¡Hola! me vino una pequeña inspiración de día Domingo y quise escribir un oneshot o drabble(? de mi pareja favorita, espero les guste. :)
Fullmetal Alchemist le pertenece a Hiromu Arakawa, yo solo tomé prestado unos personajes para crear una historia sin fines de lucro.
Lluvia.
La incesante lluvia no hacía más que ponerla nerviosa.
Y no tenía porqué, si estaba al tanto de que él se encontraba ahí mismo junto a ella, en la misma oficina, haciendo aquél bendito papeleo.
Pero la idea no la dejaba sola, ¿Qué pasaba si ella no estaba junto a él en esos momentos para cuidarle? La visión de verlo mojado y cubierto de sangre por el simple hecho de no poder defenderse con su alquimia la frustraba.
Y Todo por esa maldita lluvia.
-Teniente, ¿Se encuentra usted bien?- le preguntó al verla mirando con el ceño fruncido el montón de papeles que reposaban en el escritorio.
Estaban solos en la oficina, lo único que podía oírse era el carraspeo de la pluma sobre el papel y aquella inquietante lluvia.
-Estoy bien Señor, solo estoy un poco cansada- respondió ella casi en un susurro.
-Pues así lo parece, ¿No quiere tomarse el día libre?
-No es necesario, muchas gracias por la oferta- respondió mientras alzaba su mirada para tratar de asegurarle que estaba bien.
Esperó que esa respuesta le dejara callado, que no siguiera insistiendo en el tema y volviera al trabajo.
Pero se conocían hace mucho, él sabía que algo la inquietaba, después de todo, la máscara estoica de Riza Hawkeye no existía para Roy Mustang.
-¿Qué es lo que la atormenta?- preguntó con un poco más de firmeza, dejando reposar su bolígrafo en la mesa y entrelazando sus dedos para apoyarlos ligeramente en su mentón- Dígamelo y veré si puedo hacer algo al respecto.
-No es nada Señor, por favor vuelva al trabajo- y volvió a bajar la mirada hacía el papeleo.
-Es por esta lluvia, ¿No es así?
Por primera vez ella no tuvo respuesta ante una pregunta, se quedó helada en su silla, tratando de articular una simple oración, y en su imposibilidad levantó nuevamente su mirada para encontrarse con la de él. Estaba demasiado cansada, solamente se limitó a cerrar sus ojos y emitir un leve suspiro.
Y ni siquiera pudo notar cuando el alquimista se levantó de su silla y rodeó su escritorio, llegando sigilosamente hasta el de ella. Cuando lo vio frente a ella ya era demasiado tarde, él ya había cruzado la barrera que los separaba, aquella pared que les prohibía mostrar sus sentimientos.
-Señor, por favor vuelva al trabajo- pidió exasperada la rubia mientras retomaba el olvidado papeleo, intentando ignorar su presencia.
-No te preocupes- respondió el pelinegro de una forma demasiado casual y tranquila.
-¿Disculpe?- inquirió sorprendida, hacía tiempo que no la tuteaba.
-No te preocupes, sabes que no iré a ningún lado mientras no haya cumplido mi promesa, debo llegar a la cima y cambiar al país, así que deja de pensar en ello.
Aquellas palabras fueron más que suficientes para recomponerla, por momentos había olvidado la determinación del hombre idealista y soñador que decidió seguir hace años, había olvidado la promesa que los mantenía atados a esta tierra, lo que lo mantenía humanos y lo que los mantenía juntos.
La voz del Coronel la sacó de sus pensamientos nuevamente-¿Me seguirás?
-Incluso hasta el infierno.
Espero les haya gustado y si ven una falta ortográfica no duden en hacérmela saber, tengan piedad ya que hice esto media dormida jeje
