Hola!
Disclaimer:los personajes no me pertenecen, sol la historia es de mi propiedad.
Disfruten~
Karamatsu creía fervientemente que el mundo era un espejo, si tenías suerte reflejaría algo hermoso y te recordaría las cosas hermosas que te pasaban, pero si eras alguien como él solo te recordaba tu miseria. Matsuno siempre había sabido que algo estaba mal con él, ¿por qué nadie lo quería? ¿Por qué?... Karamatsu estaba asustado sobre lo que sucedería cuando el espejo se quebrará y solo quedarán trozos de vidrio que le provocaran sangrado.
La cabeza le duele y baja un poco la velocidad en sus pasos, el cielo está soleado y por alguna razón eso le fastidia. Las lágrimas se han perdido en aquel parque donde sus hermanos ni si quiera repararon en su presencia por el asunto del gato de Ichimatsu. Ha pasado un mes y por fin le quitaron el yeso del brazo. Nadie preguntó cómo pago el hospital, a sus padres tampoco pareció importarles mucho. Tiene la mano libre, pero la siente atada. El calor se sigue extendiendo por el parque y sus pasos se detienen observando a la nada, saca del bolsillo de su pantalón su espejo de mano y lo encuentra intacto, no hay piezas rotas, pero la sangre ya está brotando o por lo menos lo siente de esa forma.
Sus dedos dejan pequeñas marcas sobre la superficie de vidrio, las marcas están ahí y manchan el cristal. Karamatsu se refleja en el espejo y todo está bien, es él, no hay nada que temer, ¿no?
Guarda de nuevo su espejo y reanuda la marcha hacia su casa. Los gritos de niños jugando a lo lejos inundan el vecindario, cantan una canción que escuchó en su niñez, una sinfonía algo desafinada, pero con sentimientos cálidos. Un ruido se extiende por el cielo, un avión se abre paso por el cielo despejado y todo sigue igual. El espejo sigue reflejando todo como siempre, su espejo sucio y manchado sigue reflejándolo a la perfección.
Ingresa a la casa y escucha gritos desde la habitación que comparte con sus hermanos, no quiere entrar, siente que algo malo va a pasar, pero al mismo tiempo lo anhela. Sus dedos todavía recuerdan el tacto con el cristal algo rayado, sus dedos tienen pequeñas heridas. Cruza la puerta e Ichimatsu se le abalanza encima apenas verlo, el puño del menor se estrella con más fuerza de la normal contra su mejilla, su cuerpo se mueve por el golpe y su cabeza choca contra la pared, está algo aturdido.
―¡Eres patético, Mierdamatsu!―grita colérico el de ojos purpura.
Karamatsu alza la mirada, se le dificulta enfocar con claridad algo, pero es consciente que sus gafas negras están hechas polvo en el suelo. Su espejo de mano está en el piso, lo toma observándose en el reflejo y se da cuenta que tiene el labio partido, además de que su frente escurre algo de sangre.
―¿Qué pasa, brother?―pregunta y no entiende, ¿por qué lo sigue intentando?, tal vez es el miedo al ver la primer grieta en su sucio espejo de mano.
―¡Tú te comiste la comida de mis gatos!―Ichimatsu luce colérico y sabe que está descargando la frustración e irritación que no tienen nada que ver con esa situación con el de ojos azules, también es consciente que lo que ha dicho Osomatsu es una vil mentira para salvarse él; pero para el de morado está bien. Karamatsu es más fácil de golpear.
―Yo no fui…―su voz es apenas es un susurro y no entiende por qué demonios tiene ganas de reírse, ¿qué nadie se da cuenta que por fin está sin yeso?
Choromatsu tiene una mueca de fastidio mientras intenta seguir leyendo una revista, Osomatsu apenas y parece interesado, Jyushimatsu está jugando con una bola y Todomatsu está con su celular.
―Claro que fuiste tú, después de todo no tienes nada mejor que hacer, ¿no? Qué vida tan patética―la voz de Ichimatsu es helada y algo aprieta contra el pecho de Karamatsu.
El de ojos azules se pone de pie con una sonrisa nerviosa en sus labios, el dolor en su cabeza es insoportable, su espejo sigue en su mano derecha―. No fui, brother, lo juro, pero no te preocupes tengo algo de dinero y puedo dártelo para que…―Ichimatsu no lo deja terminar y lo avienta contra la pared.
―¡Te odio, Mierdamatsu!
El espejo cae contra el piso y se despedaza contra este, los cristales se esparcen por el suelo, apenas le ponen algo de atención los otros hermanos, por lo menos hasta que escuchan un jadeo y algo estrellándose con fuerza contra una pared. Esperaban encontrarse con la típica imagen de Ichimatsu golpeando a Karamatsu, no con eso…
Karamatsu tenía empotrado a Ichimatsu contra la pared, su mano derecha sosteniendo con fuerza el cuello del menor, apretando con la suficiente fuerza para que Ichimatsu pareciera estar a punto de ahogarse, el cuerpo del de ojos purpura algo elevado del suelo e intentando respirar.
―¡Karamatsu!―grita Osomatsu.
―¡Ichimatsu-niisan!―gritan Jyushimatsu y Todomatsu con preocupación.
La mano de Karamatsu aprieta con fuerza e Ichimatsu apenas y es capaz de enfocar esos ojos gélidos y llenos de indiferencia―. Si me tocas de nuevo te mato―su voz es helada y tiene cierto tinte mortal en el que no deja lugar a dudas. El de sudadera azul lo tira contra sus otros hermanos e Ichimatsu nunca ha sentido que ha estado tan apunto de morir como en esos momentos. Una sonrisa cínica se forma en los labios de Karamatsu y mete sus manos dentro de los bolsillos de sus pantalones―. Lo mismo va para ustedes pedazos de mierda―todavía tiene esa sonrisa en su rostro, pero sus ojos tienen ese brillo peligroso.
―¡¿Qué mierdas te pasa, Karamatsu?!―Choromatsu salta exaltado.
Sin duda que preguntará no fue bueno porque la sonrisa desapareció en el rostro del segundo mayor―. No deberías preguntar, virgen de mierda―los ojos azules obtienen cierto brillo siniestro―¿saben? Nunca se los dije para no hacerlos sentir mal, pero no soy virgen―una risa sarcástica sale de sus labios―. Ahh, es delicioso estar dentro de alguien, deberían probarlo.
Sus hermanos están algo absortos―¡Deja de decir cosas sin sentido Karamatsu-niisan!―grita Todomatsu sintiéndose algo ofuscado.
Los ojos de Karamatsu se vuelven horriblemente serios y da unos pasos en dirección de Todomatsu, pero Osomatsu se pone enfrente del de rosa―. Deja a mis hermanos…―murmura con lentitud, la tensión en la habitación crece―. Y devuélveme a Karamatsu―dice determinado el mayor. Nadie entiende a qué demonios se refiere.
Karamatsu pasa una mano por su frente limpiando la sangre, observa su mano llena de sangre y empieza a reír pasando la misma mano por su cara echándose el cabello para atrás. Es escalofriante de ver y guardan silencio hasta que el segundo hijo se calma, tiene la cara manchada de sangre, una sonrisa algo satisfecha y el cabello despeinado―. No eres tan imbécil como pareces―suspira el de sudadera azul―. Ya no hay vuelta para atrás, ni siquiera se puede arreglar―dice y Karamatsu cae inconsciente al suelo.
Gracias por haber leído, en realidad esto no va a tener continuación, pueden imaginarse como será la convivencia con un Karamatsu de doble personalidad. Solo lo escribí porque no quiero hacer un prereporte de laboratorio de química, odio esa mierda. Gracias por todo~
Nanami off~
