- ¡No, por favor, no te vayas! No... ¡No me dejes sola! ¡Aaaaaah!

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- ¡Aaaaaah! Uf... sólo había sido un sueño.

Akane suspiró y se sentó en su cama. Había tenido una horrible pesadilla y no se la podía quitar de su mente. Aunque intentaba dormir, no podía. Decidió levantarse e ir a la sala a ver la televisión hasta que se durmiera de nuevo.

- Estaría bien pasar por la cocina. - pensó, pero si la pillaban luego, Ranma se reiría y diría algo así como "Por eso eres gorda y fea, porque comes mucho."

No aguantaba las "bromas" de Ranma, ¿realmente la veía así, realmente lo era? Pero aunque fuera grosero con ella, no podía evitar el acelerón de su corazón al estar a su lado o el discutir para al menos tenerlo cerca. Odiaba decirlo, pero se sentía muy celosa de Shampoo y Ukyo que lo trataban con tanta naturalidad. Si ella lo hiciera, ¿cómo reaccionaría? Seguramente todo el mundo pensaría que tenía fiebre.

Sin darse cuenta acabó delante de la habitación de Ranma.

- ¿Qué leches hago aquí?

Dio media vuelta y se dirigió de nuevo a la sala. Pero allí se encontraba el padre de Ranma en oso panda, durmiendo encima de la mesa, como si se hubiera quedado dormido viendo la televisión. Se la apagó, pero no lo despertó.

Siguió caminando y acabó de nuevo delante de la habitación de Ranma.

- ¿Qué pasaría si...?

Entró y vio a Ranma durmiendo plácidamente en su colchón. A pesar de estar en el suelo, había dormido tantas veces fuera, que eso le parecía cómodo. Su carita estaba totalmente relajada y no parecía el Ranma de siempre, sino alguien totalmente distinto. Akane debía admitir que el pobre siempre se metía en todos los líos, pero se lo buscaba también.

Se acercó y se sonrojó. Lo tenía tan cerca... lo podía casi tocar. Mas quizás lo despertaba y lo sobresaltara. Al fin y al cabo, esta vez era ella quien invadía su cuarto.

- ¡No puedo más, es injusto! Shampoo se abraza a él cuando lo persigue y Ukyo y la Rosa Negra lo cogen del brazo sin pensárselo, y yo en cambio temo hasta de rozarlo. - pensó furiosa.

Cogió la manta y se metió suavemente debajo de ella.

- Se está muy bien, se está calentito debajo de su manta, y si me acerco un poco más... - pensó metiéndose ya entre los brazos de Ranma. - Es muy cálido, muy suave, muy... agradable...

Y con esos pensamientos se quedó dormida, totalmente dormida.

/ A la mañana siguiente /

Ranma empezaba a despejarse cuando notó un poco de peso en sus brazos, miró y vio el hermoso rostro de Akane.

- ¡Waaaah! ¿qué hago, qué hago, qué hago, qué hago, cómo ha llegado aquí? - Su mente estaba confundida. No podía ser que Akane hubiera venido o que él la hubiera cogido. Imposble, qué tonterías se le ocurrían.

Pero Ranma seguí quieto, sin querérsela quitar de encima o apartarse. Le gustaba. Se veía tan tranquila.

- Ojalá siempre fuera así... Ups, si me escuchara me mataría.

Se movió un poco y la abrazó mejor. Había soñado muchas veces en estar así con ella, pero lo veía como un sueño inalcanzable. Ella tenía un carácter muy fuerte y además, sabía que no sentía nada por él... o eso creía. Le acarició dulcemente la mejilla. Nunca se había dado cuenta, pero su piel era cálida y suave.

Akane abrió levemente lo ojos, lo miró, Ranma más colorado no podía estar y se preparó para la paliza del siglo... pero no esperó lo que pasó:

- Es que tuve una pesadilla...

Y se acurrucó más en los brazos de Ranma volviéndose a dormir.

- ¿Esto es un sueño? - Se preguntó Ranma. - ¡Bah, qué más da! Si lo es me da igual, prefiero quedarme así, con mi felicidad.


Nota de la Autora:

Sí, me he vuelto a enganchar a Ranma, después de muchos años.

Pero éste es mi primer fic de Ranma, así que agradezco por adelantado los comentarios que me dejéis y que lo disfrutéis. Espero que os haya gustado. Es algo cortito y simple, pero os aviso ya de que tengo más preparados.

Gracias por haberme leído. Os invito a que visitéis mi página principal.