El chico suspiró y miró por la ventana. El viento rugía contra esta, y las nubes se arremolinaban alrededor del cielo que el día anterior había estado claro como el agua de un estanque. Lo único que quería en aquel momento era subirse en su dragón y volar lejos, muy lejos. No se podía quitar de encima la propuesta que su padre le había hecho esa misma mañana. Él no estaba preparado para ello, lo podía sentir. Él sólo quería explorar lo que había más allá del muro, a lomos de su fiel Toothless.

-¡Hiccup!- Un grito le sacó de sus pensamientos. El veinteañero miró con pereza al poseedor de aquella voz. Su padre le obsequió con una mirada desaprobadora. Y él sabía porque. 'Un rey siempre debe comprobar las defensas.' Casi podía escucharle decir. Pero eso ya lo había hecho miles de veces y nunca pasaba nada. Los Salvajes no parecía dispuestos a atacar, por ahora.

-Deberías prestar más atención hijo, pronto serás tú el que tenga que desempeñar estas funciones.-Siguió diciendo Stoick, su padre, y el actual rey de todo Poniente. Hiccup rodó los ojos. Estaba harto de que su padre siempre le repitiera que iba a ser el rey algún día, como si no lo supiera ya de sobra.

-Si, padre ya lo sé.- Suspiró él. Su padre le dirigió una mirada furiosa.

-¡Deja de usar ese tono tan condescendiente! Vas a reinar lo quieras o no. No es como si tuvieras alguna elección.- Dijo él, casi enfado, lo cual mezclado con su tamaño lo hacía parecer alguien realmente temible. Hiccup tragó saliva. Su padre podía llegar a ser muy amenazador. Desvió la mirada, deseando poder deshacerse de todo.

~o~

El sonido de agitación y el choque de metal le despertó de un sueño intranquilo. Se asomó a la ventana de su pequeña habitación y lo que vio le puso los pelos de punta. El patio de la Guardia de la Noche bullía de actividad. Por todos lados había hombres corriendo de un lado a otro, empuñando armas, gritando cosas inentendibles y se podía apreciar la tensión allí presente. Hiccup se volvió hacia la puerta y fue corriendo hasta la habitación donde se encontraba su padre. Aporreó la puerta con fuerza y en menos del tiempo que le tomó respirar una bocanada de aire, Stoick abrió la puerta, visiblemente, alterado.

-Pa-padre...¿Qué está pasando?- Preguntó Hiccup, nervioso. Su padre iba a responderle algo pero entonces sonó el cuerno de la Guardia de la Noche. Un toque. 'Exploradores de regreso' pensó Hiccup con alivio. Segundo toque. 'Salvajes'. Esperó por un tercer toque pero no hubo nada. ¿Salvajes? ¿Ahora? Se empezó a morder el labio, con preocupación. ¿Qué querían aquellos salvajes? Apenas había empezado el otoño. No sé podía explicar porque iban a atacar en ese momento.

-Rápido hijo, coge tu espada. ¡Tenemos que luchar!- Gritó su padre, cogiendo su hacha y montándose a lomos de su dragón. Hiccup parpadeó un par de veces e iba a decir algo, pero su padre se marchó antes si quiera de poder quejarse. Volvió a su habitación corriendo y fue hacia donde se encontraba su dragón, no sin antes vestirse apropiadamente y coger sus armas. En cuanto entró a donde estaba Toothless, algo le llamó la atención. Alguien había tirado parte del cubo donde estaba la comida de su dragón. Se acercó y la colocó bien, pero entonces, unas manos frías le taparon la boca. Hiccup sintió su corazón pararse casi por un par de segundos. Oyó como el desconocido llamaba a alguien en unas palabras desconocidas para él. Y sintió como le elevaba para llevarlo sobre los hombros, como si se tratara de un saco de patatas. Hiccup comenzó a patalear y a pegar puñetazos, pero su captor lo tenía bien sujeto. De pronto, un enorme dragón blanco apareció en la cima de aquel torreón. Vio a Toothless desconcertado y furioso, tratando de salvar a su jinete. Pero, por alguna razón, parecía temer acercarse al que le tenía cogido. Ese mismo, se subió en el dragón que acababa de llegar, y le dejó sobre la espalda de este, mientras se aseguraba de tomar un buen lugar. Hiccup se incorporó para tratar de ver el rostro de su secuestrador, pero este estaba cubierto por una máscara, a excepción por los ojos, que era de un celeste intenso, como si de un lago helado se tratara.

Lo último que vio Hiccup antes de desmayarse fueron los intentos desesperados de Toothless por tratar de seguirle. Y se oyó a si mismo suplicando por su dragón.


¡Hola! Pues aquí va el primer capítulo de lo que espero que sea una larga lista de capítulos. Estoy bastante ilusionada con esta, es el primer Frostcup que escribo, a ver como sale. Espero que os haya gustado y dejéis reviews con ideas o lo que queráis. Un saludo :D