Hermoso cielo

Disclaimer:

Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de historia para entretenimiento. Los créditos correspondientes a Amano Akira, creadora de esta increíble historia.

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Advertencia:

Puede haber algo de OCC.

Éstas son una miniserie de viñetas, enfoncadas en las tres arcobaleno del Cielo.

Leer bajo su propio riesgo.

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I. El resplandor del sol

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—Estás muy callado Reborn.

—No estoy de humor, eso es todo—. Habló con voz queda el hitman.

—Creo que nunca estás de humor, — bromeó ella.

—Creo que tienes razón—. Concedió.

Reborn miraba por la ventana. Era de noche, la lluvia caía fuerte, por lo cual, todo estaba oscuro fuera de la mansión.

Sentada en la gran cama, y apoyada sobre el respaldo, Luce lo observaba con su típica sonrisa, consciente del estado de ánimo del arcobaleno del sol. La habitación estaba semi-oscura, pero ellos se podían observar perfectamente bien. Ella acariciaba suavemente su gran abdomen, cuidando delicadamente a su futura heredera.

—Ya deberías venir a dormir, te hace falta descansar.

El hitman suspiró sonoramente.

—No hay motivos para descansar… nunca los hay…

—Te equivocas, — ella sonrió de una manera significativa.

Reborn se viró y sus miradas se cruzaron; no necesitó más para ir y sentarse al lado de Luce.

—Eres incomprensible para mí, aún en estos momentos, — dijo mirando al frente, y tomando la misma postura que ella.

—Todo estará bien, nunca dudes del camino que recorres.

—No sé ni por cual camino voy…

—Sabes que la vida sigue, ¿no?

Los dos callaron y Reborn meditó en sus palabras.

—Lo sé… pero hoy es un día nostálgico.

—Comprendo.

Hubo silencio en la habitación.

—¿Cómo lo lleva tu discípulo?

—Es un inútil—. Ante tal afirmación, ella sonrió.

—Es bueno saber que le va bien… que les va bien.

—Esos mocosos ya no me necesitan, han crecido al fin.

—Y ahora, seguramente seguirán con sus vidas—. Él asintió condescendientemente—. Y a ti te toca seguir con la tuya.

No hubo respuesta.

La lluvia disminuyó su intensidad, la claridad volvía de a poco.

—Ella parece una buena chica—. Luce no se rendía, era consciente del motivo por el que se encontraba en ese lugar.

—Lo es, de eso no me queda duda.

—Ahora que todo terminó, ya no deberías tener ninguna sola duda, Reborn—. La arcobaleno naranja rió nuevamente—. Aun cuando hoy sea un día nostálgico.

—No las tengo.

El silencio se prolongó. La lluvia afuera se había detenido. La noche estaba llegando a su final.

—Supongo entonces que ya sabes por cual camino vas… —insistió el elemento Cielo.

—Eso… aún es muy incierto… y algo confuso.

Luce tomó su mano más cerca, entre las suyas y él al fin la miró.

—Mientras no tengas dudas, el camino que recorras, cualquiera que sea, será el correcto. Así que ya no le temas al futuro, vive y acepta el pasado.

Las lágrimas de Luce bajaban de a poco mientras pronunciaba esa frase. Reborn por un instante, quiso hacer lo mismo.

—Me tengo que ir, pero yo… ya no…

—Lo sé—. Ante la afirmación de Reborn, Luce se acercó para abrazarlo. Él le correspondió. Duró unos instantes y fue reconfortante para ambos.

—Gracias por todo. Ahora sé feliz con ella, aunque parezca incierto, el camino por donde vayan, juntos, es el camino correcto.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque los dos seguirán el resplandor del sol.

Se miraron el uno al otro. Ambos sonrieron.

—Habrá siempre motivos para descansar, ¿no es así? —él asintió, —entonces ya no te atormentes por mí, ni te sientas culpable, ¿está bien?

—De acuerdo… — respondió él como un susurro.

—Me tengo que ir…

—Antes de que te vayas, Luce, quiero que sepas, que antes, yo siempre te a…

—Lo sé—. Le respondió tal y como él lo hizo instantes atrás—. Ahora vive feliz y tranquilo.

Luce empezó a desaparecer en un pequeño resplandor.

—Hasta siempre, Reborn.

—Hasta siempre, Luce. Feliz cumpleaños.

Ella se fue como cada año, pero esta vez, era para ya no volver jamás.

Afuera, el día había comenzado, el cielo era igual de hermoso que siempre, y por la ventana se colaban los primeros rayos del sol.

Dejaría ir sus recuerdos. Aceptaría el pasado y viviría alumbrando el futuro. Porque eso hacía el resplandor del sol.

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¡Hasta la próxima!

ShelenyPrice