Empezando cada curso siempre me pregunto lo mismo, será que esta vez cambie para bien? Será que esta vez pueda abrirme a alguien especial? Joder, porque siempre tengo que estar hablando conmigo mismo, me siento desquiciado, hasta creo que mucha veces la personas notan que prefiero estar hablando solo que con las personas que me rodean.

Estoy cansado de estar solo, este año no me pasara lo mismo, no! Esta vez no, romperé con todo la monotonía de mi vida, dejare mi orgullo aun lado, bajare la guardia, me permitiré algo nuevo en mi vida, sobre todo… quiero que alguien este a mi lado, una chica, debería de pensar en una especial, pero en quién? Todas me parecen una niñatas, unas creídas, algunas más son demasiado fáciles y otras demasiado reservadas.

Demonios! Tengo 19 años, nunca he tenido novia, no he tenido sexo, ni siquiera he dado mi primer beso y me estoy poniendo quisquilloso en la elección de una chica? Joder, no sé qué pasa conmigo.

Y así es como Shaoran Li paso por las puertas de la universidad a la que asistía, con el mismo pensamiento que lo acompañaba desde que había empezado la secundaria, pero cuando iba a tratar de llevar a cabo su magnífico plan, decidida dejarlo para el año que viene esperando tener mejores opciones que las chicas que miraba a su alrededor.

Recorriendo los pasillos con una pesadez extraordinario, miraba las ventanas que daban a otros salones, las puertas cerradas debido que había llegado con una hora de anticipación, se oían sonidos a lo lejos de maestros deambulado, el conserje que pasaba con su trapeador en mano y el movimiento de los arboles provocados por el viento, una brisa ligera, agradable.

Su mente se entretuvo recordando una vieja canción de la cual no recordaba el nombre pero le agradaba la melodía, aquel sonido de violín inundaba su mente.

Él sabía que la razón por la que cada año siempre sucedía lo mismo, cada año que se proponía a cambiar era por una única razón, era ella, quería hablarle, sonreírle, mostrarle que es otro y no un cubo de hielo como lo llamaban a sus espaldas, quería sentir los abrazos que tantas veces la había visto dar a las personas que ella aprecia, quería escucharla decir su nombre o que lo llamara por algún nombre tonto, ridículo o empalagoso pero que se refiriera a él, quería sentir esos labios, esos rosados y hermosos labios, probarlos, degustarlos, morderlos, sentirlos recorrer su cuello, bajar por su pecho y que llegara a donde ninguna mujer había llegado.

Ella Sakura Kinomoto, era la responsable de que tuviera delirios entre clases, que se detuviera por algunos segundos en alguna tonta película romántica, ella era la responsable de sus sueños cargados de amor, locura, desesperación y lujuria.

Estaba tan concentrado, más bien estaba tan distraído mirando el techo y notando que en algunas partes de este la pintura s estaba soltando que no escucho como una de las puertas de los salones se abría, al bajar la vista de nuevo a los pasillos miro la puerta y trato de sacarle la vuelta para evitar cualquier cosa, pero su mirada iba a una altura algo elevada y no hacia abajo.

En un instante sintió como sus piernas tropezaban con algo realmente blando, cerró los ojos, escucho un grito, sintió que hizo varias maniobras, algo extraño remolineándose cerca de él y luego el piso frio el sus brazos y algo debajo de él.

Con un gran miedo, fue abriendo los ojos, poco a poco, la luz entraba por sus retinas dejando ves unos labios rosados entre abiertos, se le hicieron familiares pero continuo su vista más abajo, se encontró con su cuello delicioso el cual era adornado un collar que tenía un dije de un corazón con unas alas de plata.

Ese dije- dijo Shaoran con un leve rubor en sus mejillas.

Él lo recordaba, lo deliraba, sabia de quien era, pero no podía ser, era demasiado temprano como para que ella estuviera en la escuela.

Se armó de valor y subió su vista de nuevo topándose con esos labios que tanto deseaba provar, con un poco más de fuerza sobrehumana alzo la vista y se encontró con unos ojos esmeralda, quietos, observándolo, esperando a mirar cada movimiento suyo.

Si era Sakura con la que había tropezado, era a ella a quien tenía debajo de él, sus labios, su cuello, su collar, su cabello castaño perfectamente distribuido sobre el piso, su respiración agitada, ese rubor tan característico de ella, la miraba como se posicionaba su cuerpo cuando descubrió la de él. Se encontraba perfectamente situado sobre ella aprisionándola contra el piso, sus brazos están a su alrededor apoyados para no dejar caer todo su peso sobre ella, se encontraba a la altura exacta en las que sus bocas podía rosarse, y una de sus piernas estaba en medio de las de ella tocando levente su más íntima parte de su cuerpo.

Shaoran- dijo Sakura ruborizándose aún más

Shaoran alzo la mirada de nuevo con un sonrojo aún más evidente, estaban tan pero tan cerca, sus respiraciones chocaban, ambos corazones empezaban a latir con fuerza. De un momento a otro él se vio cegado por la cercanía y comenzó a dejar reposar más su cuerpo contra el de ella, quería sentir cada curva de cuerpo, su delicada piel, sus bien proporcionado senos.

Shaoran -dijo Sakura con un leve tono de voz.

Se detuvo, la estaba aplastando, se separó un poco de ella para poder ver su expresión pero tenía los ojos cerrados pero su expresión era relajada, le gustaba, se sintió dios, el Shaoran li le estaba proporcionando una grata sensación a Sakura Kinomoto, sin dudarlo volvió a hacerlo, esta vez levantando un poco más su pierna para tener un mayor contacto con su intimidad.

Mmmh- gimió ella, fuerte y claro

No podía creer lo que había escuchado, ella había soltado un gemido? Y lo más audible posible? Sin pensárselo dos veces se apodero de sus labios, esos labios tan rosados, tan deliciosos, tan exquisitos, por fin estaban contra su boca.

Sakura no capto el momento en el cual él se movió para besarla, que estaba pasando, trato de apartarlo, lo empujaba pero a quien engañaba, le fascinaba, esos labios tan demandantes que exigían más y más, y en vez de empujado para que la dejara se dejó llevar, cerro sus ojos y lo jalo contra ella, sintiendo como este cumplía y se dejaba caer más contra ella, de pronto sintió su lengua pidiendo entrar, Sakura se tensó, no sabía que hacer pero cedió, o exquisito, era un sabor realmente dulce, sus lenguas bailaban sincronizada mente, como si aquello fuera lo más normal del mundo.

Sakura enredo sus manos en la cabello de la nuca de Shaoran, este gruño e intensifico más el beso, sus manos empezaron a bajar por sus curvas, dejándolas en su cadera tratando de pegarla aún más a él. No podían separarse, era algo intenso, lleno de pasión, de desespero, de lujuria y de amor.

De pronto escucharon a lo lejos unos silbidos.