Layla Bell de 15 años, se estaba mudando de Canadá a Paris ese día, a causa de que su padre consiguió un trabajo en aquella ciudad. después de que su mamá falleció ellos se la pasaban viajando en un intento fallido de olvidar la tristeza, aunque nada funcionó, Layla siempre había sido una niña extremadamente buena y bondadosa, con las intenciones más puras, siempre ayudaba a los demás con sus problemas o dilemas, sin embargo, ella nunca pedía ayuda a los demás con sus problemas ya que no quería molestar, era una chica muy alegre y amable amante de la naturaleza.
Tenía el cabello pelirrojo con reflejos dorados, ojos azules como el mar y labios rojo pálido (naturales) era delgada con curvas bien definidas, llevaba una polera celeste sencilla, con un chaleco de flores rojas, jeans blancos como la nieve y el relicario de oro que contenía la foto de ella su papá y su mamá antes de que falleciera.
- ¡¿Cariño estás lista, tenemos que estar en el aeropuerto en una hora?!- grito su padre
- *Suspiro* ¡Enseguida voy!-grito- *tal vez ahora podrá ser diferente* (sonrió)
En el fondo siempre había tenido la esperanza de que podría permanecer en un lugar, pero era muy difícil su padre era un muy famoso diseñador de moda reconocido mundialmente (Se llamaba Leonardo Bell) que a menudo tenía que viajar para confeccionar atuendos que se usarían en desfiles de moda.
"En el avión"
-Cariño te va encantar esta ciudad es bellísima, y la casa que nos compré es gigante con muchos juegos, un jacuzzi techado una hermosa vista una piscina, una sala de cine y una sala de juegos con realidad virtual- Dijo su padre
-Suena muy bien papá, sin embargo ¿me podrías decir con quien estas trabajando? Y ¿a qué escuela voy a asistir? - respondió a su padre
-Primero con quien estoy trabajando es una sorpresa, y lo otro es vas a asistir a la escuela de Paris a la cual tu nuevo chofer te va a llevar-
-hablado de eso… mmm ¿quería saber si podía ir a la escuela en mi bicicleta o patines? ¡Por favor!-Rogo Layla
-Mmm…-*pensó su padre* miro a su hija y sus ojos suplicantes antes los cuales no pudo resistirse- está bien, todo por mi niña
-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!-dijo Layla abrazando a su padre
Punto de vista de Kwami angel *Al fin llego, la elegida*pensó.
Punto de viste de Layla
Nueva casa
Al entrar quede sorprendida con lo que vi, era hermosa con una mesa de mármol pulido, un candelabro de cristal, juegos de mesa, el jacuzzi y todo lo que se podrían imaginar, luego fuí a la cocina, era gigante con toda clase de artefactos me encantaba debido a que, antes de que muriera mi madre me había enseñado como cocinar toda clase de postres y cosas *suspiro*, luego me dirigí a mi habitación que quedaba en el segundo piso, era hermosa pintada de color turquesa con un suelo hecho de madera de color café rojizo, una alfombra blanco, una cama de dos plazas blanca con cojines blancos con rosas rojas, tenía fotos de mi padre, mi madre y yo, de paisajes etc, también tenía una televisión gigante donde, si quiero puedo jugar videojuegos ya que también tenía una repisa llena de ellos junto con libres (me encantan los videojuegos y libros de ciencia ficción), había un escritorio con un computador, una mesa de futbolito y para finalizar un gran ventanal de donde se puede contemplar toda la ciudad. *mi asombro fue interrumpido por una voz*
- ¿Te gusto pequeña?
-Me encanta papá-*corrió a abrazarlo*
-Pero, aún queda una sorpresa más, sígueme
Seguí a mi padre al primer piso, luego al jardín donde se encontraba la piscina (que era gigante), pero luego mi vista se detuvo cuando vi a un cachorro blanco muy peludo, era adorable *corrí a abrazarlo*
- ¿Es para mí, papá? -Mire a mi padre que estaba sonriendo
- Si, hija es un regalo, se cuánto deseabas una mascota- *corrí a abrazarlo*
- ¡Gracias, gracias, gracias!
- De nada princesa, ahora ve a acostarte, mañana tienes escuela
- Buenas noches padre
- Buenas noches cariño *me voltee a verlo*
- ¿Espera, el cachorro puede dormir conmigo?
- Está bien *corrí hacia el cachorro y lo tomé en brazos*
Llevaba al cachorro en brazos hasta mi habitación, al llegar ahí mi atención se vio dirigida a un cinturón con unas alas de ángel doradas en el medio de mi cama, deje al cachorro y me dirigí hacia mi cama para ver el cinturón era precioso.
- Precioso ¿cierto? – *di un salto*
Al darme vuelta vi una criaturita con alas de ángel, era blanco como la nieve con ojos celestes.
- ¿Qué eres? – Pregunté un poco nerviosa
-Es un poco largo de explicar-dijo
-Tengo tiempo-dije asustada detrás de mi cama
-Okay… aquí va
Me explico lo que era, su nombre (Lily), lo que come (chocolate), porque me eligió, como funciona y mi deber de proteger a la gente, me sentí feliz y a la vez nerviosa, me encanta ayudar a las personas además de que me sentí muy agradecida porque me eligió, sin embargo, también sentí miedo de no poder lograrlo.
- ¿Pero, y si no soy lo suficientemente buena? - *se acercó a mi*
- Confía en ti, estuve esperando a una persona como tú toda mi vida, créeme eres lo suficientemente buena para este trabajo – (eso me hizo sentir extrañamente segura de mi misma)
-Okay, lo hare- dije decidida
-*sonrió* Muy bien, confiar en ti es el primer paso, ahora te explicaré tus poderes y como utilizarlos-
Ahora, al parecer tengo alas de ángel con las que puedo volar, lanzar ráfagas de viento (potentes) y lanzar plumas que tienen como efecto debilitar a la persona akumatizada quitándole poder por unos segundos, también tengo vista térmica de largo alcance con la cual poseo la capacidad de ver donde se encuentra el akuma, tengo súper velocidad (tanto sin las alas que volando), súper fuerza, puedo purificar los akumas, crear, destruir y tengo un arco con unas flechas que pueden perseguir a los malos para que los podamos encontrar por último puedo emitir luz con mis alas y transferirles poder a otros héroes.
También me explico cómo usarlos y que para que me transforme debo decir "Lily las alas"- ¿Okay? ¿Eso es todo?
- Sí, pero hay algo más nadie debe saber tu verdadera identidad, ni siquiera tu padre es muy peligros para el
- -Okay- dije
ahora duerme mañana tienes escuela- Lily sonrió
- Buenas noches-
Me puse el pijama y me acosté al lado del cachorro que se había quedado dormido en la cama durante el transcurso de la conversación y me dormí pensando en que este iba a ser un gran año.
