Soy Caesar73 publicando este capítulo escrito por LuluGo que ella no se aclara

Disclaimer: Death Note no nos pertenece ni a LuluGo ni a mí(de momento), solo nos pertenece la historia(por lo menos el 60% el resto son impuestos)

Capitulo uno: "La recogida de la fruta madura...o algo así"

Hacia una bonita noche, una preciosa noche. Oscura, fría, silenciosa...Solo faltaba la musiquita de alguna película de terror para que aquello fuera la pesadilla de cualquier niño. Porque yo no estaba asustada...No...Para nada...¿Por quien me toman?

Pues como iba diciendo, aquella noche yo me dirigía a paso "firme y decidido" hacia la misión importante entre aquellas callejuelas de New York. La noche perfecta para llevar a cabo mi fabuloso plan...Bueno el fabuloso plan que teníamos pensado C y yo pero eso no es de relevancia en este momento.

Tenía que raptar a Mail Jeevas, el primero de mi lista/servilleta (mi compañero tenia otra con distinta gente)

Mail Jeevas

L (Watari por alargamiento)

Matsuda

Light

Mire el trozo de papel por ultima vez y lo volví a meter en el bolsillo d mi abrigo. Me había dado un escalofrió y no precisamente por el frío, si no al ver el ultimo nombre. Brrrrr, ese tío estaba como una cabra, era obvio el porque lo dejaría para el final.

En fin, seguí caminando como quien no quiere la cosa mientras pensaba que el primer secuestro no podía ser muy complicado, osea, llevaba una pistola, cuidadito conmigo. Nada podía salir mal...¿Verdad?...¿Verdad?

Pase la ultima calle, mire que el portal era el correcto, respire hondo y tire la puerta d aquella casa abajo de una patada al más puro FBI, que para algo estaba en América. Lo primero que hice nada mas "abrir la puerta con delicadeza" fue toser. Joder, ¡si aquello parecía un bar de carretera tanto humo que había!

-Mello, tío, ya era hora. Me estaba preocupando.

Mire delante de mis narices encontrándome con lo que parecía ser (y digo parecía porque entre que no veo un pimiento y aquella niebla mortal, ahí no se veía ni a dos palmos) un chico tirado en el sofá, con un cigarro en la boca y con expresión de que no le importaba lo mas mínimo quien hubiera entrado en la casa. Como pueden ver, la vida de una secuestradora es dura.

Di dos pasos con la pistola apuntándole y me acerque mientras el humo se iba por donde yo había entrado. Menos mal.

-Yo no soy Mello, soy G y he venido a llevarte.

-¿A donde?

El tío ese ni siquiera se había molestado en levantar la mirada de la PSP y yo sentía que un tic en el ojo me empezaba a aparecer. Jo, me había hecho un largo viaje en avión, me había peleado a muerte para coger un puñetero taxi, me había perdido más veces de las que quisiera y cuando por fin logro llegar, mi victima me pregunta que a donde vamos sin inmutarse...En serio, daban ganas de llorar.

-¿Qué más da? Tu solo hazme caso y no te pasara nada.-Remarque estas ultimas palabras mientras indicaba con la pistola que se levantara y moviera el culo de una vez.

Paro en seco de jugar a la consola, levantó la mirada (ya era año) y observó la pistola junto con mi cara de loca desquiciada a la que le duele el culo de tanto viajar. Suspiro cansino y bajo los ojos volviendo a menear los dedos como un poseso

-Ok, pero déjame pasar este monstruo final. Tu no sabes todo lo que he tenido que hacer para llegar a este nivel. Ademas, ¿no pensarías que me asustarías con una pistola de fogueo?...¿Cierto?

-Nah...Para nada...-"Porras"-Pero te vienes de todas formas, ¿no?

Matt se encogió de hombros a modo de si y yo pues me pasee por la habitación, la que por cierto era bastante hortera y desordenada, todo hay que decirlo. Estuve pensando mil y una combinaciones de suelo y cortinas que quedarían super-awesomes con ese color de pared cuando de repente, aquel castaño loco que se suponía que era mi victima se puso a saltar encima del sofá y a bailar "la Macarena"...Si...La puta Macarena.

-¡Lo logre! ¡Oh Dios, lo logre!- Juraría que el tipo estaba llorando- ¡He salvado Hyrule¡ ahora Zelda deberá casarse conmigo y tendré un trío con Midna y..

- Jesús, ¿pero de que me hablas loco?

Como digo, Mail, un tipo que parecía tranquilo y que todo se lo pasaba por el arco del triunfo, estaba eufórico. Es más, me estaba empezando a recordar a un chimpancé y eso, junto a que se estaba acercando de forma que a mi me pareció peligrosa (más tarde descubriré que solo quería un abrazo), no pude hacer otra cosa que aquella técnica: "El cascanueces", llave enseñada por mi maestro que me obligaba a pulirle el coche con cera...

Cayó al suelo, yéndose toda su alegría a paseo y luego le deje inconsciente (¿Cómo demonios había olvidado el cloroformo que llevaba conmigo). Ahora era yo la que lloraba de alegría y de tristeza al mismo tiempo. Por una parte ya tenía lo que venía buscando de América y lo había conseguido; pero por la otra...Ahora me tocaba un vuelo de tropecientas horas hacía Japón.

-Mierda...

Muchas gracias por leer, se agradecen los reviews, ya sean dudas, opiniones, consejos, nos da igual.(sin ofender por favor)