Ropa Interior Comestible

-¡Yagami Taichi! – se escuchó como un rugido en cada habitación del pequeño apartamento. Para el aludido fue como una sentencia de muerte, sabía por experiencia que cuando una mujer – ya sea tu madre, hermana o profesora – usaba tu nombre completo, estabas en problemas. Y sí esa mujer era tu novia Sora Takenouchi, entonces eran serios problemas.

Dejo con pesar el delicioso sándwich de tres pisos que acababa de preparar y estuvo a escasos centímetros de degustarlos y se puso en marcha a la habitación principal, donde se dictaría su juicio final.

-¿Sí, amor? – respondió con nerviosismo, la pelirroja frente a él estaba de brazos cruzados y su semblante limpio de cualquier emoción. Lo que significaba que pronto se desencadenaría un vendaval.

-¿Qué significa esto? – preguntó con suavidad la chica, tendiendo ante su rostro una cajeta vacía de Edible Undies y en su otra mano uno de Candy Bra.

-¿Lencería comestible? – le encantaba molestar a su novia cuando está se molestaba– Estaba en tu gaveta, no sabía que comprabas cosas que no conoces.

Sora le dirigió una de esas miradas severas que dicen "no me busques porque me vas a encontrar". Tai tragó saliva y se puso serio, ya podía ver los inicios de la tormenta.

-Si te refieres a por qué están vacíos – soltó una risita nerviosa y se despeinó el cabello – bueno, porque me los comí.

-Creo que es obvio que te los comiste – su tono de voz ya iba en crescendo – quiero saber, ¿por qué?

-Creo que es obvio lo que la palabra comestible quiere decir, tenía hambre – una vez leyó que las a las mujeres les encanta la sinceridad, pero por la reacción de la chica deseó haberse mordido la lengua.

-¡¿Y qué demonios hacías buscando de comer en mi cajón de ropa interior? – comenzó a agitar los brazos peligrosamente y el moreno dio un paso atrás.

-Pensé que también guardarías chocolates junto a tu ropa interior…

-¡Pues resulta que algunas personas conocemos de hábitos de higiene, Taichi! – el chico estuvo a punto de replicar pero la digielegida del amor lo impidió - ¡¿Pasó por tu pequeño cerebro que compré esa ropa con un propósito?

-¿Qué me la comiera? – porque sí lo pensó – de hecho, me la comí.

Eso fue la gota que derramó el vaso. Sora se tiñó de rojo por la ira. No podía creer que fuera tan estúpido.

-¡Si, genio, era para que te la comieras… mientras yo la vestía! – gritó arrojando los paquetes vacíos contra su novio. Pasó por su lado hecha una furia y dio un portazo cuando dejó la habitación.

Tai se quedó como petrificado en el lugar donde estaba de pie. Lo último que gritó Sora resonándole en los oídos. Comerse la lencería mientras la llevaba puesta.

Se maldijo por utilizar el estómago antes de la cabeza para pensar.

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Horas y una visita al centro comercial, el moreno se acercó con suavidad a su novia que veía un juego repetido de Nadal.

-Eh, Sora – tanteó el terreno, pareció seguro cuando le devolvió la mirada. – Me sentí culpable por comerme tus cosas sin permiso y bueno quise enmendarlo – explicó con toda la inocencia del mundo.

La chica miró la bolsa de la tienda erótica "Travesuras" que Tai le ofrecía con el ceño fruncido. El moreno se preparó mentalmente para otro vendaval de gritos y golpes

Por lo que cuando Sora se puso de pie y arrebató el paquete de su agarre y lo único que le dijo fue "Eres un descarado, Taichi Yagami" quedó en un estado de confusión total. ¿Estaba molesta o no?

-¿Vienes o tendré que comérmela yo sola? – llamó desde la puerta de su habitación la pelirroja, quien ya desabrochaba su sostén, del que no se come.

Con una sonrisa pícara en el rostro, se apresuró a seguirla. De vez en cuando, ser algo goloso no estaba tan mal.

FIN


Prometí que escribiría algo hetero y aquí está. Arriba el Taiora :D