Titulo: Sangre inmortal

Resumen: A Aro Vulturis, no les agrado para nada enterarse que no habían exterminado por completo a los malditos vampiros griegos. Esos que poseen el don de crear a los vampiros cien por ciento puros e igual de poderosos sin el poder de la ponzoña. Pero esta vez si lo lograría no podía arriesgarse a que otros dieran con tan grandioso don si no era para el nadie mas lo tendría…

Entren y averigüen de qué trata el don y quienes los poseen, se sorprenderán

Capitulo 1: Por primera vez en el instituto

B. PoV

Hay un dicho que dice, `` no hay mal que por bien no venga´´, pero al parecer este dicho no se aplica a nuestro caso.

Siglos atrás a los primeros que formaron el clan de la Estrella Roja, se les hizo un ofrecimiento el cual ellos se negaron rotundamente, este ofrecimiento fue hecho nada más y nada menos por el codicioso de poder, Aro Vulturis. Cuando este se entero do los dones con que estaban dotados los del clan griego, este les ofreció unírseles a su guardia, y gozar de todos los privilegios que conlleva pertenecer a la guardia, pero de igual forma no aceptaron. Aro les miro para luego sonreír socarronamente al grupo, y dejar marchar, diciéndoles al salir que llegaría el día en que formarían parte de ellos bien sea por las buenas o por las peores.

Aro cumplió su promesa, con la ayuda de un vampiro con el don de rastrear, dio la orden de comenzar la cacería de todos aquellos pertenecientes al clan de la Estrella Roja. Eliminaron a todos lo que se siguieron negando y con ellos la casi extinción de nuestro linaje, solo quedo una pareja estos eran Charlie Swan y su esposa René, quienes permanecieron ocultos durante años pero lamentablemente su suerte fue la misma que los otros, pero gracias al escudo mental de la pareja, Aro nunca se entero que había eliminado a los miembros mas importante del clan, y mucho menos se entero que se habían dejado capturar a con el único fin de ayudar a escapar a su mayor tesoro.

Sus hijos, los únicos vampiros puros, que tienen en sus manos y en su cuerpo, el poder de evitar la desaparición total de su raza. Por ellos corre la sangre, la sangre inmortal.

Así comienza mi historia.

Me llamo Isabella Swan tengo 18 años y comparto mis genes con mi hermano gemelo Emmett Swan, y somos los últimos con la marca de la Estrella Roja en nuestra espalda, y nuestros padres al morir nos encomendó la tarea de evitar que nuestra raza se extinga. Por eso ahora nos encontramos a nuestro nuevo destino, un pueblo totalmente nublado llamado Forks. Gracias a nuestros padres que nos dejaron el dinero suficiente para poder vivir tranquilamente y sin ninguna preocupación, pudimos comprar una casa a las afuera del pueblo, esta era de dos plantas, no muy grande pero hermosa, tanto por dentro como por fuera.

Al parecer no me equivoque al contratar a aquella mujer, que se encarga de restaurar casas antiguas, creo que su nombre era Esme Cullen, debo recordar ese nombre para poder llamarla luego y así felicitarla por excelente trabajo, mi hermano por su parte quedo fascinado por el área de juego que le mande agregar a la casa, pensando en lo mucho que la agradan este tipo de cosas, estaba por preguntarle que le parecía la habitación cuando me interrumpió.

- Bella, ¿como te prepara para nuestra nueva experiencia? , - pregunto el oso tonto que tengo por hermano.

- ¡Yo bien!, ¿ y tu?, - le respondí con otra pregunta

- ¡Estoy un poco preocupado!- contesto conteniendo una risa en los labios.

Con alguna tontería me va salir, pero igual le voy a seguir el juego.

-¡ Bueno, que le puede preocupar al hombre maaaassssss guapo del mundo!.- le pregunte fingiendo preocupación.

- ¡Eso mismo hermanita!, soy tan guapo que no quiero que los otros chicos que no lo son, se sientan amenazados por tanta perfección.

Idiota fue todo lo que le dije.

Luego de estar respondiendo durante un rato todas las idioteces que se le ocurrían a mi hermanoso, decidimos que era hora de ir de caza y así conocer la variedad de fauna que habita en estos bosques, Emmett se alimento de un oso y de un puma, en cambio a mí me basto con dos alces, no era nuestra dieta favorita, pero ya nuestros padres no estaban para darnos de su sangre. Solo era cuestión de esperar a aquellos que se convertirían en nuestros compañeros eternos, para así cambiar esta dieta.

Después de alimentarnos decidimos descansar un poco antes de arreglarnos para ir al instituto…

¡Se lo que están pensando, como que descansar si los vampiros no se cansan!.

No es caigamos rendidos en la cama, nos da algo así como una especie de letargo luego de alimentarnos y según me explico mi madre también sentiríamos esa sensación cuando tengamos relaciones.

Después de haber ¨descansado¨ y habernos arreglado nos encaminamos al instituto en el jeep rojo fuego de mi hermano, cuando llegamos ya habían bastantes alumnos, los cuales nos miraban con miedo, yo se que esto es causa de mi hermano, hasta yo misma me asustaría si llegaba un extraño con las características de ser el hermano perdido de la Roca.*

Luego de pasar por la oficina administrativa a llenar una cantidad de documentos y que nos entregaran lo que seria nuestros horarios de clases. Compartiríamos todas las clases cosa que emociono muchísimo, no quería estar sola en medio de tantas miradas…. Suena tonto que un vampiro sienta miedo de un puñado de humanos insulsos, pero era primera vez que teníamos contacto literalmente con los humanos.

Toda la mañana se fue entre presentaciones, al parecer algunos humanos se percataron que éramos inofensivos y se acercaron a hablarnos y también nos invitaron a sentarnos con ellos a la hora del almuerzo.

Cuando llego la hora del almuerzo, tanto mi hermano como yo, sentíamos que éramos observados, instantáneamente se nos activo el instinto de supervivencia y empezamos a escanear la sala para ubicar quienes nos miraban tan detenidamente, cuando dimos con los responsable nos tensamos por completo, exactamente en unas cuantas mesas al fondo de la cafetería, se encontraba un grupo de cuatro chicos iguales a nosotros exteriormente hablando claro, aunque sus ojos sean de un hermoso color dorado, esa belleza sobrenatural los delataba. Emmett y yo tratamos de ignorarlos para no captar su atención, pero esto fue completamente inútil.

Nuestros instintos se encontraban en alerta de cualquier amenaza de ataque, aunque no lo crean yo no me sentía amenazada por estos vampiros, y al parecer mi hermano compartía el mismo sentimiento de seguridad ya que me miro y me sonrió, ¡Esa era buena señal!.

El almuerzo transcurrió de manera algo incomoda, a causa de las miradas no muy disimuladas de los miembros de la mesa de fondo, tanto que la misma Ángela se dio cuenta y me comento:

- ¡Los Cullen no dejan dejan de mirarlos!, dijo la chica

- ¿Cullen? , pregunto mi hermano y me miro

- ¡Si!, son los hijos adoptivos del Dr. Cullen y la Sra. Esme, llegaron ase un par de años de algún lugar de Alaska, pero ellos no se juntan con nadie, al parecer nos consideran muy poca cosa, como para tratar de hacer amistad con nadie del pueblo.- contesto otra chica ni cuenta me di cuando llego, pero creo que la vi. En mi clase de matemática.

En eso, cometí el error de mirar a la mesa de los Cullen, el chico de cabello cobrizo estaba mirando en mi dirección y en eso nuestras miradas se conectaron por un momento dejándome totalmente deslumbrada.

El mismo me libero de su hermosa mirada dorada, en eso sonó el timbre que anunciaba la culminación del almuerzo, nos levantamos y nos dirigimos a nuestra clase que era biología, pero el destino tenia algo en nuestra contra…. Cuando llegamos al aula nos encontramos a todos los Cullen al parecer compartiríamos esta clase, pero eso no era lo peor del caso, los únicos asientos libres eran al frente de la rubia y el chico de cabello cobrizo. No quedo mas remedio que dirigirnos a los que serian nuestros asientos e ignorar a nuestros vecinos, pero como les dije antes el destino nos odia, nos dirigíamos a nuestros asientos cuando el maestro nos detuvo y dijo:

- Como hay tantos hermanos sentados juntos, voy a ubicarlos de esta manera el joven, Edward Cullen con la señorita Isabella Swan y la señorita Rosalie Halle con el joven Emmett Swan, así se sentaran de ahora en adelante en mi clase, no quiero que sus compañeros piensen que tengo favoritismos.- explico el maestro

Mi hermano al parecer no le molestaba para nada el hecho de sentarse con la rubia vampiro, el muy tarado no lo pensó dos veces en ubicar su lugar a su lado, yo en cambio era un manojo de nervios camine a pasos lentos, pero en eso que estaba por llegar, su olor me llego era dulce, una mezcla de miel y menta, se me hizo la boca agua el solo pensar su sabor. Trate de recomponerme y me senté a su lado, pero lo mas apartado que se podía en la mesa, al parecer no fui la única en pensar en esa acción ya que mi compañero hizo lo mismo, yo lo mire por el rabillo del ojo y vi que se tapaba la nariz y boca con la mano, sus ojos antes dorados eran de un color negro profundo, cosa que solo ocurría cuando teníamos sed… el tenia sed pero no cualquier sed, sino sed de mi…..

¿Que les pareció?, si les agrado dejen sus comentarios para así no perder el entusiasmo y no abandonar la historia.

Besos y abrazos

Jsik Swan