Hola, soy nuevo escribiendo. Y la verdad nunca pensé en hacerlo realmente. Pero al final quería intentarlo. Entonces aquí estamos.
Loud House no es de mi propiedad, yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.
Capítulo I
Era un domingo por la tarde en Royal Wodds. Vemos a Lincoln y a sus cinco hermanas menores reunidos en la sala de su casa. Frente a ellos sus dos padres, se veían el uno al otro como si quisieran que pudieran leer su mente para que no tuvieran que hablar. Los niños comenzaban a ponerse nerviosos por el silencio de sus progenitores. Fue así hasta que el señor Lynn decidió romper el silencio.
-Niños les tenemos buenas noticias.
-Que paso Papá.- dijo Lori, que aunque no fuera la mayor, tenía la costumbre de querer desplazar a su hermano.
-Su madre está embarazada.- dijo con una gran sonrisa que por poco lograba tocar sus orejas.
-¿Que?- fue la reacción de la hermana menor que era Lynn JR. Que no lograba entender que es lo que dijo su padre.
-Que vas a ser la hermana mayor dentro de unos pocos meses.- respondió su madre, que al igual que su esposo, tenía una sonrisa radiante.
Después de esa declaración los niños tomaron nuevamente el silencio como su lenguaje. Trataban de procesar lo dicho por sus padres. Muchas veces habían notado que las demás familias eran más chicas que la suya, y ahora les dicen que va haber una nueva integrante. No sabían que decir ni que sentir. Los cuatro mayores aunque aún eran chicos, su madurez y comprensión sobre lo que los rodea era mucho mayor que la de la mayoría de los niños de su edad, entonces comprendieron que alguien más traería más limitaciones a sus gustos. Aunque nunca les faltó el vestido, el techo, ni mucho menos la comida, no podían darse tantos lujos como quisieran. A veces tenían que dejar a lado un placer para que a los menores se les comprará lo que les hacía falta. Pero el mayor rompió el silencio, que aunque en realidad fue corto, se sintió como si fuera una pequeña eternidad.
-Que bueno- se levantó de su asiento y abrazo a madre - Muchas Felicidades.
Su madre al sentir el contacto con su primogénito de diez años. Se agachó a su altura y lo rodeó con sus brazos.
-Aunque espero sea niño.- le dijo Lincoln en un susurro al oído, en tono de broma.
Rápidamente sus hermanas siguieron su ejemplo y abrazaron a su madre. Con grandes sonrisas le decían lo felices que estaban con aquella noticia.
El abrazo de prolongó unos cuantos minutos. En cuanto finalizó las niñas fueron a sus respectivas habitaciones para hacer los deberes de la escuela. Pero Lincoln se quedó en la sala perdido en sus pensamientos. Sabía que sus hermanas menores eran su responsabilidad, tenía que tener un plan para poder controlar a todas y evitar que se metieran en problemas, ya que cada vez que se metían en alguno el es que sacaba la cara ante sus padres o la persona con el problema, no sabía por qué lo hacía, simplemente era un sentimiento que nacía en su interior que salía a flote cada vez que las veía en aprietos. Pero unas voces lo sacaron de su letargo, eran sus padres aunque se oían como murmullos, le llamó la atención. Se acercó en silencio a la puerta de la habitación de ellos. A cada paso las voces se hacían más entendibles.
-¿Que vamos a hacer?- decía su padre dando vueltas alrededor de la cama.
-¿Que quieres decir? No lo quieres- contesto su madre con un tono dolido, tocándose el vientre.
-Sabes que no es eso- contesto de inmediato.
-¿Entonces?-
-Solo... Es... Que...- tartamudeo el señor Lynn en respuesta.
-¿Que?- su tono demostraba impaciencia.
-*suspiro* Me duele.- Dijo bajando la mirada.- Me duele no poder darle a mis hijos todo lo que merecen, todo lo que quieren. Tener que decirles que no, cuando me piden un nuevo juguete o cualquier otra cosa.
Su esposa se levantó de la cama y se acercó a su esposo, tomo su rostro entre sus manos y depósito un suave beso en sus labios, mientras que sonreía tratando de tranquilizarlo.
-Siempre que estemos juntos lo demás vendrá solo.- dijo viendolo a los ojos.
Lincoln al escuchar la conversación de sus padres sintió por primera vez la impotencia de no poder hacer nada. Bajo su mirada y apretó sus puños. Sentía una enorme responsabilidad sobre sus hombros. Sabía a qué se refería su padre, algunas veces veía a sus hermanas tristes o decaídas por que sus compañeras tenían un juguete nuevo, o se compraban vestidos más seguido que ellas. Quería pensar, estaba por dirigirse a su habitación, pero casi de inmediato se detuvo, alguna de sus hermanas lo interrumperian antes de poder llegar a alguna conclusión. Entonces se le ocurrió salir sin que se dieran cuenta sus padres para poder caminar y aclarar su mente. Y así lo hizo, era temprano así que aunque sus padres se dieran cuenta no lo regañarian tanto. Camino a paso lento por su calle dirigiéndose a un parque cercano. Mientras que en su mente contemplaba las formas para ayudar a su casa. Lo primero que le vino a relucir fue encontrar un trabajo, pero quién contrataría a un niño, posiblemente podría ayudar a alguno de sus vecinos con los quehaceres por una bonificación, aunque poco seria algo, pero dudaba que ese dinero hipotético ayudaría a sus padres, era consciente de que los gastos eran grandes, entonces tendría que encontrar otra fuente de ingresos. Llegó al parque, alzó la vista tomo su cabeza entre sus manos como gesto de desesperación.
-Por favor ayuda- dijo en un susurro, a nadie en específico. Solo a alguien que se dignará a escucharlo.
Y como si alguien sentado en un trono de otro plano lo escuchará, un joven le hacía señas para que se acercara, el joven en cuestión era de aproximadamente de 18-20 años, su cabello era negro como el más profundo de los abismos perfectamente peinado hacia atrás, de los costados y de la nuca rapado. Con una barba de candado. Su ropa era de gabardina para trabajo, mucho más grande que su talla y aún así se notaba su espalda ancha, sus manos grandes. Y una mirada penetrante. Facciones bastantes toscas. Cualquier persona en su sano juicio se alejaría más que nada por el tono de piel blanco/azulado como si fuera un muerto. Pero a Lincoln lejos de darle miedo o inquietud le proporciono una extraña paz. Así que se acercó.
-¿Que quiere?.- aunque sonó más descortés de lo que pretendía, la mirada que recibió a cambio le dijo que no hubo problema alguno. Era una mirada aunque penetrante reflejaba una extraña bondad. Cómo si viera a alguien muy querido.
-Me puedes hacer un favor.- su voz grave y profunda, le dió un ligero escalofrío.
-De que se trata.-
-Podrias ir a aquella tienda- señalando al otro lado de la calle - y decirme cómo es el encargado.
-¿Para que?- le empezó a dar desconfianza.
-Solo hazlo- dijo viendolo a los ojos y por un momento le dió miedo, pero de inmediato regreso a su anterior mirada - Mira si lo haces te daré 200 dólares -
Se impresionó por la cantidad que le ofrecían, aunque desconfiado decidió aceptar. Afirmando con la cabeza iba a ir directo a la tienda pero antes de partir es detenido por una mano en su hombro.
-No tan rápido- dijo el joven con una sonrisa - toma- dándole 20 dólares - compra lo que quieras para que no te veas tan sospechoso, y pon mucha atención al encargado.
Ahora si partió rumbo a la tienda, tomo unos cuantos chocolates para sus hermanas. Se acercó al encargado y le pago.
Salió del establecimiento y se dirigió al joven que seguía en el mismo lugar. Le dijo con lujo de detalles como era el señor, el joven sonrió con sorna. Y sacó su cartera de su bolsillo, tomo dos billetes de 100 dólares y se los extendió al niño.
-Toma, gracias, fuiste de gran ayuda.
Pero Lincoln no los tomo, en cambio como si fuera una gran revelación se le ocurrió una idea. Podría ayudar al joven a lo que sea que haga.
-Mejor dame trabajo.- le dijo viendolo a los ojos.
-¿Que?- estaba claramente confundido.
- Nececito trabajo.- dijo con firmeza.
-Y eso a mí que.- le contesto parándose en toda su envergadura y Lincoln podía jurar que media cerca de dos metros. Pero aún así no dejaría que lo intimidara. No sabía ni porque pero sabía que debía de decir para que diera su brazo a torcer.
-Mira, me llamo Lincoln Loud- noto como abrió ligeramente más sus ojos ante lo que dijo, así que decidió proseguir- En mi familia somos bastantes y quiero ayudar, y se que no es mucho pero puedo serte de ayuda.
-¿Que te hace pensar eso?-
-Supongo que no quieres que te vean- dijo con una sonrisa- Ya que si no fuera el caso irías tu mismo.
El joven solo lo observó en silencio tratando de comprender como un niño pudo haber deducido tan rápido su cometido. Pero sonrió.
-Vamos a hacer algo, llévame con tus padres si ellos aceptan, adelante. - le extendió la mano- ¿Trato?
No dudo ni un momento, tomo su mano y la estrecho con la mayor firmeza que pudiera. Y sin saberlo había cambiado su mundo para siempre.
Partieron del parque rumbo a su casa.
-Y como te llamas-
-Me Dicen Azrael-
-O valla, y ¿no tienes apellido?
-De donde provengo no se usan mucho.
-¿Y de donde es eso?
-Te han dicho que eres muy curioso.
-Sip
El joven se limitó a soltar una carcajada por su respuesta.
De ahí en adelante no hablaron más. Al llegar a su casa Lincoln entró primero y dejó pasar al joven después de el. Sus padres estaban en la sala viendo la televisión. Al percatarse de la entrada de su hijo se sorprendieron que viniera de afuera, pero antes de poder decir algo notaron la presencia de alguien más. Al verlo se exaltaron y se levantaron de su asiento de un salto. Lincoln se sorprendió de la reacción de sus padres.
-Tienen una bonita casa.- dijo el joven viendo de arriba a abajo la casa inspeccionando la vivienda- muy acogedora.
-¿Que haces aquí? dijo el señor Lynn casi gritando.
-Nada en especial.
-Aun no se cumple el plazo.
-No vine por eso. - dijo alzando ambas manos como signo de paz.
-¿Que haces con mi hijo?- dijo la señora Loud con una mirada de muerte
-Lo encontré en el parque, y me pidió un favor.
Ambos padres posaron su vista en su hijo exigiendo una explicación, pero antes que pudiera decir algo, Azrael hablo.
-Linconl, me podrías dejar hablar con tus padres un momento.
Lincoln lo vio y después posó su mirada sobre sus padres y estos asintieron en confirmación. Así que subió las escaleras y se dirigió a cada una de las habitaciones de sus hermanas para entregarles el chocolate que había comprado.
Mientras tanto en la planta de abajo.
Los señores Loud miraban fijamente a Azrael examinando cada pequeño movimiento que hacía. Dieron un suspiro de resignación y lo invitaron a sentarse.
-¿Gusta algo de tomar?.- dijo Rita.
-No, muchas gracias.- respondió con una sonrisa.
-Y bien, ¿Qué pasó?
-Al parecer, está preocupado por la situación económica que tienen.- dijo sin más.
Los señores Loud se sorprendieron un poco por esa respuesta.
-Tal como veo, empezó a desarrollar el mal de la sangre.
Lynn y Rita se miraron preocupados el uno al otro.
-Ustedes saben lo que "el orgullo" nos puede llegar hacer. - Los veía queriendo que digan algo.- *suspiro* Bueno me pidió trabajo.
-No.- dijo tajante Rita.
-Me lo suponía.- asiendo como si se levantará, pero se volvió a sentarse.- Solo una cosa más, hoy yo lo escuché, mañana puede escucharlo cualquier otro.- ahora sí se levantó, y camino hacia la puerta.- Y saben que no se detendrá hasta que lo consiga.
- Espera… Esta Bien.- dijieron ambos.
-*Suspiro* Diría que me alegro, pero no es el caso.- Sonrió y se volvió hacia ambos nuevamente.- Y ¿como están?, Ya cuánto tiempo ¿Ocho años?
-Once.- dijo Rita sonriendo, tocando su argolla de matrimonio.
-¿Once? Valla el tiempo pasa volando.- Sonriendo vio a ambos.-¿Y qué tal? ¿Solo tienen a Lincoln?
-No, en realidad son seis, y contando.-dijo Lynn inflando su pecho con orgullo y poniendo su mano derecha en el vientre de Rita.
Azrael se sostuvo de los recargadores del asiento, abrió a más no poder sus ojos y se empezó a imperventilar.-¿Seis? ¿Enserio?
-Si, y bueno estamos embarazados.
Sonrió y de su bolsillo sacó un pañuelo para secar su frente.
-Felicidades, pero ¿Cómo es posible?
-No lo sabemos.- dijo Rita
-En fin, ¿Y tú? ¿Qué tal?.- Dijo Lynn
-Ya sabes de aquí para allá, buscando.
-Me Imagino, y ¿su hermana cómo está?.- La señora Rita le dió un codazo a su esposo por la pregunta.
-Esta bien, no la he visto, entonces a de estar bien.
-Y bueno pasando al tema principal, ¿Que planeas ponerlo a hacer?
-No tengo ni idea, pero no sé preocupen no planeo ponerlo en peligro.
Los señores Loud le dieron una mirada de desconfianza.
-Bueno, al peligro del clan hasta que se cumpla el plazo. A los otros peligros de la vida, el se tendrá que enfrentar y confío que ustedes le darán las armas para enfrentarse a ellos.
Y le extendió la mano esperando que la estrechen. Los señores Loud se preguntaron si era correcto. Debatían internamente lo que se les ofrecía, no confiaban en el, pero tampoco creían que les mentía. Lo conocían y era de los que cumplía su palabra hasta la última instancia. Y sabían que era peligroso cerrar el trato, finalmente sabían que era de los que les gustaba los placeres de la vida, y si de por sí era probable que Lincoln sucumba solo, al lado de él lo era aún mas. Pero si no estrechaban su mano, no sabían quien más podría tomar su lugar, tal como el dijo hoy era el, pero mañana no podría tener tanta suerte. Finalmente se miraron a los ojos y el señor Lynn tomo su mano estrechando con fuerza.
El trato estaba cerrado.
-Bueno, me dijieron que tenían más hijos.
-Si, además de Lincoln cinco niñas y el que viene en camino.
Azrael soltó una carcajada muy sonora, que tardo unos minutos en guardar compostura.
-¿Todas niñas?.- Los señores Loud afirmaron con la cabeza.- Valla que la tendrá difícil Lincoln.
-Podrías apostarlo.- dijo Lynn sonriendo con sorna.
Rita solo carraspeó su garganta para dar a entender que estaba molestandose.
-En fin ellas no han mostrado "el mal de sangre".
-La mayor un poco, pero no tan fuerte.- dijo Rita sonriendo.- aún son muy jóvenes.
-Me Imagino que no se puede hacer mucho.- dijo sacando una anforita y dando un trago prolongado.- finalmente la sangre llama.
-Tienen razón, pero te soy sincero no quería que fuera tan pronto. - dijo Lynn viendo a algún punto del piso.
-No te preocupes, mientras no se cumpla el plazo estarán bien.- dijo con tranquilidad.- Y después de eso estoy seguro Lincoln podrá cuidarlas sin ningún problema.
-Espero tengas razón, no sabes espero no haberme equivocado.-dijo Lynn suspirando.
-¿Te arrepientes?
-Claro que no!- dijo con firmeza.
-Entonces no veo el problema.
Los tres sonrieron, y los señores Loud le pidieron a Lincoln que bajara. Casi de inmediato estaba parado frente a ellos. Firmez como soldado.
-Bueno hijo tu ganas.
-¿Enserio?- pregunto exaltado, casi eufórico.
-Si.
Lincoln miró a Azrael esperando una confirmación, el asintió con la cabeza como único gesto. Lincoln abrazo a su madre. Azrael solo permaneció en su lugar esperando el momento de hablar. En cuanto esté llegó añadió.
- Bueno, muy conmovedor pero quisiera añadir unas condiciones.
Los tres Loud lo miraron confundidos y algo asustados.
-¿Que se supone que significa esto?.- exigió Rita.
-Solo precauciones. Número uno, de todo el dinero que recibas de parte mía le deberás dar la mitad a tus padres. Número dos, hasta que cumplas quince años solo irás maximo cuatro horas conmigo. Y por último, no puedes descuidar tus demás obligaciones. ¿Trato?
Nuevamente extendió su mano hacia Lincoln. Y este la tomo con firmeza. Y Azrael le extendió una nota con una dirección a unas cuantas calles de su casa.
-Ve mañana después de clases. Bueno por mi parte sería todo.
Nos vemos mañana.- dió media vuelta hacia la salida, alzó su mano derecha sobre su cabeza en forma de despedida.- Hasta luego.
Y se marchó, sin esperar contestación.
Desde ese día habían pasado siete años.
Bueno ese sería el primer capítulo, espero les allá llamado la atención.
Muchas gracias por su atención.
Hasta la próxima.
Solo para aclarar las edades quedarían más o menos así
Azrael: 22 años (si se ve mayor)
Lincoln:17 años
Lori:16 años
Leni:15 años
Luna:14 años
Luan : 13 años
Lynn : 11 años
Lucy: 8 años
Lana y Lola: 6 años.
Lisa: 4 años
Lily: 1 año y medio.
