¡Hola! Vengo con mi tercer fic de Skins, y de esta pareja. Casi nadie leyó el primero, lamentablemente, pero aún tengo la esperanza de que luego será leído. Bueno, ¡tiempo al tiempo! ¡Dsifruten y no se olviden de comentar! ¿Sí?

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Disclaimers: Nada de esto me pertenece, y no lucro con este trabajo.


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Agarró la pluma e intentó escribir su nombre.

¡No podía! ¡Maldición, joder, no podía!

Quería agarrar y romper todo lo que encuentre, como había hecho en su casa. Pero no podía, recordó, estaba en la casa de Maxxie. Respiró hondo intentando tranquilizarse y justo en ese momento entró Maxxie por la puerta, con dos vasos de jugo de naranja. Se sentó en la cama y le preguntó qué hacía.

—Intento escribir mi nombre, pero no puedo. Ahora soy un imbécil inservible.

—¡Hey! No digas eso, pronto podrás, sólo necesitas practicar. Mira.

Se acercó a Tony y le agarró la muñeca de la mano en la que estaba la pluma. Movió la mano e intentaron escribir. Sus caras estaban muy cerca. Maxxie miraba concentrado la mano y lo que escribía, y Tony también, aunque de vez en cuando mirada de reojo a Maxxie, sintiéndose algo nervioso.

Cinco minutos después ya había logrado escribir "Tony y Maxxie, son geniales". Rieron ante esto. Maxxie sonrió satisfecho y giró la cabeza hacia Tony, quien también lo miraba con una pequeña sonrisa.

Se miraron a los ojos, y sus sonrisas poco a poco fueron desapareciendo. Estaban a centímetros uno del otro, y aun así se acercaban más y más. Tony fue quien desapareció la distancia entre esas dos bocas, las cuales chocaron gentilmente la una con la otra, produciendo un roce que hizo que mariposas nacieran dentro de sus estómagos.

Se juntaron más, si era posible. Maxxie llevó una mano hasta el cabello de Tony y éste hasta la cintura del rubio. El beso se profundizó; Las bocas se abrieron con inesperada timidez, y las lenguas se saborearon lentamente, intentando que el momento sea eterno.

—Chicos, la cena está- oh… —La madre de Maxxie había entrado, y cuando vio la escena de golpeó mentalmente por interrumpirla—. Ya está la cena, bajen cuando quieran.

Antes de cerrar la puerta, su madre se giró y los miró con arrepentimiento.

—Lo siento, juro que tocaré antes de entrar.

Y se fue.

Minutos después ambos bajaron a la cocina en silencio, nervioso, mirándose de reojo y con un pequeño sonrojo en cada mejilla.

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Espero que les haya gustado. Por favor, un comentario no le hace mal a nadie. "Hola, estuvo bueno" es suficiente para mí. Me alegrarían el día, así que ustedes vean...

Adiós.