libro

La letra estaba en inglés y un poco mal hecha, menos mal que sabía leer inglés.

– ¿Príncipe? ¿Cacería de brujas? ¿Esclavos? – Escuchó la puerta delantera abrirse – ¡Oye Kyle, tienes que ver algo!

– Y-ya oíste a n-nuestros p-padres ¡Gah! – Decía Tweek con una mano en el pecho de Craig intentado alejarlo, con su tic nervioso descontrolado y acorralado en una pared de la habitación del piso inferior

– Eso no me importa Tweek – dijo Tucker tratando de acercarse más al asustado rubio

Una silenciosa lágrima bajó por la mejilla rosada del de ojos verdes. Hizo su mano puño y empujó a Tucker logrando escabullirse de la pared. Trató de huir, pero su pie se hundió en una de las tablas que se venció al ser pisada con tanta fuerza. El ruido de la madera romperse retumbó en toda la habitación. Craig se apresuró a llegar con Tweek.

– ¿Estás bien?

– E-eso c-creo ¡Gah!

Al sacar el pie, se asomaron por el hoyo que hicieron.

"Nadie sabe lo que sé, sí lo sé"

El rey entraba a la sala donde se reunía toda su guardia para cenar. Era muy raro que hiciera eso. Carlos I de Inglaterra caminó a la mesa donde estaba el más joven elemento de su cuerpo de guardia. Un joven que fue abandonado de bebé y fue criado por su caballero más leal hasta su muerte. Damien levantó la mirada y clavó esos ojos rojos en el cuerpo del rey que se acercaba. Le molestaba mucho no poder verlo de frente, odiaba ser tan sumiso.

– Tengo un nuevo trabajo para ti

– Lo que ordene su majestad – dijo inclinando la cabeza

Una sonrisa de satisfacción se acomodó en su rostro. Tenía el mismo respeto y lealtad que su antiguo caballero, no duda que llegaría al mismo nivel. Pero aún faltaban unas pruebas de confianza antes de eso. Incluso se arriesgaba con lo que estaba a punto de ordenarle al pelinegro.

Secó el sudor que tenía en la frente y clavó el hacha en el tronco un momento. El otoño ya había entrado y sería un crudo invierno, tal vez no tan fuerte como los que había en Inglaterra pero si uno difícil de llevar en una casita en Jamestown. Kenny dirigió su mirada a la puerta de la pequeña casa. Butters lo veía y abrazaba un libro con colores todavía vivos pero cuarteados por el tiempo y el polvo. Su rostro curioso le hizo saber exactamente que pedía. La lectura no era muy buena en Butters, Kenny sabía un poco más de eso. Recogió algunos de los leños que cortó y caminó hacia la casa que era su hogar.

– ¿Qué es eso?

– Lo encontré debajo de la escalera, creo que era del antiguo dueño de la casa

Kenny le limpió el polvo y pudo ver un nombre en la cubierta, grabado en oro.

Token tomaba un trago de agua y observaba su trabajo. Los surcos estaban hechos a la perfección. Toda su vida como esclavo era la experiencia perfecta. Pero ahora que se sentía totalmente libre era cuando de verdad disfrutaba el trabajo. Sin sentir ese látigo en su espalda y poder tomar un descanso cuando lo deseaba. Frente a todos los demás en Jamestown Virginia era un esclavo. Pero Clyde hacía mucho que dejó de ser su amo. La cosecha se veía hermosa, sus manos no tanto pero el producto final siempre era tan satisfactorio. Miró a la puerta de la casa y se encontró con Clyde con un libro en las manos.

– ¿Qué traes ahí? – preguntó Token

– Un diario… de hace un siglo

– ¿Un siglo? – dijo el afroamericano sorprendido

Kyle regresaba con una bolsa de papel llena de los alimentos que consumirían en la semana. Iba feliz porque consiguió también un empelo en la tienda del pueblo Jamestown. La paga no era muy alta pero sobrevivirían con el descuento de empleados que le daba el jefe. La casa donde vivían alguna vez estuvo muy apartada del pueblo, pero ahora está dentro de él. La aseguraron mejor que cualquier otra, debido a que era la última original que quedaba en el estado. Los dejaron quedarse por ser unos afectados de la guerra, solo por eso. Abrió la puerta con más fuerza de la que quiso darle y esta se golpeó un poco. El ruido resonó con eco en la casa. En cuento la cerró escuchó la voz de Stan.

– ¡Oye Kyle, tienes que ver algo!

El pelirrojo le pareció raro oír eso ¿Qué se habría encontrado Stanley? Subió rápidamente las escaleras.

Lo que los dos vieron en ese hoy en el cuarto inferior fue un cuaderno antiguo. Craig fue quien metió la mano para sacarlo, porque Tweek estaba más preocupado por cómo pagarle al museo-casa los daños. Estaba lleno de polvo, le pasó una mano por encima y vio su color, un verde militar y un año grabado en la parte inferior

– 1939 – leyó en voz alta

– d-déjalo ahí C-Craig

Pero el del gorro azul no le obedeció, abrió en la primera hoja para encontrarse con una letra manuscrita y una fecha mucho más antigua, pasó las hojas viendo que aparecía otra época, otra más, hasta finalmente el año marcado en el cuaderno.

– ¿C-Craig?

El mencionado regresó a la primera hoja y empezó a leerlo en voz alta.

"Yo no quiero perder mi amor"

En el año de 1625 el reino de Inglaterra sufrió una gran pérdida, el que fue su rey y que los encaminó a formar la primera colonia inglesa en América; Jacobo I, falleció dejando como heredero a su hijo Carlos. El siguiente en la línea de sucesión era el joven Philip, mejor conocidos como el príncipe Pip. Obteniendo su propia guardia real, y su primer caballero Damien.

La cacería de brujas estaba en sus últimas en el año de 1700, pero en las pequeñas aldeas de Reino Unido todavía era común los juicios y condenas contra ellas. Por eso no fue muy bien vista la llegada de un forastero cuya aldea se incendió de manera misteriosa y de la cual solo quedo Kenny vivo. Pero los rumores de brujería no asustarían al joven Leopold, que obtiene su apodo de lo que hace todos los días. Butters.

En el año de 1800 la esclavitud en las tierras que un día fueran las trece colonias estaba en su apogeo. Unas votaciones presidenciales muy largas y sobre todo una rebelión que fue frustrada en Richmond Virginia son lo que marcaron el año y la vida del joven Clyde, cuyo esclavo Token fue un actito miembro de dicho movimiento y que logró cambiar su forma de ver a la raza negra.

La segunda guerra mundial dio oficial inicio el 1° de septiembre de 1939 al invadir Polonia las tropas alemanas. Dando inicio a una cruel persecución a quienes ya habían sido expulsados del país vecino. Las familias de Polonia se dividían en dos, apoyar o no a los nazi. Los Broflovski se convirtieron en fugitivos. Y el joven Stanley encontró el amor en unos verdes y judíos ojos pertenecientes a Kyle Broflovski.

El calentamiento global, la crisis económica, el acoso escolar, las drogas y el alcohol son problemas que en el año 2012 están atacando con fuerza de bombas nucleares a la juventud. Un indefenso como Tweek es la víctima perfecta para todos estos. De no ser por el jodido Craig Tucker que se la vive protegiéndolo hasta del sol. El facebook no es aliado de nadie, pero enemigo de casi todos.


Ahí se acaba el prefacio. Pronto subiré el capítulo 1 que será sobre Damien y Pip.

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