N.A. El siguiente fic es un tributo al poema "El Cuervo" y al estilo de Edgar Allan Poe.
Nunca Más
Capitulo I
Una vez, al filo de una lúgubre media noche, mientras reposaba en mi habitual asiento cerca del fuego, en mis manos, durante varias horas ignorado yacía un viejo libro de olvidada ciencia. La mezcla de agotamiento y falta de interés me tenían bajo un efecto de profundo sopor, cerca estaba de dormir, un privilegio que a menudo deseaba pues mis horas de vigilia se habían vuelto una inquietante carga de la cual el insomnio no me dejaba escapar. Tomé la resolución de dormir allí mismo por temor que de levantarme e ir a mi cuarto, mi sueño se desvaneciera. Pero antes de cerrar las tapas del pesado volumen sobre mi regazo, un leve pero súbito golpe me hizo espabilar.
Alcé la mirada buscando la fuente de aquel ruido, mis ojos fueron a posarse en la agonizante hoguera de la chimenea, sus moribundas brasas reflejadas en el suelo trajeron a mi mente el fatídico recuerdo de aquel gélido diciembre, el recuerdo de él, mi difunto esposo, Syaoran, tan joven había fallecido dejándome sola en este mundo. No importaba que distracción buscara para aliviar mi alma, todo era inútil, sus últimas palabras resonaron fúnebremente en lo hondo de mi pensamiento, "Nunca más".
Ciegamente creía que al menos mis libros me traerían consuelo, pero sus extraños e incluso siniestros contenidos habían agitado mi mente con fantásticos temores, el simple roce de las cortinas rojas mecidas por el viento erizaba cada centímetro de mi piel. El sonido fantasmal de ese golpe se escuchó nuevamente, me parece percibirlo sordo, como si proviniera de fuera, "Quizás alguien esté a mi puerta, nada más, alguna inoportuna persona que una visita nocturna ha decidido hacer", me obligo a creer en esta posibilidad, "No hay sirvientes a esta hora" pienso desanimada, así que me decido a abrir yo misma.
Ahora más calmada me dirijo con cautela a la puerta "Señor, o señora, lamento tenerlo allí esperando, pero tan cansada me encontraba cuando tocó a mi puerta, y tan quedamente lo hizo, que sólo apenas pude notar su llamado" pronuncié con suave pero firme voz, no hubo respuesta, intentando liberar el nudo de mi garganta, posé mi mano en el cerrojo de la puerta abriéndola en su totalidad. Oscuridad y nada más.
Escruté con detenimiento la calle bajo la luz de los faroles en mi entrada, todo estaba desierto, la brisa barría las hojas secas que la temporada había arrancado inclemente de los árboles, mientras permanecí allí, mis dudas y temores volvieron. De manera infantil, e inundada por las supersticiones de mis anticuados libros me atreví a pronunciar su nombre "¿Syaoran?", sólo un susurro, que el eco devolvió sin tardanza, "Syaoran", sólo esto y nada más.
Cerré la puerta para entrar de nuevo a la estancia, sin saber que siquiera que sentir. Sin tener tiempo para pensar en esto, no tardé en escuchar de nuevo ahora con mayor fuerza el misterioso golpe. Al fin logré identificar de dónde provenía el sonido: "La ventana" pensé, "sin duda algo ocurre en mi ventana" esperando poner un fin al misterio y traer paz a mi agitado corazón, fui prontamente hacia ella abriéndola de un solo golpe.
Allí estaba, una joven apoyada contra el muro, de piel blanquísima como la niebla en una mañana de otoño, ojos de un profundo azul oscuro que se encontraban llenos de terror y angustia. La pobre parecía haber sido maltratada y se encontraba terriblemente fatigada, sus ropas cubiertas de tierra y hecha jirones. A pesar de estos detalles de dolor y tragedia lo que más llamó mi atención fue su cabello, iluminado por la pálida luna que lúgubre brillaba en el cielo, adquiría diversas tonalidades, ahora me parecía negro, violeta, azul, era como el plumaje de un majestuoso cuervo de los santos días idos.
Sin dudarlo, salí presurosa de la casa, giré en la esquina y me acerqué para levantarla, ésta al sentir mis manos se aferró con fuerza a ellas. No dudó en traspasar el umbral de mi puerta, la hice sentar con delicadeza en el sofá, "¿Qué te ha sucedido?" le pregunto con suavidad, sin notarlo me encuentro de rodillas a su lado, buscando mirarla directamente, pero ella parece no verme, no percibirme, vuelvo a hablar, "Me llamo Sakura, todo está bien ahora, por favor dime ¿Cuál es tu nombre?" ella ignorándome, aun mirando al vacío, responde de enigmática manera "Nunca más".
"¿Nunca más?", seguramente no me entendió, pues no podemos sino estar de acuerdo que esa no era una pertinente respuesta, me levanté de su lado mientras ella repetía una y otra vez las palabras, musitando, inmersa en una ferviente plegaria de incontables "nunca más" que sólo ella entendía. Entré en mi cocina para calentar la tetera que horas antes había preparado pero dejado intacta a falta del más mínimo apetito, un té le ayudaría a calmarse y entrar en calor.
Al volver, ella se veía más tranquila, le ofrecí el té, con gratitud en su rostro lo tomó, bebiendo a sorbos el cálido liquido ambarino. La miraba y no dejaba de cuestionarme, ¿Qué ominosas circunstancias habían arrastrado el sendero de una chica tan bella hasta el marco de mi ventana? "Tan bella", la frase resonó en mi mente, por un instante dejé de pensar en mi desgracia, mis temores de hace un instante cambiaron en una sonrisa, su presencia me reconfortaba. A pesar del peculiar decoro de la situación, al fin tenía compañía en mi austera soledad. Pero el recelo de mis desventuras no tardó en volver, ya antes había creído encontrar un amigo, un apoyo yen mi soledad mas siempre terminaba abandonada. "Ella también se irá", este pensamiento cruzaba mi mente cuando su voz surgió de nuevo "nunca más".
Sorprendida volteé a mirarla, deseando que hubiera leído mis pensamientos y se dirigiera a mí, pero no, su mirada seguía fija en la taza de té, ahora sin miedo en su voz, sólo firme resolución. "¿Acaso eso es todo lo que puedes decir? ¿Nunca más?" le pregunté intentando sonreír para calmarla, "¿Cómo te llamas?", ella me miro y devolvió mi sonrisa. "Lo siento", me dijo "He sido muy descortés, debo agradecer tu amable hospitalidad, mi nombre es Tomoyo"
Entonces esta chica procedió a contarme su historia, acerqué mi asiento frente a ella para escucharla mejor. Su madre era un ser maravilloso que la había bañado con amor y cariño, su padre en cambio, era un hombre de torvo y vetusto aspecto, poseedor del más horrido carácter, que se interesaba solamente en mantener en alto el nombre de su familia, desde el nacimiento de Tomoyo la había detestado, el deseaba un varón que continuara con su linaje. Con el pasar de los años, la falta de un nuevo hijo acumulaba un odio terrible en el desagradable hombre, tristemente la madre de Tomoyo falleció en un fatídico accidente y la pobre niña fue criada con desprecio. Su padre que perdió la oportunidad de un hijo varón se encargaba de acosar sin dar tregua a su joven e inocente hija, llenando su mente de culpa, por el simple hecho de haber nacido mujer.
Los años avanzaban impíos y su tristeza era inmensa como la noche plutónica, pero a una luz pudo aferrarse en ese tempestuoso hogar, se enamoró. El destino le aguardaba una inusitada sorpresa, su amor había encontrado como objeto de admiración a otra chica. La revelación hizo que levantara mi cabeza del forro aterciopelado del cojín, no la juzgaba, pero no dejaba de sorprenderme el hecho. Su historia continuó tras asegurarle que yo no la condenaba y que no había diferencia en la impresión que tenía de ella, el amor es amor sin importar nada más.
Su padre por una aciaga desgracia se enteró de su prohibida relación con la joven quien era por cierto una sirvienta en su casa. Ella que tantas idílicas delicias le había prometido, cedió con presteza a la oferta del padre de irse y mantener un absoluto silencio sobre el escandaloso hecho a cambio de cierta suma de dinero. Una vez que la sirvienta se hubo marchado, su padre, no conforme con ello, en un ignominioso acto de crueldad golpeó a la pobre y desventurada joven. Tras el infame episodio, el terrible hombre encontró un pretendiente para su hija ese mismo día, varios habían intentado cortejarla por su rara y radiante, pero él había impedido esto en un detestable intento de hacerla infeliz, pero ahora ese no era impedimento, al contrario casarla con un hombre le traería desdicha inmensa, no continuaría con su pecaminoso comportamiento ¡Nunca más!
Fue entonces que Tomoyo decidió escapar. Su padre consideraba que tras el maltrato físico ella estaba débil y la dejó sin cuidado, pero su espíritu se aferraba a la esperanza de libertad que aún ardía en su corazón. Con ingenio y suerte huyó de casa, corrió sin descanso a través de caminos agrestes para no ser vista, no se detuvo hasta que la densa negrura del cielo y el dolor en sus pies la obligaron a depositar su suerte en la persona cuya puerta apareció primero en su camino, esa era yo. Al terminar tan trágico relato me hundí en mi asiento enlazando una idea con otra reflexionando en la desventurada historia que acababa de escuchar de labios de la joven, ella terminó diciéndome al tiempo que se levantaba "pero no volveré a ese lugar, nunca, nunca más".
Tomoyo pese al semblante sombrío que tenía al inicio de su historia, se había ido aligerando y su mirada ahora tenía un brillo singular en el que reconocí el sentimiento de liberación, había vertido toda su alma en estas palabras buscando anhelante un desahogo a su tragedia. Ahora caminaba con soltura en la habitación, el vaivén de su cabello aumentaba su parecido con el de un magnífico cuervo al vuelo, en cualquier minuto esperaba que una pluma negra cayera de entre sus cabellos, como preciosa joya de obsidiana. Su camino la llevó cerca de mí, al notar su cercanía me pareció que el aire se tornaba más denso, perfumado de una extraña y embriagadora fragancia. Tomó mis manos entre las suyas y me agradeció el haberla dejado entrar.
Al verla de cerca noté que su cansancio iba más allá del que había imaginado, así que la llevé a una de las muchas habitaciones vacías que había en la casa, tras un tenue "gracias", ella se recostó y de inmediato cayó en profundo sueño, lentamente me retiré para no despertarla. Dirigí mis pasos hacia mi habitación y por primera vez en mucho tiempo, yo también dormí con tranquilidad.
A.N. Espero les guste este experimento, Poe es de mis autores favoritos y "El Cuervo" es de mis piezas literarias preferidas y como saben Tomoyo x Sakura es y será mi ship número 1, así que ¿Por qué no combinarlos? Esta idea llevaba mucho tiempo sin terminar, pero para celebrar este Halloween me anime a concluirla. Publicare el final de esta historia (el cual ya esta escrito) el 31 de octubre. Por favor si les guste dejen un comentario. Por si se lo preguntan, use la traducción de Cortázar como inspiración ya que es la que he leído infinidad de veces.
