NO ME OLVIDES
Hace más de 200 años se llevo acabo una historia de amor inconclusa, que pasaría si 210 años más tarde, el destino quisiera concluirla y si la historia se repitiera o no
El diario de la tatarabuela
Hola mi nombre es Sakura Kinomoto, tengo 10 años, pelo castaño, corto, ojos verdes, mi piel es blanca, vivo con mi papá, mi mamá y mi hermano mayor; hoy tengo la tarea de limpiar toda la casa, no es que fuera muy grande, en el piso de abajo se encuentra: la sala, el comedor, la cocina, el cuarto de lavado, el estudio que se encuentra en el sótano, en el segundo piso se encuentran las tres habitaciones y un pequeño armario, este tenía unas escaleras que daban al ático. Así que hoy me tocaba hacer el aseo general de mi casa, mi madre me había pedido el favor de limpiar el ático, cosa que nunca había hecho. Eso era porque hay habitaciones, como el ático y el estudio de papá que está en el sótano que me dan mucho miedo, y como no, dicen que entre más antigua sea una casa, puede tener fantasmas, yo sé que es algo imposible de creer en pleno 2010, pero mi casa tiene más de 200 años, bueno 210 para ser exactos, la compraron mis tataratatarabuelos, cuando llegaron a Japón, la verdad no se mucho de la historia de mi familia, solo que ellos vinieron en la fecha de 1800, de algún lugar de Europa, por eso tengo ojos verdes, que no son muy normales en los rasgos característicos de los orientales.
Había acabado de hacer el aseo del primer nivel de mi casa, el estudio de papá lo organicé lo más rápido que pude, estar allí me producía escalofríos, subí al segundo nivel, empecé por el cuarto de mis padres, este no era muy grande, tenía una cama doble, un pequeño tocador donde mamá ponía sus perfumes y joyas, dos mesitas de noche a cada costado de la cama, y un closet un poco más grande, ya que mamá tenía muchos vestidos, zapatos y accesorios debido a que trabajaba como modelo, así que muchos de los diseñadores le regalaban prendas exclusivas para que ella las usara; mientras limpiaba empecé a escuchar ruidos extraños provenientes del ático.
¡Qué miedo! y ahora, yo estaba sola, y si era un fantasma que haría, pero peor aun que fuera un ladrón que había entrado por el ático, tome la escoba y con mucho valor y miedo me dispuse a ir, me acerque lentamente a la puerta, la abrí, jale una cuerda que se encontraba en el techo, una pequeña escalera bajo por donde había jalado la cuerda, me dispuse a subir, ya cuando estaba arriba, no pude ver nada, todo estaba muy oscuro, y tenía muchos baúles, espejos cubiertos por telas, estaba muy sucio, habían cuadros, esculturas y había un pequeño escritorio que daba a la ventana y una silla con el espaldar alto; empecé a caminar lentamente por el ático, seguía sosteniendo la escoba en caso de que algo o alguien se me acercara, esta vez escuche como algo se caía, mire en la dirección del sonido, pero no vi nada, me acerque más y vi que había sido un baúl que se había caído, era de un tono blanco, ya casi gris por el polvo, no era muy grande, me agache para levantarlo, lo puse en su puesto, pero vi que en la tapa de arriba traía una placa dorada, la limpie para ver que decía; allí en la placa, escrito dejaba ver unas letras muy delicadas, que decía:
-Sakura Jones-
Si no estaba mal este bebía ser de mi tataratatarabuela, no pensé que hubieran cosas tan viejas en el ático, sentí un poco mas de curiosidad así que lo abrí, allí habían vestidos, los saque y me puse uno, la verdad eran vestidos muy parecidos a los de las películas de Jane Austen, este era hermoso, blanco, con pequeñas flores, de color rosado, y una cinta del mismos tono de las flores, deje el vestido a un lado y seguí indagando en el baúl, allí en el fondo había un libro, la pasta era en cuero, de un tono café, quise abrir el libro pero no pude, estaba cerrado, vi que necesitaba una llave, pero no la vi por ningún lado, así que busque mas en el cofre, intentando encontrarla, pero no la vi, disgustada de tanta oscuridad me dirigí a la ventana para abrirla y que entrara luz, haber si con eso podría ver si no estaba dentro de algún vestido, pero antes de que me diera vuelta sentí que alguien caminaba allí adentro conmigo, muerta del susto, pero con un poco de curiosidad gire lentamente la cabeza, allí en el mueble se encontraba una mujer, de pelo castaño largo, y ondulado, traía el vestido que yo había visto, no pude ver su cara, y con sus finos dedos jugaba con un pequeño corazón, que colgaba de una cadena que tenía en su cuello, yo la miraba con los ojos bien abiertos, y ella me miro y pude ver que era muy parecida a mí, solo que esta debía tener unos veintiséis años, ella pronuncio algunas palabras muy bajito que no pude escuchar de la impresión, no supe en qué momento todo se volvió oscuro.
Cuando reacción estaba tirada en el piso del ático y estaba más oscuro que antes, debido a que ya era tarde y el sol se empezaba a esconderse, muerta del susto corrí hasta la salida, baje las escaleras, abrí la puerta sin fijarme en nada, solo quería correr hasta mi habitación y pensar mejor lo que había ocurrido allí arriba, pero cuando salí de ese armario me tropecé con mi hermano.
-Oye monstruo que te pasa, mira por donde andas- me dijo seriamente, yo usualmente le pelearía por haberme llamado monstruo, pero la verdad estaba tan asustada que no podía pronunciar palabra alguna, touya no era bobo, así que se dio cuenta que algo andaba mal.
-Sakura, que te pasa, te vez pálida estas bien- me pregunto con un poco de preocupación
-No, no, no- logre pronunciar mientras me ponía llorar
-Sakura, que paso- me dijo mientras me abrazaba, y me llevaba hasta el piso de abajo, allí se encontraban mis padres, quien también me vieron con preocupación, ya que yo no paraba de llorar.
La verdad es que siempre le había tenido miedo a los fantasmas, y que eso me pasara justo a mí, pero tampoco le diría a mi familia porque, para la época en la que vivimos eso era tener alucinaciones, y no quería que me creyeran loca, así que me calme y deje de llorar; Estábamos sentados en la sala y mamá me llevo un poco de té, ellos me siguieron preguntando que me había pasado pero seguí sin decirles, así que opte por contar la verdad a medias, les dije que había ido al ático a arreglar, y que me había caído y que como siempre le temí al ático me asuste mucho, ellos aceptaron mi historia, pero sin creerme nada, me conocían más que yo misma, así que era difícil engañarlos.
Subí sin muchos ánimos a mi habitación, mi familia subió detrás mío, aun seguían preocupados, entre a mi habitación y antes de cerrar la puerta me asegure de decirles que todo estaba bien, ellos siguieron sin creer mucho en mis palabras, pero me dejaron tranquila, me puse mi pijama para dormir, y me acosté, no sé en qué momento me hundí en un sueño, en el estaba una hermosa muchacha, tenía el pelo castaño, en ondas pero lo tenia recogido, el vestido era largo, hasta el piso, el cuello era redondo, mangas cortas, corte imperio, que era demarcado por una cinta rosada, que se anudaba en la parte de atrás y de ahí caía al suelo, el vestido era blanco con muchas pequeñas rosas, de color rosado pálido estampadas, era la misma chica que vi en el ático, pero no sentía miedo, estaba parada en algo que parecía un balcón, y jugaba con el dije de su collar, me miro con un rostro lleno de lagrimas, se veía que sufría pero no sabía por qué, entonces volvió a repetir lo mismo que había dicho en el ático, pero que yo no había escuchado, "vuelve shaoran, vuelve a mi" durante el resto del sueño ni hizo nada mas sino repetir la misma oración; me levante asustada, quien era shaoran, quien era esa mujer, estaba agitada, así que decidí ir por un vaso de agua a la cocina, pero cuando me levante de mi cama sentí que algo frio y pequeño me rozaba la piel del cuello, fije mi vista en un pequeño objeto plateado que colgaba de mi cuello, lo tome con la mano, para ser poco creíble, era el collar, el collar de la mujer de mis sueños, pero que quería decir esto, seguía soñando, o estaba en medio de una pesadilla, me quite el collar lo más rápido que pude, lo vote al piso y corrí hasta la habitación de mis padres, me metí en la cama, mamá me sintió, pero no pregunto nada solo me abraso y consintió la cabeza, hasta que me quede dormida.
Cuando amaneció mi mamá me acompaño hasta mi habitación, como no había nada ella me dejo hay sola, fui hasta mi cama y allí en el piso botado estaba el collar, así que no había sido un sueño, yo tenía el collar, pero porque, decidí dejar así y me dirigía a bañarme, y luego a vestirme, tome el collar del suelo y lo metí en mi bolsillo, hoy también todos en mi casa se irían, y yo debería seguir con mi trabajo de limpieza, cuando ellos se fueron, subí a terminar de arreglar el cuarto de mis padres, luego pase al de touya, lo bueno de este cuarto era que el siempre ha sido muy ordenado, así que no me iba a dar trabajo, mientras que limpia la habitación los ruidos en el ático se volvieron a escuchar, esta vez sentí más miedo aun, pero había algo que me incitaba a mirar, así que tome valor y volví a subir, ya allí vi que en el escritorio estaba el libro del baúl, pero que yo recordara los había dejado dentro de este, me acerque al escritorio, y tome el libro, vi que la cerradura tenia forma de dos corazones unidos uno al lado del otro, entonces saque el collar que era en forma de un corazón, lo mire y me di cuenta que se podía abrir por el centro de un costado, al hacer esto quedaban dos corazones unidos de un lado, y caí en cuenta de el cierre, lo lleve al libro y este encajo, haciendo que el broche del libro se abriera, decidida a todo lo abrí, todas sus páginas estaban escritas, pero el idioma en que se encontraba no era japonés, era inglés; una de las ventajas de tener un padre arqueólogo, era que este conocía muchos idiomas, y así mismo te los enseña, el siempre había dicho que el inglés era importante, por eso desde que nací me lo enseño como segundo idioma, no lo hablaba a la perfección aun, pero si lo suficiente, para entender lo escrito en el libro. Así que sin más decidí empezar a leer.
01 de enero de 1840
Hola mi nombre es Sakura Jones, hoy es primero de enero de 1840 y a mis 65 años de edad, y sintiendo como la muerte se aproxima, he decidido realizar un sueño, que por varias circunstancias nunca lo había podido hacer; siempre quise ser escritora, pero para le época en que vivo, no es algo que se vea bien en una mujer, y más alguien que no tiene el dinero, para vivir como escritor, así que antes de morir me gustaría escribir, y como no, empezando con la historia de mi vida.
Nací el 15 de febrero de 1775, mi padre George jones, era un abogado inglés, muy rico, quien en uno de sus viajes a Japón, se había enamorado de una hermosa mujer japonesa Yui, se la había llevado a Londres con él, y allí se habían casado, poco tiempo después naci, no éramos gente pobre, gracias al trabajo de mi padre vivíamos bien, mi madre era muy cariñosa. En esta familia solo éramos los tres, ya que mamá no tuvo más hijos, en cuanto a parientes lejanos nunca los conocí, la familia de mi madre nunca aprobó, su matrimonio y papá era hijo único, así que al morir sus padres él se quedo solo.
Papá nos consentía mucho, le daba gusto a mamá en todo, hasta que ella enfermo y murió cuando yo tenía 7 años, papá siempre se mostro compresivo y cariñoso conmigo después de la muerte de mamá, pero siempre se le notaba el dolor de su ausencia, pasaron tres años desde la muerte de mamá, un día mi padre me dijo que quería que yo aprendiera a ser una señorita educada, y que por eso me había inscrito en un internado para señoritas, acepte ir allí. El colegio internado era hermoso, muy grande y amplio, papá pago por la mejor habitación y pidió que se me diera lo mejor, y lo que yo quisiera, así no tendría que extrañar tanto mi hogar, antes de despedirse prometió que nos escribiríamos todos los días.
En efecto en este colegio aprendías muchas cosas, como: aprender a montar a caballo, como sentarse en una mesa, como hablar educadamente, nos enseñaban a pintar, de preferencia porcelana, nos enseñaban a tejer, a tocar el piano, entre muchas cosas más. Como todo estaba el grupo de las alumnas arrogantes, niñas que siempre intentaban pasar por encima de quien sea, las profesoras que llenaban el colegio de reglas, no puedes hacer esto, no puedes hacer aquello, extrañaba mi hogar y a mi padre, siempre le escribía pidiéndole que volviera por mí, así pasaron varios meses, las clases se empezaban a poner monótonas, lo único bueno eran mis amigas, y gracias a mi gran imaginación, me gustaba inventar cuentos mágicos, con príncipes y hechiceros malos, a mis amigas les gustaba esto y siempre nos reuníamos en el jardín para escucharme contar una historia nueva.
La semanas siguieron pasando y desde hacía varios días no tenía noticias de mi padre, llevaba un buen tiempo sin escribir, pensé que de pronto estaba ocupado con su trabajo, y vendría para mi cumpleaños que sería en dos días, pero mi cumpleaños llego y no fue nadie, solo el abogado de papá pero no supe que hacia ahí, mientras él hablaba con la directora, mis amigas y yo jugábamos a echarnos crema del pastel, cuando de un momento a otro entro la directora, ordeno a las niñas que se fueran a sus habitaciones, y me pidió que la acompañara a su despacho.
-Señorita Smith, pasa algo malo-pregunte
-Señorita Jones, me temo que tengo que darle una mala noticia- me dijo fríamente
-Señorita Jones, me temo que debo informarle que su padre, esta en bancarrota, y que al verse sin dinero decidió suicidarse, dejándola a usted sola y en la calle, como sus gastos aquí no han sido pagados, yo me apropiare de sus cosas, para venderlas y asi recuperar el dinero perdido, pero al usted no tener familia quedara en la calle, valla a su habitación y pongase el vestido negro mas sencillo que tenga, no se puede llevar nada, dentro de poco pediré a alguien que la lleve a un orfanato, asi por lomeno tendrá donde dormir-me dijo
Yo hice una reverencia y Sali sin decir nada, pero que decir a mis 10 años y estaba sola, amaba a mi padre y se había ido sin mas, subi a mi habitancion en silencio y hize lo que la señorita Smith me dijo, en ningún momento llore, ella llego por mi a mi habitación, me dejo conservar una muñeca de porcelana, que me había regalado mi padre, cuando mamá murió. A las afueras del colegio me esperaba un coche, estaba destartalado y olia mal, y traia a muchos mas niños con el, yo subi, y el coche empezó a andar, después de un largo camino llegamos, a lo que parecía una casa de tres pisos, pequeña, estaba muy abandonada, una señora de edad y de rostro severo nos recibió de la forma más fría que pudo, no indico a cada quien su habitación, eso sí habían habitaciones hasta con diez niños en cada una, como en el cuarto de las niñas no cabían mas, me dio un pequeño cuarto en el ático, este tenía una ventana, que daba al jardín, tenía muchas tablas del techo rotas por donde se filtraba el agua, todo el cuarto era de madera, y en el techo habían vigas donde se posaban algunas palomas, también habían ratones, tenia telarañas y mucho polvo, ella me dio una vela, y antes de cerrar la puerta me dijo "bienvenida, a tu palacio, princesa" sin más cerró la puerta, mientras bajaba las escaleras muerta de la risa, allí había una cama torcida, y traía un colchón duro, este estaba mojado, y tenía residuos de las palomas, así que me senté en el piso, allí encontré un pequeño candelabro donde puse la vela, me acosté en un pequeño espacio, del suelo de madera, que no estaba mojada, y por fin pude llorar, llorar amargamente, mi padre y mi madre se habían ido, y no me habían llevado con ellos, ahora estaba sola y con un futuro incierto.
GRACIAS ESPERO QUE LES GUSTE ESTA NUEVA HISTORIA
Notas de la autora: no pues para decir que con el termino de tataratatarabuela, me reciero a la abuela, de la abuela, de la abuela, de la abuela, de la abuela.
