Rotic: De nuevo saludamos… venimos con la primera parte de nuestra trilogía.

E: De hecho, estos dos mini-shots que llevamos están basados en canciones, aunque no del todo.

Rotic: Por ello pueden ser conocidos los títulos. Si no los conoces te recomiendo que busques las canciones, son muy bellas (lógicamente a nuestro parecer).

E: Ahora os pedimos unos reviews, con críticas constructivas u opinión sobre el fic. Si hay faltas de ortografía, lo sentimos mucho, pero es normal... de humanos equivocarse, je. Las notas:

Disclaimer: Naruto y sus personajes no nos pertenecen, simplemente los usamos para puro gozo y para alimentar el fanatismo por este bella pareja. El fragmento al final tampoco nos pertenece, es del Poema 12 de Pablo Neruda.

Advertencias: Shonen-Ai. LeeGaa. Ahórrate tus comentarios ofensivos sobre el género y la pareja, preferimos no tener problemas. Gracias.

¡Disfrútalo!

…Visible…

Recordaba aquél momento en que vio por primera vez esos ojos aguamarina, desgraciadamente tuvo que tener en contra suya al dueño de estos.

Cuando le había visto por primera vez pensó en que sería una persona muy valiosa y que sería pecado el tocarle. Los siguientes días se obsesionó demasiado con él, olvidando por completo el tiempo en que vivía… lo único que quería era ser dueño de esa mirada aperlada.

Su corazón pronto se oprimió, tras recordar la batalla que había tenido con el menor. Le dolía el haber tenido que pelear contra él, el haber perdido… pero no podía evitar encontrarse con una mirada llena de rabia. Se había sentido visible ante él, pero en esa ocasión hubiese preferido haber sido ignorado.

Clavó su mirada en la pared frente de él, mientras leves caminos salinos rodaban por sus mejillas. Temía por encontrarse con el chico de nueva cuenta, no quería ver esos ojos llenos de odio mirándole, no quería que le rompiese el corazón con tan duro sentir. Tenía miedo por ser descubierto por aquellos ojos que parecían atravesar la barrera más dura… no quería que se enterara de sus sentimientos.

Limpió las lágrimas que habían caído, mientras empezaba a tomar el valor suficiente para ir tras del pelirrojo y, finalmente, declarársele. No tendría más miedo por saber lo que pasaría, si con Sakura pudo ¿por qué no con él?

Salió con rumbo al bosque, en un pequeño lago, donde le había visto muy seguido… y donde le miraba en secreto. Esperaba encontrarse con el menor, ahora que todavía no se arrepentía. Tragó saliva, ahí estaba tranquilamente mirando de nueva cuenta su reflejo en el agua, sus pómulos enrojecieron… esa mirada aguamarina era algo que le había conquistado. Se acercó a paso muy lento, quería evitar que le notara; pero una pequeña rama crujió, cuanto deseó poder hacerse invisible.

Había cerrado sus ojos después del crujido, no sabía si el chico seguía ahí o si se había ido, así que para alimentar su curiosidad abrió los ojos. Cual sorpresa se llevó al ver ese par de esmeraldas mirándole curiosas, sin ningún sentir negativo.

Visible… eso era en esos momentos para el menor, visible en su mundo mortal.

"Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma."