El beso del diablo
Capitulo 1: Algo
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El día estaba gris esa mañana pero a pesar de eso podía sentir como los débiles rayos del sol chocaban con sus parpados cerrados incomodándola, al parecer no había corrido las cortinas la noche anterior antes de ir a dormir… pero no recordaba cuando llego a casa o cuando subió a su habitación.
Pero si recordaba claramente que la noche anterior había estado lloviendo sin parar, el aire aun estaba cargado de humedad y ese aroma característico a tierra mojada. El viento soplaba ligeramente por la ventana abierta provocándole escalofríos.
Tenía profundas ojeras bajo sus ojos producto de varios días durmiendo solo unas cuantas horas al día. Pero no se quejaba pues eso era parte de sus labores como manager del mejor equipo de la liga universitaria. Además de eso tenia también sus múltiples responsabilidades como estudiante que no podía y no quería dejar de lado tampoco.
Pero estaba cansada, la cama era tan mullida y calida que la invitaba a quedarse tumbada en ella todo el día, se sentía tan agotada esa mañana pero aun así tenia que levantarse, el equipo tenia entrenamiento temprano, las clases de la universidad y el entrenamiento de la tarde, no era nada fácil tener cada minuto del día ocupado entre los estudios, ser manager y además los caprichos de Hiruma.
Cuando ingresaron en la misma universidad no imaginaba que las cosas terminarían siendo así. Ni siquiera se le paso por la cabeza que continuaría con la misma rutina que en Deimon. Podían llamarla tonta o ingenua pero no se imagino que ser amiga del demonio rubio seria tan agotador. Suspiro y sus pulmones se llenaron de ese aroma a tierra mojada y otro aroma mas, uno muy conocido pero que no debería flotar en su habitación.
Abrió los ojos y miro a su alrededor. Las paredes blancas frente a ella y los muebles de líneas rectas en color negro no eran su estilo, su habitación estaba pintada de un color azul claro y los muebles eran blancos por el contrario de esa.
Las sabanas que la cubrían eran negras, las suyas eran color verde menta. Además de eso la habitación no olía como la suya… en lugar de oler a vainilla en el ambiente flotaba un ligero aroma a menta y pólvora.
No estaba en su habitación, estaba en el cuarto de Hiruma. De nuevo se había quedado dormida en su casa. Esta seria la tercera ocasión en que le pasaba eso, solo en esa semana y estaban a jueves.
Se levanto y camino hasta el baño con desgana, tomo una toalla limpia del closet, se desnudo y entro en la ducha. No le extraño no ver a Hiruma por ningún lado pues el chico era demasiado madrugador, a esa hora lo más probable es que se encontrara en la habitación que acondiciono como un gimnasio.
Se relajo al sentir el agua tibia caer por su cuerpo y sonrío cuando escucho la música a todo volumen, Hiruma estaba sin duda alguna en el gimnasio, los pesados acordes de una guitarra eléctrica llegando a sus oídos lo confirmaban, a el le encantaba escuchar música mientras se ejercitaba.
Tomo el champú y se lavo el pelo rápidamente, dejo que el baño se llenara con el vapor del agua caliente y el aroma a vainilla de su champú favorito. Una vez que termino de ducharse se enredo en la toalla, cepillo su cabello y lo dejo suelto, después salio de nuevo a la habitación.
Busco en su pequeña maleta algo de ropa limpia y se vistió de prisa, esa mañana tenían entrenamiento por lo que de decidió por usar pantalones de deporte negros y una blusa simple en tono azul, tomo sus zapatillas de deporte y se las colocó a toda prisa, uso un poco de maquillaje para ocultar su agotamiento, un poco de perfume y estaba lista.
Una vez en la cocina encendió la cafetera y busco los ingredientes para preparar el desayuno, escucho la música detenerse de golpe y Hiruma apareció sonriente unos minutos después, usaba solo pantalones de deporte azules y ella se sonrojo ligeramente al ver el pecho del chico apartando la vista de inmediato.
"Quiero café maldita manager"
Ordeno el sonriente rubio mirándola y aumentando su sonrisa aun más. Eran amigos y ella lo apreciaba, pero ese demonio era demasiado descortés y confianzudo con ella, aun que a esas alturas ya estaba acostumbrada a su actitud, pero solo a su actitud. Por que aun que cualquiera podría pensar que después de tanto tiempo estaría acostumbrada a verlo pasear semidesnudo frente a ella, lo cierto era que aun la incomodaba un poco.
Bien estaba mintiendo, le incomodaba bastante verlo pasearse frente a ella escasamente vestido y dejando a la vista su torso bien esculpido, verlo así lograba sonrojarla como una quinceañera.
Por muy amigos que fueran el era un chico, uno delgado pero con músculos bien tonificados y una piel bronceada por las horas que pasaba bajo el sol, no podía negar lo que era obvio, eran amigos pero ella lo encontraba realmente muy atractivo.
Y en esos momentos con una fina capa de sudor, el torso descubierto y el cabello aun mas alborotado que de costumbre estaba francamente muy masculino y atractivo.
Lo escucho caminando a la habitación y unos segundos después el agua de la ducha corriendo, preparo rápidamente el desayuno y un café bien cargado para el chico, a toda prisa termino de poner la mesa y servir el desayuno. Hiruma entro en la cocina escasos minutos después, completamente vestido e impregnado con el aroma a menta de la colonia que le había regalado hacia unos meses.
Se sentaron en la mesa y desayunaron en silencio, estaban acostumbrados a desayunar juntos varios días a la semana. Ahora era algo muy común para la chica pasar horas trabajando en nuevas estrategias para los partidos o en alguna tarea escolar extremadamente difícil en la que el demonio a regañadientes la ayudaba, después cuando era bastante tarde no se molestaba en ir a casa y simplemente se quedaba a dormir.
Su mamá solía decirle que pasaba mas tiempo en casa del chico que en la suya y en cierta forma era verdad. Ya fuera planeando, estudiando o limpiando pasaba casi todo su tiempo libre con Hiruma.
Una vez que terminaron el desayuno y Mamori lavo los platos salieron del departamento y bajaron al estacionamiento donde Hiruma guardaba su motocicleta, era una hermosa Ducati color negro, más de una vez le pregunto como la había comprado pero la respuesta era siempre la misma
"Secretos del diablo maldita manager… es mejor que no preguntes"
Al final solo podía suspirar y dejar de preguntar, tenia algo de miedo de averiguar a quien había chantajeado para tener semejante motocicleta, por que obviamente no era un simple estudiante. Era alguien que podía permitirse pagar por esa motocicleta a cambio del silencio del rubio.
Como siempre se coloco el casco para luego subir y abrazar con fuerza la cintura del rubio quien sonreía ampliamente al ver la cara asustada de Mamori. Aun le ponía los nervios de punta mientras Hiruma conducía a toda velocidad pero tenia que aceptar que nunca había llegado tarde gracias a eso.
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Una vez en la universidad de Kyoudai se dirigieron hasta la cancha donde los alumnos de tercero, Yamato, Taka, Juumonji, Banba, Akaba e Ikkyuu estaban ya reunidos intentando alejarse lo mas posible de Cerberus que les mostraba sus afilados dientes mientras gruñía amenazador impidiéndoles el paso a la casa club.
En cuanto el perro se dio cuenta de que Hiruma estaba caminando en dirección a la puerta se aparto y volvió a su perrera mientras todos entraban aun manteniendo una prudente distancia del enorme perro quien les gruño nuevamente pero sin levantarse del cómodo cojín rojo que Mamori había colocado para él en el interior de la perrera.
En cuanto Hiruma tomo una de sus armas y le apunto con ella al resto del equipo incluso los alumnos mayores salieron corriendo rumbo a los vestidores, Hiruma reía histéricamente y Mamori suspiraba mientras llenaba un enorme tazón con carne para alimentar a Cerberus y disminuir en lo posible el peligro de que mordiera a alguno de los miembros del equipo.
Agon fue el ultimo en llegar como siempre, cuando llego miro atentamente a Mamori mientras acariciaba cariñosamente a Cerberus, en esos momentos el perro incluso lucia normal, con la lengua colgando y moviendo el rabo enérgicamente pero en cuanto había intentado acercarse a la chica ese perro del demonio lo había mirado fijamente mientras le mostraba los dientes y emitía un gruñido bajo y amenazante.
Se encogió de hombros y entro al club para cambiarse de ropa mientras que el resto del equipo salía corriendo huyendo de la lluvia de balas que lanzaba el flamante capitán Hiruma Yoichi.
Desde que ingreso a la universidad se autonombro el capital del equipo y nadie fue capaz de evitarlo, en el caso de Agon prefirió aceptarlo por que eso le quitaría responsabilidades y trabajo de encima. Además con Hiruma en el equipo nadie quería trabajar como manager. En un principio el demonio rubio había echo el mismo todo el trabajo.
Pero un día mientras el entrenamiento estaba por acabar una chica castaña de ojos azules había entrado, con un montón de libros en su mano derecha y una pequeña arma plateada en su mano libre, gritándole al rubio que en esos momentos aterrorizaba al equipo mientras les disparaba riendo como un desquiciado.
Todos la miraron embobados, algunos al ver que era una chica bellísima otros al reconocerla como la antigua manager de los Deimon Devil Bats. Pero casi entran en shock al verla soltar los libros sobre una silla y colocar con cuidado el arma sobre ellos para tomar una escoba y golpear con ella al demonio.
En ese momento todos se paralizaron, esperaban ansiosos la reacción de la torre de control demoníaca y al mismo tiempo tenían terror de que la linda chica resultara lastimada en un arranque de furia de Hiruma.
"¡Hiruma-Kun! Te dije que no quería armas en mi casa… mi mamá la encontró mientras limpiaba. ¡Casi le da un infarto de la impresión!"
Juumonji sonrío al ver que el carácter de la ex manager continuaba siendo el mismo que cuando estaban en Deimon y ella discutía con Hiruma a gritos escoba en mano sin el mínimo resquicio de temor.
"Tranquila maldita manager… la jodida pistola solo tiene salvas"
Mamori lo miro colérica al escuchar el tono burlón del chico de pie frente a ella, lo observo directo a los ojos, no se sorprendió al ver el brillo malicioso y provocador en el fondo.
"¡No me importa eso! ¡Nada de armas en mi casa! ¡Y tengo nombre… ya no soy la manager del equipo!"
Todos la miraron asustados, la chica tenía un carácter aterrador cuando se lo proponía, muchos se sorprendieron al verla sostener una escoba entre sus manos y lograr que se asemejara demasiado a un arma mortal. Pero Hiruma no parecía estar asustado, su sonrisa llena de diversión y burla lo insinuaba y su mirada traviesa lo confirmaba.
"Limpia un poco maldita manager este lugar es un asco… y quiero café"
Mamori lo miro mientras el le lanzaba una tela rosa y dejo caer su arma improvisada para atraparla, le tomo unos segundos ver que era… un delantal rosa.
Su delantal rosa, el mismo que solía usar para limpiar la casa club de Deimon. Sonrío un poco ante los buenos recuerdos y después frunció el seño mientras miraba a Hiruma intentando parecer amenazante para poder negarse.
"No tengo tiempo para tus locuras Hiruma-Kun… busca a alguien más"
"Quiero mi café maldita manager y lo quiero ya"
Cada uno de los miembros del equipo vio boquiabierto como ella suspiraba cansinamente y se colocaba el delantal con calma antes de tomar la escoba del suelo y apoyarla contra la pared antes de caminar a la cocina para preparar una humeante taza de café.
Desde ese día ella era la manager del equipo. Se había convertido en una parte fundamental del equipo, ella era la única que podía seguir el ritmo de las exigencias y caprichos del capitán. Limpiaba a conciencia la casa club y siempre tenían toallas limpias y refrigerios listos después de entrenar gracias a ella.
Todos apreciaban y temían a la chica a partes iguales, la apreciaban por que era tremendamente dulce y maternal la mayor parte del tiempo pero había momentos en los que resultaba francamente aterradora, como por ejemplo cuando discutía con el rubio o cuando alguien osaba comer sus pasteles de crema.
Ninguno entendía la relación que tenían esos dos. Todo era muy complicado de entender. Había veces en que se comportaban como si fueran enemigos, como si no soportaran la presencia del otro pero minutos después ambos actuaban como viejos amigos.
Pero también había detalles que los hacían pensar que eran algo más que amigos. A veces ambos tenían pequeños deslices, pequeñas actitudes que delataban que eran algo mas parecido a amantes que a amigos.
Eran pequeñeces pero estaban allí.
Ella sabia preparar el café como a él le gustaba y el le compraba pasteles de crema todos los días.
Ella pasaba horas sin quejarse trabajando en planes ridículos o complejos antes de cada partido y él le ayudaba con sus deberes siempre que ella se lo pedía sin comentarios ácidos o burlas aun que manteniendo una mueca de disgusto.
También habían notado que se marchaban juntos y llegaban juntos por las mañanas.
Ella jamás salía con chicos, no por que no tuviera ofertas, por que las tenia. Mas de la mitad del campus había intentado invitarla pero o ella los rechazaba, eran mordidos por Cerberus quien se había convertido en el guardián de la chica o una lluvia de balas los ahuyentaba.
El no prestaba atención a ninguna otra chica, era como si no existieran, a menos claro que necesitara obtener algo de ellas, pero una vez que perdían su utilidad no dudaba en alejarlas con toda la crueldad posible.
Pero también estaba el hecho de que no se tocaban más allá de un contacto amistoso para obligarlos a pensar que tal vez si eran solo amigos. Tal vez un rose casual de vez en cuando, algún golpe que ella le propinara a él o el contacto requerido mientras ella curaba alguna herida a Hiruma. El contacto entre ellos nunca era romántico.
A simple vista ellos dos eran solo la manager y el capitán y mariscal de campo del mejor equipo de la liga universitaria.
Si se miraba un poco mas ellos actuaban como amigos, como mejores amigos incluso. Se comprendían solo con miradas y gestos, incluso tenían un lenguaje de señas que solo ellos conocían.
Pero si buscabas con profundidad en sus acciones, en sus palabras, en sus miradas había algo. Algo que era más que compañerismo. Algo más profundo que una simple amistad. Algo tan fuerte que se parecía enormemente al afecto... tal vez al ¿Amor?
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El sonido de disparos y gritos obligo a todos a prestar atención a un Hiruma sonriente que llamaba a su adorable mascota a acercarse, mientras que Mamori entraba a la casa club con una sonrisa resignada y una mirada compasiva brillando en sus ojos azules.
Seguramente a preparar los vendajes para curar a los que terminaran mordidos por ese perro infernal que los miraba con sus ojos castaños brillantes y los dientes afilados asomándose por sus fauces abiertas dejando salir ese aterrador gruñido que no presagiaba nada bueno.
Todos temblaron antes de echarse a correr despavoridos e incluso Agon se estremeció ligeramente ante la idea de que esa basura de perro lo mordiera de nuevo… había sido humillante y doloroso por lo que no quería repetir la experiencia si podía evitarlo.
Ese perro había mordido su trasero y la manager se había negado a curarlo ella misma por lo que termino en la enfermería de la escuela donde la vieja y reumática enfermera jugo tiro al blanco con él intentando inyectarle la vacuna antitetánica.
Paso más de una semana antes de que pudiera sentarse sin molestias y todo por subestimar al perro y pensar que era inofensivo. Había aprendido a las malas a no molestar al perro y a no acercarse a la chica demasiado.
La basura de Hiruma era el único que podía estar cerca de la manager sin que el perro enloqueciera y atacara rabioso. Y era a Hiruma al único al que obedecía sin dudar. A la chica la dejaba acariciarlo como si fuera un inofensivo cachorrito y la defendía con garras y dientes pero no la obedecía.
Por el momento dejo que el perro persiguiera a las basuras y se dedico a practicar sus tiros con Hiruma. Aun que preferiría volver a cortar su cabello que admitirlo esa basura era uno de los pocos miembros del equipo medianamente competentes.
Era ambicioso y astuto, ganar era lo único importante para el y eso era bueno para Agon, por que ganar era lo importante. Lo mejor era disfrutar el deporte ¿No? Y Agon solo disfrutaba ganando.
El Dragon Fly era una de las jugadas que mas disfrutaba, ver las caras de terror de sus rivales cuando se daban cuenta de que no solo enfrentaban su impulso de velocidad divina, si no también las jugadas trampa de Hiruma al mismo tiempo era algo muy divertido.
Ver el terror en las caras de sus rivales cuando sabían que tenían que enfrentarlos. Eso era diversión.
Pero entre toda la basura estaba el equipo de Enma, el único equipo que seria un duro rival para ellos. Con ese culo gordo en la línea y con esa basura enana como corredor era mejor no tener piedad.
Miro de reojo a Hiruma y a la manager haciéndose señas y por la cara de ella estaban discutiendo. Aun no entendía como es que semejante belleza lo había rechazado, había intentado invitarla a salir muchas veces pero ella siempre se negaba.
Aun que eso no le molestaba tanto realmente, tenía muchas mujeres para calentar sus sabanas, mujeres menos complicadas que esa castaña de lindas piernas. Por que esa chica si que tenia un carácter de los mil demonios y no tomaba bien las derrotas.
A esa chica le gustaba ganar casi tanto como a esa basura demoníaca y no le importaba usar los métodos de Hiruma incluso contra sus viejos amigos. Por eso era mejor no intentar ligar con ella, esa chica era algo muy bonito para admirar pero solo un jodido idiota podría soportarla.
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La maldita manager estaba dormida en su sofá de nuevo. Después del entrenamiento de la tarde habían vuelto a su departamento para terminar uno de los malditos proyectos de clase de ella. Pero justo a la mitad ella había caído profundamente dormida.
Maldijo por lo bajo mientras terminaba de imprimir el proyecto ya terminado y lo colocaba en una carpeta. Miro a la chica dormida y suspiro con cansancio, apago su ordenador portátil y con cuidado la levanto para llevarla a la cama.
Estaba muy acostumbrado a hacerlo a esas alturas, era bastante común que ella se durmiera en el sofá y él terminara acomodándola en la cama. La acomodo y la cubrió con las sabanas y se encamino a tomar una ducha rápida.
Tenia que reconocer que ella era indispensable no solo para el equipo. Ella era alguien importante en su vida. Era la única mujer útil que conocía y la única en quien podía confiar dentro y fuera de la cancha de juego.
No lo diría en voz alta, no lo admitiría nunca pero ella era su amiga. Su única y mejor amiga. Lo conocía mejor que Musashi y Kurita, sabia que era un hombre con muchos defectos. Con su propia y torcida idea de la moral. Ella estaba conciente de que su apodo era bien merecido y de que en cierto sentido era peligroso estar a su lado… aun así allí estaba. De nuevo era la manager del equipo y pasaba cada minuto libre con él trabajando o estudiando.
Incluso él mismo visitaba la casa de Mamori cuando ella no estaba en la suya. Su madre se había sorprendido y asustado cuando lo vio llegar con su hija pero después de unos minutos hablando con él misteriosamente había sonreído y le había ofrecido galletas.
Ese día cuando se marcho la señora Anezaki le había sonreído más ampliamente aun y le había dicho alegremente que era bienvenido cuando lo deseara, el chico se había marchado sorprendido y secretamente satisfecho de que esa mujer lo hubiera aceptado aun con su manera de hablar y su apariencia demoníaca.
Unos minutos después despejo su mente salio vestido con solo pantalones de pijama y una toalla alrededor de su cuello. Miro de nuevo a la chica durmiendo placidamente sobre su cama. Pensó en trabajar un poco mas en cierta información que había descubierto esa tarde pero estaba agotado.
Se acomodo junto a Mamori en la cama y se cubrió el mismo con las sabanas, no pensaba dormir en el sofá y menos en el suelo, además no era la primera vez que dormían en la misma cama.
Cerró los ojos y se dispuso a dormir, se relajo y el suave aroma a vainilla de ella inundo sus pulmones en el momento en el que ella se acerco aun dormida hasta el y lo abrazo. No se sorprendió y la acerco un poco más hasta él antes de dejar que el cansancio y el sueño lo vencieran.
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Esta historia es un regalo para Anezaki Mamori quien siempre deja un lindo comentario para mí en cada historia.
Aquí no habrá villanos intentando separar a la pareja, aquí mas que otra cosa verán como su rara amistad evoluciona y se transforma en un amor mas apasionado… de hay la clasificación además del lenguaje de Hiruma, pero no seria mi adorado demonio sin maldecir ¿No?.
Aun no se cuantos capítulos durara… como podrán ser dos podrían ser veinte, yo creo que cada historia se escribe por si misma, la trama evoluciona palabra a palabra y va tomando forma poco a poco.
No actualizare muy rápido, probablemente cada 15 días como más rápido, en ocasiones una vez al mes.
