We might as well be strangers
Ya no reconozco tu rostro. No más. Desde hace algún tiempo que había dejado de hacerlo. Siempre negándome a aceptarlo. Siempre desechando toda idea donde en mi vida no estuvieras presente. Me aferro con fuerza a los pocos pensamientos positivos que pasan por mi mente; tratando de convencerme de que solo se trata de otra exageración mía…
Te acercas a mí con tu típica manera de caminar que tanto te caracteriza: la cabeza en alto y un caminar tan elegante que hasta la realeza te tendría envidia. Y de inmediato olvido todo lo hacía tan solo un minuto circulaba por mi mente. Maravillada ante tu presencia. Pero en cuanto veo tus fríos ojos, caigo en la realidad que nunca quise aceptar.
Tus caricias hacía tanto tiempo que habían dejado de ser las mismas. Y no sabes de qué manera las extraño. Extraño tu impulsividad y extraño mirar el frío hielo de tus ojos derretirse. Extraño tus suaves caricias al despertar y tus besos llenos de pasión y dulzura que tanto adoro.
Me abrazas con dulzura y cuidado. Como si fuera una frágil muñeca de porcelana. Y aunque amo la manera en que lo haces, se que algo ha cambiado.
Tomo tu rostro entre mis manos y me sumerjo en el gris océano de tus ojos, buscando una respuesta. Buscando aquello que me hiciera darme cuenta de que estoy completamente equivocada y que todo ha sido un producto de mi cansada mente.
Y por primera vez me duele saber que estoy en lo correcto. Me duele darme cuenta de que tu mirada ha cambiado y que tus ojos han vuelto a ser unos fríos témpanos de hielo por más que trates de ocultarlo.
Agotada busco refugio en tu pecho. Disfrutando de tu suave olor y de tu acompasada respiración. Aspiro tu aroma, guardando tu olor en mi mente. Luchando por guardar hasta el más mínimo detalle.
Podríamos ser extraños. Y más sin embargo nunca lo fuimos. Porque a pesar de todos los insultos en el colegio y de las constantes peleas, era impresionante la manera en que nos conocíamos. Y entonces nos dimos cuenta de solo buscábamos un lugar en este mundo donde encajar… donde ser felices.
Podríamos haber vivido en otra ciudad, o en algún otro país. Podríamos nunca habernos conocido siquiera. Podríamos haber sido solo un par de extraños más en este mundo.
Pero aquí estamos, abrazados en medio de la habitación mientras mi corazón late con desenfrenada locura y tus fríos ojos se enduren y se hacen aún más fríos.
Hubo un momento de mi vida en el que pensé que te conocía. Pensé que conocía tu corazón, y tal vez algunos de tus pensamientos. Y entonces me di cuenta de lo equivocada que estaba. Porque nunca llegué a conocerte en verdad. Y nunca me bastaría una vida para hacerlo.
Nunca conocí nada de ti.
Era como si fuéramos extraños.
Un sollozo involuntario salió de mi boca antes de que siquiera pudiera evitarlo. Me abrazas con fuerza y me susurras al oído que todo esta bien y que estás conmigo.
Pero sé que no es así.
Porque tu mente esta a metros, o kilómetros tal vez de esta habitación. Tu rostro refleja preocupación y cansancio. Yo solo me limito a aferrarme a ti con fuerza, deseando nunca soltarte.
Las traicioneras lágrimas hacen su aparición y me doy cuenta de que no será nada sencillo. Siempre lo había sabido, pero en estos momentos la veracidad de mis propias palabras resultaba abrumadora.
"Tranquila, todo estará bien…"
Tu calmada y cálida voz penetra en mi mente con fuerza, aferrándose a ella de una manera que nunca creí posible. Por que tu voz es una de las cosas que más amo de ti. No niego que un principio ese arrastre de palabras me resultaba de lo más desagradable, pero ahora me era totalmente indispensable escuchar tu voz para sentirme completa. Para sentirme llena de vida.
Espero a que te duermas para salir de la cama.
Miro tu apacible rostro por última vez y acaricio tu cabello platinado mientras me pregunto una vez más si esto es lo correcto. Observo tu apacible respiración y tomo las fuerzas suficientes para alejarme de ti de una vez por todas.
Sin poder resistirlo me acerco a ti, pero esta vez para depositar un beso en la comisura de tus labios, mientras veo como una leve sonrisa se forma en ellos. Sonrió con amargura y espero poder guardar hasta el más mínimo detalle en mi mente. Especialmente la extrema suavidad de tu pálida piel.
Me alejó de nueva cuenta, pero antes de hacerlo dejo una carta sobre el lugar que alguna vez ocupé en tu cama, sin poder evitar que de nuevo las lágrimas resbalen por mis mejillas.
Doy una última mirada a la habitación que tantos lindos recuerdos me brindó junto contigo y salgo silenciosamente de la habitación esperando no despertarte.
Despiertas a causa de luz del sol que se filtró por algún lugar de la oscura cortina que adorna la habitación. Abres los ojos con pereza y extiendes tus brazos buscando algo que simplemente ya no esta.
Te sientas con rapidez sobre la cama, preocupado ante un mal presentimiento que estremece tu pecho. Miras con horror el hueco en tu cama y no puedes evitar sonreír al ver el sobre que esta a tu lado.
Sonríes como sueles hacerlo y sientes como poco a poco la tranquilidad regresa de nuevo a tu cuerpo que había sobreactuado. Y por un momento te sientes culpable, por que has desconfiado de ella.
Has desconfiado de ella, de aquella que te apoyo con la muerte de tu madre y la encarcelación de tu padre, de aquella que siempre confió en ti –aunque las pruebas indicaran lo contrario-, de aquella que se enfrentó al mundo mágico por ti… incluso se enfrentó a sus mejores amigos. Y de nuevo te das cuenta de la suerte que has tenido, aunque no se lo demuestres muy seguido.
Abres la carta aún sonriendo, sin imaginar cuan poco duraría esa sonrisa y sin saber también, que sería la última.
Querido Draco:
Sé que en estos momentos tal vez te encuentres algo confundido, pero una vez que te explique lo que sucede, se que entenderás mi decisión.
Desde hacía algún tiempo me he dado cuenta que no hemos sido nada más que un par de extraños que compartían caricias y besos. Era como si te conociera, pero al mismo tiempo era todo lo contrario. Y no tienes ni idea de cuanto duele.
Ya no podía más. Simplemente ya no. Y sé que esa era tu tarea, Draco. Porque estoy enterada de tu reciente compromiso con Astoria Greengrass y se que solo buscabas una manera de no lastimarme. Buscabas alejarnos lentamente, tratando de que el dolor fuera menos.
Y más sin embargo aquí estoy, con el corazón en la mano rogando por que la decisión que estoy tomando sea la correcta. Porque me duele que haya sido el peso de tal secreto el que nos haya hecho un par de extraños.
No te reprocho nada, porque no tengo nada que reprocharte. Porque el tiempo que estuve contigo fue el más feliz de toda mi vida. A pesar de las adversidades que sufrimos, y a pesar de todas las pérdidas, estar contigo fue mi mejor época.
Lo único que me duele es el tener que estar lejos de ti, de tu voz, de tu aroma… me duele saber que ya no dormiré ni despertaré a tu lado. Pero después de pensarlo, me doy cuenta de que a pesar del dolor que siento, esta es la decisión correcta.
Tan solo les deseo lo mejor, a ti y por su supuesto a Astoria; hoy y siempre.
Atte. Hermione Granger.
La extraña que más te ha amado.
Arrugas la carta con impotencia y dolor, deseando que todo sea solo una pesadilla. Una cruel pesadilla de la que de un momento a otro despertarás y sonreirás al ver a tu hermosa Hermione durmiendo plácidamente a tu lado.
Pero eso jamás sucederá.
Porque esto no es una pesadilla. Y Hermione no está a tu lado.
Un dolor indescriptible comienza a recorrer tu cuerpo con lentitud, causando que este se retuerza de sufrimiento. Tu miedo más grande se ha cumplido y de nuevo, vuelves a imaginar que todo es una pesadilla.
Pero lo que más te duele, es que sabes que ha sido tu culpa. Y la de tu apellido. Porque por fin el apellido Malfoy ha venido a cobrar lo que debías.
Te levantas de la cama con furia y comienzas a caminar de un lado a otro como león enjaulado. Las lágrimas comienzan a resbalar por tu rostro y agotado te dejas caer en el suelo.
A tu mente viene el recuerdo de la carta que te había llegado de Azkaban hacía algunos meses atrás, en la que tu padre te había informado que te había comprometido con la joven Greengrass en un intento de salvar el apellido Malfoy, así como su reputación.
En su momento te enfureciste, gritaste y lloraste a más no poder. Porque a pesar de la distancia y del encierro, Lucius Malfoy aún seguía causándote daño. Y tomaste una decisión, sin imaginar que esta fuera a causarte el más grande dolor de tu vida.
Decidiste ocultárselo a Hermione y te negaste al compromiso. Lo cancelaste y simplemente dejaste ese nefasto recuerdo en algún rincón de tu mente, olvidado. Al igual que aquella carta.
Pero sin que te dieras cuenta, te alejaste de ella. La lastimarte sin estar consiente de lo que hacías. Estabas tan encerrado en tu mente furiosa con tu padre, que olvidaste por un instante que alguien más estaba a tu lado.
A tu mente llega el recuerdo de su dulce sonrisa y la culpa llega a ti, cuando recuerdas la manera en que te decía te amo cada mañana, cada noche, cada comida, cada cena… en cada oportunidad que tenía.
Te sientes perdido y lleno de dolor. Y de culpa. Porque si tan solo hubieras tenido confianza en ella, nada habría pasado. Ella estaría a tu lado y tú le estarías entregando el anillo que habías comprado la semana anterior, esperando la oportunidad perfecta para dárselo, y así comenzar con ella la familia que tanto habías deseado tener.
Tu mundo comienza a sumergirse en la oscuridad y tu corazón deja de latir, para dar paso a un frío témpano de hielo que lo reemplaza.
Porque has perdido a la extraña que más has amado.
Hola!
Mi primer fic Dramione, que surgió mientras escuchaba la canción de Keane del mismo nombre. Tal vez no sea tan bueno, pero sinceramente estoy conforme con el resultado. Así que si les ha gustado, si me quieren asesinar o cualquier cosa, seria mucho pedir si fuera en un review?
Creo que eso es todo, hasta la proxima!
Nallely Sparrow
PD: Se preguntarán, como fue que Hermione se enteró? Bueno pues según mi retorcida mente, fue por casualidad. Draco se había olvidado por completo de la carta por estar tan furioso con su padre, que no se preocupó en deshacerse de ella. Hermione pensó que el compromiso seguía vigente y se convenció a si misma de que Draco se comportaba de esa manera debido a que quería terminar con ella, que como vimos al final, termino siendo completamente erroneo.
Creo que esa pudo haber sido la unica duda, pero si hay más no duden en hacermelo saber, ok? ;)
PD de la PD: Ok, para ser sincera no tenía planeado escribir un epilogo... pero si asi lo desearan, diganme! Si asi lo quieren lo publico, esta o la siguiente semana pero todo depende de ustedes y de si les gusto! :D
