¡Hola a todos/as, nuevamente! Antes que nada, le debo una disculpa a . por publicar increíblemente tarde y sólo el primer capítulo; entre que soy despistada por naturaleza, mal internet, cerebro que no quiere estrujar ideas y ganas vacilantes ha hecho que sea una irresponsable de primera (?). Así que trataré (como ya dije hace ya mucho) de ponerme las pilas. Sin más les dejo el fic, ¡espero que les guste!
Disclaimer: Digimon no me pertenece, como sabrán.
Condiciones:
Pairing: Principalmente Mishiro y Taitherine, pueden aparecer otros al gusto.
Características:
Mimi y Catherine, ambas vestidas con el clásico vestido blanco de novia, están en comisaría, esperando a ser interrogadas. A partir de ahí puede pasar cualquier cosa, puedes simplemente narrar en forma de interrogatorio lo que les ha llevado a estar ahí, o si prefieres hacer flashbacks con narrador omnisciente y luego volver al presente o seguir con el futuro, también está bien.
Importante: Mimi y Catherine mantienen una relación de rivalidad en la que Mimi está convencida de que Catherine busca robarle protagonismo y Catherine piensa que Mimi es infantil y egocéntrica.
Género: Comedia
Plazo: Por preferir, me gustaría que se entregase antes de febrero.
Primer capítulo.
¿Cómo era posible que aquél día, el más importante de su vida se hubiese arruinado completamente? ¡Era su día! Ella debía resaltar entre la multitud por ser SU día especial, donde por fin usaría un hermoso vestido blanco de princesa y su cabello luciría más hermoso que nunca y no, no resaltar por tener el vestido manchado de crema de un ligero color amarillo (y marrón) y el cabello completamente despeinado como si ella fuese la bruja fea del cuento, ¡porque no lo era!
¿Cómo es que todo se había salido de control? Lo tenía todo planificado, el lugar, la gente, la ubicación de las mesas, hasta tenía contado cuántas porciones de pastel comería su novio. Y lo peor de todo, es que sabía que, una minúscula parte, había sido su culpa...por ser quizás demasiado apasionada, por tener demasiado coraje acumulado, por haber tolerado que un pequeño copo de nieve molesto en su nariz blanca se convirtiese en una enorme bola que le atacó en el rostro, arruinándole el rostro, y haciéndola lucir como El Cadáver de la Novia.
Y, ambos puntos de vista, concentrados en dos mujeres, similares y diferentes a la vez, revoloteaban en sus cabezas, siguiendo un extraño cablerío que sorprendentemente conectaba cualquier razón con otra razón completamente alejada de la otra.
"Y si no hubiera sido por ésto, ésto no hubiera pasado. Y si no fuera por lo otro, ésto tampoco."
Podían, si querían, seguir por horas, buscándole la quinta pata al gato para descubrir una verdad que para ellas era la única existente: La otra tenía la culpa.
Miraron que, luego de unos veinte minutos de estar insultando mentalmente a la otra y echarse culpas, había llegado por fin uno de los policías para interrogarlas juntos con dos más que se colocaron detrás del primero.
—Muy bien, señoritas... —el hombre de unos, probablemente, unos cincuenta años levantó su mirada para ver a ambas mujeres y se quedó en silencio, mirándolas. —¿Vienen de...alguna fiesta de disfraces...?
Tres, dos, uno...
—¡¿Qué?!
Muy bien, se había equivocado, cualquiera se hubiese dado cuenta por las caras que ambas mujeres le lanzó, como si lo estuvieran estrangulando hasta la muerte.
—Olviden eso, mejor —el hombre movió rápidamente su mano en lo que se sentaba finalmente, delante de ambas novias. —Quiero que me cuenten qué sucedió.
Segundo error, rápidamente ambas mujeres se pusieron casi a gritar los sucesos que sólo pudo entender palabras sueltas como "novia, pastel, desastre, Taichi, Koushiro, celos, niñerías." Y otras palabras que no entendió.
—¡Orden, orden! —golpeó ya fastidiado la mesa con la palma de la mano, haciendo callar a ambas novias. Por detrás los dos policías se reían, tratando de disimular. —A ver, usted —señaló a la muchacha de cabello castaño claro. Luego leyó su nombre en un papel. —Mimi Tachikawa.
La recién nombrada le sacó la lengua a la rubia y sonrió suficiente hacia el policía.
—Cuente, ¿qué sucedió?
Mimi le guiñó un ojo con sorna a su acompañante, y para no hacer menos le sacó la lengua, su mirada luego pasó hacia los ojos negros del oficial para finalmente ponerse a relatar.
—Lo que pasó es que... verá, ella es una celosa —señaló a la rubia a su lado. —Que cree que por estar en otro país se cree que es una turista que debe tener derecho a todo. ¡Hasta de robarme MI protagonismo en mi boda!
Lo último lo dijo casi gritando que los tres hombres la miraron sorprendida.
—¡Eso no es verdad! —dijo la rubia, cruzándose de brazos y con el ceño fruncido. —Ya, madura.
—¡Madura tú!
—¡Yo no necesito madurar!
—¡Pues claro, porque terminarías pudriéndote más de lo que estás!
—¡Señoritas, basta! —el hombre terminó golpeando la mesa con la mano, comenzando a hartarse.
Ambas mujeres se quedaron en silencio, bajando apenas la cabeza.
—Y lo que dijiste no tiene sentido —murmuró la mujer de ojos azules. Mimi le sacó la lengua.
—Mejor hagas esto —el hombre suspiró y las miró nuevamente. —Usted, Catherine Deneuve. A ver, cuéntenos su versión de la historia.
Al parecer pensaban que la rubia era mucho más centrada que la castaña.
—No hay mucho que contar, oficial. Hemos tenido un... —pensó unos segundos antes de continuar. —...problema —finalizó, sonriendo de medio lado. —Tuvimos una pequeña discusión.
Tanto Mimi como los policías se quedaron mirando con extrañeza a la rubia como si lo que hubiese dicho no tuviese sentido. Mimi pensaba que Catherine le gustaba adornar la realidad.
Definitivamente los policías no podrían sacar información de ellas dos, pensaban que quizás dejándolas solas unos momentos podrían calmarse (aunque claro, no le dijeron exactamente esas palabras).
Habían pasado cerca de diez minutos y ya habían llegado Koushiro y Taichi, el primero lucía nervioso, el segundo no sabía si reírse o cerrar la boca mientras cantaba (bastante mal y molesto si se podía decir) "...A parar a la Comisaría".
Mimi miró a Koushiro quién tenía la cabeza gacha y Catherine observó a Taichi con una ceja en alto al ver la despreocupación del castaño.
—¿Y cuándo salen? —preguntó Taichi con normalidad, acercándose a su novia y sentándose a su lado en el pequeño e incómodo sofá de la aún más pequeña sala.
Catherine torció la boca, era una joven muy encantadora excepto cuando se enojaba y por esa misma razón trataba de nunca enojarse, soltó un suspiro, calmándose, debía ser ella la joven racional y no su novio.
—No sabemos, ni siquiera hemos podido explicar por qué estamos aquí —le dirigió una cruda mirada a Mimi que ésta sin embargo le sacó la lengua. —Pero en breve nos llamarán y a ustedes también, sólo hay que esperar.
—¿Y...tú no dirás nada? —murmuró la castaña observando a Koushiro, con el ceño un tanto fruncido y los brazos cruzados.
Koushiro se apretó los labios, si tenía algo que decir sería para regañar el infantil comportamiento de ella, de Catherine no diría nada puesto que no le concernía a él. Hizo una leve mueca como una especie de sonrisa torcida y negó la cabeza.
—A veces las palabras no hacen falta —además sabía que cualquier cosa (buena, mala, neutral) Mimi lo tergiversaría para convertirla en un insulto a su persona, Y Koushiro era más bueno hablando en una computadora que oralmente. Y aparte, no tenía ganas, estaba demasiado cansado.
Mimi profirió un gruñido de molestia, que normalmente no haría. Taichi se rió sin embargo.
—No te sulfures, Princesa. Ya verás que saldremos en un tris —le guiñó un ojo divertido que luego mutó a una mueca de incomodidad puesto que Catherine le había dado un leve codazo.
—¿Y ustedes dónde estaban? —preguntó Mimi mientras se tocaba el cabello con cierta mueca de disgusto, su cabello estaba en esos momentos horrible, enmarañado y despeinado, ¡parecía una loca!
—Bueno, cuando llamaron a la policía nosotros hemos decidido calmar a los invitados —explicó el pelirrojo, hablando con una voz neutra como si quisiera no activar cualquier parte del cerebro de Mimi que reaccionara con el enojo. —Y que se iba a posponer la boda, las bodas —se corrigió, tosiendo. —Hasta nuevo aviso.
—¿Y quién dio el chivatazo? —preguntó Catherine con una mueca en su rostro, despeinándose el flequillo.
—Creo que fue Sora...o Joe —respondió Taichi con aire pensativo.
—¿No fue Matt? —murmuró Koushiro con los ojos algo abiertos.
—Creí que habría sido sido Kari o T.K —dijo Mimi en voz baja, algo pensativa.
—Bueno, uno de ellos —Taichi le restó importancia al asunto y miró a Catherine con una sonrisa divertida en sus labios ante la mirada casi iracunda de ella. —Es lo mismo a fin de cuentas.
—¿Pero por qué lo hicieron? —la joven Tachikawa arrugó el ceño. —Pudimos haber parado.
La mirada que Taichi y Koushiro se mandaron claramente decía lo contrario, Catherine resopló molesta. —Supongo que...era lo mejor —mas no parecía muy convencida.
Koushiro se apretó los labios, viendo las miradas que se lanzaban su novia y la pareja de su mejor amigo, éste último miraba las fotos de algunos convictos con curiosidad. Catherine y Mimi parecían querer matarse.
«Definitivamente...las mujeres cuando se enfadan son terribles...» era increíble que nuevamente tuviera aquél pensamiento que, de nuevo era certero.
Notas de la Autora:
Bueno, ésto ha sido algo más introductorio, espero que les haya gustado igual. Siento que mi humor ha estado medio fail (?). Catherine no es un personaje que...conozca mucho, espero que su carácter haya estado bien, ¡ustedes me dirán! Y el Mishiro, me encanta pero me cuesta (?) jaja.
Saludos a todos.
