Los personajes de Beauty Pop no me pertenecen.

Kiri.

Agilidad, suavidad, destreza, sensualidad, ojos brillantes y entrecerrados, hermoso pelo revoleteando mientras corta piensas mientras la ves, ella parpadea y para ti suena como si guiñara al mundo, como si suspirara con sus labios rosados, sus ojos miran el pelo de esa modela, no te acuerdas del nombre de la modelo porque es irrelevante, respiras suavemente, intentando concentrarte con mente de estilista, no como hombre, esa mujer, esa joven, esa hermosa criatura que estaba cortando el pelo con agilidad de felino es tu enemigo, tienes que derrotarla, lo repites hasta hartarte pero nada calla la vocecita de tu corazón que aletea frenéticamente para hacerse oír.

Mueves los ojos cuando ella empieza acariciando el pelo corto de la modelo, como su frente esta limpio de fruncimiento, como su nariz respingona adorna su rostro, y como sus labios se estiran imperceptibles en una sonrisa.

Ella está haciendo magia. Está creando a una nueva persona, y esa persona esta alegre.

Te remueves en tu sitio esperando tu turno, porque tú, tu ego o tu egocéntrica vena de estilista grita que no pierdas, le miras de nuevo y te pierdes en sus ojos profundos, en esas manos delicadas capaz de hacer magia con solo unas tijeras, y mientras la miras, analizándola, te das cuenta de algo, algo que te deja como estatua, que te deja asustado en tu sitio, esa joven, aquella chica que te saca de quicio no desaparece de tu corazón que late con frenesí, estás, intentas decir no, enamorado de ella.

―¿Estás bien Naru-Naru? ―te pregunta Kei, pero parece que tus oídos no escuchan nada más que el sonido de las tijeras al cortar la cabellera de la modelo, siente como si tu corazón se agitara contra su pecho, que quisiera salir y decir el nombre de ella.

Aprietas los labios temiéndolo, tus amigos te miran con ligera preocupación pero no apartas la mirada de ella.

Esa chica que hace que tú, si tú, te ruborices mientras la miras cortar pelo.

Porque la amas, aunque tu orgullo dice no, y nada más.