¡Holo! Pues hoy vengo molestando porque es... ¡EL CUMPLEAÑOS DE Feer! Sí, nuestra bebé ya está creciendo, así que me permití escribir este sencillo drabble para ella porque la quiero mucho y se merece esto y más.

Bebé, te amo, gracias por estos años de ser amigas, nunca los reemplazaría por nada y a ti menos. Espero que te guste mi humilde regalo, es todo para ti.

P.D. No sean malas conmigo, es el primer AEON que escribo, así que no me critiquen... tanto, plis.

Let's read!


Leaving you for me.

Era de noche. Las luces de la cuidad y la luz de las estrellas se reflejaban en el gran ventanal de la habitación dando suficiente luz para que se pudiera ver el cuerpo perfecto que descansaba en el lado izquierdo de la cama. El enmarañado cabello castaño caía sobre sus ojos, dándole un aspecto enternecedor y, aunque parecía increíble, Leon S. Kennedy se veía más atractivo de esa manera.

Descansaba boca abajo, abrazando una almohada que, claramente, pensaba era su compañera. Ada observaba sentada sobre la orilla de la capa su espalda desnuda y el hilito de baba que caía del lado izquierdo de su boca. Perfecto. Esa era la palabra que lo describía.

Pero por más que ella disfrutara verlo de esa manera, sabía que debía marcharse cuanto antes, porque él en cualquier momento despertaría y haría todo más difícil de lo que ya de por sí era. Debía irse antes de que se arrepintiera de su decisión, antes de que su amor por Leon tomara todo el control sobre ella y regresara a la cama junto a él.

Esa relación no tenía futuro y siempre lo habían tenido presente, pero Leon aún guardaba esperanzas y ella lo veía a más de cien kilómetros.

Ada no era una persona que trabajara en equipo, y nunca había tenido ni tendría una relación estable. Lo iba a dejar, se iba a ir de su vida y nunca jamás volvería a buscarlo, y él nunca volvería a saber de ella. Lo dejaba por ella, no por nadie más. Sonaba a cliché, pero era la realidad.

Prefería que pensara en ella como un monstruo sin sentimientos, porque así, él podría terminar odiándola y ella sería la única lastimada. No soportaba ver a Leon sufrir por nadie, y menos lo soportaría si ella llegaba a lastimarlo.

Se acercó lentamente a él hasta quedar a sólo milímetros de su oído y dijo: ─Espero que me odies después de esto, Leon. Sólo así las cosas retomarán su lugar, lo siento.─ y plantó un tierno beso en sus labios.

Rápidamente salió por el gran ventanal y el frío que se coló en la habitación despertó a Leon.

─ ¿Ada?─ llamó, pero sabía que nadie iba a contestar. De nuevo, lo había dejado, presintió que esa vez era para siempre.