Capítulo I. Verano
El curso anterior había transcurrido casi sin que se dieran cuenta, las cosas no eran nada fáciles para Lily Evans ahora que por fin se había decidido a terminar su amistad con Severus Snape, pero se lo tenía merecido. ¿Quién se creía que era él para llamarle sangre sucia frente al colegio entero? ¿No se suponía que eran mejores amigos? Además, ella lo estaba defendiendo, ¿cómo se había atrevido? Aún no podía dejar de pensar en eso, cada que recordaba una tristeza inmensa la invadía. Él era el único que siempre supo lo que ella era en realidad, el que le abrió la visión a un nuevo mundo, el que la aceptó cuando su hermana la alejó de su lado, pero ahora él también había decido dejarla. El camino que Severus Snape había elegido, era uno en el que ella no podía ni quería seguirlo.
Estaba en pleno verano, faltaban unas cuantas semanas para que le llegara la lechuza con sus notas de los TIMO's y estaba muy nerviosa, sin embargo ese no era el pensamiento que llenaba su mente a todas horas. A pesar de lo sucedido el año anterior, aún le costaba no mirar por la ventana hacia la casa de aquel chico que un día fue su mejor amigo. Lily Evans siempre fue una persona noble y cariñosa, pero con el paso del tiempo y desde que entró a Hogwarts aprendió a no mostrar su lado más sensible.
Se levantó de su escritorio dejando el libro "Which owl?", abrió la ventana sintiendo la brisa fresca tocar su rostro y suspiró profundamente absorbiendo el olor de la noche con los ojos cerrados. Era una sensación agradable, perderse dentro de sus sentidos, dejándose envolver por el ambiente, los olores y los ruidos de los suburbios. Al abrir los ojos sintió cierto dolor al darse cuenta que alguien la observaba desde el árbol que estaba un poco más allá de su ventana. Severus se encontraba oculto en las sombras, mirándola.
Por un momento quiso olvidar lo que había pasado, por un pequeño instante quiso sonreírle a su amigo y olvidar lo que había pasado unos meses atrás, pero entonces recordó lo que él en realidad estaba eligiendo. El dolor en su pecho aumentó al darse cuenta que no había marcha atrás, Severus estaba rechazando a la gente como ella, nacidos muggles, y ella no se merecía un trato especial sólo por ser su amiga.
Al ver a Lily en la ventana el corazón de Severus se disparó bruscamente, sentía que en cualquier momento podría salirse de su pecho y correr hasta ella. Deseaba hablarle, pedirle perdón una vez más y todas las veces que fueran necesarias, quería decirle que nada de lo que había pasado el año anterior tenía importancia, que la única persona que le importaba era ella. Pero no pudo.
Desde la ventana, la pelirroja sólo pudo limitarse a mirarlo con desprecio para después darse la vuelta y desaparecer en la negrura de su habitación. Lejos de la vista de Severus, gruesas lágrimas comenzaron a surcar las mejillas rosadas de Lily que cayó en su cama con el corazón destrozado intentando verter todos sus sentimientos en ellas. Hacía mucho que no sentía eso, hacía tanto tiempo que ya no lo recordaba… hasta ese momento.
Recordó ese día en el que abordaría el Expreso de Hogwarts, ese día que lejos de ser un día feliz, era uno de los más tristes de su vida. El día en que su hermana le dijo que la odiaba y que era una anormal, el día en que al poner un pie sobre el tren y voltear para despedirse de su familia, Tuney le había dado la peor mirada de odio que había recibido en su vida. Esa noche lloró tanto como ese día, tanto, que ni siquiera se dio cuenta en el momento en el que se quedó dormida.
Estaba a la orilla del lago en los jardines de Hogwarts con un grupo de amigas, podía ver claramente a Danny Dupree, Jonna Schäfer, Myla Avendaño y Mary McDonald, del otro lado del lago, recargados en un árbol pudo ver a su dolor de cabeza personal. James "Soy el Centro del Universo" Potter y sus amigos, los alborotadores, estaban ahí, como siempre parecía que él se empeñaba en que su cabello pareciera que acababa de bajarse de la escoba. Estaba mirándolo sin prestar atención hasta que vio que Severus se acercó a ellos sin darse cuenta, al parecer seguía pensando en el TIMO que acababa de presentar.
- ¿Todo bien, Quejicus? - dijo James en voz alta.
Severus reaccionó tan rápido que fue como si hubiera estado esperando un ataque: Tirando su mochila, metió sus manos adentro de su ropa para sacar su varita cuando James gritó:
- ¡Expelliarmus!
Lo único que le podía servir como defensa salió volando a doce pies y cayó con un pequeño ruido en el pasto detrás de él. Sirius soltó una carcajada.
- ¡Impedimenta! - dijo, apuntando su varita a Severus, que estaba tirado en el piso a mitad del camino de ir hasta su varita.
Todos los estudiantes de alrededor se habían volteado a ver. Algunos se habían puesto de pie y se acercaban para ver mejor. Algunos se veían aprensivos, otros entretenidos.
Severus yacía jadeando en el piso. James y Sirius avanzaron hacia él, varitas al aire, James viendo de reojo sobre su hombro a Lily y las chicas que la acompañaban en la orilla del lago. Peter estaba ya de pie, viendo con emoción, rodeando a Remus para tener una mejor vista.
- ¿Cómo te fue en el examen, Quejicus? - dijo James
- Yo lo estaba viendo, su nariz estaba tocando el pergamino - dijo Sirius malignamente - van a haber grandes manchas de grasa sobre él, no van a poder leer ni una palabra
Varias personas que estaban viendo se rieron; Severus era claramente impopular. Peter se rió tontamente. Severus estaba tratando deponerse en pie, pero el hechizo aún estaba funcionando en él; estaba forcejeando, como si estuviera amarrado por cuerdas invisibles.
- Espera - suspiró, viendo fijamente a James con una expresión de odio puro - espera...
- ¿Esperar a qué? - dijo fríamente Sirius - ¿Qué vas a hacer ahora, Quejicus, frotar tu nariz en nosotros?
Severus soltó una mezcla de groserías y maldiciones, pero como su varita estaba a diez metros de distancia nada pasó.
- Lávate la boca - dijo James fríamente -. ¡Fregotego!
Burbujas rosas de jabón salieron enseguida de la boca de Severus; la espuma estaba cubriendo sus labios, haciendo que se callara, cubriéndolo.
- ¡Déjenlo en paz! - Lily había llegado hasta donde estaban James y Sirius torturando a su amigo.
James y Sirius voltearon a ver. La mano libre de James fue directamente a su pelo otra vez. Era una de las chicas que había estado a la orilla del lago. Cabello espero, rojo oscuro que caía hasta sus hombros y, con forma de almendras, unos impresionantes ojos verdes.
- ¿Todo bien, Evans? - dijo James, y el tono de su voz era de repente agradable, más profundo, más maduro.
- Déjenlo en paz - repitió Lily viendo a James con completo desagrado - ¿Qué te ha hecho?
- Bueno - dijo James, aparentemente pensando el punto -, es simplemente que existe, no sé si me explico...
Varios de los espectadores de alrededor se rieron, Sirius y Peter incluidos, pero Remus, aparentemente aún metido en su libro, no se rió, y tampoco lo hizo Lily.
- Crees que eres gracioso - dijo fríamente - pero sólo eres un arrogante, fanfarrón, Potter. Déjalo en paz.
- Lo dejo si tú sales conmigo, Evans - dijo rápidamente James - Ándale... sal conmigo, y nunca volveré a apuntar mi varita hacia el viejo Quejicus.
Detrás de él, el hechizo de obstrucción se estaba acabando. Severus se empezaba a mover hacía su varita, escupiendo jabón mientras se arrastraba.
- No saldría contigo ni aunque tuviera que elegir entre tú y el calamar gigante - dijo Lily
- Mala suerte, Cornamenta - dijo Sirius enérgicamente, volteando hacia Severus - ¡Ay!
Pero era demasiado tarde; Severus había dirigido su varita hacia James; hubo un rayo de luz y una cortada apareció en un lado de la cara de James, salpicando su ropa de sangre. James giró; otro rayo de luz salió, entonces Severus se encontró flotando de cabeza en el aire, su ropa cayendo sobre su cabeza para revelar sus flacas y pálidas piernas y un par de grises calzoncillos.
Muchas personas de la multitud vitorearon. Sirius, James y Peter se carcajearon. Lily, cuya furiosa expresión se había cambiado por un instante como si fuera a sofreír, dijo:
- ¡Bájalo de ahí!
- De acuerdo - dijo James y agitó bruscamente su varita hacia arriba. Severus se cayó en un arrugado montón en el suelo.
Desenredándose de su túnica, se puso rápidamente de pie, varita preparada, pero Sirius dijo:
- ¡Locomotor mortis! - y Severus se desplomó otra vez, tieso como una tabla.
- ¡Déjalo en paz! - gritó Lily. Ella tenía ahora su varita afuera. James y Sirius la vieron cautelosamente.
- Ah, Evans, no me hagas hechizarte - dijo James seriamente
- ¡Entonces quítale el hechizo! - contestó furiosa
James lo pensó profundamente, entonces se volteó hacia Severus y pronunció el contra hechizo.
- Ahí lo tienes - dijo mientras que Severus se ponía de pie otra vez -. Tienes suerte de que Evans haya estado aquí, Quejicus.
- ¡Yo no necesito la ayuda de una pequeña y asquerosa sangre sucia como ella! - Lily parpadeó al escucharlo
- Bien - dijo calmadamente - no me molestaré en el futuro. Y yo lavaría esos pantalones si fuera tú, Quejicus
- ¡Pídele una disculpa a Evans! - le gritó James a Severus, su varita apuntándole amenazadoramente
- No quiero que tú lo hagas pedirme una disculpa - gritó Lily, rodeando a James -, eres tan malo como él...
- ¿Qué? - aulló James - ¡Yo NUNCA te llamaría una... tú sabes qué!
- Desarreglándote el pelo porque piensas que se ve genial verse como si te acabaras de bajar de la escoba, presumiendo con esa estúpida Snitch, caminando por los corredores y hechizando a cualquiera que te cae mal sólo porque puedes... me sorprende que tu escoba pueda elevarse del suelo con esa cabezota encima. Me ENFERMAS - le dijo Lily antes de darse la vuelta y salir corriendo
- ¡Evans! - James gritó atrás de ella - ¡Hey, EVANS, EVANS! - Pero ella ya no volteó hacia atrás.
Lily despertó en su cama con la almohada empapada por tanto llorar, aún no podía creer que Severus hubiera hecho eso, ya no creía en él, le había soportado muchas cosas, incluso que tuviera esos amigos raros y sus tontos anhelos por formar parte de los mortífagos, pero esta vez ya había sido suficiente, ya no deseaba tenerlo en su vida.
En una habitación oscura de la casa de al lado, Severus Snape seguía sin dormir. Había pasado la noche sin poder pegar un ojo con un único pensamiento en su mente: Lily Evans. Aún ahora, no podía creer que estuviera tan lejos de ella estando tan cerca. ¿En qué momento había tomado el camino equivocado? Lo sabía perfectamente, pero es que ella no comprendía, sólo así podría demostrar de lo que era capaz, sólo así podría mostrarle al arrogante de Potter lo poderoso que era y lo mucho que debían temerle los seres insignificantes como él.
Severus se levantó de su cama y salió de la habitación. La casa ahora era más tranquila desde que ese hombre se había marchado, por fin los había dejado tranquilos. En la escuela nadie sabía su secreto, para todos en su casa él era un alumno ejemplar, muy bueno en pociones y creador de distintas maldiciones que junto a sus compañeros, utilizaban para martirizar sangre-sucias.
Sus calificaciones de los TIMO's habían llegado, no eran las mejores, pero sí eran muy buenas. De cualquier modo no le importaba, lo que lo esperaba fuera del colegio no tenía que ver con notas. Salió al jardín y volvió a mirar hacia la ventana de la casa vecina, seguro a ella también le habían llegado sus notas, seguro eran excelentes, como siempre. Moría de ganas de ir hasta la puerta y tocar el timbre, saludarla y darle un abrazo para felicitarla por sus, siempre inmejorables, notas. Pero eso ya no era posible.
Lily Evans bajaba de su habitación para almorzar más tarde de lo normal, en su casa todos estaban levantados a esa hora, pero ella por el cansancio de la noche anterior había decidido quedarse un rato más y esperar a que sus ojos volvieran a la normalidad y no presentaran señas de que estuvo llorando toda la noche. Sus padres se encontraban en la sala tomando té, Petunia al parecer había vuelto a salir con Vernon, parecía que sus intenciones eran serias.
El sobre de Hogwarts estaba en la mesa de centro, al parecer sus padres la habían recibido, pero no la leyeron, la estaban esperando a ella.
- Buenos días, papá. Buenos días, mamá – saludó a su familia.
- Buenos días, nena – respondió su padre -. Llegó carta de Hogwarts, ven a abrirla.
Calificaciones perfectas. Una vez más Lily Evans había logrado ser la mejor o al menos, obtener Excelente en todas las pruebas. Todo salía de acuerdo a lo que ella quería, ahora podría cursar las materias necesarias para ser auror o sanador, lo que ella decidiera. Estaba feliz… o lo estuvo durante un momento.
De nuevo la tristeza la invadió, ojalá hubiera podido salir corriendo a casa de Severus y decirle que lo había logrado, pero eso ya no era posible, tenía que empezar una vida sin él. Después de todo, él no era su único amigo, estaban las chicas y Remus. No necesitaba a Severus para seguir adelante. Tenía al colegio entero de su parte, todos la querían por ser una buena compañera, por ser linda, inteligente y ayudar siempre a los demás con las materias. No sería difícil pasar los últimos dos años de escuela sin Sev.
El resto del verano pasó tan rápidamente que apenas lo notó. Para cuando volvió a mirar el calendario, la fecha esperada había llegado, el 1ro. de septiembre estaba ahí para llevarla a comenzar de nuevo. Los Sres. Evans la acompañaban como cada año a King's Cross, pero éste año Tuney se había marchado antes alegando que tenía cosas pendientes en la universidad y haciendo cada vez más marcada la diferencia entre ambos mundos. Este año no iba a ser fácil para nadie, ella lo sabía, pero también, algo le decía que sería diferente de una manera buena, sólo tenía que tener fe.
A sólo 5 minutos de que el tren saliera, Lily se despidió de sus padres y subió a buscar un compartimiento, esperaba encontrar a sus amigas antes de toparse con Severus o con el molesto de Potter y sus amigos. El tren se puso en marcha y un nuevo año escolar comenzó para ella.
Unos cuantos pasos atrás, oculto como siempre entre las sombras, Severus Snape la miraba sin poder comprender aún cómo es que había permitido que todo eso pasara, preguntándose en qué momento la había perdido para siempre.
Skinniy ha vuelto a Fanfiction!
Probablemente ya habrán leido este fic, pero como lo dije en mi perfil, estoy en etapa de edición y revisión de mi fics y aunque en un principio había dicho que volvería a subir todas mis historias, decidí que en FFnet sólo estará lo "mejor" de Skinny, así que aquí va el primero que estoy corrigiendo.
Espero sus comentarios!
