Los personajes no son míos, son propiedad de Disney. El Fic tampoco tiene ánimo de lucro.
La noche se apoderaba de los navíos que navegaban en el tranquilo mar. La luna se reflejaba en las aguas, demostrando como cada noche la belleza que poseía. Las estrellas la acompañaban en la oscuridad.
-Señor, nos encontramos en mar abierto- informó un oficial.
-Vigilen la estancia de la señorita Lovegood mientras duerme. Hay demasiadas probabilidades para encontrar un navío pirata- recordó el almirante-. No debemos correr ningún riesgo.
-Sí, señor- aceptó el hombre.
La única mujer a bordo del "Imperio" era la hija del almirante Lovegood. Se llamaba Anne Lucía, y se encontraba en un camarote especialmente preparado para ella. Su padre había dado instrucciones para que nunca estuviera sin vigilancia, ya que temía cualquier daño que pudieran causarle. Aún así, la muchacha había acompañado al almirante para solucionar uno de los asuntos que requerían de la intervención de su padre, pues a él no le disgustaba su compañía.
Llamaron a la puerta de su estancia. Lovegood levantó la vista de su libro. Sus ojos azules se clavaron en la puerta de la estancia, de donde venía la voz que le hablaba.
-Señorita Lovegood- saludó él, con respeto.
-Buenas noches, señor Martin- deseó a modo de saludo.
-No puede quedarse sin compañía a tan altas horas de la noche. Órdenes del almirante- explicó el oficial-. Debería retirarse.
-Deseadle al almirante las buenas noches de mi parte, por favor- pidió Lovegood-. Buenas noches a vos también.
-Gracias, señorita- respondió el oficial Martin, dándose la vuelta y quedándose en la puerta, vigilante.
Anne dejó el libro encima de lo primero que vio y en su largo pelo oscuro como una noche sin luna ni estrellas brillantes se hizo un recogido. Bostezó y el sueño se apoderó de la pequeña señorita Lovegood, que cerró sus preciosos ojos color zafiro para dormir.
-Felicidades por el compromiso de su hija, almirante Lovegood- dijo un oficial, sonriente.
-Gracias, señor McInk. El matrimonio de Anne Lucía con el comandante Lawrence será una gran ocasión para unir a dos importantes familias- comentó el almirante, pensando en el futuro de su hija.
El comandante había quedado prendado de la belleza de la señorita Lovegood desde que la vio, unos años atrás. A partir de aquel momento, intentó impresionar al almirante Lovegood para que él le concediera la mano de su preciosa hija. Le nombraron comandante un año atrás, y unos días antes había vuelto de una larga travesía en la que, los que estaban a bordo de aquel navío, lograron acabar con varios barcos piratas. Al enterase de aquella hazaña, el padre de la afortunada muchacha, accedió a que se comprometieran. Ahora volvían a Portmouth para que el almirante solucionara un último asunto antes de volver al lugar de residencia del comandante y empezar a organizar el evento tan esperado por ambas familias.
Un cañonazo interrumpió las ideas del almirante Lovegood. El barco entero tembló al recibir el impacto, y algunos oficiales cayeron en la cubierta. Todos se levantaron al instante, algunos sin saber muy bien qué estaba pasando.
-¡Almirante!- llamó un oficial llamado Nelson- ¡Se acerca un navío sin bandera!
-¡Preparen los cañones y haced frente al navío junto a su tripulación!- vociferó el almirante.
-¡Capitán, les hemos alcanzado!- informó un miembro de la tripulación.
-¡Avanzad hacia el navío!- ordenó un hombre.
Los ojos azules del capitán del navío se mostraron fríos y despiadados, con destellos brillantes de emoción. Había echado de menos hacer fechorías como la que iba a cometer. Una cicatriz le cruzaba la cara, como muestra de las batallas que había librado. Sus dientes, sucios y rotos por culpa del escorbuto, se mostraron al esbozar una sonrisa. En su hombro, un esqueleto de mono sonreía de la misma manera. La luz de la luna les daba a ambos explicación de por qué el animal se veía de aquella forma.
-Capitán, ¿encontraremos en aquel barco lo que buscamos?- preguntó un marinero, con voz grave.
-Nadie se atreve a dejar de cumplir los tratos que me hace- susurró, con tono grave-. O nos entregan lo acordado, o mueren y nos dejan cogerlo.
La tripulación estalló en risas. Cada vez estaban más cerca del navío, y ya no había escapatoria para los del otro barco.
-¡Muchachos!- gritó el capitán, haciéndose daño en la garganta-. ¡Preparaos para el abordaje!- los tripulantes gritaron, impacientes por atacar el navío-. Y tú... Tú no te moverás de la "Perla".
Señaló a un hombre de aspecto descuidado. Tenía los ojos castaños, el pelo castaño oscuro y recogido en rastas. También podía apreciarse una barba poco cuidada, un pañuelo rojo alrededor de la frente y una herida abierta al lado de la mandíbula.
Hector Barbossa rió malévolamente. Capitán de la "Perla Negra" era el título que le habían concedido.
-¡Padre!- llamó Anne, intentando salir de su estancia- ¡Señor Martin, por favor, dejadme salir!
-He recibido órdenes del almirante pidiendo que no se moviera de su estancia, señorita- informó el oficial, sin conceder su petición.
Anne Lovegood había sentido el impacto de la bala de cañón. Sabía que muchos miembros de la marina española le estaban protegiendo, pero ella no se sentía segura en el mar abierto sabiendo que había peligro y que muchos barcos piratas podían atacarles en cualquier momento. De todas maneras, ella también debía hacer caso a las indicaciones que su padre le había dado. Esconderse y no salir de su estancia bajo ninguna circunstancia. Su navío recibió otro cañonazo, esta vez más fuerte. Sabía que el otro barco estaba muy cerca.
Unos gritos se oyeron cerca de su camarote. Ella supo que habían abordado el barco, y quedó petrificada del miedo. Dos personas luchaban al lado de su estancia, y ella oyó el último grito que profirió el perdedor. La muchacha no reaccionó, seguía inmóvil.
-¡Vamos, sucias ratas de cloaca! ¡Saquead el barco que tanto admiran los de la marina real!- chilló Barbossa, entre risas.
Un tripulante del "Imperio" corrió hacia él. Cuando estaba muy cerca, el capitán de la "Perla" se movió y dejó que el tripulante del "Imperio" se cayera al mar, causando el sonido de un cuerpo hundiéndose en las profundas aguas. Empuñó su espada, para darse el gusto de pelear con armas. Otro oficial se acercó a él por la espalda, pero Barbossa logró encajar el ataque y utilizar la fuerza del adversario en su contra. Pudo ganarle. Esquivando a unos tripulantes de la "Perla" y del "Imperio", llegó hasta el hombre al que tanto buscaba.
-¿La tienes?- preguntó el capitán del navío pirata.
-Sí- contestó el oficial-. No vale mucho, pero sí posee demasiado. Es hija del almirante.
-Déjame verla- ordenó Barbossa.
El hombre que estaba a merced del almirante Lovegood dejó pasar al capitán de la "Perla" a la estancia de Anne. La muchacha estaba escondida en un rincón, con una bata puesta y con lágrimas en los ojos. Barbossa la miró con desprecio.
-¿Eso es todo?- preguntó, empuñando la espada con más fuerza-. ¿No me has conseguido más?
-¡Lo siento, capitán!- se disculpó Martin-. La señorita Lovegood acaba de comprometerse, también con un oficial de la marina. Por favor, tengan cuidado con ella.
Barbossa rió. Cogió a la chiquilla de la muñeca, obligándole a levantarse. Ella profirió un grito de dolor, llorando y gritando el nombre del traidor que le había vendido a unos sucios y crueles piratas. Nadie la escuchó, sus chillidos eran ahogados por otros muchos provenientes de oficiales. El capitán de la "Perla" se la llevó a su barco, dejándosela al hombre de aspecto sucio que se había quedado en el navío. Él la encerró en las bodegas, donde pudo llorar y chillar todo lo que quiso. Además de esto, lo acompañaba con incesantes golpes a la puerta. Deseaba poder salir, y que aquel hombre le sacara de aquella "jaula". Pero el nuevo capitán del barco pirata volvió a la otra embarcación, a despedirse de su "querido amigo" el oficial Martin.
-Perdonadme por la espera, capitán Barbossa- pidió Martin-. Dejad marchar a mi barco.
-Oh, lo haré... pero no te perdonaré- informó el pirata.
Otro grito más se escuchó aquella noche. Y no parecía que fuera el último.
¡Hola a todos de nuevo!
He vuelto por fin con un capítulo nuevo (que no es nuevo, es el primer capítulo del Fic revisado y ampliado), espero que os haya gustado y que haya sido mejor que el anterior. Os lo dedico a vosotros, y en especial, a los que me han dejado un comentario.
La verdad es que reconozco que mi historia no estaba tan bien como a mí me hubiera gustado, y este es el principio de la nueva versión. Es decir, va a tratar sobre lo mismo pero voy a intentar que sea mucho mejor que la primera versión.
Voy a contestar a los reviews, como tanto me gusta.
Silviahigtopp: ¡Bienvenida a la nueva versión! Quería agradecerte que te hayas molestado en dejar un comentario. Significa mucho para mí. Muchísimas gracias por tus ánimos, me has ayudado a seguir. Espero que te haya gustado y que me des tu más sincera opinión. Besazos enormes desde Rivendel.
Bloody Blacky: Gracias por avisar de que estaba en el foro y por las críticas. Me han hecho ver mis fallos y ayudarme a mejorar. Espero que este capítulo haya sido mejor, en comparación con los demás. Un saludo.
Gabriella Yu: ¡Gracias por todo, amiga! Por preocuparte por mi Fic, por dejar comentario y por darme ánimo para seguir adelante. No me olvido de los lectores, así que he intentado adaptar todo para que sea una versión mejor pero que sea del mismo estilo que la anterior. Un beso muy fuerte y ánimo con tus trabajos, porque son geniales.
Bueno, ya me queda poco por decir... por favor, dejad un comentario y opinad sobre la historia. Decid si os gusta este capítulo, si sigue sin mejorar, qué os gustaría que estuviera... Muchísimas gracias por todo.
Un beso desde Rivendel.
Evenstar of the Shire.
