-¡Ya basta Franciaa!-gritaba Alemania desesperado.

-Sabes que no me detendré hasta lograr mi objetivo-dijo éste con una sonrisa maliciosa en su rostro.

-¡Doitsuu!-se quejaba el pequeño Italia por quinta vez.

-¿Qué sucede?-preguntó Japón quien recién llegaba.

-Nada importante, sólo que Francia le está llenando a Italia la cabeza de cosas sucias. Me molesta tanto...

-Veo... ¿Y por qué te molesta, Alemania?

-Porque son cosas que según Francia, quiero hacerle a Italia.

Por otro lado Francia seguía diciéndole cosas al oído al asustado Veneciano.

-Y luego en las noches cuando duermas, Alemania irá a tu cuarto, se meterá en tu cama y bshbshbsh.

-¡¿E-eeehh?!- el pequeño veneciano sólo se limitaba a mirar al rubio con los ojos llenos de miedo.

-Espera, espera Ita-chan, aún no termino. Después de eso, Alemania te hará bshbshbshbsh.

-¿Y-y eso m-me dolerá?- preguntaba temeroso Italia.

-¡Como no tienes idea! –decía Francia mirando de vez en cuando a Alemania, que se ponía rojo de coraje.

-¡Kowaii! Doitsuu! Taskete! –sollozaba el pelirojo.

-¿Cómo es eso Italia? ¿Quieres que te salve la persona que te hará "eso"? Qué masoquista eres.

-¿Doitsu, qué es masoquista?

Francia sacó un diccionario y se lo pasa a Italia con la página abierta.

-Masoquista-empieza Italia-: Dícese de la persona que dis...place... ¡Doitsuuu! –Italia parecía a punto de ponerse a llorar.

La cara de Alemania no hacía más que pasar de la molestia al enojo para terminar en rabia.

El resto de los días siguientes, Italia se la pasaba huyendo de Alemania para evitar encontrarse con él de cualquier modo posible.

Por las noches Italia no dormía; había ideado un plan (no muy eficaz a decir verdad) para así saber cuándo entraba alguien y cuándo no: Había colgado unos cascabeles del quicio de la puerta, por si quería entrar Alemania éstos sonaran; sin embargo, los cascabeles se movían con la mínima brisa que hubiera, por lo que Italia se la pasaba durmiendo y despertando todas las noches.

Ya en los límites de todo (no comer ni dormir), un buen día Italia cayó rendido ante los brazos de Morfeo y se perdió en sus sueños.

-Por fin duerme, ¿eh?-preguntaba Japón a Alemania mientras los dos miraban por la puerta.

-Sí, después de dos días –suspiró Alemania aliviado.

-¿Eh, sólo dos días? Pero se veía realmente cansado.

-Sí pero ya ves cómo es él de débil.

-En fin, me iré a dormir. Buenas noches, Alemania.

-Buenas noches Japón.

Alemania todavía se quedó un rato mirando desde la puerta.

Italia dormía tan placenteramente que se sentía incapaz de hacerle cualquiera de la obscenidades que Francia le había susurrado.

Al día siguiente, Alemania despertó tan temprano como antes, Japón salió a reunirse con Inglaterra e Italia seguía durmiendo como siempre.

Alemania preparó pasta para Italia, a ver si con el olor despertaba y se animaba a perderle el miedo (suficiente trabajo le había costado acostumbrar a Italia a su presencia), pero de éste no hubo señales.

Empezaba a extrañar que le gritara "¡Doitsu!" y cuando decía "¡Ve~!" para casi todo.

Se encaminó hacia la habitación de Italia y pensó en gritarle como lo hacía todas las mañanas, pero seguía teniendo la misma cara feliz y placentera que la de la noche anterior.

Con todo y plato de pasta en manos, se acercó a la muy desordenada cama de Italia para ver si así reaccionaba.

-Vee~..-susurraba entre sueños.

Italia dormía como oso bebé en primavera pero sus sentidos estaban despiertos, por lo que a continuación Alemania escuchó una serie de leves gruñidos provenientes desde el estómago de éste.

-¿Y si le despierto ahora? –se preguntó Alemania en voz baja.

-¿Ehh?-preguntaba un Veneciano con ojos somnolientos.

-Ahh.. Italia, te preparé pa-

-¡Aahhh! ¡Doitsu!- gritó Italia asustado.

En un intento desenfrenado de Italia por huir, se enroscó en las mantas y cayó encima de Alemania tirándole la pasta encima.

En la habitación se hizo un silencio sepulcral e incómodo.

-¡Waaa! ¡Doitsuu! ¡Gomenasaai!- Italia, asustado y nervioso, trataba de disculparse.

Alemania tenía una cara indescifrable respecto a si estaba molesto o quería matarlo.

-Doitsuuu...- Italia empezó a oler y a percatarse de la pasta-. ¡Doitsu, tienes pasta por todos lados! Vee~! –su sonrisa no tenía precio.

-Sí, por culpa tuya y ahora ya no tienes nada para desayunar, tonto. En fin… tendré que hacer más- Alemania, resignado, trató de levantarse.

-¡N-no, Doitsu! Etto.. A Italia no le molesta comer de encima de ti, vee~

-¡¿Q-qué dices!? –el rubio lo miró desde el piso, con ojos desorbitados.

-¡Itadakimasu~!

-N-no! Oye! Espera!

Y así empezó Italia a comer de la pasta que había sobre la cara de Alemania.

-¡Veee~! ¡Qué bien saabe! –el italiano realmente parecía disfrutar de la comida.

-¡Detente!

Alemania sujetó a Italia de los hombros y se lo quitó de encima, dejándolo en el suelo.

-¿ Doitsu?- el pelirrojo no entendía bien el porqué de su reacción.

Alemania se levantó y se colocó sobre Italia, con las manos en el piso a los costados de su cabeza.

-Escucha bien, Italia, no vuelvas a…

Pero entonces Italia empezó a reír.

-¡Doitsuu, ahora yo tengo pasta encima! ¿Quieres?-decía Italia mientras se señalaba por encima de la pasta.

Alemania se quedó callado, pensando la situación. No tenía nada que pensar ya que no quería pasta realmente, además Japón o cualquier otro país podría entrar y encontrarlos en una situación así y eso sería darle más motivos a Francia para molestarlos a él y a Italia.

Se acercó lentamente a él e inclinó un poco la cabeza, alcanzando un poco de pasta que había quedado entre la oreja y el cuello del veneciano.

Todo parecía miel sobre hojuelas en ése momento, hasta que Alemania escuchó un suave quejido proveniente de Italia, que a pesar de ser suave, pudo escucharse en toda la habitación.

-¿Qué sucede Italia? –preguntó el rubio retirándose un poco de encima.

-¡Doitsuu! –sollozó.

-¿Qué?

-¡Francia-niichan me lo dijo!

-¿Qué te dijo? –la cara de Alemania parecía destinada al fastidio.

-Que… que Doitsu iba a comerme… -Italia se cubrió la cara con las manos, escondiéndose.

-... ¿Qué más te dijo?

-Que me iba a doler…

-No es cierto. No le creas –dijo el mayor soltando un suspiro.

-¡Pe-pero..! –Italia separo un poco sus dedos para ver a Alemania a través de ellos.

-Yo no te comería jamás, y lo sabes.

-Pero, Doitsu, me acabas de modeer –sollozó una vez más el pequeño.

-¿Q-qué? –Alemania no comprendía sus palabras.

Italia retiró un poco el cuello de su camisa mostrando una leve marquita roja, justo de donde Alemania había comido pasta.

-Debió ser por lo de la pasta... Quizá confundí un poco.

-¡Entonces..! ¿Doitsu no me quiere comer? –dijo Italia retirando las manos por completo de su rostro.

-No pero… -entonces el estómago de Alemania soltó un "gruñido"

-¿Quieres más pasta, Doitsu?-dijo Italia señalándole la comida que estaba sobre él.

-... Iré a preparar más- Alemania, avergonzado y con un leve sonrojo en su rostro, hizo ademán de levantarse.

-No, no me molesta que sigas comiendo pasta sobre mí –dijo con una sonrisa llena de total confianza.

-Pero…

-Pero Doitsu debe prometer no morderme otra vez.

-Lo... Lo prometo.

Y hecho así, Alemania un tanto dudoso, se inclinó de nuevo sobre Italia.

Comer la pasta era ahora más difícil debido a que las mordidas estaban restringidas, así que empezó a lamer y tratar de atraparlas con su lengua.

-¡Doitsu! ¡Me haces cosquillas! –Italia se retorcía levemente sobre el piso, debajo de Alemania.

-¿Eh? Oh... Lo siento.

Alemania se inclinó nuevamente sobre Italia, quien sonreía mirando hacia el techo. Lamió un poco sobre el cuello de éste, pero ésta vez no estaba tan interesado en retirar la pasta; Italia reía algunas veces.

Jamás creyó que podría pasar algo así, es decir, el hecho de que Italia no reaccionara de manera instintiva y con miedo a Alemania era algo que no creía conseguir, al menos hasta ese día o de ésa manera.

Algo extraño lo dominó y sus manos antes encontradas en el piso comenzaron a deslizarse de los brazos de Italia hasta llegar a sus costados, para después sujetarlo un poco de la cintura, atrayéndolo hacia él. Italia se arqueó un poco.

-¿Eh…? ¿Doitsu? -levantó un poco la cabeza mirando hacia donde el otro se encontraba, sin embargo, no contaba con que la cara de Alemania se encontrara muy cerca de la suya.

Por alguna razón extraña que los dos desconocían (o tal vez no...), ambos se sonrojaron y desviaron la mirada; Alemania se limitó a depositar con cuidado y gentileza a Italia en el piso.

-Francia tenía razón –susurró una voz a sus espaldas.

Alemania se congeló e Italia sonrió al ver a Japón parado en la entrada de la puerta.

-¡Nihon!-dijo alegremente y se levantó encaminándose hacia éste- ¿Sabes? Doitsu no quería comerme. ¿Qué bueno, no?

Alemania miró de reojo a Japón y se limitó a cubrirse la cara con parte de la manta de Italia. Antes había probado la pasta, pero nunca de ésa manera; a decir verdad, le gustó.

-Espero por tu bien Italia, que algún día crezcas, más como persona que como país.

Por curiosidad me dieron ganas de volver a leer este fic subido desde hace tiempo y LES PIDO UNA ENORME DISCULPA A QUIENES LEYERON LA VERSIÓN ANTERIOR. En serio.

No sé cómo rayos podía escribir así, y dejar que ustedes leyeran eso. En serio. Era una monstruosidad (de todos modos siento que aún faltaron unas correcciones pero ya está menos horrible).

En fin… Espero que a como está ahora, puedan leerlo cómodamente. Sin más, me retiro. Su comentarios y favs son siempre bienvenidos ^^.