Resumen: Desde que Zorc había sido derrotado y el duelo ceremonial ha concluido, Yugi pensó sinceramente que su vida podría ser un poco más tranquila y tener así el tiempo de convivir con su familia y sus amigos como lo haría cualquier otro adolescente. Sin embargo, un secreto de su propio pasado podría ser el principal impedimento para esto. Es una suerte que Yami esté ahí para ayudarlo ¿verdad?
Justo hoy se cumple un mes. Un mes de aquel día en el que mis amigos y yo viajamos a Egipto a buscar las memorias perdidas de Atem y derrotamos Zorc en el juego obscuro.
Un mes… Hace justo un mes me vi obligado a enfrentar a mi otro yo en el Duelo Ceremonial y fue gracias a mi victoria que el dios Ra lo liberó de mi cuerpo y le dio el suyo propio junto con la libertad de caminar libremente por el mundo y volver con nosotros a Japón.
¡Un mes! Ha sido ya todo un mes y sin embargo yo lo he sentido como si no hubiese pasado tan siquiera una semana, tanto así nos hemos ocupado. Para empezar Atem no tenía ni identidad legal ni cualquier tipo de identificación y aunque eso quedó rápidamente resuelto gracias a Kaiba, el abuelo, Jonouchi, Honda y yo hemos pasado por toda una odisea para inventar una historia convincente acerca de la vida de Atem que fuera creíble y lo suficientemente simple como para permitir que el presidente de industrias Kaiba y la familia Ishtar fabricaran pruebas sin correr riesgos significativos.
Después de eso todo lo consiguiente fue de carácter doméstico: surtir el guardarropa de Atem, acondicionar para él la habitación de invitados, enseñarle como preparar una comida sencilla sin quemar la casa y todas esas pequeñeces por el estilo. En fin que desde hace unas semanas yo asisto a la escuela mientras Atem se queda a ayudar a mi abuelo con la tienda y, al concluir las clases mis amigos y yo lo llevamos a dar la vuelta al centro de juegos, al parque, a Burger World o a la pizzería; hay ocasiones en las que Atem sale solo con Jonouchi y Honda o con Anzu ¡es más! A veces hasta ha conversado a solas con Kaiba y aunque esas charlas suelen terminar en duelos yo no podría estar más feliz porque bueno, ahora él no depende de mí para hacer cosas tan simples como esas.
Por supuesto, no puedo decir que en ocasiones eso no me hace sentir mal, es decir, fue mucho tiempo en el que sólo fuimos él y yo para trato directo y a veces por absurdo que suene que me siento un poco celoso, aún así, puedo decir por los cuatro años en que vivimos prácticamente amarrados que nadie lo conoce con la misma profundidad que lo conozco yo.
Algunos días cometo un desliz y llamo a Atem "Moi Hitori no Boku" pero él lo toma bien y me llama a mí "Aibou". Los viejos hábitos son algo muy difícil de romper, supongo.
Pero en fin, después de cuatro años de lidiar con locos homicidas, ladrones de almas y cuerpos, ambiciosos con deseo de conquistar el mundo y fanáticos chiflados del duelo de monstruos es un alivio que al parecer por fin mis amigos y yo vamos a descansar de la magia el reino de las sombras… parcialmente al menos porque bueno, Atem aún tiene sus poderes (poderes impresionantes considerando que recobró sus 20 años de enseñanzas y formación) pero ahora por lo menos sé que no debo preocuparme de que los matones de la escuela sean enviados al reino de las sombras.
Independientemente de los detalles, yo sólo sé que mi vida nunca antes había sido tan perfecta.
