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Hola hola a regresado muajajaja, e venido hoy con este pequeño (muy pequeño) fic que esta dedicado a mi ototo-baka-Riyu_leo… que me a estado pidiendo un fic dedicado a ella desde hace un año xD… no e olvidado que les debo el crossover de resident ni mis otros fics, solo me hace falta un pokito mas de tiempo….
Bueno ya sin mas a leer!... Y QUIERO MI REVIEWS!
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Sacrificio al Lobo
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Estaba allí esperando a que apareciera de entre los árboles de oscura corteza, permanecía derecho con la cabeza en alto, tan orgulloso como su linaje y recatada crianza le enseñaran, tenía mucho frío, la ridícula túnica blanca que le habían obligado a vestir no era suficiente para cubrirlo, sus pies permanecían hundidos en la nieve, descalzo, y la iluminada noche de luna llena insistía en cernir sobre el bosque miles y miles de copos que ahora se acumulaban en sus hombros y en su rubio cabello. No había nada que deseara más que estar en su deliciosa cama cubierto con cobertores gruesos, junto al fuego tibio de la chimenea y con un servicio de su té preferido humeando en su mesa auxiliar
Pero el destino decidió ser cruel con él, un inocente hijo de noble a quien todos deseaban y pecaban de pensamiento anhelando arrastrarlo a sus camas, pues su hermosura era tan perfecta que hasta los más educados caballeros y condes habían ofrecido mil y un riquezas para desposarle. Siendo siempre rechazados por el joven, era un sueño común fantasear con su precioso cuerpo, delgado, de buenas curvas y de musculatura firme, pero nada exagerada, sus ojos azules, distantes y transparentes a la vez hablaban de una mente llena de anhelos y sueños, pero también de mucha decepción al no poder cumplirlos teniendo que vivir sólo lo que se le permitía por ser el noble que era, sus cabellos más parecidos a hilos de oro, permanecían siempre recortados y sueltos, desafiando las etiquetas de una decente coleta, sin embargo, y para no despertar aún más la ira de sus padres, permitía que un largo mechón de cabello que llegaba a media espalda, creciera de su nuca para poder atarlo como reemplazo a la mentada coleta. Sus manos, de manicura perfecta, reducido tamaño y excesivamente delicadas, eran capaces de tocar más de cinco instrumentos y de crear las más perfectas y perturbadoras pinturas que las personas hayan llegado a ver, todos sus cuadros reflejando su dolor por no ser libre e impregnados de odio hacia las cadenas de su destino, por ello, por ser siempre tan inalcanzable, tan reservado a sus partidos, tan rebelde a sus deberes de consorte y tan especial a la hora de escoger sus artes, fue que todos le empezaron a mirar mal, las celosas esposas más que todo, fueron las encargadas de correr el rumor de que Naruto Uzumaki, hijo del alcalde del pueblo del Fuego, era en realidad una bruja, una que seducía y llamaba al pecado a todo hombre que lo viera, así éste fuera partido, cazado, comprometido o viudo… El colmo llegó cuando un conde venido de otras tierras, las tierras del viento, decidiera posar sus ojos en el cotizado Rubio
Muchos recordarán ese día, eran principios de otoño... Las hojas de tonos terrosos danzaban en los caminos de tierra, arrastradas por el viento que conforme pasaban los días se iban tornando más y más fríos, próximos al invierno, aun así, el sol se lucía con un cálido tono brillante que calentaba todo lo que alcanzaba, en la única plaza del no tan pequeño pueblo, Naruto se encontraba tocando el violín sentado en la fuente central, atrayendo la vista de todos, unas deseosas y otras envidiosas, a su lado un perrazo grande de pelaje espeso y rojizo cuya enorme cabeza más semejante a la de un zorro que a la de un can ordinario, permanecía reposada en las piernas de su amo, Kyubi era después de todo, el único amor del joven rubio, era a ese animal en quien volcaba todo el cariño que ese joven era capaz de brindar, lo cepillaba y le mimaba, le daba de comer delicias que jamás la clase baja llegaría a probar y dormía dentro de sus habitaciones a un lado de la cama, y si era insistente y sorprendía a su amo de buenas, se le permitía subir al lecho, aquel que todos deseaban ocupar, a cambio Kyubi era un fiero y celoso guardián que gustaba de morder las posaderas de todos aquellos que se acercaban de más a su amo, si Naruto llegaba a parecer mínimamente incomodo en presencia de algún pretendiente presentado por sus padres, el enorme perrazo se arrojaba cual lobo rabioso hacia el tipo de turno y le corría de la estancia en medio de un mar de enrabietados rugidos y aullidos, sólo Naruto era capaz de serenarlo después, juntos iban a todos partes y por eso, aunque el rubio era tan deseado, se permitía caminar tranquilo por las calles, puesto que su preciado "perrito" se encantaba de protegerlo, por ello no fue extraño verlos juntos en la plaza aquel día de otoño, cuando el extranjero de las tierras del viento había decidido erróneamente acercársele
Culpemos a su ignorancia por ser venido de otras tierras, porque no sabía cuan receloso era el joven rubio ante los que intentaban cortejarlo, también porque desconocía que Kyubi era agresivo pero no peligroso, pero lamentablemente, el acontecimiento pasó ante los ojos de todos los que ese día recorrían la plaza. Nadie recuerda el nombre de aquel extranjero, pero el tipo se había insinuado de manera muy descarada y poco cortés ante el jovencito y bastó que sacudiera la pequeña mano que el tipo había tomado sin permiso, buscando liberarse para alertar al enorme perrazo rojizo que había explotado en rabia, todos pensaban que pasaría lo de siempre, Kyubi se llevaría a casa un trozo de tela fina como trofeo por haber mordido a un pretendiente mas luego de haberlo espantado con éxito, pero muchos tuvieron que ahogar un grito de sorpresa al escuchar un disparo que causó eco en la plaza… Todos callados tratando de comprender qué pasaba… El extranjero tenía en la mano una de esas armas de pólvora que se estaban haciendo cada vez más populares, la pistola expelía humo, muestra de haber sido la causante del ruido... Del ruido y del disparo que había derribado al perrazo rojizo que siempre acompañaba al rubio... "Sólo me defendí" escucharon que decía el tipo... Había matado a Kyubi, cuando el animal se le fue encima
Reaccionando rápidamente sacando su arma, disparando a ciegas, Naruto estaba aún sentado al borde de la fuente con los ojos muy abiertos, había dejado caer su caro violín cuando se levantara lentamente para arrodillarse a un lado de su preciada mascota, lo llamó un par de veces, le acariciaba las orejas y lloraba más y más por cada segundo que pasaba, el conde no sabía qué hacer, se disculpó un par de veces y tan pronto se adelantó a tomar al joven de los hombros para levantarlo del suelo que se estaba llenando de sangre, el chico explotó en una rabieta que dejó impactados a todos, el siempre calmado y tímido jovencito estaba allí empujando y golpeando el pecho del conde, reclamándole la muerte del perro como si acabasen de matar a su propia madre
- ¡Te Maldigo Desgraciado! ¡Te Maldigo una y Mil Veces! -
En medio de un silencio sepulcral el joven se había alejado del impactado hombre, cayendo rendido a un lado de Kyubi abrazándolo con desesperación
Coincidencia o no, una semana mas tarde, luego de disculparse con los padres del chico, el extranjero amaneció muerto en la habitación de huéspedes de la familia que le alojaba, sin herida alguna, la muerte era extraña, el hombre era muy joven, no padecía de nada y siempre había sido muy sano, al principio se rumoreaba que el dolido hijo de la familia Uzumaki había pagado a los cocineros de la familia del conde para que envenenaran sus alimentos, pero lentamente las celosas esposas del pueblo trasformaron el chisme dando por hecho que el chico era una bruja, cuando la familia Uzumaki trató de acallarlos, los habitantes lo tomaron a mal creyendo que trataban de encubrir la verdad y se alzaron contra las órdenes de la prestigiosa familia, muchos exigían justicia, querían que el joven se sometiera a un juicio, a alguna penitencia, presionaban más y más ocultando sus verdaderos deseos, querían usar el escándalo para forzar al joven a tomar matrimonio, supuestamente sólo desposándose lograría limpiar su apellido, pero eso no doblegó al altivo muchacho, entre una cosa y la otra, tomó un injusto juicio y le condenaron por brujería y asesinato...
Por ello ahora estaba ahí, en lo más profundo del bosque a pleno invierno, de noche, descalzo, vestido sólo con una tunica blanca, con los brazos atados a la espalda y una cadena amarrándole del cuello a un poste de madera, asegurando así que no huyera, le habían condenado a morir bajo las fauces del monstruo, un ser oscuro de ojos rojos que rondaba los territorios del fuego en las noches de luna llena, atacando al ganado y a los viajeros que rondaban los caminos aquellas noches tan temidas, muchos otros criminales habían sido atados allí donde estaba, ninguno amanecía entero al día siguiente, sólo el torso y la cabeza permanecían atados al poste de madera, las piernas y brazos ausentes, seguramente devorados
Pero Naruto no temía, por alguna razón no tenía miedo esa noche, sólo infinita tristeza, había perdido a Kyubi, su familia no había logrado protegerlo y ahora estaba realmente solo, por ser diferente… Ahora estaba solo. Un gruñido en los matorrales cercanos llamó su atención, algo grande y pesado se deslizaba como fantasma entre las sombras profiriendo acallados rugidos y siseos. El jovencito suspiró y negó con la cabeza, aparentemente su nuevo acompañante no quería revelar su figura hasta que él mismo desfalleciera de frío
- Por favor… - rogó cerrando los ojos, conteniendo los temblores - Os ruego me ayudeís… Por favor…
La sombra se paseó a su alrededor una vez más hasta detenerse justo enfrente, sus ojos rojos resplandecían entre las ramas revestidas de nieve como un farol en la noche más oscura. Un largo rugido estridente hizo temblar el suelo y ni así Naruto bajó la mirada, ganándose con ello el interés de la bestia
- Por favor… -
La voz del jovencito se perdía más en su debilidad, el monstruo dudó hasta que terminó decidiéndose, lentamente se paseó sobre la nieve saliendo de la oscuridad hasta que la luz lunar diera en su negro pelaje, brillante y hermoso, revelando un lobo imponentemente grande, tanto o más que un caballo y pesado como un toro de listón azul, una fiera salida de leyendas e inexistente en los libros de texto
Increíblemente fue Naruto quien se vio forzado a levantar la vista para mantener el contacto visual, el animal, con la cabeza en alto, rebasaba fácilmente la estatura de un hombre promedio y que decir de su fuerza, tacleaba caballos con todo y jinete sin el menor esfuerzo, logrando derribar lo que fuera. Tamaño ejemplar, se ganaba rápidamente el miedo de quien lo viese, pero Naruto no figuró en ese montón, el chico seguía temblando sin parar con los labios azulados y los ojos cristalinos y lechosos, asintió en saludo forzando una sonrisa de cortesía, pero los labios resquebrajados le imposibilitaron la tarea
- Tenga usted muy buenas noches…- susurró casi sin voz, inclinando la cabeza, cosa que le costó un súbito mareo que casi le hace caer hacia adelante, pero la cadena en su cuello se tensó, provocándole un agudo dolor en la garganta, obligándolo así a mantenerse erguido
El lobo rugió furioso al ver aquello, no era entupido, ese chiquillo no había cometido pecado alguno y los humanos injustamente le habían condenado a morir... Notando cómo una violenta tos se apoderaba del niño, expulsó un bufido a modo de protesta, lanzando una dentellada a la cadena, rompiendo algunos eslabones congelados y liberando al humano del poste, éste cayó sobre sus rodillas aun tosiendo, sacudiendo su cuerpo con los violentos movimientos, rápidamente el lobo masticó las sogas en los brazos entumecidos, liberándolos para que así el chico pudiera respirar mejor
- Gracias… - susurró cuando pudo controlar su ataque de tos, seguramente estaba al borde de una pulmonía
Su salvador emitió un bramido desde lo más hondo de su garganta y se echó junto al muchacho, e insistiendo con suaves empujones de su hocico, logró hacerse entender. Con rígidos movimientos, Naruto montó a lomos del enorme can y éste se apresuró a abandonar el claro. En un suave trote se desplazó por varios kilómetros con el débil jovencito aferrado a su pelaje, hasta que por fin logró llegar a los confines del bosque, un lugar que se creía, estaba lleno de demonios y fantasmas, donde las brujas sacrificaban a doncellas para permanecer siempre jóvenes y donde los caballeros perecían bajo las fauces de terribles monstruos, era allí donde crecía un antiquísimo árbol de retorcidas ramas y grueso tronco, la madera, negra y espinosa, doblada y deformada, formando lo que pareciera el rostro de un espantoso demonio, cuya boca abierta era la entrada a un pasaje bajo la tierra que ni el más osado se atrevería a cruzar
Entrando entonces, el lobo descendió a un verdadero laberinto de túneles oscuros y silbantes que guiaron hasta un nidillo de paja, hojas y telas desgastadas y sucias, un lecho de rosas para el jovencito, quien fue depositado allí con sutileza, descubriendo agradecido que aquel lugar era infinitamente más cálido y reconfortante que el exterior. El gran lobo se tendió junto a él enseguida, cubriendo con su caliente cuerpo las piernas temblorosas y recostando la cabeza muy cerca del resto de su cuerpo para entibiarlo sin llegar a incomodarlo, el animal era conciente de su tamaño y fuerza y también del temor que despertaba en los humanos, no quería molestar a su invitado
- Muchas gracias mi señor… - susurró antes de quedar dormido por fin
Días después, cuando la luna llena había pasado, los hombres del pueblo fueron a revisar el poste de los sacrificios, esperando hallar sólo la cabeza del rubio caballerito, pero se sorprendieron al ver la cadena rota como único signo de violencia, encontraron unas enormes huellas de lobo en la nieve, estaban seguros de que el monstruo había reclamado a la presa, pero no sabían por qué razón esta vez no decidió cobrarla en el claro como era costumbre. Inesperadamente una risilla malévola retumbó en forma de eco entre los árboles, y a pesar de ser pleno día, el bosque se tornó repentinamente frío y silencioso
- Juguemos en el bosque mientras el lobo no está… - escucharon que cantaba la misma voz de las risitas que seguían rezumbando escalofriantemente - Juguemos en el bosque mientras el lobo no está… -
Rápidamente los hombres habían echado mano a sus armas y cuchillos, aquella voz les causaba muy mala espina a todos, les erizaba la piel y les hacía flaquear las rodillas, las risas no paraban y el viento frío silbaba ensordecedoramente
- Lobo, ¿Dónde estás?... - la voz se largó a reír y uno de los hombres vio algo moverse a lo lejos, pero había desaparecido tan rápido como llegó - Juguemos en el bosque mientras el lobo no está… -
- ¡Sal de ahí maldito demonio! - gritó lleno de terror uno de los mas jóvenes apuntando con su pistola en todas direcciones
- Juguemos en el bosque mientras el lobo no está… - La risa se escuchaba mas cerca, pero la tierrilla y las hojas que arrastraba el viento impedían a todos divisar algo más allá de unos cuantos metros de distancia - Lobo, ¿Dónde estás? - Se escuchó aun más cerca y el aterrado joven que gritara antes, sintió unos golpecitos en su hombro seguido de un susurro que sólo él escuchó - ¿Sabes dónde está el lobo? -
El chico gritó espantado disparando su arma hacia lo primero que pilló moviéndose que no fue otra cosa sino el pecho de uno de sus compañeros, el grito de dolor puso en caos a todos los demás, que llenos de pavor empezaron a correr en todas direcciones y algunos como el joven, atacaron sin saber a algún camarada, en tanto la risita les seguía torturándoles e impidiéndoles pensar con claridad, en medio de su caótica huida pudieron ver al fin al dueño de tan maliciosa risilla, el joven rubio que esperaban ver muerto, bailaba con su ojos cerrados entre los árboles, vestido aún con la tunica blanca y descalzo
- Juguemos en el bosque mientras el lobo no está…- Repitió cubriéndose los ojos, siguiendo el juego a su canción
- ¡No sé cómo has escapado maldito engendro, pero pondré fin a tu miserable vida ahora mismo! - Chilló uno coreado por gritos de guerra de sus congéneres, todos echándose a la carga contra el chico que reía y cantaba sin parar
- Juguemos en el bosque mientras el lobo no está… - Dando una ultima vuelta sobre la punta de sus pies, descubrió sus ojos colocando los brazos en cruz con las palmas hacia arriba e inhalando hondamente para gritar la ultima parte de la canción - LOBO, ¿DÓNDE ESTÁS?
E inmediatamente un rugido bestial arrasó junto con el viento, recorriendo todo el bosque, azotando ramas y arrastrando hojas y humedad de la nieve desprendida, tumbando a los hombres hacia atrás, paralizándolos de terror sin posibilidades de huir
- Aquí Estoy - Respondió la voz de un joven alto y de piel blanquísima, cabellos negros y ropas oscuras a un lado del jovencito rubio que sonreía encantado al recién llegado - ¡Y los voy a destrozar a todos! - Sonrío maniacamente rebelando un juego de colmillos sobrehumanos a juego con sus chispeantes ojos rojos
Abalanzándose sobre el más cercano, cobrando la forma del lobo demonio, aplastó con ferocidad a su victima mordiendo la tráquea, separando cabeza y cuerpo en medio de una lluvia de sangre escandalosa y contaminada, los demás echaron a correr como sabandijas, tropezando y empujándose los unos a los otros, pero no llegaron demasiado lejos, caían entre sangre y trozos de carne a la fría nieve que rápidamente se tintaba de carmín, uno solo logró llegar a su caballo y emprender galope, aunque el monstruo rápidamente le dio alcance y de una sóla embestida derribó a la montura, que aplastó a su propio jinete en la caída
Embebido en su excitación y gloria, el lobo aulló llamando a su compañero, levantando las fauces chorreando sangre y plantando bien en firme las patas, la cola rígida y erizada ondeando como una bandera de conquista. Inmediatamente sintió a sus espaldas la presencia de su igual y girando sobre si mismo vio a un hermosísimo lobo de pelaje blanco brillante, casi platinado, que meneaba la cola con entusiasmo, los ojos azules resaltando como las más preciosas estrellas en la noche, se acercó para limpiar a lengüetazo las fauces del más grande y una vez terminada su tarea, abrazó con sus aparecidos brazos humanos a su amo y señor, éste también había regresado a su forma humana y correspondía el abrazo con infinito cariño y delicadeza, por fin había hallado a su compañero, ése que sólo aparecía una vez en la milenaria vida de un demonio, y no pensaba perderlo jamás
- Regresemos a casa - Pidió, cargando de forma nupcial al jovencito rubio, aún presentaba síntomas de la helada noche en la por fin sus almas se habían encontrado
- Vendrán más tarde o temprano… - Murmuró Naruto depositando un pequeño beso en los labios de su amor
- No importa… - Sonrío malvadamente y vio a los ojos de su compañero - Así podremos regresar a jugar… -
- Sasuke… -
- ¿Quién es el sacrificio ahora? - preguntó a la nada haciendo reír al menor
-Juguemos en el bosque… mi amado lobo… -
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¿Fin?
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NOTA= La cancioncita que cantaba Naru es un pequeño juego de niños que solía jugarse hace tiempo, un grupo de niños cantaba la canción sentados en circulo y el "lobo" dentro de este respondía a cada "lobo ¿Dónde estas?" con alguna tontería como "me estoy vistiendo" y no salía del circulo hasta que estaba listo, así pues los niños corrían huyendo del lobo. Se aplica en este fic como una especie de jugarreta antes de que el sasuke-lobo llegara a cobrar presa
Bien eso es todo por ahora, esta de ustedes si gustan de una conti o mejor no, seguro habrá quieres pienses que es raro que halla dejado este fic sin lemon pero e llegado a la conclusión de que si no me dejan reviews yo no tengo porque quemarme las pestañas trabajando sin mas
Aedora-chan! Gracias por betearme este fic, mil gracias amiga
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¡SIN REVIEW NO HAY CONTI O LEMON!
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