Prologo:

Misao miro por décima vez la hora en su reloj, ya se le había hecho más que un poco tarde, definidamente ese no era su día.

Las calles estaban atestadas de gente lo que le dificultaba un amas el paso, sin poder evitarlo una señora malhumorada paso a su lado empujándola y logrando que perdiera el equilibrio, la joven pensó en devolverse para decirle unas cuantas cosas pero no podía perder mas tiempo en una absurda discusión. Si no se daba prisa, no podría tomar el examen.

Solo le quedaban diez minutos para llegar a su destino, si todo salía bien podría llegar con dos minutos de adelanto para poder darse un respiro. La luz del semáforo en rojo la detuvo, espero paciente a que le tocase tu turno, cosa que ocurrió casi enseguida, dio un paso, dos y oyó el grito. Después del dolor producido por el golpe sintió que se hundía en las sombras.

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Abrió los ojos lentamente, los parpados le pesaban y tenía un dolor de cabeza imposible. La luz que entraba en el cuarto la molestaba, pensó en ponerse de pie para cerrar las cortinas y dormir nos minutos mas cuando recordó el examen y se sentó en la cama de un golpe.

Grave error.

Misao dejo escapar un gemido al sentir su cuerpo tensarse y una muchacha grito al verla en ese estado. A los pocos segundos una enfermera entro a verla y la obligo a acostarse.

-Es muy bueno que ya haya despertado- le dijo la enfermera con tranquilidad mientras la arropaba hasta el cuello-. Le avisare a la doctora.

¿Por qué demonios estaba en el hospital?, fue lo primer que se preguntó nada sentirse un poco menos adolorida. El sonido de un llanto ahogado fue lo siguiente que capto su total atención, se movió como pudo y noto la presencia de la muchacha llorando a los pies de su cama.

-¿Quien eres tu?- le pregunto Misao intentado no gemir de dolor.

-Lo siento tanto- le dijo la joven clavando en ella sus ojos azules llenos de lagrimas-. Te juro que fue sin querer, ni siquiera me di cuenta de que estabas ahí hasta… hasta… - le fue imposible terminar por el nuevo atasqué de llanto que la invadió.

El accidente. Ahora si recordaba mas o menos lo que había ocurrido. Cuando Misao estaba por cruzar la calle un coche la golpeo, solo recordaba el dolor y la verdad es que agradecía a Dios estar solo herida y no muerta en ese momento.

-Tranquila, creo que a pesar de sentirme algo adolorida estoy bien- le dijo con una sonrisa-. ¿Cómo te llamas?

-Kaoru Kamiya- respondió el muchacha secándose las lágrimas y acerando la silla al lado de su cama-. Te traje al hospital en cuanto te vi ahí tirada, no sabia que mas hacer. Si, hice una llamada a un chico, una migo tuyo, creo. Tenias en numero a mano.

Sanosuke, pensó Misao, lo más probable es que su amigo no se presentaría ahí hasta que terminaran las clases, cosa que agradecía por que tener a Sano muerto de preocupación no era su concepto de relajarse para recuperarse.

La puerta se abrió y un hombre joven entro con el ceño fruncido. Kaoru, nada mas verlo se puso lívida y dejo escapar un gemido de terror.

-Lo lamento, de verdad- dijo la joven con voz angustiada al recién llegado. Este miro a Misao y asintió.

-¿Cómo se siente?- le pregunto el forma cortes, sin embargo en su tono se apreciaba cierta tensión.

-Algo adolorida, pero bien. ¿Puedo irme a casa?

-Eso lo decidirá la doctora, por ahora descanse- luego el joven miro a Kauro con enojo-. Tú y yo tenemos que conversar, Kaoru. Ahora.

La joven obediente salio de la habitación dejando a Misao sola y sin comprender lo que ocurría, lo único que tenia claro era que no se podía ir a su casa hasta que la doctora se lo permitiera y lo mas seguro seria que ya había perdido el examen. Su día se había convertido en un infierno.

-Así que has despertado- le dijo una joven de cabello negro con una sonrisa-. Soy Megumi Takani, tu doctora. ¿Cómo te sientes, Misao?

-Bien, ¿puedo irme?

-No lo creo, por lo menos hasta mañana te daremos el alta según como evoluciones. Te rompiste dos costillas y prefiero tenerte en observación, adema el señor Shinomori se hará cargo de tus gastos, la muchacha Kamiya estaba que se moría de los nervios al imaginar que no despertarías.

Misao intentaba asociar las cosas que le iban diciendo y pensar con tranquilidad, pero le era difícil, Kaoru entro otra ves en la habitación ganándose una mirada reprobatoria de la doctora Takani.

-¿Me denunciaras?- le pregunto a Misao llena de miedo-. Aoshi dice que harías bien si lo hicieras, pero…

-Kaoru, creo que en este momento no estoy como para pensar en una demanda- respondió con sinceridad-. Dile a Aoshi que no lo haré.

-Díselo tu y no te dejes convencer por el, puede ser muy persuasivo- afirmo antes de salir.

-No estas para recibir vistas, debo examinarte- Meg miro furiosa a la joven que entraba con el hombre de hacia un momento-. Mi paciente necesita reposo.

-Debería presentar una denuncia, esta muchacha no hace mas que causar problemas- sugirió Aoshi con calma a Misao.

-¡Si no fuera por tu culpa no estaría pasando esto!- contesto Kauro muy segura de sus palabras-. Yo solo quería librarme de ti, así que si Misao esta aquí es por tu culpa y no por la mía.

-¡Salgan de la habitación!- Megumi definitivamente había perdido la calma-. Si no lo hacen ahora, llamare a seguridad.

-Me siento mal- dijo Misao en parte de verdad, los gritos le hacían doler la cabeza-. No más discusiones, por favor. No quiero pensar en demandas ni nada por el estilo.

-Será mejor que dejemos a la joven tranquila, Kaoru. Vamos- Aoshi la sujeto del brazo para sacarla a toda prisa de ahí, cuando se encontró con dos jóvenes en la puerta.

- Supe lo que había corrido y me dijeron que te podía encontrar aquí, Aoshi- le dijo el pelirrojo con evidente preocupación-. ¿Cómo esta Kaoru?

-Mal, ¿Cómo estarías tu si supieras que te van a casar a la fuerza con una persona a la que odias?- le pregunto Kaoru con los ojos llenos de rabia.

Aoshi la fulminó con la mirada y Kenshin se encogió de hombros.

-Perdón, ¿Cómo esta mi amiga?- pregunto el otro joven, de cabello castaño y expresión preocupada.

-Sanosuke. Estoy bien, quiero irme a casa- le dijo Misao al reconocer su voz.

-No pueden haber mas de dos personas por habitación y ahora la tengo que examinar, así que todos fuera- Megumi se volteo molesta y la ver al pelirrojo se sonrojó.

-Kenshin, ¿Qué haces aquí?

El joven le sonrió.

-Acompaño a un amigo, no sabia que trabajabas acá.

-Disculpen, ¿alguien podría explicarme lo que ocurrió?- pregunto Sano algo molesto.

-Venga y le explico- le dijo Aoshi tomándolo del brazo para sacarlo fuera.

-¿Usted la arroyo?- Sano parecía molesto.

-No, la verdad es que fue mi prometida. Pero eso no viene al caso en este momento- Aoshi suspiro agotado y vio a Kaoru salir junto a Kenshin que le hablaba para tranquilizarla dejando al fin a la paciente y a la doctora a solas.

-¿Sabe como esta Misao?

- Tienes dos costillas rotas pero esta bien, solo fue un golpe pequeño, Kaoru alcanzó a reaccionar rápido teniendo en cuenta que es una pésima conductora. Yo me haré responsable de todos los gastos.

-Llamare a sus padres- informó Sanosuke a Aoshi-. No les hará mucha gracia.

La doctora en ese momento salio de la habitación y se dirigió hacia ellos. Sano le sonrió pero ella no devolvió el gesto.

-La señorita Makimachi quiere hablar con ustedes, señor Shinomori y mas tarde con usted señor Sagara. Si me disculpan…

La vieron alejarse y entrar a otro cuarto. Aoshi fue a ver a la paciente que esta vez parecía mas tranquila.

-No le denunciare- dijo Misao nada mas verlo entrar-. Si quiere castigarla, no será a través mío.

El arqueo una ceja con curiosidad.

-Podría haberla matado, ¿aun así la defiende?

-Podrían enseñarle a conducir, ¿no le parece?- Misao sonrió con pesar-. Busque otra manera de darle un susto, no lo se. Piense en algo. Me perece que usted puede llegar a ser muy ingenioso.

Aoshi se metió las manos en los bolsillos y la miro un momento, luego asintió.

-Tendrá que cuidar de usted por un mes hasta que se recupere. Luego de eso, veré que hacer con ella.

-¿Y que pasa si yo no estoy dispuesta a ser parte de su juego?

-Lo estará- le dijo Aoshi con una sonrisa.

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Ya chicas, nueva historia y espero que les guste. Agradezco de antemano a todas las que lean, un beso, ciao.