Prologo
Eran poco más de las seis de la tarde y el ocaso lanzaba los últimos rayos del sol sobre el mármol de las columnas jónicas que enmarcaban la terraza de las termas en la sala del patriarca.
Arles tomaba un relajante baño como cada tarde. Algunas de las doncellas a su cargo tocaban la lira, otras bailaban para él y otra le daba un masaje en los hombros.
- Ahhh esto es vida! – exclamó.
Estaba a punto de quedarse dormido en brazos de su doncella cuando los gritos aterradores de varios guardias rompieron el silencio y la tranquilidad del lugar.
- Qué demonios pasa? – gritó – Gigaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!
La diminuta y bonachona figura del Sanbocho llego corriendo para ponerse servilmente a los pies del patriarca.
- Dígame mi señor. Estoy aquí para hacer su voluntad
- Que está pasando allá afuera? Por qué de nuevo hay gritos cuando estoy tomando mi baño? Estoy harto!
- Yo… lo lamento mi señor. Es que… unos guardias desobedecieron a Shaina y…
- Shaina otra vez? Creí que habías hablado con ella al respecto!
- Lo hice mi señor – dijo Gigas temblando – Es solo que su carácter no la ayuda. Tiene problemas para manejar su Ira y como Jefa de la guardia, cuando los encuentra borrachos…
- Ya se me la historia. Dame una solución antes de que tu bajes a la posición de guardia para ser víctima de la Ira de la Cobra.
Gigas tembló solo de imaginarlo. Shaina últimamente se había vuelto más sensible, reaccionaba de forma iracunda con más facilidad y se desquitaba con quien podía. Su alumno incluido. Varios guardias habían presentado su renuncia y ella misma les había cortado la lengua para irlos a tirar a las afuera de Rodorio; otros más fuertes habían desafiado sus órdenes y tenían los brazos o las piernas rotas. Los más fieles a ella trataban de persuadirlos de que no la provocaran, pero era inútil. La enfermería estaba sobregirada gracias a ella y eso tenía que acabar.
- He estado pensando… que tal vez… si le ponemos un tutor de nuevo mi señor… - dijo
- Tutor? Explícate. – dijo Arles con voz profunda
- Ehhh… pues… que tal vez Shaina necesite… alguien de un rango superior… que le ayude a manejar su ira…
- Tú?
- Noooo! No señor… yo solo sirvo para servirla a usted… Estaba pensando más en alguno de los caballeros dorados. – dijo Gigas – después de todo… Ellos tienen la fuerza necesaria tanto física como mental para poder controlarla.
Arles meditó en la propuesta de su Jefe de estado. No sonaba mal.
- Tiene que sea alguien que sea leal a mí – dijo – Algunos dorados se creen muy listos para estar en desacato. No quiero que le metan ideas a esa niña. A pesar de todo, me es fiel.
- Sí señor. – confirmó Gigas – Además, la única mujer. Marín de Águila es un poco más… pasiva. Seguramente porque es oriental.
Arles despidió a todas sus doncellas, saliendo del baño y poniéndose su bata. Camino hacia su oficina con Gigas detrás de él.
- Que le parecería el caballero de Acuario señor? – pregunto Gigas
- No. Él es frio y calculador. Lo único que haría sería provocar la Ira de Shaina y que ella sea congelada. – respondió Arles – No. Camus no es el adecuado.
Gigas se puso a pensar… Mu no estaba en el santuario, Aldebarán no podía ensenarle lo que ella necesitaba, la casa de Géminis permanecía vacía…
- Que le parece Aphrodite de Piscis? Su naturaleza sádica podría ponerle fin rápidamente a la Ira de Shaina…
- Y También con su vida. – dijo – Shaina es capaz de burlarse de las rosas de Aphrodite y él no va a soportarlo. No. Tiene que ser alguien más.
- Deathmask siempre estaría dispuesto a…
- Gigas… Quiero a Shaina de Ophiuco libre de su ira, no que se le fomente más su lado sádico – dijo Arles – Me encanta Deathmask… pero no para este trabajo.
Gigas se quedó en silencio para pensar de nuevo. Si ponía a Aioria… ellos dos no se llevaban bien… Milo… No. Ellos dos juntos no era una buena idea. Terminarían en la cama y Arles nunca le perdonaría que la chica haya sido corrompida por su culpa. Shura de Capricornio? Ese caballero nunca se rebajaría a tratar con una simple Saint de Plata.
- No tienes que pensarlo demasiado Gigas. – dijo Arles – La persona perfecta para esta misión es Shaka de Virgo.
El Jefe de estado abrió los ojos lo más que pudo.
- Pero señor… El Caballero dorado de Virgo… Él ya tiene dos discípulos y…
- Gigas… te atreves a contradecirme? – dijo Arles con Voz estridente
Gigas se hincó por el miedo.
- Nunca mi señor… Usted sabe que yo soy su incondicional… su esclavo… su…
- Cállate!. – ordenó – Trae a Shaka de Virgo a mi presencia. Él y yo tenemos que hablar.
- Sí señor. Se hará como ordene.
- Y no quiero que nadie más se entere de lo que vamos a hacer con Shaina. Si comienza a ser objeto de burlas, será mucho peor.
- Sí señor.
Arles desapareció tras la puerta que daba a sus aposentos dejando a Gigas con una sonrisa. Su plan para hacer que Shaina le bajara un poco a su nivel de violencia funcionaria de un modo u otro. Así tuviera que sacrificar el precioso tiempo de la mismísima reencarnación de Buda.
